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Archive for the ‘Patrimonio artístico’ Category

La Oficina Técnica de Comercio del Ayuntamiento de Santurtzi organiza de forma ininterrumpida desde 1999 un concurso de escaparates entre los comercios del municipio con el objetivo de dar mayor visibilidad social a los comercios participantes y promover e incentivar el consumo en el pequeño comercio local, fundamental para que las calles de nuestro pueblo no pierdan su alegría.

A lo largo de estas 20 ediciones han participado de media 45 comercios en cada una de ellas. Arrancó con dos decenas de comercios participantes, pero poco a poco el concurso se ha ido consolidando hasta superar los 60 participantes en algunas ediciones.

La elección de los mejores escaparates la toma un jurado formado por profesionales del escaparatismo y la decoración. Se valora la imaginación, la originalidad y la efectividad del mensaje, así como la calidad del escaparate y su carácter comercial.

Desde 2009, con la XI edición, el concurso de escaparates incluye un nuevo premio, que es otorgado mediante voto popular, rellenando las correspondientes papeletas de participación. Se sortea entre los participantes un premio para canjearlo en cualquier comercio del municipio. En 2018, con motivo del 20.º aniversario del concurso, se incluye la votación popular online a través de la página web del Ayuntamiento.

La entrega de premios suele realizarse a finales de diciembre o comienzos de enero. A lo largo de su historia ha ido variando el lugar en donde tiene lugar el acto de entrega. Comenzó celebrándose en el salón de plenos del ayuntamiento, después durante varias ediciones en el hotel Palacio de Oriol, y últimamente tiene lugar en el palacio Casa Torre. A los premiados se les entrega una artística placa cerámica con una de las señas de identidad del municipio, relacionada además con la actividad comercial, las sardineras.

En 2018, el trofeo ha sido una estatuilla cerámica que reproduce la figura de una salada sardinera.

El palmarés del Concurso de Escaparates de Santurtzi es el siguiente:

  • 1999  – I edición.

Primer premio: Óptica Elías.

Segundo premio: Sustraiak.

Tercer premio: Oxido.

  • 2000 – II edición.

Primer premio: Floristería Unzueta.

Segundo premio: La Caja de Pandora.

Tercer premio: Náutica Merino.

  • 2001 –III edición.

Primer premio: Decoración Morales.

Segundo premio: La Caja de Pandora.

Tercer premio: Floristería Unzueta.

  • 2002 – IV edición.

Primer premio: Garabato.

Segundo premio: Floristería Unzueta.

Tercer premio: Peluquería Picaza.

  • 2003 – V edición.

Primer premio: La Caja de Pandora.

Segundo premio: Milamar.

Tercer premio: Multiópticas Elías.

  • 2004 – VI edición.

Primer premio: La Caja de Pandora.

Segundo premio: Peluquería Unai.

Tercer premio: Pandora.

  • 2005 – VII edición.

Primer premio: Náutica Merino.

Este comercio fue galardonado también con el tercer premio al mejor escaparate en el Concurso de Escaparates de Bizkaia organizado por la Cámara de Comercio.

Segundo premio: Más que arreglos.

Este comercio fue galardonado con el premio al mejor escaparate de Santurtzi  en el Concurso de Escaparates de Bizkaia organizado por la Cámara de Comercio.

Tercer premio: Pandora.

  • 2006 – VIII edición.

Primer premio: Mercería Ailea.

Segundo premio: Floristería Unzueta.

Tercer premio: La Caja de Pandora.

  • 2007 – IX edición.

Primer premio: Náutica Merino.

Segundo premio: Mercería Ailea.

Tercer premio: Floristería Unzueta.

  • 2008 – X edición.

Primer premio: K.E. Peluquería.

Segundo premio: Vannity.

Tercer premio: Mercería Ailea.

  • 2009 – XI edición.

Primer premio: Marengo Decoración.

Segundo premio: Óptica Serantes.

Tercer premio: Caprichos Decoración.

Premio popular: Mercería Ailea.

  • 2010 – XII edición.

Primer premio: Lencería Nati.

Segundo premio: Náutica Merino.

Tercer premio: Óptica Serantes.

Premio popular: Caprichos Decoración.

  • 2011 – XIII edición.

Primer premio: Óptica Serantes.

Segundo premio: Acantto Enmarcaciones.

Tercer premio: Asador de pollos Sonia.

Premio popular: Asador de pollos Sonia.

  • 2012 – XIV edición.

Primer premio: Café de la Estación.

Segundo premio: Peluquería Esencia.

Tercer premio: Lencería Estitxu.

Premio popular: Asador de pollos Sonia.

  • 2013 – XV edición.

Primer premio: Acantto Enmarcaciones.

Segundo premio: Óptica Serantes.

Tercer premio: Peluquería Esencia.

Premio popular: Acantto Enmarcaciones.

  • 2014 – XVI edición.

Primer premio: Doueil.

Segundo premio: Caprichos a mano.

Tercer premio: Iluminación Santurtzi Casa Torre.

Premio popular: Iluminación Santurtzi Casa Torre y Ferretería Urra.

En esta edición se aprovechó la ceremonia de entrega de premios para homenajear a tres establecimientos con 50 años a sus espaldas: Pastelería Eva, Café Miramar y Autoescuela Preciado.

  • 2015 – XVII edición.

Primer premio: Acantto Enmarcaciones.

Segundo premio: Vannity.

Tercer premio: Mercería Ailea.

Premio popular: Iluminación Santurtzi Casa Torre.

Este comercio fue galardonado con el premio al mejor escaparate de Santurtzi  en el Concurso de Escaparates de Bizkaia organizado por la Cámara de Comercio.

  • 2016 – XVIII edición.

Primer premio: La Casa de Pandora.

Segundo premio: Marengo Decoración.

Tercer premio: Iluminación Santurtzi Casa Torre.

Premio popular: Iluminación Santurtzi Casa Torre.

  • 2017 – XIX edición.

Primer premio: Mercería Ailea.

Segundo premio: Marengo Decoración.

Tercer premio: Kilker.

Premio popular: Óptica Serantes.

  • 2018 – XX edición.

Primer premio: Marengo Decoración.

Segundo premio: Vanitty.

Tercer premio: Acantto Enmarcaciones.

Premio popular: Begoña Liburudenda (Mamariga), Neo Style y Mundichollo.

No puedo concluir la entrada sin hacer referencia a un precedente del concurso de escaparates que, al parecer, tuvo dos ediciones anteriores, en 1994 y 1995. De la aquella primera edición no he conseguido saber el nombre del establecimiento ganador, pero de la segunda edición he encontrado una amplia reseña publicada en la prensa local. En aquella ocasión el primer premio recayó en Pili Florista, de Mamariga, que el año anterior había quedado en tercer lugar.

Eskerrik asko a Amaia Cuadra y a la Oficina Técnica de Comercio del Ayuntamiento de Santurtzi por su colaboración para realizar esta entrada.

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La difusión de nuestro pasado a través de fotografías antiguas impresas en calendarios de bolsillo (especie en extinción) es una iniciativa muy loable que merece ser reconocida y agradecida. Fomenta el debate y aviva recuerdos entre quienes han conocido lugares y anécdotas a punto de perderse en la noche de los tiempos. Y permite, a quien le dedique unos momentos, conocer someramente el pueblo de sus antepasados, un pueblo tan diferente que, a veces, parece irreconocible.

Ya he dedicado una entrada a la Degustación Arraun, a la Joyería Antolín y al club de remo Itsasoko Ama. Hoy toca hacer recopilación de calendarios de bolsillo de diferentes comercios y entidades santurtziarras que reproducen imágenes tradicionales o relacionadas con la historia del municipio. De algunos no hay datos porque no los tengo físicamente. Si los conserváis y/o tenéis alguno más os agradecería que me facilitaseis la información y la imagen.

  • 1953 – 

  • 1967 – Librería Estrella (Oviedo).

  • 1973 – 

  • 1974 – Imprenta Numar.

calendario para 1974 imprenta numar

  • 1977 – Gráficas Ecalsa (Bilbao).

  • 1979 – Transportes Cabrera.

  • 1990 –

  • 1995 – 

  • 1997 – Café Nuevo Liceo.

  • 1997 – Instituto Municipal de Deportes.

  • 1999 – Hospital San Juan de Dios.

  • 2000 – [sin publicidad en reverso].

  • 2001 – Oficina Municipal de Información al Consumidor.

  • 2008 – Celibel.

  • 2012 – Farmacia Mireya Panizo Martínez.

  • 2014 – Bar Lagun Etxea.

  • 2015 – 

  • 2015 – Patronato Santa Eulalia.

  • 2016 – Administración de Fincas Virgen del Mar.

  • 2016 – EAJ-PNV.

  • Sin fecha conocida

 

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Comentaba en la entrada precedente que, en la actualidad, los cementerios se han convertido en un recurso turístico-cultural. Numerosos municipios ofrecen visitas guiadas a sus monumentales cementerios que contienen sepulturas realizadas por arquitectos y escultores de renombre y que constituyen verdaderas obras de arte al aire libre. Sin ir más lejos, el cementerio de Vista Alegre en Derio (el cementerio municipal de Bilbao), inaugurado en 1902, es uno de ellos. Es muy recomendable la lectura del trabajo de Xabier Sáenz de Gorbea sobre la escultura funeraria presente en el mismo, entre las que hay una Piedad del santurtziarra Ricardo Iñurria. también es recomendable la visita a los cementerios de Portugalete, Getxo y Castro Urdiales.

El cementerio municipal de Santurtzi es mucho más modesto, pero si se mira bien se pueden encontrar algunos ejemplos destacables. Incluso se puede intuir, por su estilo, qué sepulturas se trasladaron del cementerio viejo al actual.

En YouTube podemos encontrar un video que nos permite realizar un paseo virtual por el cementerio en el que podemos detenernos en aquellos elementos funerarios que tienen relevancia desde el punto de vista patrimonial y artístico.

La estética del panteón Amézaga-Balparda es neogótica y dispone de una vidriera, probablemente realizada por la casa Delclaux y Cía, como las de la casa consistorial.

Los capiteles que sostienen el arco apuntado de entrada al panteón presentan una iconografía curiosa pero a la vez clásica en este tipo de estructuras.

puerta panteón amézaga

capitel con búhos

A los testimonios heráldicos presentes en él ya les he dedicado une entrada titulada Heráldica en el cementerio de Santurtzi.

Amezaga2 - copia

Balparda2 - copia

Vergonzoso es, sin embargo, el estado en que se encuentra el panteón de los Murrieta en el que está inhumado el mecenas local, Cristóbal Murrieta Mello. A la falta de mantenimiento se ha sumado el vandalismo, se han llevado las cadenas de hierro que circundaban la parcela.

Otras sepulturas han recibido últimamente un necesario lavado de cara. Es el caso del panteón de los Oraá Sanz,  sobre el que se alza un fabuloso, y ahora reluciente, trabajo sobre mármol blanco del escultor Higinio Basterra Berastegui (1876-1957), una crucifixión realizada en 1933.

A su lado, y avanzando hacia la capilla, podemos ver otros buenos ejemplos de estatuaria funeraria: un Sagrado Corazón (obra firmada por Ricardo Iñurria) y San José, con su inseparable ramo de azucenas.

También es reseñable este otro panteón que destaca por la limpieza de la estatua de Cristo crucificado. No muy lejos podemos ver un panteón similar que necesita urgentemente una limpieza.

Otros ejemplos de estatuaria funeraria que podemos ver en el cementerio y que también necesitan una limpieza son los siguientes:

Hace tiempo dediqué una entrada al monumento a la memoria de los hermanos Gómez-Marañón. Con el tiempo ha pasado de ser en origen un monumento funerario erigido en un cementerio a ser en la actualidad un monumento conmemorativo ubicado en un parque público.

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La interesante historia de los cementerios santurtziarras, que he resumido en el artículo publicado en noviembre en ensanturtzi.com, puede dividirse en tres periodos:

  • hasta aproximadamente 1815, cuando los enterramientos se hacen en torno a la iglesia y en su interior,
  • entre 1815 y 1932, cuando se realizan en el cementerio viejo,
  • y desde 1932, cuando se realizan en el cementerio actual.

En primer lugar, hay que aclarar que enterrar a los difuntos en el entorno de los templos data de antiguo y es previa a los efectuados en el interior. En Bizkaia existen numerosos ejemplos de cementerios de la Alta Edad Media situados en torno, alrededor, o junto a un templo. A partir del siglo XII comenzaron a realizarse enterramientos en el interior de las iglesias, sobre todo en las pertenecientes a órdenes religiosas. Esta costumbre se consolida por razones religiosas y económicas. Se pensaba que los enterramientos en el interior del templo hacían más efectivos los sufragios por el alma de los difuntos, al facilitar el recuerdo de los muertos y favorecer la intercesión de los santos. Y la Iglesia no lo desmentía porque, a la vez que conformaba a los creyentes, constituía una muy buena fuente de financiación de las arcas eclesiásticas. Para el siglo XVI ya era general la costumbre de enterrar dentro de las iglesias, que perdurará hasta el siglo XIX.

Los enterramientos en el interior de los templos generalmente ocupan bien los tramos delanteros o los traseros de la nave central. Las tumbas pueden ser simples fosas abiertas en la tierra sobre las cuales se disponen cubiertas de madera o sepulturas más elaboradas construidas con piedras y ladrillos y cubiertas por dos o tres losas de piedra. Esto en lo que concierne a sepulturas de personas comunes ya que las familias más distinguidas económica y socialmente tenían sus propios enterramientos, más o menos elaborados artísticamente, dentro de los templos. Tanto el clero parroquial como las distintas comunidades religiosas tenían instalado su propio osario en lugar privilegiado, cerca del presbiterio o en torno al altar mayor.

Según constatan sus respectivos libros de fábrica, una mayoría de templos vizcaínos renuevan a lo largo del siglo XVIII, fundamentalmente a mediados de siglo, sus necrópolis interiores, reestructurando el espacio sepulcral. En el territorio perteneciente al Obispado de Calahorra-La Calzada, en el que se incluía Santurtzi, una norma de 1700 establece que no puede utilizarse una sepultura hasta que no haya transcurrido un año desde el último enterramiento, y cuando se haga, se vacíe la tumba y se llene de tierra. Por lo tanto, lo más habitual era el vaciado de la sepultura antes de proceder a una nueva inhumación y el traslado de los huesos al osario. Los osarios se construyen, reconstruyen y trasladan tantas veces como sea necesario. La presencia de osarios localizados en el interior del templo o adosados a alguno de sus muros exteriores o incluso un poco alejados de la iglesia es una práctica generalizada.

En lo que concierne a San Jorge de Santurtzi, en 1605, el visitador general del arzobispado de Burgos, el licenciado Antonio de Valderrábano, mandó que las sepulturas que estaban de media iglesia hacia adelante se llenaran de tierra y se allanase el suelo, para que el nivel llegase hasta la primera grada que llevaba a la capilla mayor. Seguidamente, indicaba que, en el crucero de la iglesia, las gradas del altar mayor se iniciaban sobre la sepultura de Lope de Bañales (señor de la casa-torre de Bañales en Santurtzi, fallecido en 1563), y ordenaba a su sucesor, Martín de Bañales, que la quitase y sacase de la iglesia, dejándola desembarazada, sin bulto ni tumba, y que una vez quitada la tumba pudiese poner en su lugar una piedra y lápida sobre dicha sepultura, la cual podría elevarse media cuarta de vara.

Respecto al cementerio anexo, en un testimonio notarial otorgado por Antonio de Laya y Murga en 1668 se levanta acta de la colocación de veintidós cureñas en el cementerio de la iglesia de San Jorge de Santurce, y sus alrededores, por orden de don Pedro de Amabiscar, Síndico Procurador General de las Encartaciones.

Este testimonio viene confirmado en la imagen, correspondiente a 1684, incluida en informe que el capitán portugalujo Juan de Taborga realizó sobre las baterías de costa que protegían el Abra. En el dibujo se aprecian las baterías y otros edificios significativos en el puerto. En el centro se encuentra representada la iglesia de San Jorge con todo el recinto que le circunda destinado a cementerio.

Entre febrero y abril de 1990 se realizaron obras de pavimentación del suelo de la iglesia y se aprovechó para realizar un limitado estudio arqueológico de los restos descubiertos durante las obras. Se pudo observar que el nivel del suelo había sido elevado un metro aproximadamente con relleno de tierra traída de fuera, tierra oscura y suelta que presentaba abundantes restos óseos humanos del siglo XVIII sin conexión anatómica alguna y procedentes de ese cementerio anexo al templo, ubicado a su alrededor.

Apareció además un elemento relevante, la tapa de sarcófago con base plana y a dos aguas, con acanaladuras longitudinales remarcando las aristas y bordes de la pieza, que cronológicamente habría que datar o situar en la Baja Edad Media. Hoy permanece olvidada en una esquina de la iglesia.

Y lo más importante, aparecieron restos pétreos prerrománicos cuyo origen sería la primitiva ermita que se dataría en los siglos VIII o IX, pero este es otro tema…

Mediado el siglo XVIII el reformismo ilustrado desarrolló una intensa campaña de tipo higienista contra los enterramientos en el interior de los templos y en los atrios de las iglesias parroquiales situadas dentro de los núcleos urbanos, ya que el incremento demográfico empezaba a originar graves problemas de salubridad.

Con motivo de una virulenta epidemia sufrida en Pasaia (Gipuzkoa) en 1781, el hedor que se percibía en la iglesia parroquial era insoportable, además de insalubre. El 3 de agosto de 1784 una Real Orden de Carlos III disponía que a partir de entonces los cadáveres no fueran inhumados en las iglesias. Tres años más tarde, esta medida fue ratificada por una Real Cedula firmada el 3 de abril de 1787. Carlos III ordena que los enterramientos se realicen en cementerios y que éstos se construyan alejados de las poblaciones.

Sin embargo, la aplicación de esta orden se dilató al menos hasta la primera década del siglo XIX, tanto por las limitaciones presupuestarias de las administraciones parroquiales como por las resistencias de los feligreses apegados a sus creencias y tradiciones y la oposición de la Iglesia, que la consideraba una injerencia inaceptable del Estado en sus prerrogativas en el ámbito funerario. Además, la medida le causaría un importante perjuicio económico por la pérdida de ingresos por derechos de sepultura.

Según la Real Cédula, la construcción de los nuevos cementerios requiere el acuerdo entre autoridades civiles y eclesiásticas,  la ejecución de las obras se hará con el menor coste posible y se costearán con fondos parroquiales y públicos, más o menos al 50%. En caso de discrepancia se impondrá la resolución de la autoridad civil.

La construcción de cementerios alejados de los núcleos de población no fue inmediata, al contrario se demoró y mucho. Prácticamente antes del comienzo del siglo XIX no se había llevado a cabo ninguna edificación mortuoria de este tipo de forma generalizada. En consecuencia, Carlos IV en una circular de 28 de junio de 1804 reitera las órdenes, por entonces incumplidas, de la Cédula de su antecesor. Se recordaba, una vez más, la idoneidad de construir los cementerios fuera de las poblaciones, de acuerdo a una serie de recomendaciones: situarlos en lugares altos, alejados del vecindario y sin filtración de aguas. José Bonaparte, en un decreto de 4 de marzo de 1809, establece que para el día 1.º de noviembre de ese año se arrestase a los miembros de la Clerecía y las Municipalidades que no hubieran cumplido con su obligación en cuanto a la construcción de cementerios. A partir del 31 de octubre de 1814, la Diputación dispuso que no se enterrara cadáver alguno en las iglesias.

Por tanto, la llegada del siglo XIX viene a marcar el abandono del interior de los templos con fines sepulcrales, transfiriéndose dichas funciones a los camposantos externos, que están ya construidos en el primer cuarto del siglo XIX. Y así debe suceder en Santurtzi aunque no he encontrado, hasta el momento, datos concretos de la construcción del primer cementerio de nuestro municipio. Cierto es que hacia 1815 se procede a entarimar el suelo para hacerlo más firme y sólido. Es en ese momento cuando se nivela el subsuelo y se rellena hasta conseguir una superficie totalmente plana sobre la que instalar la tarima de madera. Y así se abandona definitivamente la costumbre de enterrar a los difuntos en el interior de la iglesia.

La construcción de este nuevo cementerio, hasta cierto punto alejado de la iglesia de san Jorge tiene, relación con la necesidad de edificar una casa consistorial que hasta entonces no había hecho falta ya que los cementerios adosados a los muros exteriores de iglesias parroquiales tenían otra función, que ahora puede parecernos asombrosa o extraña. Eran los lugares en donde se reunían los habitantes de un concejo en asamblea. La costumbre de reunirse en los cementerios para celebrar ayuntamientos se reforzó cuando la mayor parte de estos cementerios adosados se cubrieron con pórticos. De hecho en la documentación de los siglos XVI al XIX se utilizan indistintamente los términos cementerio, atrio y pórtico para hacer alusión a una misma realidad. De aquí procede la denominación de anteiglesia que emplean muchos municipios de Bizkaia.

Así, el 1 de julio de 1827 el Ayuntamiento del Concejo de Santurce inauguraba y se reunía por primera vez en la primera casa consistorial de su historia. Hasta ese momento, las asambleas de regidores y vecinos, en el tradicional concejo abierto, se habían realizado en el cementerio anexo a la iglesia de San Jorge, bajo su pórtico. Hasta entonces, la iglesia parroquial había sido no solo el centro de la vida religiosa sino también de la civil del municipio y en su archivo se custodiaban no solo los libros de culto y clero, incluidos los de la cofradía de pescadores, sino también los libros de actas del concejo. Nuevos aires llegaban, poco a poco, a Santurtzi.

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Nuevo artículo, el 31.º de la serie, publicado en el número 133 de ensanturtzi.com en la sección Santurtzi Ezagutu: pequeños fragmentos de la historia de Santurtzi, correspondiente al mes de noviembre. Dedicado a los sucesivos cementerios santurtziarras, fundamentalmente el cementerio viejo o del “casco”.

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Hoy presentamos una curiosa representación del Abra y de la barra de Portugalete realizada en el otoño de 1781 por un viajero estadounidense, el pintor, arquitecto y escritor John Trumbull (1756-1843).

Este personaje trabajó como asistente de George Washington durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y después como secretario del embajador John Jay en Londres. En 1784 estudió pintura con Benjamin West como maestro y con esta influencia comenzó a crear la famosa serie de cuadros y grabados históricos a los cuales les dedicaría toda su vida, a los que debe su fama y el apodo de “pintor de la revolución”.

Esta representación en tinta y aguada de John Trumbull, titulada por el autor View toward the Bar of Bilbao, pertenece a una serie de dibujos realizados con la misma técnica que Trumbull realizó a bordo del South Carolina en agosto y septiembre de 1781 durante el prolongado y tortuoso viaje del citado buque desde Texel (Países Bajos) hasta fondear, casi sin provisiones, en el puerto de La Coruña después de haber rodeado las Islas Británicas. La mayoría de los dibujos se conservan en la Sterling Memorial Library, la principal sede  de la red de bibliotecas de la Universidad de Yale en New Haven (Connecticut).

Desde La Coruña Trumbull se dirigió a Bilbao en el Cicero. El normalmente corto trayecto (entre dos y tres días) entre los dos puertos duró veintiún días por el mal tiempo y diversos contratiempos. Llegó a Bilbao poco antes del 26 de octubre y permaneció allí hasta aproximadamente el 10 de diciembre de 1781. Durante este viaje John Trumbull estuvo acompañado por el mayor William Jackson que tenía a su cargo a Charles Adams, hijo de John Adams, segundo presidente de los Estados Unidos.

El Cicero embarcó una carga y se pertrechó para zarpar rumbo a America. Partió ría abajo y se encontró en la desembocadura con un fuerte viento del norte que producía un fuerte oleaje sobre la barra de arena que imposibilitaba cruzarla. El calado era insuficiente incluso para un pequeño barco del tamaño del Cicero. Tendrían que esperar en Portugalete hasta la siguiente marea viva. Trumbull decidio regresar a Bilbao y esperar allí. Al final casi pierde la ocasión de embarcar. El propio Trumbull narra los acontecimientos en su autobiografía.

Es una pena que la rada de Santurtzi no aparezca en la imagen, queda oculta detrás de la peña de la izquierda. El dibujo de Trumbull es interesante porque representa una escena bastante habitual: un grupo de traineras intentan guiar y remolcar al navío que se encuentra detrás a través de la peligrosa barra de arena. Una situación similar a la representada en otra imagen más o menos contemporánea, de 1740, pero vista desde la orilla opuesta, la margen derecha.

 

 

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Las Jornadas Europeas del Patrimonio se celebran desde 1991 por iniciativa del Consejo de Europa en colaboración con la Unión Europea. Tienen como objetivo fundamental establecer una conexión entre la ciudadanía y su patrimonio. Visitas guiadas, rutas e itinerarios, conferencias, exposiciones, conciertos y otras manifestaciones culturales pretenden que el visitante se identifique con el lugar visitado, se reconozca en él, lo valore y promueva su conservación.

Como cada año, las Jornadas Europeas del Patrimonio cuentan con un tema, un hilo conductor que trata de dar unidad a las numerosas actividades que municipios, museos, asociaciones, empresas e incluso particulares ofrecen en Bizkaia. En esta ocasión tienen como tema central mostrar el papel de la mujer en la construcción de nuestro patrimonio. Se trata de interpretar el patrimonio desde una perspectiva de género para ver la indudable aportación de las mujeres en la conformación, transmisión y preservación de los bienes muebles e inmuebles, materiales e inmateriales, que conforman el patrimonio cultural de Bizkaia.

Cinco profesiones femeninas relacionadas con el Abra y la ría serán las protagonistas de las Jornadas Europeas de Patrimonio en Santurtzi: las portuarias, las rederas, las sardineras, las sirgueras y las trabajadoras de las fábricas de salazones y conservas. Pero no nos olvidaremos de su papel en las actividades agrícolas y mineras cuando el Concejo de Santurce englobaba parte de los montes de Triano. Y tampoco de las abnegadas trabajadoras del matadero municipal.

Las actividades organizadas por el Ayuntamiento de Santurtzi son, como siempre, muy interesantes:

Las visitas guiadas por el Abra en la lancha en la que se procesiona a la Virgen del Carmen tendrán lugar los sábados 6 y 13 de octubre y comenzarán a las 10 de la mañana. Para apuntarse se puede acudir a la Oficina de Turismo, en el puerto pesquero, enviar un correo electrónico a turismo@santurtzi.eus o llamar al tfno. 94 483 94 94.

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