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Archive for the ‘Patrimonio natural’ Category

El 31 de marzo de 1918, hace hoy un siglo, se celebraba solemnemente la inauguración del parque, ahora llamado de Santurtzi, y de su emblemática construcción, el kiosco de música.

Cien años de historia que voy a intentar resumir en esta entrada, tratando primero del parque. En una entrada consecutiva me centraré en el kiosco de música.

El espacio que ocupa el parque de Santurtzi, la antiguamente denominada concha de Santurce, es terreno ganado al mar a comienzos del siglo XX. Todo lo que se ve en color beis y azul en la siguiente ilustración que reproduce el litoral santurtziarra en 1901.

Era consecuencia de las obras de encauzamiento de la ría y mejora de su navegabilidad que se habían iniciado con la construcción del muelle de hierro para eliminar la barra de Portugalete. La construcción de muelles al abrigo del rompeolas y la previsible llegada del ferrocarril (demorada casi 20 años) obligó a rellenar y alinear el frente costero. En 1906-1907 se construyó el dique que desde Peñota llegaba al rompeolas. Hacia 1911 ya se había completado el relleno, pero no se había dado uso a la amplia explanada resultante del mismo.

El Ayuntamiento de Santurtzi solicita en marzo de 1913 la cesión del espacio sobrante del previsto para dar acceso al puerto exterior para destinarlo a parque público al Ministerio de Fomento. En la solicitud se incluye un proyecto de urbanización (incluye parque y kiosco) redactado por el arquitecto Mario Camiña Beraza, que fue arquitecto municipal de Santurtzi durante esos años.

Como todo terreno ganado al mar, el relleno es propiedad del Estado, sobre el que ejerce su jurisdicción la Junta de Obras del Puerto de Bilbao, dependiente del citado ministerio. Un año después, el 14 de mayo de 1914, mediante Real Orden, se accede a la petición en régimen de concesión administrativa.

Una vez recibida la respuesta del Ministerio de Fomento, el Ayuntamiento decide abrir un nuevo expediente para solicitar no su arriendo sino la plena propiedad del terreno. Nunca hubo respuesta y mientras tanto, la explanada seguía tal cual. A finales de 1916 estaba a punto de expirar el plazo que el Estado había dado para hacer efectiva la cesión. El Ayuntamiento tenía que licitar las obras rápidamente para que su ejecución se realizase en plazo. Se desconocen las razones por las que no se ejecutó el proyecto de Mario Camiña. Quizás fuese la cuantía de la obra, la falta de tiempo para ejecutarlo o simplemente que Mario Camiña ya no era el arquitecto municipal.

En noviembre de 1916 el Ayuntamiento acuerda dirigirse a Ramiro Leza Agost, nacido en Madrid y formado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En aquel entonces era delineante del Ayuntamiento de Getxo y tenía experiencia en la planificación y diseño de jardines y parques. Además se abrió una suscripción popular para la financiación de las obras (se recaudaron 2.095 pesetas). A principios de diciembre Ramiro Leza ya tenía el proyecto, los planos y el presupuesto. Presentaba un cuidado trazado más o menos concéntrico en torno al kiosco de música.

A finales de ese mes el proyecto recibía el informe favorable de la Comisión municipal de Fomento, que además estimaba oportuno separar las obras: por una parte el parque, por otra el kiosco. Ramiro Leza redactaría los pliegos de condiciones para la realización de las obras y asumiría también la dirección facultativa. A comienzos de enero de 1917 se sacaba a subasta las obras del parque, que se adjudicaban a finales de ese mismo mes a Pantaleón Rementería por 4.512 pesetas. Las obras para acondicionar la explanada como parque público se dieron por terminadas en junio de 1917.

Las condiciones del arriendo del terreno acordadas entre las partes se aprobaron en la sesión del Ayuntamiento celebrada el 20 de junio de 1917. Tres meses después, el 15 de septiembre de 1917, el alcalde Juan Jose Mendizabal y el presidente de la Junta de Obras del Puerto Ramón de la Sota rubricaron el contrato de arriendo. De las siete condiciones es interesante resaltar la segunda: No podrá el Ayuntamiento levantar otras construcciones que un kiosco para la música, debiendo dedicarse el resto del terreno a jardines públicos. La renta anual que el Ayuntamiento debía pagar era simbólica: 50 pesetas.

La construcción del kiosco, diseñado también por Ramiro Leza Agost, se acordó en febrero y finalizó en octubre, pero una serie de deficiencias alargaron la recepción de la obra unos meses más. Finalmente, la ceremonia de inauguración y bendición del parque y del kiosco tuvo lugar el domingo 31 de marzo de 1918 a las 12 horas.

A finales de 1917 se acuerda trasplantar 21 árboles de la actual plaza Juan José Mendizabal al nuevo parque. Y poco a poco se fueron plantando numerosas especies arbóreas, algunas poco habituales hasta entonces: secuoyas de California, cedros del Himalaya, aligustres del Japón y palmeras americanas y africanas, entre otras. El Ayuntamiento y la sociedad Bihotz Gaztea editaron en 2005 una publicación al respecto.

Algunas fuentes apuntan a que este espacio ha sido declarado parque de interés histórico-artístico, pero yo no he encontrado ninguna referencia al respecto. Sin embargo, es cierto que fue declarado Conjunto de Conservación Integral según el PGOU aprobado definitivamente por Orden Foral 140/1998, de 12 de marzo, del Departamento de Urbanismo de la Diputación Foral de Bizkaia.

En 1981, el Estado transfirió la propiedad del terreno que constituye el parque al Ayuntamiento de Santurtzi. Desde entonces puede intervenir con total libertad sobre este espacio. La primera gran renovación que he documentado es la que se ejecuta en 1985. Así nos lo contaban en la prensa el 1 de marzo de 1985.

A comienzos de la década de los noventa del pasado siglo, la denominada calle peatonal se aprovecha para construir un aparcamiento subterráneo.

En 2003 se instalan sobre los parterres varias esculturas que forman parte del  denominado Museo de Esculturas al aire libre.

El 10 de julio de 2003 se inauguró la nueva estación de ferrocarril, ubicada 100 metros antes que la anterior. Dejó libre un espacio que se utilizó como aparcamiento provisional en superficie (y años después subterráneo). También se aprovechó para construir un tanque de agua de tormentas de 12.000 metros cúbicos de almacenaje (inaugurado el 10 de diciembre de 2007) y dos pequeños edificios unidos por una pérgola. El primero acoge la oficina de información juvenil, el Gaztebox, inaugurada el 18 de diciembre de 2007. El segundo da acceso a la maquinaria del tanque de tormentas. El 16 de mayo de 2008 se inauguraba, además, un área de juegos infantiles de casi 700 metros cuadrados.

La segunda gran renovación tiene lugar en 2009. Los trabajos costaron algo más de tres millones de euros, financiados por el primer Fondo Estatal de Inversión Local. Las obras comenzaron en junio y la reforma se inauguró el sábado 27 de febrero de 2010.

Se renovó el pavimento, la red de saneamiento, la iluminación, los aseos públicos y el mobiliario urbano. También se instaló un sistema de riego automático para los jardines. Una vez concluidas las obras, el parque ganó un 10% de zonas verdes. Además, se plantaron veinte árboles más, ocho de los cuales sustituían a los árboles muertos. En total, tras la reforma, el parque contaba con aproximadamente 150 ejemplares.

Durante la reforma, tuvo lugar un curioso hallazgo. Bajo los jardines se encontró un espacio olvidado que sirvió como refugio durante la Guerra Civil, pero originalmente diseñado para acoger aseos públicos, según parece. No tiene valor arquitectónico, pero sí simbólico. Fue sepultado de nuevo, pero una placa en el suelo señala su ubicación.

Otro de los elementos más característicos del parque, exceptuando el kiosco, la fuente de los monos, también fue renovada completamente en 2009, aunque la nueva mantiene una notable semejanza con la sustituida, instalada en 1974. Sin embargo, no fue la primera, sino la tercera fuente ornamental que ocupaba ese mismo lugar. Y siempre con polémica derivada de las condiciones del arriendo que solo permitía una edificación en el parque, el kiosko.

En principio, en 1918 se trasladó la fuente ornamental de 1882 que se ubicaba delante del palacio de Casa Torre, junto a la entrada de la antigua Escuela de Náutica.

Sin embargo, en 1922 se tuvo que trasladar unos 50 metros más al este, fuera del terreno ganado al mar, a consecuencia de la denuncia de una vecina, Liboria de la Iglesia, que mantenía un contencioso, sin relación con el parque, con el Ayuntamiento.

Luego, hacia 1926, se instaló una pequeña fuente de cantos rodados y pequeño surtidor y cascada. En la imagen podemos observar las dos fuentes: en primer lugar la de cantos y en segundo plano, casi en línea recta, la fuente de 1882.

Otra imagen de la fuente y del paseo de los rosales desde la perspectiva opuesta.

En la reforma de 2009 se eliminó la estructura ya abandonada de la gasolinera que había dejado de dar servicio hacia ya un año. La eliminación de esta peligrosa actividad había sido una de las reivindicaciones más demandadas de los vecinos próximos. El primer surtidor se instaló entre 1927 y 1930 en el lugar que ahora ocupa la escultura del Niño pescando, más o menos. La proximidad del surtidor a la iglesia facilitó su incendio en 1932.

Desde 1967 se ubicó en el lado opuesto del parque, junto a los baños, hasta que dejó de dar servicio a comienzos (primavera) de 2008.

El 29 de marzo de 2010, apenas un mes después del estreno del renovado parque, se inauguró un nuevo elemento ornamental, la estatua del niño pescando que nos recuerda y señala hasta donde llegaba el mar a comienzos del siglo XX.

En 2012 se procede a su ampliación en más de 8.600 metros cuadrados de zonas verdes sobre la cubierta del aparcamiento subterráneo. Se trató de un novedoso proyecto de urbanismo denominado “Los barcos traen promesas” en el que el uso y disfrute por parte de los ciudadanos es el principal objetivo, con especial atención a la vegetación, alternando praderas, jardineras, parterres en forma de olas de césped, etc. y con una iluminación que cobra gran importancia. Este diseño fue el más votado entre los siete presentados al concurso de proyectos para la ampliación del parque. Se inauguró el 24 de julio de ese mismo año.

Y a lo largo de sus cien años de vida, el parque ha cambiado su denominación oficial en varias ocasiones, al compás de los tiempos. En algunos documentos de 1923-1926 se le llama parque de Murrieta, quizás por confusión o por metonimia. Oficialmente, se denominó en primer lugar, el 30 de abril de 1927, parque Alfonso XIII. Con el advenimiento de la II República pasó a llamarse parque Galán y García Hernández el 26 de abril de 1931. Tras la ocupación de nuestro municipio por las tropas franquistas el parque recibió un nuevo nombre, el parque del Generalísimo Franco, el 7 de julio de 1937. Finalmente, el 15 de mayo de 1980, se denominó parque de Santurtzi.

Cien años después siguen plenamente vigentes las palabras con que finalizó su discurso el alcalde Juan José Mendizabal.

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Las Jornadas Europeas del Patrimonio se celebran desde 1991 por iniciativa del Consejo de Europa en colaboración con la Unión Europea. Tienen como objetivo fundamental establecer una conexión entre la ciudadanía y su patrimonio. Visitas guiadas, rutas e itinerarios, conferencias, exposiciones, conciertos y otras manifestaciones culturales pretenden que el visitante se identifique con el lugar visitado, se reconozca en él, lo valore y promueva su conservación.

Como cada año, las Jornadas Europeas del Patrimonio cuentan con un tema, un hilo conductor que trata de dar unidad a las numerosas actividades que municipios, museos, asociaciones, empresas e incluso particulares ofrecen en Bizkaia. En esta ocasión tienen como tema central la construcción de nuestros paisajes culturales, en cuya conformación a lo largo del tiempo han intervenido factores naturales y humanos, procesos de gran complejidad y cuya comprensión hace necesaria una perspectiva territorial.

Las actividades organizadas por el Ayuntamiento de Santurtzi son, como siempre, muy interesantes:

Las visitas guiadas a la desembocadura de la ría y el Abra tendrán lugar los sábados 7 y 21 de octubre y comenzarán a las 10 de la mañana. Para apuntarse se puede acudir a la Oficina de Turismo, en el puerto pesquero, enviar un correo electrónico a turismo@santurtzi.eus o llamar al tfno. 94 483 94 94.

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El 26 de abril de 1937, hace justo 80 años, se produjo un demoledor ataque aéreo sobre la villa de Gernika por parte de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana cuyos gobiernos apoyaban al bando franquista en la contienda civil que se desencadenó al fracasar el golpe de estado del 18 de julio de 1936.

El de Gernika no fue el primer bombardeo en alfombra para destruir una población civil ni el primer bombardeo contra civiles que habían llevado a cabo los aliados de los sublevados en Bizkaia. Un mes antes, aviones italianos habían bombardeado Durango el 31 de marzo en tres oleadas a lo largo de todo el día. Y al comienzo de la contienda, el 22 de julio de 1936, había sido bombardeado Otxandio. Tampoco fue el último puesto que el 21 de junio de 1937 la Legión Cóndor bombardeó Zalla. Y durante toda la campaña desarrollada entre 1936 y 1937 otras poblaciones sufrieron bombardeos esporádicos más o menos intensos como, por ejemplo, Santurtzi, que sufrió seis o siete: tres, uno de ellos naval, en agosto de 1936 (el objetivo fue dañar instalaciones portuarias y depósitos de combustible) y tres o cuatro en 1937 (abril y mayo).

Se trata de los primeros ataques aéreos premeditados sobre población civil de la historia cuyo objetivo era provocar caos y terror, causar pánico, amedrentar a la población civil  con el fin de desmoralizarla y acelerar la derrota del gobierno legítimo. Aterrorizar era también la finalidad de las sirenas (las denominadas trompetas de Jericó) que sonaban al descender en picado los Henschel HS 123 (antecesores de los stukas) alemanes.

El ataque sobre Gernika fue devastador: los aviones (31 bombarderos y 26 cazas) lanzaron una gran cantidad de bombas medianas de 250 kg, ligeras de 50 kg y más de tres mil proyectiles incendiarios de aluminio de 1 kg sobre el casco urbano de Gernika que quedó casi completamente arrasado. Sin embargo, la Casa de Juntas y el árbol se salvaron.

Y Gernika y el emblemático roble, símbolo vivo del fuero, privilegios, franquezas y libertades tradicionales de los vizcaínos y, por extensión, de los vascos, se transformó en un icono universal, en un rotundo alegato antibelicista, gracias a la obra más conocida de Picasso, el Guernica, pintado para la exposición universal de París de 1937.

De ahí que contar con un retoño del roble de Gernika sea para muchas localidades de todos los continentes un verdadero honor porque representa no solo las raíces vascas de algunos de sus habitantes sino, también, el recuerdo de un hecho execrable que no debería volver a repetirse (aunque, por desgracia, no ha sido así). Los retoños del árbol de Gernika se empezaron a entregar ya en el siglo XIX. Aunque no hay un censo exacto, los expertos hablan de varios centenares procedentes fundamentalmente de los últimos dos árboles titulares más longevos, el árbol viejo y el árbol nuevo. En el siguiente cuadro podemos ver la genealogía del árbol de Gernika.

En los últimos 22 años se han plantado 66 retoños del roble de Gernika en lugares tan distantes como Australia, Argentina, Colombia, Estados Unidos, Kenia, México, Venezuela, por citar solo unos ejemplos. Estos retoños no se entregan de forma indiscriminada. Tiene que ser una institución, entidad o asociación que sea significativa, digna, que vele por el interés público y social. Los solicitantes deben garantizar su posterior cuidado y mantenimiento en un espacio público. Cada retoño va a acompañado de un certificado de autenticidad firmado por la presidencia de las Juntas Generales de Bizkaia.

En Santurtzi se han plantado cuatro retoños de los cuales dos existen en la actualidad.

  • En 1987, con motivo del cincuenta aniversario del bombardeo de Gernika, el Ayuntamiento de Santurtzi decidió rendir su particular homenaje denominando Gernika tanto a la calle llamada hasta entonces Prolongación de Maestro Calles como al parque “de las monjas”, conformado en el lado sureste de dicha calle, resultantes del proyecto de urbanización de ese espacio. Sin embargo, en la práctica, el nombre solo lo conserva el parque y el tramo de vía, hasta su confluencia con la calle Doctor Fleming, se considera parte de la entonces calle Maestro Calles y ahora, desde hace unos meses, Vapor Habana. En 1988 la Diputación Foral propuso a todos los ayuntamientos la plantación de un retoño del árbol de Gernika en cada municipio. El Ayuntamiento de Santurtzi aceptó la propuesta y señaló como lugar idóneo el parque central. Sin embargo, el retoño se plantó casi diez años después, en enero de 1998, en el parque de Gernika. Al cabo de unos años tuvo que ser trasplantado al parque central a causa de las afecciones derivadas de las obras del Metro. Lamentablemente no resistió el cambio y se secó. No tengo ningún testimonio gráfico. ¡Sería fantástico que apareciese alguna imagen!
  • El segundo retoño plantado en Santurtzi tuvo mejor suerte. En 2009, el Centro de Iniciación Profesional y Ocupacional (C.I.F.O.) de Santurtzi cumplió 20 años y como reconocimiento a todo el trabajo desarrollado durante estas dos décadas, tanto en el ámbito educativo como en el social, se plantó un retoño en febrero de 2010. Fotografías del pasado lunes, facilitadas por Isabel Bayón.

  • El tercer retoño residente en Santurtzi se plantó en el instituto Kantauri el 26 de abril de 2016, hace justo un año. En una ceremonia conmemorativa del 79 aniversario del bombardeo, alumnos del Aula Estable del  IES Kantauri plantaron el retoño del que no hay rastro en la actualidad. Al parecer se secó al poco tiempo. Además, creo que ni siquiera era un retoño certificado por las Juntas Generales de Bizkaia.

  • Finalmente, el cuarto retoño fue plantado en Santurtzi hace apenas tres meses, el 26 de enero con motivo del 20 aniversario de la Asociación de Centros de Formación Profesional Ikaslan Bizkaia, en el Centro Integrado de Formación Profesional San Jorge. Fotografías del pasado lunes, facilitadas por Jorge Serrano.

Echo en falta un nuevo retoño del roble de Gernika en el parque de Gernika y/o algún elemento simbólico: un monolito, un mural… algo que nos recuerde qué se quiere evocar con el nombre del parque.

Adenda [junio 2017]:

Mi propuesta de 2015 se ha hecho realidad. Desde el 2 de junio tenemos oficialmente un nuevo retoño, con su correspondiente diploma, y un recuerdo al bombardeo de Gernika a través de dos imágenes seleccionadas del famoso cuadro de Picasso.

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Por otra parte, según me informa Borja Bilbao, hubo dos precedentes retoños del roble de Gernika en Santurtzi, uno en el parque al lado del “bunker”, plantado antes de 1982, y otro en el parque de  Gernika,  cuando el terreno dejó de ser propiedad privada. Este último lo plantaron su padre, Guido Bilbao Alonso, y Félix Marcos, apodado Mona Carola.

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Triste  por la muerte del precioso y casi centenario cedro del Himalaya que destacaba por su elegancia en el parque central,  he estado investigando sobre el tema y he descubierto dos documentos que desconocía hasta ahora. Gracias a la colaboración de Eduardo Renobales, miembro del Grupo de Micología y Ciencias Naturales del Bihotz Gaztea, los he incorporado a mi colección y ahora también a las referencias bibliográficas que he ido recopilando sobre nuestro municipio.

Son, en este caso, dos publicaciones electrónicas, editadas por el Ayuntamiento de Santurtzi y la sociedad Bihotz Gaztea en 2005 y 2006, respectivamente. Y, aprovechando que el pasado jueves se celebró en Santurtzi una nueva edición del Día del Árbol, un clásico en la agenda escolar santurtziarra, me parece oportuno dar a conocerlas.

La primera trata, precisamente, de las especies arbóreas que pueblan el parque central al que tendré que dedicar próximamente una entrada porque se inauguró oficialmente a comienzos de 1918. Se titula Santurtziko ingurune natural parkea = Naturaleza en el parque de Santurtzi.

cd-naturaleza-en-el-parque

Se puede acceder al contenido básico del cd (fichas de cada una de las especies arbóreas presentes en el parque) en el siguiente enlace: Index.

La segunda referencia trata, en general, de la vida vegetal en nuestro monte Serantes, a la que he dedicado una entrada recientemente, centrada en un ejemplar singular de Sabina albar. Se titula Vida vegetal en el Serantes = Landare bizitza Serantesen.

cd-vida-vegetal-en-el-serantes

Sobre la flora del Serantes ya he hecho mención a otra referencia bibliográfica anteriormente, pero vuelvo a citarla nuevamente: La flora del monte Serantes.

 

Respetar y proteger el medio ambiente es tan importante como conocer y difundir nuestra memoria histórica. Por eso me gustaría que en un día tan señalado como el de Cornites, la próxima semana, todos lo tuviesemos en cuenta.

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arbol

Del Serantes ya he tratado en varias ocasiones en el blog. En 2012 dediqué una entrada al origen del topónimo y otra al patrimonio arquitectónico que constituyen las ruinas de las instalaciones militares de siglos pasados. Pero hasta ahora no había escrito acerca de su patrimonio natural y paisajístico que también me parece destacable.

Y la oportunidad se me ha presentado por casualidad al conocer hacer unas semanas a un miembro del Grupo de Micología y Ciencias Naturales del Bihotz Gaztea. El grupo desarrolla varias actividades a lo largo del año, entre ellas la Semana Micológica a la que dedicaré una entrada en otro momento. El pasado día 18 realizó una salida al monte Serantes y esta es la memoria que me han facilitado para su publicación en el blog.

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LA SABINA DE SERANTES, OTRA JOYA DE NUESTRO MONTE

Hemos repetido numerosas veces la diversidad y riqueza que el macizo de Serantes atesora y que debemos mantener atención para que su continuidad y cuidado perdure en el tiempo. Nuestra asociación ha estudiado y difundido pequeñas maravillas en forma de orquídea (Barlia robertiana y Orchis itálica), otras flores y arbustos, invertebrados, mariposas (Papilio macaon), aves (Chova piquirroja), especies micológicas, etc. Todas asociadas en un biotopo muy reducido y permanentemente amenazado, voluntaria o involuntariamente, por todos los que vivimos en su entorno. Su importancia tanto ecológica como social o lúdica para las comunidades que vivimos en su entorno debe ser un acicate en el deseo de protección, tanto individual como institucional, puesto que se suma un valor inmaterial pero a la vez tangible, porque de su mala conservación o destrucción derivará una pérdida irreparable general.

El macizo de Serantes presenta una doble diversidad ecológica reflejada en sus laderas. La cara norte muestra una abundante variedad vegetal de ámbito climático atlántico o húmedo que contrasta manifiestamente con la ladera sur, mucho más seca, pedregosa y mediterránea. Como ocurre numerosas veces en la montaña, con sólo situarnos en su cordal apreciamos el cambio drástico vegetal en unos pocos metros fruto de la acción de la lluvia, aire, nieblas, horas de sol o grosor del humus vegetal.

En esta pequeña reseña vamos a citar otra rareza que atesora Serantes, poco conocida. Se trata de un ejemplar de Sabina albar.

Nos encontramos ante un árbol de alto porte de unos 10 m de altura, 70 cm de diámetro y 180 cm de perímetro de tronco, airosa traza y buen estado de conservación. Dada su excepcionalidad, no existen ejemplares de su género en la costa cantábrica y es sumamente escaso en Euskalherria, su singularidad debería llevar a su estricta protección. Junto a ello, hay que hacer notar que esta especie aparece como amenazada por el actual contexto de cambio climático que la aboca a una situación regresiva frente a especies competidoras de su nicho ecológico (como las del género Quercus).

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Fotografías realizadas a 190 m de altitud en el monte Serantes por los autores y que no deben difundirse sin su consentimiento. Ejemplar de unos 10 m de altura, 70 cm de diametro y 180 cm de perímetro. Zona de fuerte inclinación orográfica, densa vegetación de matorral bajo (argoma, brezo, jaras…) mezclado con alguna especie de Pino Insignis y encina.

Manu, Jon, Roberto y Eduardo.

Grupo Micológico y de Ciencias Naturales Bihotz Gaztea.

Santurtzi, diciembre de 2016.

 

FICHA TÉCNICA Y NOMENCLATURA.

Cast: Sabina albar

Eusk: Intzensu miterra

Sin: Juniperus lusitanica

Etim: Juniperus: latinización derivada de nombres celtas que significaban matorral áspero. Thurifera: productora de incienso.

DESCRIPCION.

Árbol siempre verde, muy denso en su copa, de hasta 12 m de alto y porte ovoideo, tronco corto, robusto de máx. 1 m. de diametro, corteza pardo grisácea con profundas fisuras longitudinales y rugosas. Hojas de color verde -oscuro, formadas por finas escamas superpuestas unas encima de otras. Especie dioica con conos o gálbulas femeninas de hasta 10 mm., verdes al principio, después van tomando tonos azulados pasando a pardo negruzcos en la madurez, y siempre conservando cierta pruinosidad.

HABITAT Y FLORACION.

Aparece en lugares de condiciones climáticas extremas como páramos áridos y pedregosos, excepcionalmente en altitudes de hasta 3000 m. Florece desde finales del invierno hasta principio de la primavera. Los conos o arcéstidas maduran al segundo año. Normalmente las flores masculina y femenina aparecen en plantas diferentes. No forma bosques densos sino hábitats adehesados.

DISTRIBUCION.

Diseminado por gran parte de Europa, ocupa las mesetas y codilleras del centro y este peninsular escaseando cuanto más nos acercamos a la zona occidental. En Euskalerria hay algunas poblaciones que serían el límite hacia la zona noroccidental, situadas en la Ribera del Ebro y Bardenas Reales (Navarra).

OBSERVACIONES.

Aunque veamos en algunas ocasiones a ciertos animales comer sus frutos, debemos insistir en su gran toxicidad; bastarían tanto unos pocos frutos como su aceite esencial para envenenarnos seriamente. Por lo escrito anteriormente debemos aprender a diferenciar el enebro de la sabina (similares en algunos aspectos), ya que el primero se usa tanto en la producción de bebidas (ginebra) como para usos medicinales, siendo tóxico el grupo de las sabinas.

Su madera, muy resinosa, se ha quemado desde la antigüedad por ser de olor aromático como su nombre indica (thurifera, que produce incienso). Al ser de grano fino y fácil pulimento se ha usado en ebanistería para trabajos refinados; como también posee una gran dureza se ha empleado para la construcción de ejes de diferentes maquinarias como norias, molinos, ferrerías, etc.

Conclusión: El ejemplar fotografiado debería ser considerado como árbol singular a proteger, bien por su rara localización cercana a la costa cantábrica como por su gran porte y edad. Esta especie ya se halla protegida en algunas autonomías.

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