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Archive for 21/10/17

Antes de entrar en materia, no está de más recordar el origen de las regatas de traineras. Estas competiciones deportivas, como otros muchos deportes tradicionales, hunden sus raíces en tareas o trabajos cotidianos. En este caso, era la necesidad que tenían estas embarcaciones de pesca tanto de alcanzar cuanto antes un cardumen (banco de peces, generalmente de la misma especie, que se desplazan agrupados) como de regresar en primer lugar a puerto. La trainera que antes llegaba conseguía un mejor precio para sus capturas.

Además, en el Abra también competían las tripulaciones de embarcaciones que se dedicaban a guiar y remolcar a los barcos mercantes a través de la peligrosa barra de arena que se formaba al final de la ría, a la altura de Portugalete. La primera trainera que llegaba hasta el barco necesitado de lemanaje se ganaba el trabajo y sus correspondientes honorarios.

Del mundo laboral estas competiciones pasaron a desarrollarse en otros ámbitos, lúdicos o festivos. En las fiestas patronales de los municipios del Abra y en las diversas inauguraciones de infraestructuras portuarias, ya desde el último tercio del siglo XIX, se incluían pruebas deportivas de balandros, traineras, botes, etc. y embarcaciones santurtziarras habían logrado algunas victorias. Sin embargo, la rotunda victoria de una trainera santurtziarra en la regata celebrada el domingo 21 de octubre de 1917 en aguas del Abra tiene un valor simbólico especial. Se trata del primer triunfo en una regata con reglamento de competición, con campo de regatas definido, etc.

El peculiar recorrido triangular de tres millas y media partía desde la ría, frente a la casa consistorial jarrillera, aunque curiosamente en la reseña publicada al día siguiente en El Noticiero Bilbaíno se da como punto de partida el muelle de Las Arenas. Tenía la primera ciaboga en la punta del contramuelle de Algorta. Ese giro se debía realizar por estribor y el siguiente por babor, con las balizas colocadas fuera del puerto. Se volvía a las boyas del puerto y de allí a la meta, en el embarcadero del Club Marítimo.

No se volvió a repetir en los años sucesivos (1918-1921) este diseño del campo de regatas sino el siguiente:

Los clubes organizadores fueron el Club Náutico, el Real Sporting Club y el Club Marítimo del Abra.

El jurado de ruta estaba compuesto por destacados miembros de la alta sociedad vizcaína: Tomás de Urquijo (presidente del Club Marítimo del Abra), Víctor Chávarri Anduiza (presidente del Real Sporting Club), Enrique González de Careaga (presidente del Club Náutico) y José Luis Goyoaga Escario (secretario del Real Sporting Club). Por su parte, el jurado de salida y llegada estaba compuesto por Manuel Molini (segundo comandante de Marina) como presidente y por Alejandro de la Sota Izaguirre, Eduardo Astigárraga y José María de Arellano como vocales. El secretario era Mariano de Amuedo.

El día anterior a la prueba, a las 11:00, se sortearon las calles del campo de regateo. Cada trainera tenía una bandera que coincidía en color con la de la baliza correspondiente. El orden fue el siguiente, desde dentro del puerto hacia fuera:

Jenaro Urtiaga comenta en su excelente obra Monólogos de una sardinera santurzana que en Santurtzi había un acusado temor a dos de las tripulaciones contrincantes. En primer lugar, había corrido el rumor, que luego se confirmó, de que Portugalete había traído unos cuantos remeros ondarreses para reforzar su tripulación. Y por aquel entonces los de Ondarroa eran los más famosos remeros de la costa por sus continuos éxitos. Y en segundo lugar, a los galipos, no porque se les considerase superiores sino porque, si por casualidad ganaban, no habría quien pudiera soportarlos ni en mar ni en tierra.

También comenta Jenaro Urtiaga que hubo ciertas dificultades a la hora de proponer y seleccionar al patrón y miembros de la tripulación (trece remeros y cuatro suplentes), así como la trainera más adecuada. Había dos lanchas traineras que sobresalían por su ligereza, la Nueva Eulalia y la Eugenia, construidas ambas por Fermín Ageo en su astillero de La Txitxarra. La primera era propiedad de Manuel Sollano “Tronzaleñas” y la segunda de “Mardura”. Respecto al patrón, el asunto se resolvió con celeridad y cierta unanimidad. El elegido fue Juan Monsuri apodado “Carranza o Carrancilla” por ser su madre, Manuela Portillo Barreras, natural de esa localidad encartada.

Más complicada fue la elección de la tripulación. Los patrones de las diferentes embarcaciones pesqueras santurtziarras no querían que sus marineros fuesen seleccionados ya que durante el periodo de entrenamiento no faenaban. Por el contrario, los pescadores ansiaban participar en la regata. Pero, al final, se llegó, no sin dificultades, a un acuerdo. Pero como había cinco premios y solo cuatro tripulaciones inscritas, a última hora se presentó una quinta, también de Santurtzi, con Dionisio Gutiérrez como patrón junto a pescadores descontentos por haber sido descartados de la Nueva Eulalia. La trainera que presentaron fue La Polar.

Así las cosas, a las 15:50 horas del domingo 21 de octubre se dio el cañonazo de atención a las cinco tripulaciones participantes, y diez minutos más tarde el cañonazo de salida. Portugalete salió la primera y se mantuvo a la cabeza hasta que una de las traineras de Santurtzi, la Nueva Eulalia, la adelantó y continuó en primera posición hasta llegar destacada a meta. La trainera de Portugalete tuvo que apretar para no perder su segundo puesto a manos de Zierbena. En El Noticiero Bilbaíno se publicó, aunque volteada, la única fotografía que conocemos de la regata:

Esta fue la clasificación, los tiempos y los premios de la regata:

1.º- Nueva Eulalia, que terminó en 25:39 min y ganó 2.000 pesetas.

2.º- Engracia, que terminó en 26:27 min y ganó 1.000 pesetas.

3.º- La Distinguida, que terminó en 26:32 min y ganó 500 pesetas.

4.º- La Polar, que terminó en 27:25 min

5.º- AgeoA.G.O., que terminó en 27:31 min

En la imagen, se lee con facilidad el texto de la bandera de honor otorgada como recompensa, además de las citadas 2.000 pesetas. Sin embargo, me parece lógico pensar que, al ser el texto bordado en la bandera personalizado, esta no se entregó al concluir la regata sino posteriormente.

Las crónicas relatan que los remeros fueron llevados a hombros y que todo Santurtzi salió a la calle para celebrar la victoria. El alcalde acudió a recibirles y tras los gritos de la gente algunos remeros saludaron desde el balcón a los muchos congregados frente a la fachada de la casa consistorial. Era del todo punto lógico, puesto que tanto la trainera como los tripulantes, miembros de la Cofradía de Pescadores, eran de Santurtzi. Existen varias fotografías que podrían corresponder a esos momentos ya que la bandera parece ser la misma aunque creo que corresponden a la procesión del Carmen del año siguiente, 1918. Exhibir el día de la patrona del municipio y de las gentes del mar la bandera lograda nueve meses antes sería lo más adecuado. ¿Qué habrá sido de ella?

Sotera, la peculiar sardinera rapsoda, cantó entonces para ellos la siguiente estrofa:

La tripulación de la Nueva Eulalia estaba formada, entre otros, por:

Juan Monsuri Portillo “Carranza o Carrancilla” (Santurtzi, 1877 – Santurtzi, 1963) (patrón)

Luis Urtiaga Laza (Zierbena, 1888 – )

José Manuel Urtiaga Laza (Barakaldo, 1885 – ) (proel)

Ramón Bayón Puente (Santurtzi, 1886 – )

Nicolás Martínez Mezo “Polilla” (Santurtzi, 1886 – )

Mariano Obregón Asturias (Santurtzi, 1895 – )

Daniel Obregón Asturias “Resaca” (Santurtzi, 1893 – )

Clemente González Sota “Konkas” (Santurtzi, 1885 – )

De la segunda trainera santurtziarra participante, La Polar, solo he conseguido conocer el nombre del patrón, Dionisio Gutiérrez.

Recomiendo, además, leer dos entradas publicadas anteriormente dedicadas a los bogadores del primer tercio del siglo XX:

Tengo que citar como colaboradores para la redacción de esta entrada a Julio Artetxe, Eugenio Rodríguez “Genitxu” y Koldo Urtiaga, y como fuentes a Ángel Obregón (La bancada del remo), a Javier Lauzirika “Estrobo”, autor de un dossier titulado Historial de Santurtzi en trainera, y por supuesto a Jenaro Urtiaga “Sodupe”, autor de Monólogos de una sardinera santurzana. Y, como siempre, toda colaboración para corregir o completar la información ofrecida en esta entrada será bien recibida.

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