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Archive for 28 febrero 2018

Febrero es un mes significativo para el elegante chalet Sanginés, tristemente desaparecido. En febrero de 1878 (hace ahora 140 años) aparece la primera referencia a su construcción y en febrero de 1973 (hace ahora 45 años) se procedió a su demolición. Durante su casi un siglo de vida fue, en mi opinión, la mansión familiar más sobresaliente del patrimonio arquitectónico de nuestro municipio. Y ya es hora de dedicarle una entrada.

Todo comienza, hasta donde he podido investigar, a finales de febrero de 1878. Ángel Balparda, entonces vecino de Portugalete, solicita al Ayuntamiento del Concejo de Santurce licencia para quitar temporalmente unos árboles recién plantados en el paseo de la avenida Murrieta. Estos árboles impedían el acceso a una finca en donde se iba a comenzar a edificar una vivienda unifamiliar para su yerno José Sanginés Umaran. Se trata de una de las primeras residencias, villas o chalets construidos sobre la costa santurtziarra entre el antiguo puerto pesquero y Peñota, en el límite con Portugalete, durante la Belle Époque.

Para valorar en su justa medida el chalet Sanginés es imprescindible leer con detenimiento un documentado artículo de Maite Paliza Monduate titulado La importancia de la arquitectura inglesa del siglo XIX y su influencia en Vizcaya.

La arquitectura inglesa de la época victoriana (1837-1901) ejerció gran influencia en la de otros muchos países, sobre todo en la arquitectura residencial. La casa en sus numerosas versiones fue la gran protagonista de la arquitectura inglesa de la época. Es un fenómeno que se denomina Domestic Revival. Estuvo dominado por dos corrientes: por un lado, el Historicismo o Eclecticismo con una gran variedad de estilos (Neogótico, Old English, Reina Ana) y, por otro lado, el Pintoresquismo (con rasgos de Orientalismo y Romanticismo). En multitud de edificios podemos apreciar, mezcladas, influencias de los diferentes estilos.

En el caso del chalet Sanginés, el estilo arquitectónico empleado es el Reina Ana victoriano (no hay que confundirlo con el Reina Ana del s. XVIII) con algunos rasgos del Neogótico y Old English. El estilo Reina Ana nace en los años 70 del siglo XIX. Emplea, como el Old English, el ladrillo visto. Tiene una concepción asimétrica del edificio. Las ventanas se colocan con libertad y el tipo preferido es el de guillotina, de madera pintada de blanco y múltiples paneles de cristal. También se emplean los miradores oriel-window y bay-window. En las fachadas pueden aparecer motivos decorativos como pilastras de ladrillo, hornacinas con algún motivo escultórico y jarrones enlazados por guirnaldas y girasoles. Los hastiales tenían formas variadas, aunque eran típicos los que acababan en esquemas avolutados. Los tejados, como los el Old English, eran muy complicados y tenían ventanas que correspondían a habitaciones abuhardilladas.

Las fotografías nos permiten hacernos una idea más clara del estilo arquitectónico empleado en el chalet Sanginés.

Otros ejemplos de casa con torre-faro, cada una en su estilo y muy reformadas, se conservan todavía en diferentes localidades de nuestro entorno: Villa Clotilde en Bakio [su historia en este enlace] y Kurutz Alde en Lekeitio, sin ir más lejos.

Como he comentado, la construcción del chalet es una iniciativa del galdamés José Sanginés Umaran que cinco años antes, en 1873, se había casado en la iglesia de San Jorge con María Encarnación Balparda Baladia, nacida en Santurtzi en 1853 y fallecida en 1902. M.ª Encarnación era hija de Ángel Balparda Gorrondona, alcalde del Concejo de Santurce entre 1868 y 1872, y de su segunda esposa, María Encarnación Baladia Quintana.

José Sanginés, nacido en el barrio de Montellano de Galdames en 1829, era el típico propietario benefactor de la época, el equivalente a nuestro Cristóbal Murrieta. Era el cuarto hijo de José Sanginés y Ramona Umaran. En el siguiente cuadro, obtenido del Archivo Histórico Eclesiástico de Bizkaia, podemos observar las diferentes grafías de los apellidos.

Su familia había poseído dos ferrerías y un molino. En 1863 edificaron una gran casona, actualmente en ruinas, en el solar en el que había arraigado el linaje en Galdames. Imágen facilitada por Nagore Orella Ruiz, del grupo de Facebook Montellano-Galdames.

También contribuyó a la financiación del retablo del altar mayor de la iglesia de Santa María de Montellano, instalado en 1869. Y sostenia a sus expensas una escuela de instruccion primaria. Así nos lo presentaban en la prensa de la época. 

José Sanginés y Encarnación Balparda tuvieron varios hijos. Los cinco primeros están bautizados en Bilbao, lo que probablemente indica que residían allí. El sexto está bautizado en Portugalete en 1881 y los dos últimos en Santurtzi en 1882. Además, sin cumplir un año de edad, también fallecen en Santurtzi. Todo parece indicar que el chalet Sanginés ya estaba acabado y habitable. En el siguiente cuadro, obtenido igualmente del AHEB, podemos observar la variabilidad que existe en la grafía de los apellidos.

Desgraciadamente, el promotor del chalet falleció inesperadamente el 30 de diciembre de 1884. Apenas pudo disfrutar de su preciosa casa de recreo veraniego.

Algunas fotografías antiguas nos muestran la situación del chalet y las magnificas vistas que tenía del Abra.

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El matrimonio de José Sanginés y Encarnación Balparda unía varios linajes encartados que, a lo largo del último cuarto de siglo XIX, dejaron su impronta en el patrimonio arquitectónico de nuestro municipio.

Una cuñada de José Sanginés, Adela Balparda Baladia, casó con Rafael Amezaga Piñaga. De sus hijos la más conocida fue Leonor Amezaga Balparda. Fueron los propietarios de otra residencia unifamiliar, el palacete Bellamar en Campo Grande, con excelentes vistas sobre el Abra. En la imagen, es el de la izquierda. El de la derecha es el palacete Arana-Vidósola (antes de la reforma).

Uno de los primeros hijos de José Sanginés y Encarnación Balparda, Pedro Sanginés Balparda, nacido en Bilbao en 1877, fue un deportista que destacó en esgrima y aeronáutica (fue piloto de aviación). Su trayectoria se recoge en el libro, editado por Euskal Museoa, Galería de celebridades vizcaínas. En el Torneo Nacional de Esgrima de 1900, en la modalidad de sable, participaron los hermanos José y Pedro Sanginés Balparda, discípulos del maestro de esgrima Pedro Duccouso. Pedro Sanginés Balparda contrajo matrimonio con María Teresa Aznar González, nacida en 1890 y fallecida en Getxo el 22 de enero de 1968. Ya viuda, sucedió en el título de marqués de Bérriz en 1959. Pedro murió asesinado en Madrid a comienzos de la Guerra Civil, el 7 de noviembre de 1936.

Otra hija, Elena Sanginés Balparda, contrajo matrimonio con Francisco Taramona Díaz de Entresotos. Y una cuñada de Elena, Dolores Taramona y Díaz de Entresotos, marquesa de Astorga y duquesa de Sessa por su matrimonio con Francisco Osorio de Moscoso y Jordán de Urríes, tenía también una mansión familiar muy próximo al chalet Sanginés, el palacete Taramona.

Otro personaje entroncado con esta familia fue José Villalba Avilés, fallecido el 14 de abril de 1932. Había contraído matrimonio con Amparo Sanginés y Balparda. Una hija de este matrimonio, Carolina Villalba Sanginés, se casó con el marqués de Perales. Este matrimonio también tenía una mansión familiar en las cercanías, junto al hospital San Juan de Dios.

Siguiendo con la historia del protagonista de la entrada, en 1959, las Hermanas Carmelitas Teresas de San José deciden fundar un colegio en Santurtzi y para tal fin la congregación adquirió el chalet Sanginés, rodeado todavía de un parquecito con tilos. En un extremo del parque aún se mantenía un edificio exento destinado al servicio y otros fines, algo común en este tipo de mansiones. Este conjunto era propiedad del sacerdote Jesús González López de Lacalle, que había dirigido en él una importante obra social: el Solacium Alma Mater.

El 29 de septiembre de 1959 quedaba constituida la primera Comunidad de Hermanas Carmelitas Teresas de San José. Estas hermanas llevaron a cabo los preparativos para acoger a las primeras alumnas con las dificultades propias de todos los comienzos y el 15 de noviembre de 1959 abría las puertas el Colegio San José-Hermanas Carmelitas.

Año tras año, el número de alumnos fue creciendo. Este progresivo aumento de las matrículas hizo urgente la ampliación del edificio, por ello, en el año 1963 se construyó, al lado del chalet, un edificio de siete plantas, de las que inmediatamente se habilitaron cinco. A comienzos de los años setenta se vio la necesidad no solo de ampliar el número de aulas sino de hacerlas más espaciosas.

En consecuencia, en febrero de 1973 se derribó el primitivo chalet y en su lugar se construyó un pabellón de cuatro plantas que completaba la edificación anterior. El 19 de mayo de 1974 tenía lugar la inauguración solemne de los nuevos locales con instalaciones más modernas y funcionales: aulas, gimnasio, comedores, cocina, patio cubierto, etc. Y el antiguo chalet Sanginés fue cayendo en el olvido…

Tengo que agradecer la colaboración de mi buena amiga donostiarra Marisol Etxeberria, siempre pendiente de lo que se publica relativo a la historia y patrimonio de su ciudad, por haberme conseguido dos interesantes publicaciones tituladas Villas de San Sebastián y Villas de San Sebastián II. Dos obras consecutivas, editadas en 2016 y 2017, realizadas por Lola Horcajo Calixto y Juan José Fernández Beobide, que reúnen y analizan, como dice el subtítulo, las villas donostiarras de la Belle Époque con historia.

En el segundo volumen, sin identificación ni referencia alguna, aparece la mejor fotografía que existe del chalet Sanginés.

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La compañía aérea española AVIACO (Aviación y Comercio S.A.) se constituyó el 18 de febrero de 1948, hace justo setenta años, fijando la sede en el n.º 1 de la calle Buenos Aires de Bilbao. Rompía el monopolio en el sector aeronáutico español que hasta entonces correspondía a la compañía Iberia, fundada en 1927.

Su primer presidente fue Elías Ugartechea Isusi, asociado con el protagonista de esta entrada, el aviador y empresario burgalés de nacimiento (dato inédito hasta ahora) y santurtziarra de adopción Julio Alegría Caamaño, hijo del doctor Bruño Alegría Corral, mucho más conocido en nuestro municipio ya que tiene una calle dedicada a su memoria desde 1958.

Julio Alegría Caamaño era hijo del citado Bruno Alegría Corral y de Elvira Caamaño Trouchard. Nació en La Horra (Burgos) el 20 de diciembre de 1913. La familia vivió durante muchos años en una elegante casa unifamiliar dentro del recinto hospitalario de San Juan de Dios, conocida popularmente como el chalet de Alegría.

En Santurtzi falleció Elvira, en 1929; un hijo llamado Luis, en 1924, y el propio Bruno Alegría, en 1973. El matrimonio tuvo los siguientes hijos: Florentino Francisco, el citado Luis, Julio, Carmen (misionera teresiana) y José (médico). Este último en la siguiente fotografía.

Sin duda, el más conocido fue Julio Alegría. No dispongo de mucha información anterior al comienzo de la Guerra Civil. Eran otros tiempos, cuando para ser piloto solo era necesario tener recursos económicos y estar un poco tocado del ala. Uno de aquellos pioneros fue Julio Alegría Caamaño. En mayo de 1936 Julio Alegría proyectó realizar un vuelo Bilbao-Buenos Aires (ida y vuelta) en un avión fabricado en Bizkaia. El golpe de estado de julio de 1936 frustró la aventura.

En octubre de 1936, el ingeniero aeronáutico malagueño Luis Cerro Palomo, nombrado jefe de Aviación del Departamento de Defensa de Euskadi, envió varios informes al lehendakari Agirre donde se especificaba la escasez de personal y material de aviación que padecían los campos de aviación de Sondika y Lamiako. Entre los trabajadores voluntarios y personal asignado al aeródromo de Lamiako se cita al piloto civil Julio Alegría. Pero aunque empezó la guerra realizando servicios para el gobierno legítimo de la República, se pasó al bando faccioso en un Hispano E-30 que aterrizó en Medina de Rioseco, Valladolid.

El 5 de enero de 1938 se publicaba en el B.O.E. franquista que Julio Alegría había superado el Curso de Pilotos de Avión de Guerra. En el del 20 de febrero de 1939 se publicaba que el Alférez provisional de Aviación Julio Alegría, herido menos grave el 18 de junio de 1938, debía percibir una pensión y una indemnización por heridas de guerra. Al parecer, su avión fue alcanzado por artillería republicana y tuvo que lanzarse en paracaídas. Sobre el lugar del suceso hay varias versiones.

El 3 de enero de 1940 se le concedía, a petición propia, el licenciamiento con el grado de Teniente Provisional de Aviación. Y finalmente, el 13 de octubre de 1942, se publicaba que la  Dirección General de Aviación Civil le había concedido duplicado el título de Piloto aviador de Turismo. Lo de “duplicado” puede ser debido a que ya había logrado el título en 1933, en tiempos de la II República.

Julio Alegría participó en varias empresas ligadas al mundo de la aviación aparte de AVIACO como TAE (Trabajos Aéreos y Enlaces S.A.), ALPA (Alegría Publicidad Aérea S.A.) y TAVASA (Transportes Aéreos Vascongados S.A.). Los que lo conocieron en persona lo describen como un hombre dinámico y emprendedor, amigo de sus amigos, campechano y socarrón, de charla amena, buen comedor, gran piloto y con apasionantes experiencias y anécdotas sobre la aviación, su gran pasión.

En el Real Aeroclub de Bizkaia, fundado el 1 de mayo de 1950 y del que fue directivo, se conservan muchas fotos de aquella época en las que Julio es uno de los protagonistas. Se cuentan numerosas anécdotas, algunas un tanto fabulosas como la del vuelo con una burrita vestida de tiros largos a bordo al Festival de Cine de San Sebastián (la llegada al aeropuerto de Hondarribia fue todo un espectáculo), sus pasadas bajo el travesaño del puente colgante el día de Año Nuevo, su manía de regalar puros en los que previamente había introducido petardos, etc. Julio Alegría llegó a aterrizar en el Pagasarri para promocionar una película.

Fue un pionero de la publicidad aérea. Muchos todavía recordarán aquellas avionetas que sobrevolaban las playas en verano, arrastrando carteles publicitarios, pero este tipo de publicidad ya la comenzó en 1935. Un día, sobrevolando Bilbao, mientras anunciaba la proyección de la película Rumbo al Cairo, falló el aparato y tuvo que aterrizar de emergencia en una campa de Torre Urizar. El aparato fue reparado en Santurtzi, en la carpintería de Faustino Navajas. ¡Eran otros tiempos!

Otra de las anécdotas que cuentan de Julio Alegría tiene relación con la fundación de otra empresa aérea, Trabajos Aéreos y Enlaces S.A. fundada en Bilbao en marzo de 1966. Los aparatos adquiridos para dar servicio a esta compañía tenían que ser pagados en moneda extranjera. Consiguieron las divisas gracias a la colaboración de exportadores de plátanos y tomates canarios. Al regresar desde Canarias a Bilbao fueron detenidos por contrabando de divisas. Fueron a prisión. Algunos salieron pagando una fianza, Julio se negó ante la falsedad de la acusación, aunque a los 15 días lo pusieron en libertad. Uno de los aviones se llamaría Santurce. También fue fundador y presidente del Club Vespa. Y en lo que concierne directamente a Santurtzi, fue uno de los fundadores del Club de Remo Itsasoko Ama y miembro de su primera junta directiva.

También fue propietario, junto a dos socios más (su hermano Florentino y Juan Laffontan), de una fabrica de productos químicos ubicada entre la calle Itsasalde y el puerto, denominada Productos Bilbaínos para Industrias S.A. El edificio, de nueva planta, se construye entre 1943 y 1945, aproximadamente. Se la conocía también con el nombre de la fábrica del “Never Dull”.

Contrajo matrimonio con Blanca Artiach Arregui. Julio falleció el 12 de mayo de 1988 y su esposa el 1 de marzo de 2013.

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Nuevo artículo, el 23.º de la serie, publicado en el número 125 de ensanturtzi.com en la sección Santurtzi Ezagutu: pequeños fragmentos de la historia de Santurtzi, correspondiente al mes de febrero.

Podéis encontrar información más detallada sobre esta entrañable tradición en el siguiente enlace, en donde hay publicadas más fotografías antiguas como la que ilustra el artículo que corresponde a vecinos de Mamariga en 1965, entre ellos a la derecha mi aitite, Jesús García de Iturrospe Larrazabal.

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El 14 de febrero de 1978, hace exactamente 40 años, se constituía el grupo de danzas Mamarigako Etorkizuna. Este aniversario merece que dedique una entrada para difundir su historia, cuatro décadas dedicadas a la promoción de una parte muy importante de nuestro patrimonio etnográfico, las danzas vascas.

Los comienzos de Mamarigako Etorkizuna fueron modestos. No había antecedentes de un grupo de danzas en el barrio hasta la creación del Bihotz Gaztea en 1967, aunque se bailara en diversas fiestas. En aquella época, finales de los años 60 y principios de los 70 del pasado siglo XX, en casi todos los municipios vascos comenzó a revitalizarse con mucha intensidad el folklore propio que había estado reprimido durante toda la dictadura franquista. Hubo una gran eclosión de grupos, cada batzoki tenía el suyo.

Sin embargo, Mamarigako Etorkizuna no nació en el seno de un batzoki, fue uno de tantos grupos que surgió cuando un grupo de amigos, conscientes de que había que recuperar y fomentar nuestras tradiciones y amantes de las danzas vascas, inició con mucha ilusión esta aventura. Este grupo de amigos había estado ensayando informalmente al lado de la escuela del barrio y al cabo de poco tiempo dieron un paso adelante. El 14 de febrero de 1978 se constituyó formalmente la asociación y el 21 de marzo del mismo año se inscribió en el Registro de Asociaciones. El nombre hace referencia al barrio en que el grupo hunde sus raíces, en que viven sus miembros, y al optimista futuro que estaba entonces por llegar.

De aquellos primeros miembros es preciso citar al primer presidente, Ángel González Azcona “Tenderillo”, a la primera tesorera, Pilar Bengoetxea González, al primer monitor, Josu Fernández Ibáñez, etc. El primer domicilio social fue un local cedido por un amigo del grupo. Ensayaban en la sede del grupo Lora Barri de Portugalete, fundado en 1965. Josu Fernández era dantzari del grupo jarrillero y, como no dominaba todas las danzas, los miembros de Mamarigako Etorkizuna acudían a aprender y ensayar allí. En alguna ocasión, incluso bailaban con ellos en algún alarde de danzas.

Unos años después, el 16 de abril de 1980, Mamarigako Etorkizuna compró la sede actual, en la calle Vista Alegre, 9. Mientras se acondicionaba el local (oficina, vestuarios y baños, etc.), el grupo ensayaba en la antigua escuela de parvulitos de Vallejo, la actual Kultur Etxea. Algunas fotos de la primera etapa del grupo:

Las danzas exigen cierto nivel de compromiso que no siempre se puede cumplir por incompatibilidad de horarios, obligaciones escolares o laborales, etc., y el grupo fue mermando en miembros y actividad hasta cesar en 1985, aproximadamente. Una década después, con motivo de la celebración el 17 de mayo de 1998 del Bizkaiko Dantzari Eguna en Santurtzi, el primer monitor del grupo, Josu Fernández, hizo un llamamiento, en octubre/noviembre de 1997 a los antiguos dantzaris con la intención de retomar la actividad.

En la sociedad Bihotz Gaztea se coordinaba la organización del programa. Acudieron todos los grupos de danza de Ezkerraldea, Meatzaldea y resto de Encartaciones. Estefanía Fernández Frías, Fani, miembro de este grupo de danzas y que en aquella época también enseñaba bailes a los del Mamarigako, invitó a Amaia Vivanco Notario a esas reuniones. Y aunque Mamarigako Etorkizuna no bailó en el Bizkaiko Dantzari Eguna de 1998, sí que participó en su organización.

A partir de entonces adquiere un papel relevante Amaia Vivanco Notario, dantzari desde los inicios y monitora del grupo entre 1998 y 2015. Otras monitoras cuyos nombres hay que citar son: Eguzkiñe Zubia Abad, Aratxu Etxebarria Abad y Zuriñe Mantilla Rodríguez.

Actualmente el grupo está dirigido por Andoni Arriola Arana, el presidente desde hace 15 años, e Iratxe Vivanco Notario, la vicepresidenta y monitora de un grupo de amas. El grupo continua siendo modesto por falta de medios. No tiene objetivos marcados de carácter anual. No es un grupo que busque la “profesionalización” de sus miembros. Además, su ámbito de acción es fundamentalmente el barrio de Mamariga.

Cuenta con casi un centenar de miembros en activo, organizados por ocho monitores que enseñan a siete equipos de baile: dos grupos de txikis, dos grupos de amatxus que dominan las coreografías propias de las romerías, uno de veteranos, etc. La franja de edad de los dantzaris ha oscilado siempre entre los 5 y los 30 años.

Las mujeres son mayoría. Esto es algo generalizado y denota un cambio en la filosofía de las tradicionales danzas vascas. Antes, la moral marcaba que debían ser los hombre los únicos que bailaran. En el pasado siglo se rompió poco a poco con ese postulado y las mujeres comenzaron a bailar hasta ser mayoría. Como ejemplo, podemos citar el aurresku femenino de 1921.

Los hombres jóvenes son pocos porque, en el contexto actual, es difícil competir con el fútbol. El intervalo de 12 a 16 años que está vacío. Esta ausencia podría poner en peligro el futuro de Mamarigako Etorkizuna. Los miembros del grupo ensayan por las tardes, de lunes a viernes, dos horas por grupo. Los monitores hacen un gran esfuerzo para adaptarse a los horarios en los que la mayoría de los asociados puede acudir a los ensayos.

El grupo dinamiza el barrio a lo largo de todo el año, participando activamente en las fiestas patronales (en torno a la Virgen del Mar, el 8 de septiembre), Santa Águeda, Carnaval, Olentzero, etc. Su esfuerzo ha tenido su recompensa. Además del cariño del barrio de Mamariga, el pasado año Mamarigako Etorkizuna recibió el Premio Santurtzi 2017 que otorga la asociación hostelera Santurtzi Gastronomika.

No debemos olvidar que las danzas tradicionales son parte de la expresión cultural de cualquier pueblo. Sería una insensatez permitir que desaparecieran, ya que ese pueblo perdería algo fundamental: sus raíces.

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El pasado 30 de enero se han hecho públicos los nombres de los autores premiados en la XV edición de los Premios de Teatro Breve “Café Bar Bilbao”. En esta ocasión, nuestro polivalente cineasta y dramaturgo local Iñigo Cobo, director del Festival Santurzine, ha recibido el galardón al Guion de Teatro Breve por su obra Oaxaca en dos. Esta noticia me ha recordado que tenía pendiente redactar una entrada dedicada dos iniciativas promovidas desde hace tres décadas por el Ayuntamiento de Santurtzi destinadas a fomentar la creación en este ámbito.

La primera de ellas es el Certamen Literario de Teatro Breve Concejo de Santurtzi que se desarrolló en los años 80 del pasado siglo. El certamen nació casi a la par que el Festival de Teatro. Hay que advertir que las dos primeras ediciones se orientaron al relato breve en general y no se incluyen en esta entrada. Con la tercera edición el certamen se especializó en la obra teatral.

Fue una fantástica iniciativa que dio visibilidad a numerosos jóvenes autores ya que no había un único ganador, sino que el jurado seleccionaba cinco obras en euskera y otras tantas en castellano. Las obras se editaban y se distribuían en el mundillo teatral con el objetivo de darlas a conocer y posibilitar, en último término, que alguna compañía las llevara a escena. Desgraciadamente, la mayoría de los autores premiados en las primeras ediciones del certamen se han ido perdiendo para el teatro.

Las obras galardonadas en las sucesivas ediciones del certamen son las siguientes:

  • III Certamen (1984)

Se falló el 15 de julio de 1984. Se otorgó el primer premio ex aequo a las tres siguientes obras: Don Peru de Augustin Zubicarai, Maria Haurdun dago de Eukene Martín Sanpedro y Kaio de Iñaki Ugarteburu. Además, se seleccionó una más a efectos de su edición sin ningún orden de preferencia. El jurado estuvo formado por Patri Urkizu, Angel Zelaieta y Lukas Dorronsoro.

Se falló el 15 de julio de 1984. Se otorgó el primer premio a la obra Hola Donald adiós de Francisco Javier Amor Martín y se seleccionaron diez más a efectos de su edición sin ningún orden de preferencia. El jurado estuvo formado por Luciano Rincón, Pedro Barea y Santiago Burutxaga.

  • IV Certamen (1985)

Se falló el 2 de mayo de 1985. El jurado seleccionó cinco obras sin orden de preferencia y afectos de su edición: Antzerkia de Eukene Martín Sanpedro, Hamartia de Manu López Gaseni, Norena da txapela de Xabier Mendiguren Elizegi, Urrezko sega de Xabier Zorroza Gezuraga y Zotz mirarigilea de Santiago Onaindia Baseta. El jurado estuvo formado por Patri Urkizu, Angel Zelaieta y Lukas Dorronsoro.

Se falló el 18 de julio de 1985. El jurado seleccionó cinco obras sin orden de preferencia y afectos de su edición: Jarsey del Taller Literario La Galleta del Norte (Barakaldo), El viaje de Sig y Frido al Rhin de Monserrat Julió Novell, La gente está para ayudarse de René Palacios Moré, Concierto en Santiago de Manuel Muñoz Gómez y La razón del hombre-lobo de Manuel Gómez García. El jurado estuvo formado por Alfonso Sastre, José Ramón Barea y Carlos Bacigalupe.

  • V Certamen (1987)

Se falló el 27 de diciembre de 1987. El jurado seleccionó tres obras sin orden de preferencia y afectos de su edición: Xabier Mariaren minuetoa de Xabier Mendiguren, Juana Bixenta Olabe de Xabier Zorroza Gezuraga e Iturrira Bartolo también de Xabier Zorroza Gezuraga. El jurado estuvo formado por Mikel Martínez y Eneko Olasagasti.

Se falló el 27 de diciembre de 1987. El jurado seleccionó cinco obras sin orden de preferencia y afectos de su edición: Contra-reloj de Carlos Zabala Zabaleta, Día de perros de Yolanda Gelo Uruburu, La última cena del Taller Literario La Galleta del Norte (Barakaldo), Don Orlando furioso de Nieves Martínez Mora y Basura de Ángel Camacho Cabrera. El jurado estuvo formado por Pedro Barea, Santiago Burutxaga y María Eugenia Salaberri.

  • VI Certamen (1989)

Se falló el 8 de octubre de 1989. El jurado seleccionó tres obras sin orden de preferencia y afectos de su edición: Saltxitxarik ez de Xabier Zorroza Gezuraga, Gaurko aztiak de Manu López Gaseni y Roxamariren ibilerak eta abelerak de Xabier Mendiguren Elizegi. El jurado estuvo formado por Angel Zelaieta, Lukas Dorronsoro y Mikel Martínez.

Se falló el 31 de octubre de 1989. El jurado seleccionó cinco obras sin orden de preferencia y afectos de su edición: Los jardines sumergidos de Jorge Díaz, La boda de medianoche de Jerónimo López Mozo, Pedazos de Sara de Josu Montero Revilla, La ficha negra o Rien ne va plus de Luis Riaza Garnacho y Un poco de oxígeno, por favor de Pedro Catalán García. El jurado estuvo formado por Alfonso Sastre, Carlos Gil Zamora y César Saratxu.

La segunda iniciativa es el Premio de Teatro Serantes que se viene otorgando desde el año 2000. Estos premios tienen una doble recompensa. Además del importe que se entrega a los autores premiados, el Serantes Kultur Aretoa destina una partida presupuestaria para su posterior coproducción. Las obras son publicadas por la editorial Artezblai desde la IV edición.

Las obras galardonadas en las sucesivas ediciones del Premio Serantes son las siguientes:

  • I Edición (2000)

Sueños de Identidad (comedia cruel) de Francisco Javier Gil Díez-Conde.

La Infanta de Velázquez de Jerónimo López Mozo.

  • II Edición (2001)

Historias cotidianas de Tomás Afán Múñoz.

Vendaval de Josu Montero (accésit).

  • III Edición (2002)

La paz del crepúsculo de Itziar Pascual, Parejas de Tomás Afán Muñoz y Me la maravillaría yo de Alberto Iglesias (ex aequo).

  • IV Edición (2003)

¡Ay Manolo! de Teresa Calo.

Agur betiko de Aizpea Goenaga.

  • V Edición (2004)

Un chivo en la Corte del botellón o Valle Inclán en Lavapiés de César López Llera.

Ezin dut egia esan de Jokin Oregi (accésit).

  • VI Edición (2005)

Herr Klement de Patricia Suarez y Leonel Giacometto.

Eingo al deu? de Kepa Gallego.

  • VII Edición (2006)

Antropofagia de Domingo Palma.

Pornografía de Josu Montero (accésit).

  • VIII Edición (2007)

Los impresentables de Tomás Afán Muñoz.

Ni naiz Hector, ni bakarrik de Jokin Oregi.

La educada visita de Antonio Noceda Arias.

  • IX Edición (2008)

La caja Pilcik de Carlos Be (Juan Carlos Blanco García).

Love de Josu Montero.

Armiarmategian (isil-mihisilka) de Pablo Barrio (accésit).

 

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El 6 de febrero de 1836 el brig (navío con dos mástiles de vela cuadrada, rápidos y maniobrables, usados como barcos de guerra y como mercantes) HMS Waterwitch detuvo al bergantín goleta Cazador Santurzano que se dedicaba al comercio de esclavos, a la trata de negros. El detallado informe de la intervención nos proporciona las coordenadas geográficas: 5° 35′ 0″ N (latitud), 4° 20′ 0″ E (longitud). Si tenéis curiosidad en este enlace podéis situar el lugar del apresamiento introduciendo las coordenadas.

El Cazador Santurzano, propiedad de Pedro Felipe del Campo (quizás el nacido en Gordexola en 1791) y al mando de Ángel de Elorriaga, fue conducido a Freetown (Sierra Leona) en donde se había establecido un tribunal, la Corte de Justicia Mixta británico-española, para juzgar este tipo de delitos. Apenas unos meses después, el 23 de agosto, a la vista de las evidencias, el capitán fue condenado. El barco fue confiscado y trasladado a Gibraltar, pero los 629 esclavos negros que iba a transportar quedaron prisioneros en la factoría africana de Ajuda.

Pero retrocedamos unos años ya que esta expedición negrera no fue la primera del Cazador Santurzano. Además, se realiza en un momento en el que el tráfico de esclavos estaba ya prohibido, aunque no la esclavitud. De ahí que convenga realizar unas aclaraciones previas.

A comienzos del siglo XIX, la abolición de la esclavitud fue tratada en las Cortes de Cádiz, pero no se vio plenamente reflejada en la Constitución de 1812 que, en cualquier caso, no estuvo en vigor mucho tiempo. Tras el Congreso de Viena, la presión de las potencias de la Restauración europea obligó a Fernando VII a firmar el 23 de septiembre de 1817 un tratado que preveía el fin efectivo del tráfico de esclavos para el día 30 de mayo de 1820, dando cinco meses más para los barcos que hubieran empezado su viaje con anterioridad a esa fecha. Sin embargo, se mantenía la esclavitud reproductiva y, de hecho, el tratado no impidió sino que fomentó un activo y lucrativo contrabando.

La abolición legal de la esclavitud en la España peninsular llegó en 1837. Se excluía a los territorios de ultramar, dada la presión ejercida por las oligarquías de Cuba y Puerto Rico que amenazaron con anexionarse a Estados Unidos. Tras la Guerra de Secesión o guerra civil estadounidense (1861-1865), aumentó la presión sobre España para que aboliera definitivamente la esclavitud en sus provincias ultramarinas. Como consecuencia, en 1870 se promulgó una ley llamada de “libertad de vientres” que concedía la libertad a los futuros hijos de las esclavas.

No era un tema baladí la abolición absoluta de la esclavitud ya que significaría la liberación de 31.000 esclavos puertorriqueños y casi 400.000 esclavos cubanos. De hecho, fue una de las causas de la oposición al rey Amadeo I y de su abdicación. Así, la ley por la que se abolía la esclavitud en Puerto Rico fue finalmente aprobada el 25 de marzo de 1873, un mes después de la renuncia del rey y de haberse proclamado la I República Española. Cuba debió esperar varios años más. La definitiva abolición no llegó hasta la promulgación de la ley del 13 de febrero de 1880, complementada por el real decreto de 1886, que liberó los 30 000 esclavos que quedaban, reinando ya Alfonso XII.

No está de más recordar, dada la reciente publicación de varias fotografías y vídeos que denuncian la existencia de personas (migrantes y refugiados) esclavizadas y subastadas en Libia, que las Naciones Unidas conmemoran con tres días internacionales la abolición de la trata de esclavos y de la esclavitud:

– el 25 de marzo: Día Internacional de Rememoración de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos.

– el 23 de agosto: Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición.

– el 2 de diciembre: Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud.

Volviendo al asunto principal de la entrada, a comienzos del siglo XIX una epidemia había diezmado a los esclavos cubanos, disparando la demanda y su precio, justo cuando España firmó el tratado que ponía fin oficialmente a la trata de esclavos. Esta coyuntura propició la aparición de personajes con pocos escrúpulos morales dispuestos a embarcarse en un negocio tan execrable como este. Un grupo de empresarios vascos se unió para organizar diversas expediciones al Golfo de Guinea con el objetivo de capturar esclavos y trasladarlos a Cuba para venderlos a los no menos escrupulosos dueños de los ingenios azucareros cubanos.

Entre ellos, hay que citar a José Antonio Ybarra de los Santos, nacido en Muskiz en 1774 y fallecido en Bilbao en 1849. Contrajo matrimonio con la santanderina Jerónima Gutiérrez de Caviedes y de la Losa, que falleció en Santurtzi.

Tuvieron tres hijos varones, Juan María y Gabriel María, de quienes descienden los Ybarra de Bilbao; José María, de quien descienden los Ybarra de Sevilla, y una hija, llamada Jerónima como su madre. Jerónima Ybarra, nacida en 1817, contrajo matrimonio con José Joaquín Murrieta Mello, hermano de nuestro benefactor local, el 28 de marzo 1835 en Bilbao y enviudó en 1839.

José Antonio Ybarra aportó 5.500 pesos para una primera expedición negrera. Decidieron construir un bergantín goleta en los astilleros de Bayona, en un lugar en donde no levantar sospechas. Este tipo de embarcación a vela tenía, generalmente, dos mástiles. Aparejaba velas cuadras o redondas en el de proa (trinquete), velas áuricas (cangreja y escandalosa) en el de popa (mayor) y velas de cuchillo entre palos y entre el trinquete y el bauprés. El palo trinquete era de tres piezas (macho, mastelero y mastelerillo) y el mayor de dos (macho y mastelero).

La embarcación se botó en 1833 y se bautizó con el nombre de Cazador Santurzano. Era similar al que aparece en la siguiente imagen.

Para dirigir el barco y la expedición negrera necesitaban contratar a un capitán bregado en esas lides y lo encontraron en un vecino de Santurtzi, un tal Ángel Elorriaga, probablemente Ángel Ramón Elorriaga Oliaga, bautizado en San Jorge el 28 de febrero de 1806. Procedía de una familia de tradición marinera. Su padre Aparicio Elorriaga López consta como gente de mar y su abuelo Vicente Elorriaga Zuazo desempeñó el oficio de capitán para la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, según recoge Goio Bañales en su documentada obra In insula Maris. A sus 28 años, Ángel Elorriaga ya había participado en el turbio mundo de la trata de esclavos y se encontraba al mando de un buque de 240 toneladas que abandonó para hacerse cargo del Cazador Santurzano.

A principios de mayo de 1834 el Cazador Santurzano, debidamente acondicionado para su misión, atracaba en el puerto de Cádiz desde donde su capitán informaba de las buenas condiciones marineras del mismo. Desde allí se dirigió al puerto africano de Ajuda, bajo soberanía portuguesa. A pesar de que Portugal había abolido la esclavitud en 1815, seguía siendo una importante factoría negrera.

 

Allí embarcó 681 bultos, que era como denominaban a las personas esclavizadas, y arribó tras una tranquila travesía al discreto puerto de Bahía Honda en Cuba. Justo antes de atracar el capitán procedió al alijo, es decir, arrojó la carga, los esclavos, por la borda. Estos tenían llegar nadando a tierra. De esta manera evitaban que los británicos descubrieran al barco cargado de esclavos. Desde Bahía Honda los esclavos serían conducidos, a través de los intermediarios Pedro Martínez y Compañía, a La Habana para proceder a su venta. Un lucrativo negocio que permitía triplicar el capital invertido y compensar los riesgos de estar fuera de la ley.

En marzo de 1835, Ybarra manifestaba a los Martínez su satisfacción por el resultado del negocio y su disposición a emprender una nueva expedición. Martínez y sus socios, a la vista del éxito, acordaron inmediatamente un segundo   viaje y José Antonio Ybarra aportó   de nuevo 5.500 pesos, mostrando sus anhelos por el éxito de la nueva expedición: “Quiera Dios que sea tan feliz como   la primera”. Pero no lo fue como ya he comentado al iniciar esta entrada.

En cualquier caso, como los esclavos quedaron prisioneros en Ajuda, los esclavistas fletaron un nuevo barco, un brig llamado Vengador al que cambiaron el nombre, pasando a ser el Diligente, con capitán y bandera portuguesa para evitar la vigilancia de la marina británica. Y en esta ocasión sí que tuvieron suerte. El capitán Souza arribó a Cuba el 8 de junio de 1837. Esta operación no resultó tan lucrativa y, dadas las circunstancias y los excesivos riesgos, Ybarra y sus socios abandonaron este execrable comercio, aunque continuó aun unos cuantos años más hasta su definitiva erradicación.

El Diligente era propiedad del comerciante Juan José Zangroniz Berreteaga, natural de Sondika y afincado en Burdeos, que tenía otros tres barcos dedicados a este tráfico. El Diligente fue capturado por el HMS Electra británico el 1 de diciembre de 1838 cuando llevaba a bordo unos trescientos esclavos. En este enlace podemos ver una maqueta a escala y la azarosa historia de este barco esclavista.

Bibliografía recomendada:

Además de los diferentes enlaces añadidos a lo largo de la entrada, es recomendable y se puede leer on-line (en parte, no hay vista previa de todas las páginas) el documentado libro de Pablo Díaz Morlán: Los Ybarra: una dinastia de empresarios (1801-2001).

Otra lectura igualmente interesante es la obra titulada Vascos en Cuba, que se puede leer y descargar íntegramente desde este enlace.

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Dentro de un mes, el sábado 3 de marzo, se celebrarán las III Jornadas de Genealogía de Bilbao organizadas por el Barrio de Bilbao de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Gracias a la dedicación de Iñaki Odrizola de Juan (al que debo mi participación en las I Jornadas, en 2014), la colaboración del Centro de Historia Familiar y la participación de representantes de diferentes organismos e instituciones relacionadas con la materia, se ofrecerá un variado e interesante programa de conferencias que tendrá lugar en la calle Henao, 52 – Bajos.

El programa de actividades (ponencias) es el siguiente:

11:00. “Los Mac Lennan: un linaje escocés en Santurtzi y Cantabria”, presentada por Jon Koldo Fernández García de Iturrospe e Itziar Murua.

12:30. “Descubriendo el catálogo de FamilySearch”, presentada por Iñaki Odriozola.

14:00 a 17:00. Descanso y comida. (Quienes lo deseen pueden reservar plaza).

17:30. “Recursos genealógicos de Hispano América en Internet”, presentada por Daniel Horowitz. Clase en diferido Rootstech 2017.

19:00. Clausura.

Otra buena oportunidad, como lo fueron las I Jornadas y II Jornadas, para encontrarnos con quienes, al igual que nosotros, tienen objetivos comunes, realizan trabajos de investigación genealógica y, al mismo tiempo, conocer nuevas técnicas y herramientas a nuestro alcance para desarrollarlos.

La entrada es libre y gratuita hasta completar aforo. Los interesados en asistir deberán mandar un correo de confirmación de asistencia lo antes posible, a la siguiente dirección:

jornadasdegenealogia@gmail.com

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