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Archive for the ‘Patrimonio artístico’ Category

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Ayer sábado, 23 de enero, se celebró una jornada de puertas abiertas en el colegio Santa María Hijas de la Cruz. Y aprovechando que la puerta estaba abierta me di un concienzudo paseo por todo el colegio acompañado de Marina Sesumaga, antigua alumna, que me iba guiando y relatando anécdotas de aquellos maravillosos y lejanos años.

Colegio Cruz 1925 - copia

Además, tuvimos la suerte de ser recibidos por la directora del colegio, sor M.ª Teresa Paz, que nos comentó interesantes detalles de la historia de la institución, que este año cumple 155 en nuestro municipio. Tuvo la deferencia de facilitarme dos ejemplares del libro editado en 2011 con motivo del 150 aniversario, obra que no conocía y que, extrañamente, tampoco está incluida en la colección local de la Red de Bibliotecas. Está a la venta en el colegio. Recomiendo, si tenéis la oportunidad, dedicar un tiempo a ojearla porque tiene información muy interesante y fotografías muy curiosas.

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Fue una intensa visita de dos horas, recorriendo numerosas aulas y otras dependencias del colegio, además de la hermosa capilla. ¡Lástima que esté encajonada!

fachada capilla

Fui tomando notas y fotografías de varios elementos muy interesantes que, en breve, comentaré en otras tantas entradas del blog. Me llamó la atención la omnipresencia, lógica por otra parte, de los fundadores de la congregación: san Andrés y santa Juana Isabel.

Nos quedó por visitar el desván o camarote donde, según nos comentaron, hay objetos antiguos muy interesantes. Pero no era el momento y tampoco había tiempo. Será en otra ocasión.

Colegio de señoritas

Colegio de Señoritas Dirigido por las Hijas de la Cruz

De nuevo, muchas gracias a la directora, sor M.ª Teresa Paz, a las profesoras y miembros del Ampa que tan amablemente nos recibieron. Y a Marina por dedicarme dos horas de su tiempo para visitar un viejo colegio porque, como comentábamos durante la visita, no es un plan que atraiga a mucha gente.

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Exvotos de Encartaciones

Hoy, domingo 10 de enero, se ha celebrado la esperada conferencia sobre exvotos marinos de las Encartaciones impartida por el historiador marítimo y escritor Xabier Armendariz en el Museo de las Encartaciones. Ha consistido en un rápido resumen de la investigación que le ha ocupado los últimos años, el estudio de las creencias y las supersticiones de las gentes del mar a través de los exvotos y ofrendas marineras, que verá la luz este mismo año con la edición de un libro y una exposición que se organizará en Bilbao.

Ha sido un interesante recorrido por la historia marítima vasca y un viaje al pasado de la mano de los cuadros y maquetas de barcos fabricados, a veces, por los mismos marinos que los tripularon, que ha tenido varias paradas virtuales, entre otras, en la iglesia de Santa Isabel del barrio de La Herrera, en Zalla, en la ermita de Nuestra Señora del Socorro en Pobeña (toda ella un exvoto), en la ermita de Santa Águeda en Barakaldo, en la iglesia de Nuestra Señora Virgen del Puerto en Zierbena y, finalmente, una visita guiada in situ a la iglesia, antes ermita y santuario de la Virgen del Mar de Mamariga.

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El estudio de los exvotos marinos nos proporciona información sobre muy diferentes disciplinas: Historia, Etnografía, Arqueología marina, Religión, Arte y Arquitectura naval, fundamentalmente. Ha remarcado varios datos interesantes. El primero de ellos es aclarar que, sorprendentemente, la Virgen del Carmen, la stella maris, no es tradicionalmente el referente, la advocación a la que las gentes del mar se encomendaban, tan solo desde que, por Real Orden de 19 de abril de 1901, se proclamó Patrona de la Marina de Guerra a la Santísima Virgen del Carmen.

Además, ha comentado que es curioso, desde el punto de vista simbólico, que los santos a los que las gentes del mar se encomendaban no fueran los denominados santos pescadores (san Pedro, san Andrés, etc.) sino otros, los denominados santos intercesores (san Nicolás de Bari o de Myra, santa Catalina, san Telmo, santa Eulalia, etc.). Por cierto, esta santa Eulalia, a la que inicialmente estaba consagrada la ermita de Mamariga no es la misma santa que da nombre al Patronato Santa Eulalia. Se trata de dos personajes diferentes, la santa marinera es Santa Eulalia u Olalla de Barcelona, canonizada en el año 633.

Finalmente ha hecho hincapié en que el Concilio Vaticano II (1962-1965) tuvo una consecuencia bastante negativa en cuanto al tema que nos ocupa. Desterró los exvotos de los templos católicos por considerarlos un mal ejemplo, cosa de supersticiones y, en, consecuencia solo se han salvado una mínima parte de los muchísimos de los exvotos que se habían conservado durante siglos.

De todos los elementos mostrados en la conferencia ha destacado, para Santurtzi, una estupenda recreación a escala de la fragata denominada “Bilbaína”, procedente de la iglesia de Santa Isabel de La Herrera (Zalla). Esta fragata está documentada en el año 1815, siendo su capitán Antonio del Casal, probablemente natural de Santurtzi.

Fragata Bilbaína

También es muy interesante para la historia de la iglesia de la Virgen del Mar de Mamariga un exvoto pictórico ofrecido por un Manuel Calvo a finales del siglo XVIII a la ermita de Nuestra Señora Virgen del Puerto en Zierbena. Xabier Armendariz amablemente me ha proporcionado una imagen del cuadro, de la cual es el autor:

Cuadro barco Zierbena

Gracias a la colaboración de Luis María Arriola Ontoria “Piloto” sabemos que su biznieto, otro Manuel Calvo, residente en Santurtzi, fue el oferente del exvoto que cuelga del techo de la iglesia de la Virgen del Mar de Mamariga: una fragata de 8 cañones que, por tipología de la popa y otros detalles se puede datar entre 1750 y 1805 y que, por esta razón, puede ser la misma que se ve reproducida en el cuadro de Zierbena. Xabier nos ha mostrado fotografías de detalle en las que se puede ver, en la popa de la embarcación la imagen de una virgen. Cuando el exvoto se descuelgue próximamente se podrá identificar la advocación.

Exvoto1

En Mamariga, además podemos admirar lo que Xabier Armendariz ha denominado falso exvoto: un cuadro que imita las características clásicas de un exvoto pictórico pero que, en su opinión, no lo es sino que se hizo para decorar la ermita tras su reconstrucción a principios del siglo XX. La rápida visita no ha permitido que se explaye sobre el tema pero posteriormente me ha comentado que, cito palabras textuales: “Creo que no es un exvoto, en sentido estricto, me  inclino a pensar que es un cuadro ilustrativo de los milagros y la protección que la Virgen del Mar de Mamariga ofrece a sus devotos marineros. Si un día cuento con más información quizás pueda aclarar este asunto, pero es notorio que la fecha de su elaboración coincida con la re-inauguración del nuevo templo remodelado“. Sin embargo, ha proporcionado un dato muy interesante. El cuadro está firmado y fechado: C. Ruiz, 1906. Ha comentado que desconoce toda referencia del autor.

Cuadro de Celestino Ruiz

Pero, casualidades de la vida, yo sí conozco al pintor, aunque desconocía que este cuadro fuese obra suya. Espero que esta primicia le sirva:

Acisclo Celestino Ruiz Muñoa, hijo de Manuel  Ruiz González y Manuela Muñoa Bañales, nació en Santurtzi en 1880. En 1898 su padre solicitaba al Ayuntamiento de Santurtzi una ayuda económica para que su hijo pudiera continuar sus estudios de pintura, que ya estaba realizando, en Bilbao. En 1905, el Ayuntamiento aprueba una cuenta de 500 pta. a favor de Celestino Ruiz Muñoa, profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Sestao, por retocar los cuadros y marcos de Luciano y Cristóbal Murrieta, que todavía hoy se pueden admirar en el salón de plenos de la Casa Consistorial. Celestino Ruiz falleció en Santurtzi en 1927.

Pero la visita guiada no solo le ha sido útil a Xabier. Yo también he aprendido mucho y he hecho un descubrimiento. Aunque muchos en Mamariga lo sabían, yo desconocía que el Cristo Crucificado que se encuentra a la derecha del presbiterio, pertenecía inicialmente a la capilla del chalet Mac-Lennan. ¡No podía concluir mejor la visita!

Cristo de Mac-Lennan

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Comentaba en la última entrada de 2015 que me quedaba pendiente hablar del exvoto que cuelga del techo de la iglesia consagrada a la Virgen del Mar de Mamariga. Parece que desde el Museo de las Encartaciones me han leído el pensamiento.

Barco exvoto

Para el próximo domingo 10 de enero han organizado una interesante y recomendable actividad como colofón a la exposición In insula maris de la que ya he hablado en el blog en varias ocasiones.

Se trata de una actividad que pretende difundir unos elementos bastante desconocidos en general: los exvotos de carácter marinero que aún perduran en ermitas e iglesias vinculadas con nuestro pasado marítimo.

La actividad se organiza en dos partes, una primera en el propio Museo de las Encartaciones  y una segunda en Mamariga. En la siguiente imagen tenéis todos los detalles para la inscripción que hay que cumplimentar para participar en esta fantástica actividad.

Exvotos

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Creo que no hay mejor forma de acabar el año que dedicando una entrada a uno de los elementos más genuinos de Mamariga, la iglesia consagrada a la Virgen del Mar, patrona del barrio marinero por excelencia de nuestro municipio. Este templo fue una ermita antes de constituirse como parroquia el 28 de diciembre de 1955, hace justo 60 años. No es un aniversario tan redondo como el cincuentenario que sí se celebro como se merecía.

Parroquia Virgen del Mar 50 años

Es la ermita santurtziarra de la que más datos hay (en la web del AHEB se puede consultar qué documentos se conservan) y la que ha logrado adentrarse más, con mayor desarrollo y perseverancia, en el alma de Santurtzi, en palabras del sacerdote Luis Eliseo Pinedo, autor de un trabajo inédito sobre la historia de Santurtzi, que se puede consultar en la Red de Bibliotecas de Santurtzi.

La primera ermita, dedicada a santa Olalla (Eulalia), aparece ya citada en los libros de la parroquia de San Jorge hacia 1620, aunque posiblemente sea anterior. Fue construida sobre el mismo solar, que por aquel entonces era un lugar prominente, una óptima atalaya sobre el mar y, a la vez, una referencia para los navegantes al poder divisarse desde mucha distancia mar adentro.

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La siguiente postal de 1901 nos puede dar una idea. Mamariga está justo en el centro de la fotografía.

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A mediados de siglo XVII comienza el único libro de fábrica, el libro de contabilidad, en el que, cada año, se anotaban los cargos y descargos (ingresos y gastos) que se conserva de la ermita. Es un documento excepcional que abarca el periodo comprendido entre 1670 y 1793. En él se detalla los recursos económicos, las rentas que por diversos conceptos llenaban las arcas de la fábrica de la mencionada iglesia (diezmos, limosnas y dádivas piadosas, testamentarías, etc.) que se destinan a proveer todo aquello que es necesario para el culto (celebraciones, ornamentos, personal) y para el mantenimiento de edificios (infraestructura, reformas importantes y obras nuevas).

Este documento merecería un nuevo estudio pormenorizado y una edición crítica, así como una digitalización para que su consulta sea más accesible pues, en la actualidad, hay que desplazarse hasta el AHEB y además, aunque ahora su conservación está garantizada, su estado no permite una manipulación excesiva, más bien al contrario, cuanto menos, mejor.

Este nuevo estudio es necesario pues existen discrepancias entre la información que ofrece la web del AHEB y la que yo he tenido la suerte de poder consultar: el excepcional trabajo de transcripción y notas del Libro de cuentas de propios y rentas (1670 – 1793) de la ermita de Nuestra Señora de la Bien Aparecida en el mar que, entre 1973 y 1977, realizó el sacerdote José Ramón Tojal mientras estuvo destinado en Mamariga, en donde se conservaba el manuscrito hasta su transferencia al citado AHEB. Lamentablemente no lo pudo terminar, sólo llegó hasta el año 1778 por traslado a finales de 1977 a la parroquia de la Natividad de Nuestra Señora en Burceña (Barakaldo). La copia del ejemplar original me la ha facilitado Luis María Arriola Ontoria “Piloto” a quien se lo agradezco públicamente.

El libro original, encuadernado en pergamino, estaba en aquel momento en un estado de conservación lamentable: parte del soporte (papel) perdido, sobre todo al final del libro, numerosas manchas por humedad y con tintas traspasadas. Además, el empleo de una caligrafía compleja para el que no tiene conocimientos de paleografía hacen del trabajo de transcripción realizado por  José Ramón Tojal algo verdaderamente encomiable.

José Ramón Tojal

Lo primero que me gustaría resaltar es que el libro comienza con un texto que recuerda que la imagen fue hallada en el mar por el licenciado, cura y beneficiado Juan del Valle [todavía vivía en 1672] el 8 de septiembre de 1650 y que se colocó con la veneración debida, con su procesión compuesta de todo el cabildo eclesiástico de San Jorge.

Portada Libro de la ermita

Y a partir de ahí se van sucediendo las cuentas anuales de ingresos y gastos que anualmente presentaban los mayordomos. El funcionamiento de las instituciones locales de la época tiene un carácter fundamentalmente participativo y comunitario que se refleja en la gestión económica de la ermita que era llevada por un mayordomo elegido o nombrado entre los vecinos. Era el encargado de llevar las cuentas, registrarlas en el libro de fábrica y de rendirlas anualmente ante el cabildo eclesiástico o su representante y los vecinos del barrio.

Dichos mayordomos, desempeñaban su cargo generalmente durante un año, variando a lo largo del tiempo el periodo abarcado. En la mayoría de ocasiones, sobre todo avanzado el siglo XVIII, se indicaba que dicho periodo era el  comprendido entre dos festividades, es decir, entre el 8 de septiembre de un año determinado hasta el siguiente 8 de septiembre.

Las cuentas eran comprobadas regularmente (cada cierto número de años) por el visitador eclesiástico, un religioso encargado por el obispo de la diócesis, que daba por bueno el estado de la ermita, tanto en ornato como en su funcionamiento, y las cuentas que reflejaba el mayordomo, objetando si encontraba errores en los cálculos o de pluma (falta o equivocación involuntaria cometida por descuido) y encomendando su enmienda.

En cuanto a la elección del mayordomo, este era designado por el párroco entre los vecinos. Al parecer, todos los vecinos debían ser mayordomo en alguna ocasión y se realizaba una cierta elección o rotación entre los mismos. Curiosamente algunos no sabían escribir y otros demuestran tener ciertos conocimientos y cultura. Siempre son hombres los designados pero si alguno fallecía en el ejercicio de su cargo, su viuda podía representarlo y rendir las cuentas en su nombre. O si se encontraba navegando lo podía hacer la esposa.

He elaborado la lista de los mayordomos que se suceden entre 1670 y 1778 que publicaré en su momento, junto con la de los curas beneficiados de San Jorge, algunos de los cuales tienen una interesante participación en la gestión y devenir de la ermita. Es más, desde mediados del siglo XIX, aunque el cargo pueda subsistir de nombre, en la práctica su primitiva función de administración y contabilidad es probablemente asumida por el párroco o un capellán encargado de la misma. Aunque esta es una cuestión en la que hay que investigar más.

En el capítulo de los ingresos, el referido a los censos otorgados por la ermita es sumamente interesante. No son muchos, apenas media docena, y tampoco son grandes cantidades pero nos muestran un aspecto curioso, la ermita actuando como entidad bancaria, salvando las distancias.

El censo es un contrato que se constituye cuando la ermita presta una cantidad de dinero, denominado principal, a un determinado tipo de interés (entre 1709 y 1749 al 3%) a una persona, el censualista, que se compromete a pagar a la ermita una cierta cantidad de dinero anual, el rédito.  Este contrato se formaliza en unas escrituras de censo registradas ante un escribano o notario. Y aquí, como en otros aspectos, aparece también la picaresca. Una mujer se niega en un determinado momento a pagar el rédito anual de su censo y el mayordomo, como administrador de la ermita no puede obligarla porque la escritura se ha perdido.

Un aspecto interesante para mí es el que se refiere a las relaciones familiares que aparecen cuando al fallecer un censualista la obligación de pagar el censo es heredada por sus familiares, viudo / viuda e hijos. Como no son muchos los casos no se pueden dibujar árboles genealógicos muy frondosos.

En el capítulo de los gastos, hay que hacer una discriminación entre gastos corrientes, que se repiten anualmente y gastos extraordinarios. Tanto unos como otros son interesantes porque nos proporcionan información sobre diferentes ámbitos de la vida de la ermita.

En el primer capítulo podemos citar la adquisición de vino, aceite para luminarias, velas y cirios, material de construcción para pequeñas obras de mantenimiento (se realizan retejos casi anualmente), el ornato de la ermita el día de la festividad, el estipendio del tamborilero y el “refresco” servido al cabildo eclesiástico la víspera. Otro gasto a tener en cuenta es el dinero que percibe la mujer que se encargaba de recoger limosna, casa por casa, en los Tres Concejos, la villa de Portugalete y otros lugares. Esta mujer es denominada por primera vez con un término específico, la viva, en 1771 y en años posteriores.

Las visitas eclesiásticas y el registro por parte de un escribano o notario de los censos contraídos con la ermita son también parte de los gastos corrientes aunque no se repitan con la misma frecuencia.

El capítulo de gastos extraordinarios es muy interesante porque nos remite directamente a obras de gran calado ejecutadas en la ermita. No me voy a extender demasiado pero se pueden citar dos momentos en los que, gracias al libro de fábrica, se realizan obras importantes en la ermita. Uno de esos momentos comienza justo antes del inicio del libro, es decir, antes de 1670, sin poder especificar más. Las obras se sacaron a remate (subasta pública) y la puja ganadora fue de 300 ducados (112.200 maravedíes), una suma considerable y el objeto de las mismas fue la capilla mayor de la ermita [la de la Virgen]. En 1675 se cita un altar secundario, dedicado a san Nicolás (patrón de las gentes del mar y titular de la primitiva cofradía de pescadores). Así pues, hacia finales del siglo XVII podemos decir que la ermita tiene una puerta principal y otra puerta lateral y dos altares, el consagrado a la Virgen y el de san Nicolás.

Hacia 1745 podemos situar otro momento constructivo importante. Se amplía la ermita, aprovechando materiales de otra ermita que se desmantela, la de San Pedro de Sarantes, y se hace una nueva entrada, con un arco toral de sillería obra del maestro cantero Juan de Durañona que costó 750 reales (25.500 maravedíes). Se la dota de una campana en 1752 cuya fabricación e instalación supuso un coste de 243,5 reales (8.279 maravedíes) y de un artístico retablo de madera en 1755, obra probablemente de un reputado maestro, Juan de Iturburu, al que se le pagan 400 reales (13.600 maravedíes) y que posteriormente se dora en 1768 con un coste de 2.256 reales (76.704 maravedíes). Es decir, entre 1745 y 1768 se invierte la nada desdeñable suma de 3.649,5 reales en obras y ornato de la ermita.

Tanto en uno como en otro capítulo es interesante reparar en las diversas medidas de capacidad empleadas en el siglo XVII y XVIII, tanto para áridos (fanega, celemín) como para líquidos (azumbre, cuartillos), y sus respectivas equivalencias. Lo mismo se puede decir del complejo sistema monetario en vigor compuesto por doblones, ducados, reales y maravedíes.

Como he comentado, la transcripción del libro realizada por José Ramón Tojal acaba abruptamente en 1778. Afortunadamente, a finales del siglo XVIII, otro sacerdote, Manuel de Salcedo, escribe una detallada descripción de nuestro municipio que remite al geógrafo y cartógrafo Tomás López de Vargas Machuca (Madrid, 1730-1802) para la confección de su inconcluso diccionario geográfico-histórico. El manuscrito, fechado en 1794, se conserva en la Biblioteca Nacional en Madrid pero existe una copia microfilmada en la Biblioteca Foral de Bizkaia.

El sacerdote narra que a seiscientos pasos de la iglesia de san Jorge hay una imagen de Nuestra Señora intitulada del Mar en su ermita, bastante adornada y buena, que se avista muy bien y claramente desde la mar. Dicha imagen recibe una gran devoción y ha hecho algunos prodigios con las gentes que en las borrascas y tempestades la han invocado. Se halló según tradición antigua por los años de 1600 (se ve que no consultó el libro de fábrica de la ermita) en las orillas o peñas que baña y cubre el mar cuando del todo sube la marea y la colocaron en aquella ermita que entonces era muy reducida y dedicada a santa Eulalia. Después se ha extendido y alargado y se abandonó la antigua advocación sustituyéndola por la de Nuestra Señora del Mar.

Cueva de la virgen

Por cierto, Manuel de Salcedo hace hincapié en la carta que remite al geógrafo Tomás López en el hecho de que en numerosas cartas de navegación de la época no figura el topónimo Santurce y sí, en cambio, el de Mamariga, precisamente por ese carácter de promontorio y atalaya. A esta curiosidad le he dedicado varias entradas.

En 1863, con motivo de la creación de la diócesis de Vitoria dos años antes, el 8 de septiembre de 1861, la Diputación de Bizkaia remitió a cada municipio un cuestionario relativo a su organización parroquial. El Ayuntamiento remitió un informe elaborado por el entonces párroco, Serapio de Ugueda, en el que se incluían datos muy interesantes de las ermitas que todavía existían en nuestro municipio. Respecto a la ermita de Nuestra Señora del Mar, el informe decía que la ermita ubicada en el barrio de Mamariga, estaba en buen estado de conservación y tenía capacidad para unas 150 personas. Su renta era de 2.000 reales anuales, réditos de capitales impuestos en bancos. Su culto consistía en una misa todos los días festivos y otra solemne con sermón el día 8 de septiembre.

A comienzos del siglo XX la tricentenaria ermita, de la cual no he encontrado ninguna imagen, necesitaba algo más que obras puntuales de reforma y mantenimiento. El 23 de mayo de 1902 el párroco de san Jorge solicita al Ayuntamiento licencia para construir una nueva. Presenta un proyecto que pasa a estudio. El 7 de junio el Ayuntamiento aprueba, con alguna modificación, el proyecto para construir “de nueva planta” la iglesia de la Virgen del Mar. El 5 de julio se traslada a la iglesia de san Jorge, en solemne procesión, la imagen de la Virgen para que puedan comenzar las obras de demolición de la ermita y la subsiguiente edificación del nuevo templo. De lo que sucede con el resto de elementos decorativos y litúrgicos no tengo datos. Por otra parte, estoy en vías de conseguir información sobre la procedencia y la cronología del navío que, como exvoto, cuelga de la bóveda del templo.

Barco exvoto

El edificio actual fue proyectado, probablemente, por el maestro de obras Francisco Berriozabal Garmendia (Portugalete, 1848 – ¿?, 192*) en 1902 y construido en los siguientes años. Las obras se adjudicaron a Juan José Urrutia y costaron unas 43.500 pesetas de la época.

He leído alguna contradictoria noticia sobre un incendio en 1905 a causa de una chispa eléctrica que destruyó la antigua ermita pero no he podido confirmarla. Además, esa ermita ya estaría demolida y las obras de la nueva en curso. Habrá que investigar más.

En 1906 las obras no habían acabado y se solicita que una subvención del Ayuntamiento destinada para instalar un reloj en la iglesia se pueda invertir en terminar las obras. El Ayuntamiento accedió a la petición. En 1909 el Ayuntamiento propuso la construcción de un pórtico pero el capellán contestó que no disponía de los fondos necesarios.

El nuevo templo de sobrio estilo neogótico y de una sola nave fue construido en piedra de sillería. Destaca únicamente la fachada principal, dividida en tres calles. Las laterales están flanqueadas por dos pilastras coronadas por pináculos.

Iglesia Virgen del Mar (2)

En la central, más ancha, se encuentra la portada de acceso, que se proyecta en derrame (corte oblicuo de las paredes) y que está coronada por arcos apuntados sostenidos por finas columnas corintias. Se remata con un gablete decorado con una palmeta en la parte superior. Por encima se proyectan dos rosetones de tamaño decreciente y toda la fachada se corona con un apuntado campanario.

Iglesia Virgen del Mar

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A mediados de los años 50 se hizo necesaria la conversión de la ermita en parroquia de un barrio en crecimiento. Y se realizaron obras para dotarla de diferentes espacios no destinados directamente al culto. Se añadieron sucesivamente dos cuerpos a lo largo de las fachadas laterales (destinados a sacristía y otras dependencias parroquiales), perdiéndose en ese momento la pared orientada a la plaza que, hasta entonces, había hecho las veces de frontón.

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Estas ampliaciones fueron bastante respetuosas con el estilo neogótico del cuerpo central, sobre todo el ala sur, orientada a la plaza. Sin embargo, en 1992, se proyecta el derribo completo del ala norte y la construcción en su lugar, tras realizar una pequeña excavación del terreno, de un nuevo y feo anexo de dos plantas.

Fachada sur de la Iglesia

Iglesia Virgen del Mar 1992

recreación de la iglesia virgen del mar

En cuanto a los elementos artísticos que ornan en la actualidad la iglesia, merece la pena destacar el retablo, de estilo neogótico, que cobija y proteje la imagen de la Virgen del Mar, flanqueada a su derecha por la imagen del Sagrado Corazón y a su izquierda por san José. El retablo incluye en la parte inferior un relieve polícromo de emotivo simbolismo marinero en el que se puede ver reproducida la fachada de la iglesia y la fecha de realización, 1906.

Retablo Virgen del Mar

Relieve retablo Virgen del Mar-2

Destacan los capiteles de las pilastras en las que un ángel sostiene el monograma de la Virgen María de la que la Virgen del Mar es una de sus advocaciones, como comenté al tratar su presencia en el nomenclátor municipal.

Capitel con ángel en Virgen del Mar

Tengo que agradecer también a Pedro Martín y a Luis Miguel Pérez su colaboración en el apartado gráfico de la entrada, como autores de varias de las fotografías actuales del edificio.

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La difusión de nuestro pasado a través de fotografías antiguas impresas en calendarios de bolsillo (especie en extinción) es una iniciativa muy loable que merece ser reconocida y agradecida. Fomenta el debate y aviva recuerdos entre quienes han conocido lugares y anécdotas a punto de perderse en la noche de los tiempos. Y permite, a quien le dedique unos momentos, conocer someramente el pueblo de sus antepasados, un pueblo tan diferente que, a veces, parece irreconocible.

Dos comercios de nuestro municipio, que yo sepa, mantienen desde hace bastantes años esta iniciativa. El año pasado publiqué una entrada dedicada a la Degustación Arraun y este año le corresponde a Antolín Joyeros.

Antolín Joyeros es una empresa de carácter familiar que cuenta con dos joyerías en Santurtzi y una en el centro comercial Mega Park. Sus comienzos se remontan a 1963 cuando José Ramón Antolín Mariscal, con tan solo 15 años, empieza a trabajar como aprendiz en un taller de joyería en el Casco Viejo de Bilbao. Con el tiempo monta su propio taller de reparación en casa, donde adquiere la experiencia necesaria para abrir en 1977 su primera joyería en Mamariga, en la plaza Virgen del Mar, 1.

0 Joyería Antolín Mamariga

En esta ubicación permaneció hasta trasladarse en 1990 al inicio de la calle Jenaro Oraá, 2.

0 Joyería Antolín Jenaró Oraá

En los últimos años se ha expandido y ha abierto dos nuevas joyerías: una en el Mega Park desde 2005 y otra más en nuestro municipio desde 2012, en la calle Capitán Mendizabal, 6.

0 Joyería Antolín Megapark

0 Joyería Antolin C.Mendizabal, 6

En diciembre de 2001 comenzó con la tradición de regalar a sus clientes y amigos unos calendarios de bolsillo con imágenes antiguas de Santurtzi. Esta es mi colección:

  • 2002

Calendario 2002

  • 2003

Calendario 2003-1

Calendario 2003-2

  • 2004

Calendario 2004-1

Calendario 2004-2

  • 2005

Calendario 2005-1

Calendario 2005-2

  • 2006

Calendario 2006-1

Calendario 2006-2

  • 2007

Calendario 2007-1

Calendario 2007-2

  • 2008

Calendario 2008-2

Calendario 2008-1

  • 2009

Calendario 2009-2

Calendario 2009-1

  • 2010

Calendario 2010-1

Calendario 2010-2

  • 2011

Calendario 2011-2

Calendario 2011-1

  • 2012

Calendario 2012-1

Calendario 2012-2

  • 2013

Calendario 2013-2

Calendario 2013-1

  • 2014

Calendario 2014-2

Calendario 2014-1

  • 2015

Calendario 2015-2

Calendario 2015-1

  • 2016

Calendario 2016-1

Calendario 2016-2

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Logo Bibliotecas Santurtzi

La Red de Bibliotecas de Santurtzi, en su labor de recuperación y difusión de la memoria histórica de nuestro municipio, acaba de publicar en su revista digital El Bolintxi una entrada  sobre una serie de fantásticas fotografías de autor anónimo datables a comienzos del siglo XX que muestran el antiguo puerto pesquero y sus inmediaciones, Lo Liso y los arrecifes de Los Palos. Se conservan en forma de pares estereoscópicos en el Museo Vasco y han sido digitalizados para la ocasión.

Algunas de ellas ya se conocían y habían sido recopiladas en la web Santurtzi : argazkiak – fotografías pero ahora las podemos disfrutar con mucha más calidad. Complementan, además, la serie de fotografías de José Antonio Cortés García de Quevedo que se conservan en el archivo del Ayuntamiento de Burgos, fechadas en 1895-1896, de las que ya se ha hablado hace unos meses tanto en la citada revista digital de la red de Bibliotecas como en El Mareometro.

La siguiente postal muestra una vista panorámica del viejo puerto pesquero en aquellos años y nos permite situar las fotografías. Está tomada desde el edificio de la Fonda, justo donde en la actualidad se ubica la biblioteca central.

Esta otra postal nos ofrece la vista contraria, desde Peñota y los arrecifes de Los Palos hacia el puerto pesquero:

En esta fotografía, un poco anterior cronológicamente (hacia 1890), se puede apreciar con más detalle las inmediaciones del puerto pesquero antiguo y Lo Liso.

Santurtzi desde la playa 1891

De todos esos pares estereoscópicos digitalizados, de los que en El Bolintxi se da buena cuenta, una imagen me ha llamado la atención porque reproduce una escalera sobre la que, hasta ahora, no había reparado.

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Me he puesto a revisar todas las imágenes de detalle recopiladas del puerto pesquero para intentar ubicar esa escalera. No está en el interior del puerto pesquero:

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Ni tampoco es la conocida escalera doble del exterior del muelle que, por otro lado, es posterior en el tiempo:

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Vista general sin tranvía 1

Finalmente, he conseguido dar con la dichosa escalera, adosada lateralmente al muelle, en su arranque, justo en la esquina del edificio de la Fonda.

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Y por cierto, presenta una barandilla metálica con un diseño muy característico que también podemos observar en otra fotografía contemporánea:

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Barandilla de la cual he hablado, someramente, en la entrada dedicada a los hierros que aún resisten al óxido y al olvido en Santurtzi.

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Las Jornadas Europeas del Patrimonio 2015 han tenido este año como protagonista al hierro, indisolublemente unido a la historia de Bizkaia. Las visitas guiadas organizadas en Santurtzi (y en otros municipios) durante el pasado mes de octubre en el marco de estas jornadas de patrimonio se han volcado en los protagonistas, en los personajes que forjaron la historia de Santurtzi y de Bizkaia en la época de la industrialización: magnates y oligarcas, propietarios de minas, empresarios y banqueros, frecuentemente emparentados entre sí.

Sin embargo, una de las visitas guiadas a las que he acudido se ha centrado en los elementos materiales, en los objetos de hierro de épocas pasadas que han llegado a nuestros días. Se trata de la propuesta organizada por la Oficina de Turismo de Orduña titulada “Hierro, arte y ciudad”. Además del interés que ha tenido la visita en sí misma, dirigida brillantemente por dos expertas en patrimonio industrial, tan olvidado en la actualidad, esta actividad también me ha hecho observar con otros ojos algunos interesantes elementos que podemos encontrar en nuestro municipio y que, a priori, pasan desapercibidos.

De hierro está fabricado el cañón, oxidado testigo de la historia, abandonado en el jardín de la Escuela Municipal de Música. De hierro es la fuente que aún sobrevive en Balparda, único ejemplo que se conserva de las que se instalaron en nuestro municipio a finales del siglo XIX. Y de hierro es la grúa que subsiste en el puerto pesquero, a la que tengo que dedicar una futura entrada. Me han comentado que puede que no sea la instalada en 1918-1920 (que, al parecer, tenía la pluma de madera) sino una posterior, aunque una cronología más reciente no le resta un ápice de valor en cuanto testimonio material de otra época y otros modos de vida.

Fuente, cañón y grua

Pero la visita guiada a Orduña me ha hecho reparar en otros elementos: las verjas y rejas de hierro que aún resisten en Santurtzi al oxido y al olvido. Se trata de objetos que combinan utilidad práctica y valor estético. No son grandes obras de arte pero, sin embargo, son el producto de varios siglos de historia de las minas de hierro y de las ferrerías que, como la de El Pobal, lo forjaron desde la Edad Media. Las más modernas (ya de fundición) son el resultado de una industria siderúrgica que alcanzó en el siglo XX un desarrollo asombroso.

Las obras de forja (aldabas, barrotes, rejas y verjas, etc.) eran elementos casi siempre presentes en residencias palaciegas y en conventos e iglesias de cierta entidad. En este último caso, la mayoría ha llegado a nuestros días, tanto las ubicadas en el interior como en el exterior de los templos. Y en el de los municipios que han conservado su patrimonio arquitectónico también se conservan bastantes pertenecientes a edificios civiles. En Santurtzi, por desgracia, apenas se conserva casi nada.

En lo que concierne a las verjas, este elemento arquitectónico usado como cerramiento enrejado para separar diferentes espacios suele tener una doble, y muchas veces mixta, función: se emplea como protección y como adorno. La verja de forja o de fundición en parques y jardines, recintos ferroviarios, cementerios, residencias señoriales, etc. ha sido un recurso artístico para el cerramiento de espacios bastante generalizado, empleado entre el siglo XVIII y el comienzo del XX.

Las residencias señoriales y algunos edificios de viviendas cerraban jardines y antuzanos (espacio aterrazado delante del acceso principal de las viviendas) con cancelas y verjas de forja o fundición más o menos elegantes, según los gustos del propietario y la pericia técnica del maestro herrero. Además, ventanas y balcones se cerraban con rejas, barrotes y barandillas que podían igualmente adoptar formas sencillas o más ornamentales.

En la visita guiada a Orduña las guías comentaron que estos cerramientos adoptaban la forma de verjas y rejas para no obstaculizar la visión. Se trataba de separar espacios, de marcar límites entre lo público y lo privado, pero no para ocultar sino, al contrario, para permitir expresamente el acceso visual a los interiores, para poder presumir, hacer ostentación del poder y la riqueza de propietarios e instituciones. Y se planificaban desde el primer momento, como un elemento más del proyecto de construcción. Con el tiempo, la privacidad tomará mayor importancia y esas verjas se complementarán con setos y arbolado.

En Santurtzi podemos citar los siguientes ejemplos, muchos de ellos tristemente desaparecidos:

Edificios y recintos públicos:

  • Casa Consistorial. Se trata de rejas muy sobrias, sin grandes concesiones estéticas. Al edificio ya le he dedicado una entrada específica.

Ayunta antes de reforma 4

Ayuntamiento 1

Ayuntamiento 2

  • Cementerio municipal. Podemos observar las cancelas del acceso neogótico del cementerio pero también cerramientos de hierro en algunos panteones, la mayoría en pésimo estado de conservación. Como muestra, el cerramiento de la sepultura de Cristóbal Murrieta y familia.

cementerio (2)

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  • Colegio Hijas de la Cruz. En el acceso por la plazoleta tradicionalmente denominada de los cagonillos podemos ver unas históricas verjas y cancela de hierro culminada por una cruz y un monograma por identificar. Una de las pilastras aún conserva un jarrón de hierro. En el acceso por la calle Las Viñas el edificio inaugurado en 1930 tuvo también una sencilla verja. y una entrada con su correspondiente cancela. Al colegio también le he dedicado una entrada por su 150 aniversario.

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Inauguración colegio

  • Cofradía de pescadores. Las rejas no tienen en este edificio mucho valor estético, tienen un carácter eminentemente práctico. Sin embargo en la fachada destaca un elemento metálico: la campana.  No tengo una imagen de calidad ni datos técnicos de su fabricación.

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Campana de la cofradia

  • Escuela náutica. La Escuela Especial de Náutica de Santurce ofrece dos elementos de hierro: la verja de cierre del antuzano y las rejas de los vanos semicirculares de la planta baja, en las que destacan las anclas. En la actualidad, el acceso al antuzano esta marcado por una cancela con el símbolo del marqués de Casa Torre que, en mi opinión, no debería estar ahí, y que podéis ver en su ubicación original en el epígrafe dedicado al palacio Hormaza, unas líneas más abajo.

Escuela de Náutica de Santurce en 1896

  • Estación de ferrocarril. De la verja de la antigua estación de ferrocarril apenas se han conservado dos escasos metros lineales.

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  • Hospital San Juan de Dios.  Conserva la verja que marca los límites del recinto hospitalario en la avenida Murrieta. Se trata de un elemento que podemos datar con bastante precisión. Corresponde a la segunda década del siglo XX, aunque la factura es clásica, conservadora.

san juan de dios 1

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  • Iglesia de San Jorge. La cancela que podemos ver en el acceso a la iglesia a través de la puerta de la torre es de factura muy moderna pero de estilo clásico. También es destacable que se conserven las hojas antiguas y, con ellas, los herrajes y visagras, aunque no sé cuál es su cronología exacta, de esta puerta y de la puerta de acceso habitual.

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puerta lateral

  • Patronato Santa Eulalia. No he encontrado hasta el momento imágenes de los primeros años del Patronato en las que se aprecie con claridad la verja original que limitaba el recinto educativo. Tan solo una fotografía de los años 70 del pasado siglo en la que se ve una sencilla verja que ha sido sustituida por otra, la actual, de diseño moderno pero elegante.

Dibujo

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  • Plazoleta de Vallejo. Es una de las últimas verjas metálicas instaladas en nuestro municipio. Y estéticamente es más elegante que la anterior de cemento a la que sustituye desde hace unos 13 años.

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Casonas y palacetes señoriales:

  • Palacio de los marqueses de Santurce. No he encontrado hasta el momento mucha información sobre este edificio que, como todos los de su categoría, marcaba sus límites con una imponente verja, cada tramo sujeto por pilastras coronadas por esferas de piedra. Antes y después de este palacio existían más edificios con antuzanos cerrados por verjas (casa Aldamiz, casona Murrieta-Blanco).

21 Casa Aldamiz

8 Palacio Marqueses de Santurce-2

9 Casona Murrieta-Blanco

  • Palacio Hormaza (actual palacio Casa Torre jauregia). La necesaria reforma de este palacio de comienzos del siglo XVIII reformado, a su vez, a finales del XIX ha tenido como consecuencia la pérdida del característico antuzano ajardinado y vallado propio de estas edificaciones palaciegas. La rejería de este palacio es la única de nuestro municipio tratada en una publicación especializada, Forja artística en las Encartaciones de Bizkaia realizada por Juan de Amesti Mendizabal y publicada por  las Juntas Generales de Bizkaia en 2009.

Cubierta Forja Artística Encartaciones

Ficha Santurtzi Forja Artistica Encartaciones

1 Casa Torre 1904

2 Foto de 1961

3 Escuela de Náutica (vista lateral)4 Casa Torre (antigua)

  • Palacio de Lucas Urquijo (actual Hotel Palacio de Oriol). La hermosa verja de acceso a la propiedad y a los jardines ha desaparecido. Se conservan, sin embargo, las rejas de la antigua capilla, de gran valor estético, con motivos vegetales de estilo art nouveau y unos simpáticos y, a la vez, amenazantes dragoncillos.

Palacio Oriol 1

Palacio Oriol 2

Palacio Oriol (reja)-3

  • Actual Escuela de Música. Los dos tramos de verja que aun conserva son un elemento a conservar sin duda alguna. Se trata del único tramo que subsiste en Campo Grande, desde el chalet de San Ginés al palacio de Lucas Urquijo y los chalets de Peñota. Fabricada a principios del siglo XX, tiene, además, cierto valor estético, por la decoración neorrenacentista que presenta.

Chalet San Ginés

Avda Murrieta

Chalets de Peñota

7 Casa del Gato

Escuela de Música

Escuela de música (reja) 2

Escuela de música (reja) 3

  • Casa Oraá. Ubicada en Mamariga, hasta finales de los años 70 se conservó, en estado de ruina, la casa perteneciente a la familia Oraá, precisamente en la que falleció Jenaro Oraá en 1937. Constituye otra buen ejemplo de palacete con antuzano ajardinado en la parte frontal separado de la vía pública por una verja.

Casa Oraá Mamariga

Casa Oraá Mamariga 2

  • Casa Monasterio y Casa Barbona. Ubicadas en Mamariga, la primera junto a la iglesia de la Virgen del Mar, la segunda en la actual plazoleta de Vallejo, constituyen dos ejemplos de edificios rodeados por una verja y cancela de hierro.

Casa de Monasterio

Casa Barbona

Edificios de viviendas:

  • Cristóbal Murrieta, 30. Característico edificio de viviendas del último tercio del siglo XIX. Combina miradores de madera y balcones de forjados. Y además conserva el pequeño antuzano vallado.

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  • Juan José Mendizabal, 8. Rejería en balcones y miradores en uno de los edificios de viviendas más antiguos y más bonitos de Santurtzi.

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  • Juan José Mendizabal, 3. Otro edificio de viviendas modélicamente restaurado, construido en 1898, que combina miradores de madera y balcones con barandilla de hierro.

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  • Sabino Arana, 17. Otro fantástico superviviente que combina miradores de madera con balcones y ventanas con enrejados.

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  • Santa Eulalia, 1. Edificio de viviendas del que no tengo mucha información. Supongo que es de finales del siglo XIX o principios del XX. Presenta balcones enrejados con un clásico diseño.

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Otros elementos:

  • Pasarela sobre las vías del ferrocarril. Durante la visita a Orduña pudimos observar este mismo modelo de barandilla metálica, a la que nunca le había dado valor. Resulta que es un modelo característico de los años 20 y 30 del siglo pasado. Sin embargo, el modelo puede ser mucho más antiguo como muestran fotografías del puerto viejo a comienzos del siglo XX.

Detalle puerto 7-2

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forja-artística

Seguro que se me ha olvidado algún elemento que complete aún más este panorama del hierro en nuestro municipio. Como siempre, toda colaboración para perfeccionar la entrada será bien recibida. Y, por supuesto, espero que sirva para valorar en su justa medida la verja de la Escuela de Música y se mantenga in situ. Eso sí, en mejores condiciones que en la actualidad.

Para finalizar, esta entrada complementa y se complementa con otras ya publicadas en este blog: un paseo por el Santurtzi de finales del siglo XIX y la dedicada a las jornadas de patrimonio de 2014, que tenía por tema la vivienda.

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