Feeds:
Entradas
Comentarios

El ferry boat Patricia, cuarto buque bautizado con ese nombre, fue construido en los astilleros Lindholmen de Gotemburgo para la compañía sueca Svenska Lloyd.

Fue botado el 29 de septiembre de 1966 y entregado a los armadores el 15 de marzo de 1967. Era uno de los tres buques de la serie formada además por el Saga, de esa misma compañía y el Svea, perteneciente este último a Svea Lines. Sus dimensiones originales eran las siguientes: 140,80 m de eslora, 20,80 m de manga, 5,33 m de calado y 8.250 toneladas de desplazamiento. El lujoso Patricia hacía la ruta Santurtzi- Southampton en 37 horas, con una velocidad de crucero de 18 nudos. Podía albergar 792 pasajeros y 210 coches.

El Patricia llegó por primera vez al Abra el 1 de abril de 1967. Para entonces ya estaba operativa la recién inaugurada estación marítima de Santurtzi.

A las personalidades e invitados ingleses y suecos que transportaba les esperaba un completo programa de actos y actividades de bienvenida entre los cuales hay que citar la presencia de jóvenes y bonitas sardineras (¿Quienes serían?) y la banda de música.

Partió de Santurtzi el domingo 2 a las 6 de la tarde. Los viajes comerciales se iniciarían el 5 de abril desde el puerto inglés y el 7 desde Santurtzi.

Las expectativas de negocio durante el primer año se cumplieron ampliamente. En agosto de 1968 ya se superaron los 100.000 pasajeros transportados. La señora Norma Chaffe fue la afortunada turista que, acompañada de su familia, recibió la noticia y un premio, unas vacaciones con todos los gastos pagados, además del tradicional recibimiento.

Y por eso el servicio se reforzó con un segundo ferry. En abril de 1969 empezó a ser acompañado en la ruta Southampton-Bilbao por su hermano de serie, el ferry Svea, rebautizado Hispania, el cual fue posteriormente transferido, en 1972, a la ruta Tilbury- Gotemburgo.

En septiembre de 1969 se superaron los 200.000. Poco tiempo después se produce el primer hecho luctuoso a bordo pues falleció un turista estadounidense. Como consecuencia del mismo se reforzó la asistencia sanitaria en el Patricia. En 1971 se ofrecen nuevos servicios, un minicrucero, con el objetivo de atraer pasajeros nacionales ya que en su mayoría los viajeros eran británicos.

El 26 de agosto de 1972 se superaron los 500.000 pasajeros. Del recibimiento a la señora Irene Gilles o Gillines (según la fuente) tenemos dos fotografías a color.

A comienzos de junio de 1973 sirvió de improvisado plató de cine ya que en sus inmediaciones se rodaron algunos exteriores de la película Las cinco lobitas (estrenada con otro título, Un casto varón español) de Jaime de Armiñán.

Cuando ambos buques, Patricia e Hispania, estuvieron en servicio a la vez, la frecuencia era de tres viajes semanales, lunes, miércoles y sábado entre abril y octubre. No les faltaba ninguna comodidad; piscina, solarium, bar, salones, cafetería, restaurante, salón de baile, sala de juego con ruleta, etc. Aparte del transporte de los pasajeros y sus vehículos particulares también transportaban camiones y contenedores. En esa época el Saga, el tercero de la serie y de su misma compañía, también cubríó, durante un breve periodo de tiempo, una ruta similar, partiendo del puerto de Santander.

El Patricia estuvo en servicio en la ruta Southampton-Bilbao entre 1967 y 1977. Hasta comienzos de 1974 (más de 600 viajes y unas 300.000 millas náuticas) bajo el mando del capitán Sune Lindgren que, tras 46 años de ejercicio en 37 barcos se jubilaba.

En resumen, el balance fue positivo: un promedio de 85.000 pasajeros al año en las más de 80 escalas en el puerto de Santurtzi. Sin embargo, en diciembre de 1976 se conocía la noticia de que la compañía sueca propietaria del Patricia no consideraba rentable su explotación debido a un cambio en la legislación laboral de su país. Una de las soluciones propuestas era el cambio de bandera del barco para acogerse a una legislación menos favorable a los intereses de los trabajadores. Nada nuevo bajo el sol.

Al final, la naviera agotó el plazo previsto en el contrato para la renovación o cancelación del servicio pero optó por no continuar. Tampoco llegaron a buen puerto las negociaciones con otros armadores árabes y estadounidenses por el excesivo precio que exigía la naviera sueca por el Patricia y el Hispania.

La última singladura del Patricia desde la estación marítima de Santurtzi se efectuó el 28 de agosto de 1977, hace cuarenta años pero su recuerdo aún permanece en la memoria de muchos santurtziarras. Yo fui uno de los que fueron a verle partir desde el paseo de La Sardinera acompañado por mi aitite.

Fue sustituido, pero solo para mercancía general, por el portacontenedores Roro Cimbria mientras se acabada de completar el Goya, de la compañía británica Mac Andrews, destinado expresamente para dar servicio a la línea marítima Bilbao-Burdeos-Southampton. Curiosamente, el Goya se construyó en el centro de Europa, en Viena. De ahí lo bajaron por el Danubio hasta Constanza (Rumania) y después de rodear media Europa arribó a Hamburgo donde lo alargaron en 40 m quedando su eslora en 144 m y su manga en 17,5 m. Inició su servicio el 20 de octubre de 1977 pero tres años más tarde se suspendió definitivamente esta línea por su baja rentabilidad.

Pero la historia del Patricia no acabó en 1977. Navegó bajo el nombre de Stena Saga entre Oslo y Frederikshavn, después de ser nombrado brevemente Stena Oceanica. En 1988 el Stena Saga se transfirió a la naviera Lion Ferry para su uso con el nombre de Lion Queen entre Halmstad y Grenå y Helsingborg y Grenå. En 1990 fue transferido de nuevo a la naviera Stena Line (Canadá) con el nombre de Crown Princess Victoria.

Después de pasar por otras denominaciones (Crown Princess, Pacific Star and Sun Fiesta) se revirtió su gestión a la naviera Lion Ferry en 1994 y fue renombrado como Lion Queen. Sirvió en las líneas Halmstad- Grenå y Karlskrona-Gdynia, hasta que fue reemplazado por el Lion Europe en 1997. Desde entonces navega por el Lejano Oriente con otro nombre, Amusement World (después de haber sido brevemente el Putri Bintang). En 2005 se vende a la naviera Jacksonville Maritime Ltd y toma pabellón de Tuvalu, teniendo como puerto de origen Funafuti. En septiembre de 2012 toma pabellón de Palau, con base en el puerto de Malakal. Ya he perdido la cuenta de los nombres que ha tenido a lo largo de sus cincuenta años de vida.

Entre los tripulantes del Patricia he podido encontrar a una persona nacida en Santurtzi, el maquinista Francisco Rodríguez Ibáñez. No sé si habría más…

Tengo que agradecer a Iñaki Citores su colaboración al poner a mi disposición su extenso archivo de noticias de prensa, más de 80, para poder elaborar esta entrada y la anterior, dedicada a la estación marítima.

 

Se acaba de inaugurar en el vecino municipio de Getxo la nueva y moderna terminal marítima de cruceros con el atraque del Britannia, buque de recreo insignia de la compañía británica P&O y el más grande del Reino Unido, botado hace apenas dos años.

Casualmente, hace 50 años, unas semanas antes, se celebraba la inauguración de otra moderna, para la época, estación marítima esta vez en la margen izquierda del Abra, en Santurtzi, a la espera de ser estrenada por otro buque más modesto pero también de pabellón británico, el Patricia.

La Junta de Obras del Puerto de Bilbao, antecedente de la actual Autoridad Portuaria de Bilbao, convocó en marzo de 1965 la subasta pública para la contratación de las obras de la estación marítima con un presupuesto estimado en diez millones de pesetas. Esta nueva instalación sustituía a la antigua, construida unas décadas antes y, al parecer, muy deficiente en cuanto a servicios a pesar del empaque de la elegante fachada clasicista. Está fue la primera estación marítima del “puerto de Bilbao”.

El nuevo edificio, de 50 m de largo por 25 de ancho, constaría de una sola y luminosa planta con fachada acristalada, dos vestíbulos para transito de pasajeros nacionales e internacionales respectivamente, diversas oficinas, habituales en este tipo de instalación (sanidad, inmigración, aduana, etc.) y una moderna cafetería-restaurante en uno de los extremos. Fue diseñado por el estudio Ingeniería Ocinco, fundado en 1963.

En la entrada principal del edificio se instaló un mural de mosaico con motivos marineros. ¿Qué habrá sido de él?, ¿Se conservará alguna imagen? Las crónicas de la época hablan de otro ornamento ubicado en la sala contigua a la entrada, una perspectiva loca, pero no sé a qué pueden referirse.

La terminal marítima se construyó junto al pantalán de atraque de transatlánticos, de unos 180 m de longitud, cuyas obras se presupuestaron en aproximadamente 33 millones de pesetas. Tanto la construcción del muelle como de la estación marítima también estaban dirigidas a dar servicio al previsible establecimiento, con un ferry boat o transbordador, de una línea marítima regular entre los puertos de Bilbao y Southampton por parte de una compañía naviera sueca con sede en Gotemburgo denominada Svenska Lloyd. La embarcación se estaba construyendo en los astilleros Lindholmen de esta última localidad sueca y se botó el 30 de septiembre de 1966. Recibió, como ya he mencionado, el nombre de Patricia.

A mediados de enero de 1967 la nueva estación marítima, sencilla pero funcional, estaba ya concluida y se inauguró al mediodía del miércoles 8 de febrero con bendición del obispo incluida, con tiempo desagradable, frío intenso y nubes bajas.

El 1 de abril, cuando el Patricia estaba ya en el Abra comenzando sus operaciones de atraque, en la estación marítima Viajes Ecuador inauguraba una oficina en la que se ofrecía servicios de traducción, cambio de moneda, alquiler de coches, orientación turística, etc. Como toda inauguración de la época la ceremonia comenzó con la bendición del equipamiento por parte del párroco de San Jorge, José María Iruretagoyena.

La cafetería se inauguró unos meses más tarde, en octubre, y estuvo abierta hasta el 8 de septiembre de 1989 cuando las instalaciones de la estación marítima ya no prestaban prácticamente ningún tipo de servicio. La cafetería, el bar de los portuarios, fue perdiendo clientela poco a poco, con la supresión del ferry y a medida que los muelles del puerto dejaron de ser accesibles al ciudadano común.

Después pasó a albergar las oficinas del servicio de vigilancia aduanera de la Guardia Civil hasta 2009. Al trasladarse a una nueva sede el viejo edificio fue derruido y su solar destinado a otros usos.

Respecto a la conveniencia de ubicar la estación marítima en la margen izquierda o derecha del Abra, ya en 1972 había quien pensaba que Getxo era el lugar idóneo. Como muestra esta carta al director y la noticia publicadas respectivamente el 5 y el 20 de ese mismo mes en La Gaceta del Norte.

Sería interesante encontrar más información e imágenes tanto de la primera estación marítima (que el, por otra parte, excelente artículo publicado en Deia, titulado El primer refugio de pasajeros del puerto, olvida citar) como de la inaugurada en 1967. No he podido consultar el archivo de la Autoridad Portuaria de Bilbao. ¿Alguien se anima?

Aprovechando que este año se celebra el centenario y cincuentenario de dos importantes hechos relacionados con la historia del remo en Santurtzi voy a dedicar una entrada a un monumento conmemorativo, que homenajea a todos los santurtziarras que se han dedicado a este tradicional deporte, al que hasta ahora no había hecho referencia en el blog.

Hace hoy dos años, el sábado 28 de marzo de 2015, se inauguraba un gran y colorista mural en el muro en la rampa del puerto pesquero. Se trata de una obra realizada mediante una técnica denominada trencadis. Este término de la lengua catalana, que podría traducirse como troceado o fragmentado, alude a un tipo de aplicación ornamental del mosaico a partir de fragmentos cerámicos, básicamente azulejos, unidos con argamasa. Es muy habitual y característico en la arquitectura modernista catalana. Esta técnica asegura una mayor durabilidad del mural por su resistencia a los agentes meteorológicos y a la corrosión del medio marino, dada la ubicación de la obra. Por otra parte, es también muy adecuada ya que permite integrar las irregularidades que presenta el muro de mampostería que la soporta.

En el mural triangular, de casi 35 metros de longitud y 5 de altura máxima, destaca la figura central del remero. La combinación de motivos realistas con otros elementos más alegóricos se integra en el entorno del puerto pesquero perfectamente. Parte de él quedará sumergido durante la marea alta y habrá momentos en que los remeros parecerán estar bogando en la mar y que esta rompa contra la trainera. Más allá del valor artístico del mural, su finalidad tiene un marcado carácter simbólico: no se trata solo homenajear a los bogadores sino también animarles cada día, cada vez que van a entrenar o competir.

Es obra de un artista local, Jon Mao Luengo (Barakaldo, 1978). Ingresó muy joven en el estudio de Alberto Quintana donde aprendió las técnicas de dibujo y pintura. En 1998 conoce a Juan Ramón Pérez que le mete de lleno en el óleo y a Manuel Balsa “El Ruso” que hace lo propio con el dibujo. En 2007 traba amistad con Andoni Euba, depurando las técnicas anteriores y redefiniendo conceptos. En 2010 abre su propio taller en Santurtzi como centro educativo y creativo. Ha participado en varias ocasiones en el certamen de pintura al aire libre de Santurtzi.

Para finalizar, os recomiendo visitar estas tres entradas publicadas en el blog:

Si tenéis alguna información o fotografía complementarias os agradecería vuestra colaboración para completarlas. Por cierto, la foto panorámica de portada es obra de Alfredo Bilbao.

Décimotercer artículo de la serie, publicado en el número 115 de ensanturtzi.com en la sección Santurtzi Ezagutu: pequeños fragmentos de la historia de Santurtzi, correspondiente al mes de marzo. Más información en el propio blog, en este enlace.

Se acaba de inaugurar una exposición en la Biblioteca Foral de Bizkaia titulada Trailers de papel.  Programas de mano en los cines de Bilbao (1940-1970). Recopila doscientos programas de mano originales, propiedad del coleccionista Martín Eguia, procedentes de dieciséis cines de Bilbao lamentablemente ya desaparecidos.

Aprovechándome de esta circunstancia, me parece oportuno publicar una entrada dedicada a los programas o folletos que se han conservado de los cines santurtziarras (Gran Cinema Santurce y Cinema X) y que me han facilitado varios colaboradores del blog, entre ellos Asier Zubiaur. Algunos son verdaderas obras de arte.

El auge de los programas de mano se inició en los años veinte, cuando se incorporó el color y la fotografía al mundo de la reprografía y la publicidad. Su época de máximo esplendor fueron los años 40 y 50, con dibujantes como Albericio, Jano, Mac, Renau, Soligó, etc. y cuidadas ediciones troqueladas y desplegables. Su declive llegó en los 70, cuando las películas comienzan a publicitarse con anuncios en prensa, radio y la cada vez más omnipresente televisión. Hoy son objeto de coleccionista y entrañable mercadería de rastrillos y librerías de viejo.

Estos son los programas de mano que han llegado a mis manos:

 

Verdaderas joyas, testigos de otros tiempos. Quizás se conserva algún folleto más, olvidado en el fondo de un armario esperando a que alguien lo encuentre, lo escanee y me lo envíe…

El Country Club, de cuya inauguración hoy se cumplen exactamente 50 años, fue no solo la primera sala de fiestas de Santurtzi sino de toda la margen izquierda y uno de los locales hosteleros más grandes de la época. Como era habitual en aquellos años la ceremonia de apertura el viernes 17 de marzo de 1967 incluyó una bendición religiosa.

El promotor de esta pionera sala de fiestas, que en origen se iba a llamar Jolastoki aunque acabó siendo el Country Club, fue Estanislao Ángel Barquín Arteche. Con esos apellidos uno puede suponer que nació en Zierbena y es cierto, exactamente en 1906. Falleció en Santurtzi en 1981.

Trabajó de maestro de albañiles en AHV y también en la construcción del embalse de Blasco Ibáñez o Benagéber sobre el río Turia,  en Valencia, entre 1943 y 1947. A continuación, durante unos años, entre 1947 y 1954 trabajó en Venezuela. A su regreso, con el capital que había conseguido ahorrar allí, empezó a construir, primero en Portugalete, en la calle Ruperto Medina, y después en Santurtzi: en la plaza Juan José Mendizabal, en la zona de la Txitxarra (Jenaro Oraá, Juan José de la Quintana, Santa Eulalia) y en la calle Itsasalde (todos los edificios entre los núm. 8 y 16).

Hacia 1965, en una época en la que todavía estaban muy activos los chicharrillos populares, asociado con Galo Salinas Navarro, se le ocurrió una idea novedosa: montar la primera sala de fiestas de toda la margen izquierda. Se construyó en un espacio medio abandonado, un gallinero, en la parte zaguera de la “casa del hotel”, casa de vecindad que se edificó en el núm. 34 de la actual calle Itsasalde, entonces llamada Capitán Mendizábal, destinada en origen a acoger un establecimiento hotelero.

En los bajos de ese edificio había por aquel entonces un bar, El Peñón, regentado por Santiago Beltrán y sus hijos, Santiago y Pepe. Este local se incorporó a la sala de fiestas.

El Country Club tenía tres plantas, dos de acceso público y uno reservado al personal. En la planta baja se ubicaba la sala de fiestas, en el piso inferior el restaurante (que en 1970 se sustituye por una segunda sala de fiestas) y en el superior, el dedicado a oficina, lavandería, depósito de aguas, etc. Como curiosidad el menaje (cristalería, cubertería, etc.) con el que se inauguró la sala de fiestas procedía del barco-hotel Imperial Bahama, retirado en 1965. También se aprovechó para la decoración del acceso a la sala de fiestas un mural de roble americano de la misma procedencia.

Durante los tres años en que el restaurante estuvo activo se celebraron numerosas bodas. Los menús eran, según dicen, de categoría, no aptos para todos los bolsillos pues algunos costaban hasta 500 pesetas.

Las vistas desde el restaurante eran diferentes a las actuales. Justo enfrente atracaba el Patricia, ferry que hacía la ruta Santurtzi-Southampton, y que este año, en abril, también celebra su aniversario.

En cuanto al personal fijo, la plantilla era bastante amplia. Podemos citar al portero, Lorenzo Esteban Flores; la taquillera, Rosa María Ezama Muñoz; el guardarropa; los dos barman; los tres camareros, Lucio Pérez Picado, Juan Ángel Tobar, Fernando García Cartón; y el jefe de sala, Tomás García Hermoso. También trabajó un excelente cocinero mientras estuvo abierto el restaurante, Félix Diez Peña, que después trabajó en El Txinbito (Portugalete), en el Landeta (junto al rompeolas) y en el Nervión (Portugalete). Tampoco podemos olvidarnos del personal de limpieza (tres personas).  Y por supuesto el disc-jockey y la orquesta de la casa, compuesta por cinco intérpretes (pianista, saxo, trompeta, batería y, en ocasiones, contrabajo).

Además de la citada orquesta, numerosos grupos musicales y populares artistas de la década de los setenta actuaron en el Country Club. En aquellos años, para poder actuar en clubs era preciso sacar, previo examen, el carné del Sindicato de Teatro, Circo y Variedades. Una vez superado ese escollo, el grupo Los Tañidores inauguró el Country Club, donde actuaron a diario durante dos semanas, según nos cuentan en el blog Memorias de Getxo.

Podemos citar además otros artistas que ofrecieron su espectáculo en el local como, por ejemplo, el actor y humorista Cassen o el más conocido José Luis Moreno. Solían actuar durante diez días seguidos.

El local abría todos los días de la semana excepto los lunes aunque, como es lógico suponer, los días fuertes eran los jueves, viernes, sábados (dos sesiones, tarde y noche) y los domingos. El aforo de un domingo cualquiera podía alcanzar las 1.200 personas. En alguna ocasión excepcional se superaron las 1.800.  El horario de apertura habitual era de 19:00 a 22:00 h y de 23:00 a 02:30 de martes a viernes.  Los sábados se cerraba una hora más tarde. Los domingos abría de 18:00 a 22:00 h.

Un año más tarde, Galo Salinas Navarro inauguró el Galo’s y poco después abrieron muchos más establecimientos hosteleros, pubs y salas de fiesta, que crearon en Santurtzi una importante zona de ocio conocida en todo el entorno. La entonces calle Capitán Mendizábal se trasformó en la calle del dólar.

A finales de los años 90 del pasado siglo los hábitos cambiaron y el Country Club cerró sus puertas, como las otras grandes salas de fiestas Galo’s y Aloha, y el tramo final de la otrora populosa calle del dólar fue paulatinamente languideciendo hasta la actualidad. El edificio en el que se ubicaba el Country Club fue vendido por sus propietarios en 2000 y en su lugar fue edificada una casa de vecindad.

Tengo que agradecer a Juan Ángel Barquín Palacios su imprescindible colaboración (información y fotografías) para la realización de esta entrada.

Cada 8 de marzo se celebra el Día Internacional de la Mujer que conmemora la lucha de la mujer por su participación, en pie de igualdad con el hombre, en la sociedad y en su desarrollo integral como persona.

Ya he dedicado varias entradas a diferentes grupos de mujeres trabajadoras en nuestro municipio: sardineras, trabajadoras del matadero, y escritoras. La figura de la sardinera es reconocida de forma unánime y su monumento conmemorativo sirve de homenaje a todas las mujeres relacionadas con la actividad portuaria, entre las que se incluyen las trabajadoras de las fábricas de conservas, escabeches y salazones a las que quiero referirme expresamente en esta ocasión.

En Santurtzi, en el último cuarto del siglo XIX e inicios del XX se fue consolidado una flota de traineras y vapores que impulsó el crecimiento de la actividad pesquera, de tal manera que se podía destinar una parte de las crecientes capturas a su transformación industrial. Las primeras industrias de conservas, escabeches y/o salazones ubicadas en Santurtzi se documentan a finales del siglo XIX. Algunas de las pioneras serán la fábrica de conservas regentada por Antonio Iglesias, instalada en 1882 y con actividad hasta 1885, la de salazones de Martín Goicoechea, instalada en 1894, y la fabrica de conservas de anchoa establecida por una empresa italiana, de la que se desconoce el nombre, en 1904.

Sin embargo, de estos inicios la información es muy escasa y no he encontrado referencias a mujeres empleadas en ellas. Más información sobre las características de una industria conservera de principios de siglo XX se puede obtener en la obra Historia de Santurtzi: el difícil equilibrio del siglo XX (1901-2001), pag. 97 y ss. De esos primeros años una postal nos permite ubicar con precisión una de esas industrias.

Ya avanzado el siglo XX documentamos la última concesión administrativa relativa a la industria transformadora de la pesca en nuestro municipio. Fue otorgada el 19 de julio de 1962 a la Cooperativa de Pescadores de Bajura (COPESBA) para la instalación de una fábrica de conservas en una parcela del puerto próxima a la sede de la cofradía de pescadores. Antes se ubicó durante un corto periodo en Mamariga, en un solar entre Juan Crisóstomo de Arriaga y Bruno Alegría conocido con el nombre de la huerta del Farras.

En la génesis de su constitución y explotación estuvo la Federación de Cofradías de Pescadores de Bizkaia. Se creó con la idea de poder dar salida a las abundantes capturas de anchoa que durante esos años se venían registrando en los puertos cantábricos, si bien al final se amplió el proyecto comprando maquinaria para la elaboración de conservas de pescado. La elección de Santurtzi estuvo condicionada por la inexistencia de industrias del ramo en la localidad, así como por la facilidad para conseguir los terrenos en donde ubicarse.

Comenzó a funcionar a mediados de 1962 elaborando salazón y posteriormente conservas de bonito, chicharro, verdel y filete de anchoa. Estuvo en activo hasta 1969 (o 1972, según las fuentes), si bien en los últimos años la gestión fue llevada por terceros. La marca comercial utilizada era La Sardinera.

El personal de la fábrica estaba formado principalmente por mujeres, la mayoría esposas e hijas de pescadores, por cuyas manos pasaba todo el proceso de manipulación y tratamiento del pescado recién capturado (descabezar, eviscerar, cortar, etc.) hasta su salida, transformado y enlatado en alguno de los diferentes productos listos para su comercialización y consumo.

El trabajo era generalmente temporal, supeditado a las diferentes costeras durante las cuales, la abundancia o escasez de capturas era determinante para la actividad de la fábrica. Por esta razón, la mayor parte de las operarias eran eventuales, se las contrataba sólo cuando entraba suficiente pescado para transformar. Las condiciones de trabajo eran duras y el salario era de aproximadamente unas 35 pesetas por jornada de trabajo, según algunas fuentes. Estas abnegadas mujeres mantenían a la unidad familiar con su sueldo cuando los hombres no podían salir a faenar y, a la vez, criaban a sus hijos con la ayuda de la familia. Cuando no trabajaban en la fábrica muchas de ellas vendían pescado de forma ambulante, es decir, eran temporalmente sardineras, por lo que también estarán incluidas en la entrada correspondiente.

El número de hombres era reducido, aproximadamente un 10% del total de la plantilla. Su actividad se caracterizaba por ser fija durante todo el año y por su especialización: administrativo, latero, soldador, mecánico, fogonero, conductor…

Entre los trabajadores podemos citar a Hilario López Urresti “Lekeitio”, marido de una de las trabajadoras, Ernestina Iraurgui.

Entre las trabajadoras podemos citar, con nombre y apellidos, a las siguientes:

  • NN “la choclera, de Fontuso”

  • Angelines

  • Anita “la castreña”

  • Milagros ARCE VILLADA

  • Asunción CALVO GÓMEZ “la castreña”

  • Isabel CASTILLO SUSILLA “lsabelita, la de Suelas”

  • Manuela GÓMEZ BARRIO

  • Ernestina IRAURGUI ORDORICA

  • María Begoña LARRABIDE GONZÁLEZ

  • Visitación MÉNDEZ INCERA “Visi, la de Turtulu”

  • Catalina MIRA HORMAECHEA

  • Virginia del MORAL

  • Ascensión NOTARIO GONZÁLEZ “la Chamberina”

  • Ana OSUNA MORENO

  • Encarnación PÉREZ MARTÍNEZ

  • María del Carmen SÁEZ DE LA RIVA

  • Carmen SANTAMARÍA LUIS

  • Belmira VILLADA CAMAÑO

Faltan otros muchos nombres y fotografías de detalle que me gustaría recopilar. Cualquier otra información será bienvenida.

Tengo que agradecer a Luis Javier Escudero Domínguez y a Koldo Urtiaga su colaboración para documentar, aunque sea sucintamente, la historia de las industrias transformadoras de la pesca en nuestro municipio.

A %d blogueros les gusta esto: