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Archive for the ‘Artes plásticas’ Category

La entrada de hoy está dedicada a difundir un nuevo e interesante proyecto realizado por Aitor Ruiz, biznieto de una sardinera santurtziarra, Primitiva Santos. Este proyecto fomenta nuestra memoria histórica y su presencia en Internet.

El pasado miércoles 13 de diciembre Aitor Ruiz presentó su trabajo de fin del Máster en Comunicación Multimedia de la Universidad del País Vasco en colaboración con EITB. Está dedicado a Santurtzi y sus sardineras y se titula Santurtziko sardinerak, gure historiaren ispilu. Un excelente trabajo con una magnífica presentación al que ya se puede acceder pues está publicado en el blog que ha creado resultado de su proyecto: https://sardinerakstz.wordpress.com/

Tengo que agradecer a Aitor Ruiz que me dedique un pequeño espacio en su trabajo, una entrevista y/o intercambio de opiniones que tuvimos al respecto y que ha sabido resumir en una frase que suscribo totalmente.

Zorionak, Aitor, egindako lan zoragarri honengatik!!!

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La tercera entrada dedicada a los Mac Lennan se centra en la residencia familiar que Francisco Mac Lennan White ordenó construir en Mamariga en 1899, el denominado chalet Mac Lennan. Sobre este señorial edificio, uno de tantos elementos destacables de nuestro patrimonio arquitectónico que desapareció en la segunda mitad del pasado siglo, se celebró una conferencia en Mamariga Kulturgunea el pasado mes de mayo.

El objetivo era doble: por un lado, dar a conocer una edificación del barrio de Mamariga de la que apenas conservamos testimonios gráficos y, por otro, presentar una maqueta del edificio construida, con mucho mimo, por Pedro Martín a partir de esos escasos testimonios más la colaboración de los vecinos que conocieron y habitaron el chalet hasta su desaparición. El resultado se puede ver en la entrada del Mamariga Kulturgunea, donde se expone permanentemente, y en YouTube.

Comentaba en la primera entrada sobre los Mac Lennan que Francisco y su familia ya son vecinos de Santurtzi en 1892, año en el que nace su última hija, María Blanca. Su madre, como era habitual, dio a luz en su domicilio, pero en el certificado de nacimiento no se especifica el nombre de la calle o de la residencia. Así pues, entre 1892 y 1900 desconozco dónde vivía la familia Mac Lennan.

Lo que sí está claro es que en 1899 Francisco Mac Lennan decide ordenar la construcción de una residencia unifamiliar acorde a su status para alojar a su numerosa familia en Santurtzi, como otras destacadas familias pudientes durante la Belle Époque. Y se decide por un paraje en Mamariga, junto a la ermita de la Virgen del Mar, que tenía unas vistas incomparables sobre el Abra. No en vano ese punto era una auténtica atalaya desde la que se abarcaba una amplísima panorámica del entorno, difícil de imaginar ahora…

En el solar en el que se edificó el chalet Mac Lennan existía una casa, en donde residía Gabriel Peña Cuesta, marino de profesión, y su familia, denominada precisamente con el nombre del barrio, casa Mamariga. En 1898 o 1899, la casa y su heredad fueron adquiridas por Francisco Mac Lennan y, en su lugar, edificó su residencia, aprovechando los cimientos de la casa preexistente. Además cercó toda la finca con una pared de mampostería.

Se trata de un edificio de planta cuadrada con dos cuerpos poligonales que sobresalen, uno al Este (que da lugar a una amplia terraza en la primera planta) y otro al Sur (con escaleras que comunican la primera planta con el jardín), con un total de 228 metros cuadrados aproximadamente. Consta de planta baja, dos pisos y buhardilla.

No sé quién fue el autor del proyecto. El panteón de los Mac Lennan en el cementerio de Vista Alegre en Derio lo diseñó el arquitecto Enrique Epalza Chanfreau, autor también, entre otras obras, del edificio de la antigua Bolsa de Bilbao. Podría ser el responsable del proyecto del chalet de Mamariga, pero es una mera suposición ya que no dejó archivo profesional y el chalet tampoco presentaba un diseño singular, “de autor”, que permita una atribución más fundada.

Fuera quién fuese el arquitecto, eligió un estilo elegante y de raíces francesas en las fachadas del edificio: paramentos lisos revocados que contrastan con las sencillas molduras de los huecos, impostas, cornisa y esquinales. Se busca un efecto de bicromía en las fachadas con la alternancia de materiales. La balaustrada que remata el edificio oculta el tejado y aporta elegancia al edificio similar, por otra parte, a muchas villas, palacetes y casonas de indianos en Galicia, Asturias, Cantabria y Bizkaia.

Sin ir muy lejos, en Peñota, conservamos un edificio de características similares (solo le falta la balaustrada), el denominado chalet del médico o de Alegría, al que dedicaré una entrada en su momento. También el desaparecido palacio de los marqueses de Santurce, en la calle Mayor (ahora Sabino Arana), compartía ese estilo clasicista francés.

La familia Mac Lennan vive en su chalet hasta aproximadamente comienzos de la Guerra Civil, aunque Francisco había fallecido en 1928 y su esposa, Matilde, en 1932. Varios hijos, ya casados, habían pasado a residir en Cantabria, Madrid, Palencia, Sevilla, etc., y antes también residieron algún tiempo en la urbanización de chalets de Peñota junto con otros vecinos (ingenieros, etc.) de origen británico.

Concluida la Guerra Civil el chalet estaba abandonado. Durante escasos años lo ocuparon las Religiosas del Amor Misericordioso para albergar un colegio para niñas con necesidades especiales. Sin embargo, en 1942 lo dejaron para reubicarse en el palacio del marqués de Casa Torre y, de nuevo, el chalet Mac Lennan quedó vacío y sin uso.

En 1946 los herederos de Francisco Mac Lennan y Matilde Marmolejo decidieron enajenarlo y fue adquirido por el Ayuntamiento de Santurtzi que, según noticias publicadas en la prensa de la época lo iba a destinar a alojar a familias humildes. Gracias a estas informaciones disponemos de una imagen del chalet.

Las obras de alineación y ensanche de la calle Mamariga también tuvieron relación con este asunto. Para tal obra era necesario demoler la casa-estanco de Sandalia Gutiérrez Ostria. Para reubicar el estanco, Sandalia y su esposo Domingo Gonzalo adquieren una casa, el número 16 de la misma calle en donde viven cinco familias numerosas a las que hay que realojar. El Ayuntamiento había proyectado la construcción de una casa con cinco viviendas sobre el antiguo depósito de aguas de Vallejo. Pero antes de iniciar las obras, la familia Mac Lennan ofreció vender el chalet.

El Ayuntamiento acepta la propuesta. El precio de venta del chalet Mac Lennan fue de 130.000 pesetas. El Ayuntamiento pudo afrontar esta compra gracias a dos donaciones, una de 30.000 pesetas de Lucas Oriol Urquijo y otra de 50.000 pesetas de Carmen Vildosola de los Campos. Destinarlo a realojar a familias sin vivienda era una medida temporal pues en el momento de la compra ya se expresaba que el destino final del solar era ubicar un colegio de religiosos dedicados a la enseñanza que contribuya a elevar el nivel moral y cultural de los niños de familias humildes, obreros y pescadores, que habitan aquella populosa barriada de Mamariga. Las obras de adaptación del chalet Mac Lennan para alojar a esas cinco familias se encargan al contratista Juan Lasala.

A mediados de los años 50 del pasado siglo el Ayuntamiento decide iniciar el procedimiento para destinar el solar que ocupa el chalet y su heredad a la edificación de un nuevo equipamiento escolar, el actual colegio Itsasoko Ama, que este año ha cumplido 50 años. En 1956 el Ayuntamiento cedió el solar al Instituto Nacional de la Vivienda junto con otros dos terrenos adyacentes para constituir una única parcela destinada a la construcción del colegio, aunque el proyecto se demoró casi una década. Finalmente, en marzo de 1962 se procedía a la demolición del chalet Mac Lennan.

Como he comentado al comienzo, no disponemos de imágenes de calidad del chalet Mac Lennan. Y una de las escasas fotografías antiguas que se conservan pertenece a mi archivo familiar. Datada en 1950, cuando ya se habían realizado las obras de acondicionamiento, aparecen varios miembros de mi familia, entre ellos mi madre y mi tía.

No puedo concluir sin agradecer a la Biblioteca de Muskiz y a su director Fernando Juárez su colaboración para consultar el archivo fotográfico de los Mac Lennan de donde proceden las dos únicas imágenes, muy similares, que nos permiten observar con detalle diversos aspectos arquitectónicos del chalet.

Como siempre, toda colaboración para corregir o completar la información sobre el chalet Mac Lennan será bien recibida.

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Decimoctavo artículo de la serie, publicado en el número 120 de ensanturtzi.com en la sección Santurtzi Ezagutu: pequeños fragmentos de la historia de Santurtzi, correspondiente al mes de septiembre. Podéis encontrar información más detallada en el propio blog, en este enlace. Respecto a su restauración, estamos valorando qué actividades se podrían organizar para recaudar los 2000 euros necesarios.

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Hace ya más de un año, con motivo de la inauguración en Bilbao de la fantástica exposición sobre exvotos marineros, en la que Santurtzi y especialmente Mamariga estuvieron muy bien representados, Itziar Murua y yo tuvimos la oportunidad de conversar con Juan Manuel González Cembellín, director técnico del Museo Diocesano de Arte Sacro, que nos sorprendió con la noticia de que un tímpano de madera que coronaba la portada sur de la iglesia de San Jorge se conservaba, muy deteriorado, en los depósitos del museo desde 1981. Este tímpano fue el que sufrió el incendio de 1932.

Inmediatamente le planteamos la posibilidad de verlo in situ y de fotografiarlo pues hasta ese momento desconocíamos su existencia. Juan Manuel G. Cembellín no puso ninguna objeción y, finalmente, el 21 de diciembre nos acercamos al museo para examinarlo. Se trata de un alto relieve tallado en diez tablas de madera cuyas dimensiones son 102 cm de altura, 194 cm de anchura y  aproximadamente 5-10 cm de grosor (excluyendo las partes sobresalientes del relieve).

Presenta la inconfundible escena de San Jorge a caballo lanceando al dragón. La batalla entre el caballero y el dragón simboliza la lucha entre el bien y el mal. Era un tema clásico en el arte occidental popularizado por la Leyenda dorada de Jacobo de la Vorágine. Un dragón hace un nido en la fuente que provee de agua a una ciudad. Como consecuencia, los ciudadanos debían apartar diariamente el dragón de la fuente para conseguir agua mediante la ofrenda de un sacrificio humano que se decidía al azar entre los habitantes. Un día resultó seleccionada la hija del rey. Cuando estaba a punto de ser devorada por el dragón aparece San Jorge que se enfrenta con el dragón, lo mata y salva a la princesa. Los agradecidos ciudadanos abandonan el paganismo y abrazan el cristianismo.

Sin embargo, la forma que presenta el dragón en este relieve no es la más habitual pues generalmente se representa, en la cultura occidental, como un gran reptil terrestre, con dos o cuatro patas, dos alas y con cola espinosa, como la de un cocodrilo o una serpiente, acabada en forma de punta de flecha.

En nuestro caso, se representa como un monstruo marino, un cetus (de aquí procede el término cetáceo), alado y con una cola semejante a la de una ballena.

Algo muy singular incluso en una disciplina como la heráldica en la que las figuras fantásticas suelen ser habituales.

Además, en un segundo plano, de fondo, se representa a la iglesia de San Jorge, su pórtico de columnas de hierro fundido, a sus pies el puerto antiguo en el que podemos ver dos típicas traineras y a su izquierda el palacio de los marqueses de Casa Torre, con su característico mirador.

Quizás se inspiró en una conocida postal de la época.

Evidentemente, con estas particularidades, el relieve se talló ex profeso para Santurtzi. De ahí su valor como parte de nuestro escaso patrimonio histórico artístico, de nuestra memoria histórica. Sin olvidar, por supuesto, la determinante impronta del santo en el topónimo del municipio.

El autor del relieve, cuya firma aparece en el extremo izquierdo, es Pedro Sorriguieta Larrea, nacido en Bilbao en 1865.

Los Sorriguieta bilbaínos procedían en última instancia, de Elduain (Gipuzkoa) en donde tienen su solar originario. De ahí pasaron a Orozko, en donde vivieron tres generaciones, hasta afincarse en Bilbao. Como curiosidad, el linaje Zorreguieta de Máxima Zorreguieta Cerruti, actual reina consorte de los Países Bajos, también tiene su origen en Elduain. Las genealogías que podemos encontrar en diversas publicaciones se remontan hasta finales del siglo XVI. La que he realizado de los antepasados del escultor, con alguna duda en las dos primeras generaciones pues me he limitado a consultar únicamente los registros indexados y no los libros originales, casi alcanza ese periodo, pero no he podido encontrar un ancestro común, aunque probablemente lo tengan.

Pedro Sorriguieta Larrea era un reconocido escultor de imaginería religiosa que también vendía ornamentación y muebles de lujo. Tenía su establecimiento en los números 3 y 5 de Calzadas de Mallona. Había estudiado en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao en donde, en el curso 1879-1880, obtuvo el primer premio de dibujo y pintura. Fue concejal en el Ayuntamiento de Begoña (cuando todavía era una anteiglesia independiente), donde ejerció una cierta influencia.

De la obra de Pedro Sorriguieta, presente en numerosas iglesias vizcaínas, destacaría la imagen del misionero dominico San Valentín de Berrio-Ochoa, realizada para la parroquia de la Purísima Concepción de Elorrio en 1906 y, por supuesto, el tímpano de San Jorge, realizado a comienzos del siglo XX.

El tímpano, a consecuencia del incendio, se encuentra en un pésimo estado de conservación. Prácticamente toda su superficie se encuentra carbonizada, agrietada y oscurecida por el humo. Ha perdido parte del relieve, significativamente el remate del yelmo, el brazo derecho y la lanza, y la policromía. Las tablas que lo componen, exceptuando la superficie tallada, se encuentran en buen estado de resistencia y densidad.

Desde que lo vi una idea me rondó en la cabeza. Le pregunté a Juan Manuel G. Cembellín si sería posible restaurar el tímpano para poder mostrarlo en el museo, dado que en las condiciones actuales es imposible. Me comentó que se podría consolidar para evitar que continuara degradándose. Amablemente se ofreció a solicitar presupuestos a diferentes especialistas para conocer el coste de la intervención.

Pues bien, esta semana he recibido un correo electrónico muy esperado. Ya se han recibido los tres presupuestos pertinentes y uno de ellos no supera los 2.000 euros, una cantidad asequible. Por otra parte, Juan Manuel G. Cembellín tiene en mente, con la necesaria colaboración de otra institución, la digitalización del tímpano y su impresión en 3D a tamaño real. Si lo consigue se podría contar con una copia para instalar en Santurtzi. Esa copia podría estar restaurada al 100% (es decir, recreando las partes perdidas, como el penacho, el brazo y la lanza de San Jorge). Incluso se podría hacer otra versión más reducida intentando recrear la policromía perdida.

Pero, como digo, para todo esto es necesaria la previa intervención sobre la pieza que tiene un coste estimado de 2.000 euros. Hay que encontrar una fuente de financiación, una subvención de alguna institución y/o una cuestación popular para conseguir el dinero. ¡Algo habrá que hacer!

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Uno de los actos más emblemáticos de las fiestas patronales de nuestro municipio es la procesión de la Virgen del Carmen que en 2017 cumple 110 años de existencia desde que el papa Pío X la declarara patrona de Santurtzi. Y, sin duda, el elemento más significativo es la imagen procesional que simbólicamente la representa.

Para documentar su historia debemos recurrir a cuatro fuentes: el inédito trabajo de investigación realizado por el sacerdote y párroco de San Jorge, Luis Emiliano Pinedo Murga; la obra de Jesús Diez titulada Centenario del Patronazgo de la Virgen del Carmen en el pueblo de Santurce, editada en 2008; el trabajo de investigación que también permanece inédito de Francisco Cabo Carrasco titulado Ecos del centenario y la obra de Rafael de Nicolás Matute titulada Santurtzi, Sancti Georgii, Santurce, editada en 2011.

La imagen original tiene sus raíces en Sestao, en el convento carmelita denominado “Desierto de San José de la Isla” que existió entre 1719 y 1834 en el lugar conocido popularmente como La Punta o Campa del Carmen.

Un grupo de frailes carmelitas descalzos, mendicantes que vivían de las limosnas y de su propio trabajo, vino a parar a este paraje situado en el denominado alto de San Nicolás de Ugarte. Este nombre se origina por la existencia de una ermita dedicada a este santo, patrón de los mareantes, y porque en esa zona confluyen una serie de ríos como el Castaños y el Galindo que dieron lugar a una lengua de tierra de aluvial (de ahí el topónimo Ugarte, entre aguas) muy fértil que los carmelitas cultivaron durante más de un siglo. De la existencia del convento carmelita surgirá el topónimo Desierto (entendido como lugar de oración y recogimiento) que todos conocemos y que comparten Barakaldo y Erandio.

Entre 1719 y 1729 edifican el convento. Y la Virgen del Carmen es entronizada en la primitiva ermita de San Nicolás, que se mantenía junto al convento, postergando a su santo patrón. Hacia 1802 esta ermita amenazaba ruina y se reedifica. Se inauguró en julio de 1804, dedicada ya exclusivamente a la Virgen del Carmen. Se dotó de un nuevo retablo con su correspondiente imagen de la Virgen del Carmen, todo hecho para la ocasión. No se conoce al escultor o imaginero que la realizó.

La disputa dinástica a la muerte de Fernando VII entre los partidarios de su hija Isabel II y los partidarios de su hermano Carlos (los carlistas) provoca un conflicto bélico, la primera guerra carlista, que influye en el devenir del convento carmelita de Sestao. Con la promulgación en 1836-1837 de las leyes desamortizadoras de bienes pertenecientes a órdenes religiosas se procede a incautar, subastar y repartir los bienes expropiados que aún tenían valor. Es curioso que Sestao, en cuyo término municipal estaba ubicado el extinto convento carmelita, no tomase o conservase nada del mismo y, sin embargo, Bilbao, Portugalete y Santurtzi se vieran beneficiados y recibieran tapices, pinturas, retablos, imágenes, etc.

El 17 de diciembre de 1840, el cabildo de la parroquia de San Jorge, que necesitaba renovar su maltrecho retablo, dedicado evidentemente a San Jorge, solicita al corregidor político del Señorío (gobernador provincial) y este le concede unos días después, en calidad de depósito, el del convento carmelita de Sestao. Con este retablo llega a Santurtzi la imagen de la Virgen del Carmen que, poco a poco, va adquiriendo mayor relevancia en la iglesia de San Jorge.

Sin embargo, popularmente se ha difundido otra versión, una épica leyenda, que es la que ha acabado de suplantar a la más prosaica realidad. Según esta fábula, en 1834 se produjo un gran incendio en el convento que amenazaba con calcinarlo por completo. Al conocerse la noticia en Santurtzi, una trainera patroneada por Joaquín San Martín Garay (según cita Rafael de Nicolás) o Juan Simón San Pelayo (según Jesús Diez) subió por la ría hasta La Punta a tiempo de rescatar la imagen de la Virgen del Carmen que, de este modo, pasó a ser venerada en nuestro municipio. En cambio, del estudio de la documentación conservada en el archivo parroquial de San Jorge, ahora en el Archivo Histórico Eclesiástico de Bizkaia, se deduce que el traslado se efectuó, en febrero o marzo de 1841, en solemne procesión en un barco propiedad y pilotado por Juan Simón San Pelayo, capitán de la marina mercante y práctico del puerto de Bilbao. Así lo citaba, respectivamente, La Gaceta del Norte el 23 de julio y El Nervión el 23 de julio de 1907.

Como ya he comentado, la devoción por la Virgen del Carmen en Santurtzi es considerable desde entonces. De hecho, en 1897, hace 120 años, se instaura oficialmente una cofradía dedicada a la Santísima Virgen del Carmen. No cabe duda que este hecho es fundamental para la posterior solicitud e institución, diez años después, del patronazgo de la Virgen del Carmen sobre nuestro municipio. Y con el patronazgo comienza la tradición, que nace de forma un tanto espontánea, de embarcar a la virgen para realizar una procesión marinera. De esa primera procesión, que se celebró el 21 de julio de 1907, tenemos una buena fotografía en la que se aprecia con bastante calidad la imagen y características de la Virgen del Carmen. Es importante observar la disposición del Niño, de pie y con una cabeza de angelito a sus pies.

En enero de 1932 el provocado incendio en la iglesia de San Jorge a consecuencia de la inestabilidad política del momento redujo a cenizas, entre otros objetos y ornamentos litúrgicos, aquella venerada imagen de unos 130 años de antigüedad.

Cuatro años más tarde, en enero de 1936, es instalada y bendecida una nueva imagen, muy similar a la original, costeada por Carmen Vildósola de los Campos. Tiene, por tanto, algo más de 80 años. Es la que actualmente vemos en el retablo mayor.

Por el momento, desconocemos quién fue el autor de esta imagen aunque es probable que fuera José Larrea Echániz (Bilbao, 1890 – Pamplona, 1975), hijo del también escultor Vicente Larrea Aldama (1852 – Bilbao, 1922). José Larrea tuvo una esmerada formación en el taller paterno y en París, en la Escuela de Bellas Artes. Trabajó en el taller familiar durante más de cincuenta años, especializándose en estatuaria religiosa. Se trata, por tanto, de un auténtico imaginero del siglo XX y su obra es muy abundante.

Por último, la tercera imagen de la Virgen del Carmen que conocemos es la que se emplea actualmente en la procesión marítima. Durante los primeros dos años se utilizó la original, la de Sestao, pero el peso de la talla aconsejó encargar una imagen más ligera expresamente para procesionar. Fue costeada por Casilda de la Quintana Murrieta. En las fotografías correspondientes a la procesión de 1909, publicadas en la prensa de la época, se puede observar que ya se utiliza esta imagen, diferente de la original (se aprecia, sobre todo, en la disposición del Niño, sentado en lugar de estar de pie).

Esta imagen se salvó en el incendio y tiene, aproximadamente, 108 años de existencia. Tampoco conocemos al imaginero autor de la escultura. Podría ser el citado José Larrea o su padre, Vicente Larrea, o ninguno de los dos. Aunque, en principio, es una imagen más accesible no he tenido la oportunidad de examinarla para ver si aparece la firma del escultor.

Estilísticamente, se trata de tallas en madera policromadas y estofadas que buscan un realismo convincente. Las imágenes que se conservan presentan una buena factura, un notable estudio de los ropajes y una gran composición escultórica.

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Los banderines turísticos son objetos decorativos, aunque algunos de dudoso gusto, que estuvieron de moda en los años 60 y 70 del pasado siglo. Se podían encontrar a la venta en las tiendas de recuerdos o souvenirs de casi todos los pueblos junto a los abanicos, bolígrafos, llaveros, flamencas, toreros, platos de loza, las habituales postales y otros objetos más o menos curiosos.

Los banderines nacieron a finales del siglo XIX en los Estados Unidos en el ámbito deportivo. Son los denominados pennants. Como ejemplo, el banderín conmemorativo del Club Deportivo Santurtzi.

Unas décadas después, con el desarrollo del turismo, comenzaron a fabricarse con el objetivo de servir de souvenir y, a la vez, promocionar las bondades de las localidades a las que hacían referencia. Con forma de triángulo isósceles, de unos 25 o 30 cm de longitud y con acabado plastificado, presentaban escenas costumbristas acompañadas generalmente de una leyenda alusiva a la localidad encabezada por la expresión Recuerdo de… y el blasón del municipio o de la provincia. Los había también de mejor factura, elaborados en algún tipo de textil sintético o fieltro, pero el efecto era similar.

Santurtzi no fue ajeno a esta moda y se fabricaron diferentes modelos de banderines que en la actualidad se han convertido en objeto de coleccionismo. He podido documentar los siguientes, de más antiguos a más modernos:

  • Banderín con la representación de la estatua de la sardinera y el mismo modelo de escudo heráldico. Leyenda: Santurce.

  • Banderín con la imagen de la Casa para venta de pescado al fondo y escena típica (asando las sardinas en la paila). Leyenda: Las sardinitas y Santurce. Hay banderines que presentan variaciones de color sin cambiar el diseño.

  • Banderín con imagen panorámica del puerto de Santurtzi de los años 20 o 30 del siglo XX. Leyenda: Bar-restaurante El Puerto y Santurce. No he conseguido identificar con seguridad la bandera que aparece en el vértice.

  • Banderín con dibujo que representa la ría entre Bilbao y el Abra. Leyenda: Desde Santurce a Bilbao, el comienzo de la conocida canción. En Santurtzi aparece una sardinera y un edifico que no consigo identificar.

 

  • Banderín plastificado que incluye una conocida tarjeta postal con la fotografía de la estatua de la sardinera. Orla heráldica y escudo de Vascongadas (Bizkaia, Gipuzkoa, Araba y Navarra unidas en una misma composición heráldica, en pleno franquismo). Leyenda: Santurce.

  • Banderín plastificado similar al anterior pero con una tarjeta postal diferente. Orla heráldica y escudo de Vascongadas en el vérticeLeyenda: Santurce.

  • Banderín plastificado similar al anterior. Cambia el diseño del escudo y omite el término Vascongadas. Leyenda: Santurce.

  • Banderín plastificado con otra conocida postal de los años 60 y escudo franquista sobre banderas de diversos países europeos y los EE. UU. Leyenda: Santurce y España. Existen dos versiones similares.

  • Banderín plastificado con fotografía del puerto pesquero también empleada en tarjetas postales. Incluye un elemento típicamente costumbrista, una pareja danzando.  Leyenda: Santurce.

  • Un grupo de  banderines que incluyen imágenes fotográficas, también reproducidas en tarjetas postales, de la típica escena de asar sardinas en la paila del restaurante Hogar del Pescador, popularmente conocido como Mandanga. En los tres modelos aparece la orla heráldica y el escudo de Vascongadas, con o sin este término, en el vértice. Leyenda: Recuerdo de Santurce.

  • Un ejemplo singular es el banderín recortable fabricado en papel y editado en Barcelona en 1969 por Ediciones Toray. Formaba parte de una edición dedicada a los escudos provinciales aunque en nuestro caso, como solía ser habitual, confunden Bizkaia con Bilbao. Aun así, me parece un diseño bastante presentable que incluye una imagen que sin duda es el puerto de Santurtzi con la estatua de la Virgen del Carmen.

  • Finalmente, un modelo que incluye varias imágenes fotográficas, entre ellas la del puerto de Santurtzi. Leyenda: Bilbao.

Si alguien conoce algún otro modelo o tiene imágenes con más calidad le agradecería que me las hiciera llegar.

 

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Recopilando información sobre el Patricia he encontrado unas pocas tarjetas postales y un folleto de cartulina de tamaño similar, que no he podido comprobar si, efectivamente, se empleó como tal. En cualquier caso, me parece muy interesante y por eso lo incluyo en esta pequeña recopilación.

Un primer grupo de tarjetas postales tiene como protagonista indiscutible a la embarcación, navegando o fondeada.

Una segunda categoría está formada por una única postal que me resulta muy curiosa porque incluye al Patricia entre un grupo de embarcaciones muy significativas. Solent hace referencia al estrecho que separa la pequeña isla de Wight de la de Gran Bretaña. Forma parte de una importante ruta marítima para pasajeros, mercancías y buques militares y también es una destacada zona de ocio para la práctica de deportes acuáticos, especialmente de la vela. Tiene un patrón de mareas muy complejo que ha beneficiado en gran medida el éxito de Southampton como puerto.

A un tercer grupo pertenece una postal que ya ha sido publicada en el blog, incluida en el grupo de postales costumbristas al incluir, sobreimpresionada la silueta de una sardinera. Pero también existe la versión sin ella.

En cuarto lugar podemos incluir las que publicitan el servicio y las características de la embarcación como muchas tarjetas que podemos encontrar en oficinas de turismo, hoteles, etc. La primera incluye una alegoría clásica: el dios Poseidón o Neptuno montado en su carro tirado por caballos marinos.

La segunda y última de este grupo (aunque podría no ser una auténtica tarjeta postal) también es la más curiosa sobre todo si se es, como yo, aficionado a la vexilología, la disciplina que trata del estudio de las banderas en su más amplio sentido.

Incluye los pabellones que deben utilizar los barcos mercantes suecos, ingleses y españoles con la salvedad de que el atribuido a España dejó de ser oficial el 19 de julio de 1927, cuarenta años antes…

Sin embargo, es muy interesante este pabellón porque creo que es el que originalmente se habría podido ver en la vidriera de la procesión marítima de la Virgen del Carmen antes del incendio de la iglesia en 1932. Al ser restaurada pudo “actualizarse”. Habrá que seguir investigando.

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