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Posts Tagged ‘Arquitectos’

La tercera entrada dedicada a los Mac Lennan se centra en la residencia familiar que Francisco Mac Lennan White ordenó construir en Mamariga en 1899, el denominado chalet Mac Lennan. Sobre este señorial edificio, uno de tantos elementos destacables de nuestro patrimonio arquitectónico que desapareció en la segunda mitad del pasado siglo, se celebró una conferencia en Mamariga Kulturgunea el pasado mes de mayo.

El objetivo era doble: por un lado, dar a conocer una edificación del barrio de Mamariga de la que apenas conservamos testimonios gráficos y, por otro, presentar una maqueta del edificio construida, con mucho mimo, por Pedro Martín a partir de esos escasos testimonios más la colaboración de los vecinos que conocieron y habitaron el chalet hasta su desaparición. El resultado se puede ver en la entrada del Mamariga Kulturgunea, donde se expone permanentemente, y en YouTube.

Comentaba en la primera entrada sobre los Mac Lennan que Francisco y su familia ya son vecinos de Santurtzi en 1892, año en el que nace su última hija, María Blanca. Su madre, como era habitual, dio a luz en su domicilio, pero en el certificado de nacimiento no se especifica el nombre de la calle o de la residencia. Así pues, entre 1892 y 1900 desconozco dónde vivía la familia Mac Lennan.

Lo que sí está claro es que en 1899 Francisco Mac Lennan decide ordenar la construcción de una residencia unifamiliar acorde a su status para alojar a su numerosa familia en Santurtzi, como otras destacadas familias pudientes durante la Belle Époque. Y se decide por un paraje en Mamariga, junto a la ermita de la Virgen del Mar, que tenía unas vistas incomparables sobre el Abra. No en vano ese punto era una auténtica atalaya desde la que se abarcaba una amplísima panorámica del entorno, difícil de imaginar ahora…

En el solar en el que se edificó el chalet Mac Lennan existía una casa, en donde residía Gabriel Peña Cuesta, marino de profesión, y su familia, denominada precisamente con el nombre del barrio, casa Mamariga. En 1898 o 1899, la casa y su heredad fueron adquiridas por Francisco Mac Lennan y, en su lugar, edificó su residencia, aprovechando los cimientos de la casa preexistente. Además cercó toda la finca con una pared de mampostería.

Se trata de un edificio de planta cuadrada con dos cuerpos poligonales que sobresalen, uno al Este (que da lugar a una amplia terraza en la primera planta) y otro al Sur (con escaleras que comunican la primera planta con el jardín), con un total de 228 metros cuadrados aproximadamente. Consta de planta baja, dos pisos y buhardilla.

No sé quién fue el autor del proyecto. El panteón de los Mac Lennan en el cementerio de Vista Alegre en Derio lo diseñó el arquitecto Enrique Epalza Chanfreau, autor también, entre otras obras, del edificio de la antigua Bolsa de Bilbao. Podría ser el responsable del proyecto del chalet de Mamariga, pero es una mera suposición ya que no dejó archivo profesional y el chalet tampoco presentaba un diseño singular, “de autor”, que permita una atribución más fundada.

Fuera quién fuese el arquitecto, eligió un estilo elegante y de raíces francesas en las fachadas del edificio: paramentos lisos revocados que contrastan con las sencillas molduras de los huecos, impostas, cornisa y esquinales. Se busca un efecto de bicromía en las fachadas con la alternancia de materiales. La balaustrada que remata el edificio oculta el tejado y aporta elegancia al edificio similar, por otra parte, a muchas villas, palacetes y casonas de indianos en Galicia, Asturias, Cantabria y Bizkaia.

Sin ir muy lejos, en Peñota, conservamos un edificio de características similares (solo le falta la balaustrada), el denominado chalet del médico o de Alegría, al que dedicaré una entrada en su momento. También el desaparecido palacio de los marqueses de Santurce, en la calle Mayor (ahora Sabino Arana), compartía ese estilo clasicista francés.

La familia Mac Lennan vive en su chalet hasta aproximadamente comienzos de la Guerra Civil, aunque Francisco había fallecido en 1928 y su esposa, Matilde, en 1932. Varios hijos, ya casados, habían pasado a residir en Cantabria, Madrid, Palencia, Sevilla, etc., y antes también residieron algún tiempo en la urbanización de chalets de Peñota junto con otros vecinos (ingenieros, etc.) de origen británico.

Concluida la Guerra Civil el chalet estaba abandonado. Durante escasos años lo ocuparon las Religiosas del Amor Misericordioso para albergar un colegio para niñas con necesidades especiales. Sin embargo, en 1942 lo dejaron para reubicarse en el palacio del marqués de Casa Torre y, de nuevo, el chalet Mac Lennan quedó vacío y sin uso.

En 1946 los herederos de Francisco Mac Lennan y Matilde Marmolejo decidieron enajenarlo y fue adquirido por el Ayuntamiento de Santurtzi que, según noticias publicadas en la prensa de la época lo iba a destinar a alojar a familias humildes. Gracias a estas informaciones disponemos de una imagen del chalet.

Las obras de alineación y ensanche de la calle Mamariga también tuvieron relación con este asunto. Para tal obra era necesario demoler la casa-estanco de Sandalia Gutiérrez Ostria. Para reubicar el estanco, Sandalia y su esposo Domingo Gonzalo adquieren una casa, el número 16 de la misma calle en donde viven cinco familias numerosas a las que hay que realojar. El Ayuntamiento había proyectado la construcción de una casa con cinco viviendas sobre el antiguo depósito de aguas de Vallejo. Pero antes de iniciar las obras, la familia Mac Lennan ofreció vender el chalet.

El Ayuntamiento acepta la propuesta. El precio de venta del chalet Mac Lennan fue de 130.000 pesetas. El Ayuntamiento pudo afrontar esta compra gracias a dos donaciones, una de 30.000 pesetas de Lucas Oriol Urquijo y otra de 50.000 pesetas de Carmen Vildosola de los Campos. Destinarlo a realojar a familias sin vivienda era una medida temporal pues en el momento de la compra ya se expresaba que el destino final del solar era ubicar un colegio de religiosos dedicados a la enseñanza que contribuya a elevar el nivel moral y cultural de los niños de familias humildes, obreros y pescadores, que habitan aquella populosa barriada de Mamariga. Las obras de adaptación del chalet Mac Lennan para alojar a esas cinco familias se encargan al contratista Juan Lasala.

A mediados de los años 50 del pasado siglo el Ayuntamiento decide iniciar el procedimiento para destinar el solar que ocupa el chalet y su heredad a la edificación de un nuevo equipamiento escolar, el actual colegio Itsasoko Ama, que este año ha cumplido 50 años. En 1956 el Ayuntamiento cedió el solar al Instituto Nacional de la Vivienda junto con otros dos terrenos adyacentes para constituir una única parcela destinada a la construcción del colegio, aunque el proyecto se demoró casi una década. Finalmente, en marzo de 1962 se procedía a la demolición del chalet Mac Lennan.

Como he comentado al comienzo, no disponemos de imágenes de calidad del chalet Mac Lennan. Y una de las escasas fotografías antiguas que se conservan pertenece a mi archivo familiar. Datada en 1950, cuando ya se habían realizado las obras de acondicionamiento, aparecen varios miembros de mi familia, entre ellos mi madre y mi tía.

No puedo concluir sin agradecer a la Biblioteca de Muskiz y a su director Fernando Juárez su colaboración para consultar el archivo fotográfico de los Mac Lennan de donde proceden las dos únicas imágenes, muy similares, que nos permiten observar con detalle diversos aspectos arquitectónicos del chalet.

Como siempre, toda colaboración para corregir o completar la información sobre el chalet Mac Lennan será bien recibida.

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El pasado mes de octubre comenzaron las obras de rehabilitación del edificio conocido popularmente (aunque cada vez menos, si no se pone remedio) como la antigua escuela náutica. Se trata de uno de los edificios más antiguos del municipio y constituye un buen ejemplo de arquitectura docente en Bizkaia en el siglo XIX. Era la sede de una institución con un gran valor histórico y sentimental para nuestro municipio, la Escuela de Náutica de Santurce, fundada en 1859 (fecha en la que se autoriza su creación) por nuestro mecenas local, Cristóbal Murrieta (junto a su olvidado socio, Francisco Luciano Murrieta) y que subsistió hasta 1936.

La rehabilitación del vetusto edificio estaba prevista desde hace tiempo para subsanar deficiencias estructurales y dotar de accesibilidad y mayor funcionalidad al edificio. A finales de diciembre de 2016 el Ayuntamiento de Santurtzi ya había adjudicado el contrato de las obras de reparación del edificio denominado Casa Náutica por un importe cercano a los 350.000 euros y un plazo de ejecución de las obras de cinco meses. En el proyecto de actividad y obras, redactado por el estudio EMES, arquitectura y urbanismo en octubre de 2016, se denomina rehabilitación a la intervención que se va a ejecutar en la Casa Náutica.

La antigua escuela de náutica se encuentra situada en el núm. 3 de la calle Sabino Arana, la antigua calle Mayor, en el km 0 de nuestro municipio, junto a los edificios más relevantes de nuestro escaso patrimonio histórico-artístico.

Según el citado proyecto, tiene forma rectangular (14,54 m x 18,04 m) y dos plantas: planta baja y primer piso. Cuenta también con un espacio bajo cubierta que carece de la altura mínima exigible y no se puede contabilizar como planta útil. La superficie construida total del edificio es de 522,86 m2 (261,43 m2 por planta). La superficie útil total del edificio en la actualidad es 374,28 m2. Las alturas libres son de 4,42 m en la planta baja y de 3,95 m en la planta primera.

La construcción está realizada a base de muros de carga de mampostería y forjados y cubierta de madera. La carpintería es de madera y la fachada se encuentra raseada y pintada. El acceso al edificio se realiza actualmente a través de un antuzano, elemento típico de épocas pasadas, una terraza elevada paralela a la fachada principal a la que se accede mediante un tramo de escaleras (a la que se añadió una rampa para facilitar la accesibilidad).

La cubierta, a cuatro aguas, tiene estructura de madera que se encuentra en buen estado y el acabado es de teja cerámica del tipo denominado árabe. Presenta un curioso elemento, un bobarril, una ventana en el camarote por la que se accede al tejado de la casa.

La distribución interior, que no es la original, se realiza a base de tabiques prefabricados de oficina que dividen la superficie en despachos y zonas de trabajo. Las escaleras de comunicación vertical, situadas entre dos muros de carga, son también de madera y se encuentran muy deterioradas.

En principio estaba previsto comenzar las obras antes de verano, pero una serie de imprevistos la ha retrasado hasta el pasado mes de octubre. Además se ha incrementado el coste hasta alcanzar casi el medio millón de euros de presupuesto del que 180.000 euros se cubren con una subvención de la Diputación Foral.

Este inmueble se incluye como elemento de conservación básica en el catálogo municipal de bienes y espacios protegidos. En consecuencia, se autorizará la restauración conservadora de las fachadas garantizando la unidad de composición y enfatizando el valor de su fachada a la vía pública, así como los elementos característicos de la misma.

Tendrán que preservarse los volúmenes existentes, elementos singulares de fachada y cubierta, espacios de circulación originales y elementos decorativos exteriores como cornisas, artesonados, etc. Entiendo que, entre los elementos a conservar, se incluyen los singulares enrejados de carácter náutico que nos recuerdan la función original del edificio.

La intervención proyectada modifica el acceso principal al edificio, aunque lo hace por cuestiones de accesibilidad.

No obstante, el acceso actual al mismo se mantiene por lo que resulta compatible con las medidas de protección, aunque en los planos que se adjuntan al proyecto de rehabilitación parece que se altera y condena el acceso tradicional.

Asimismo se abrirá un hueco nuevo y se ampliará alguno existente pero garantizando la unidad de composición y poniendo en valor las fachadas a vía pública. Debido a la limitación presupuestaria y a la urgencia con la que van a acometer las obras, éstas se llevarán a cabo, al parecer, en dos fases. Durante la primera se acometerá la rehabilitación completa del edificio con excepción del acabado de la fachada y de la instalación del ascensor que, se ejecutarán en una segunda fase y con presupuesto aparte.

Respecto a la historia del edificio, en el proyecto que podemos leer íntegramente en este enlace en la web del Ayuntamiento, no hay, lamentablemente, ni una sola mención. Ni a la antigüedad del edificio (más de 150 años) ni a su valor histórico o inmaterial. Como apunta un excelente colaborador del blog, este proyecto es muy necesario ya que su objetivo es mejorar tanto las condiciones de trabajo de los empleados como dignificar las oficinas de atención al público del Área de Acción Social, que falta les hace. Sin embargo, de su lectura se desprende la triste impresión de que el desinterés por el valor histórico de nuestro patrimonio es palpable.

Así que para remediarlo, en la medida de lo posible, he realizado una pequeña investigación sobre el edificio en cuestión. La institución será tratada en otra entrada aunque avanzo que toda la documentación generada por la escuela en su actividad docente desapareció durante la Guerra Civil, probablemente en 1937.

La historia comienza a finales de 1858, año en el que Cristóbal Murrieta compró (o solicitó a la Diputación, según otras fuentes) un terreno en Campo Grande para la construcción del edificio destinado a escuela de náutica. Sin embargo, al poco tiempo debió de cambiar de parecer respecto a la ubicación, quizás porque ese terreno aún formaba parte del municipio de Portugalete, puesto que a comienzos de 1861 se estaba concluyendo la construcción del edificio actual.

El autor del proyecto fue el entonces célebre y cualificado arquitecto Antonio Goycoechea Ercoreca (Bermeo, 1798 – Bilbao 1865). A pesar de que la escuela náutica no era un gran edificio como, por ejemplo, la Casa de Misericordia de Bilbao, proyectada también por este arquitecto poco después, Cristóbal Murrieta recurrió a uno de los más importantes arquitectos del momento en Bizkaia. Titulado en arquitectura en 1821 por una prestigiosa institución, la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en donde además obtendría posteriormente el título de académico de mérito en 1829. Nombrado arquitecto municipal de Bilbao en 1822, fue el autor, en 1828, del auténtico puente colgante de Bilbao, el puente colgante de cadenas de San Francisco, que fue uno de los primeros ejemplos de la arquitectura del hierro que comenzaba a emplearse en Europa. También trabajó en la Diputación Foral como director de los caminos del Señorío.

En 1861 el edificio estaba casi concluido y, según algunas escasas referencias, la actividad docente de la Escuela Especial de Náutica de Santurce se inició en 1862.

El contratista de la obra fue José de Orueta que se obligó a ejecutarla en el plazo y las condiciones exigidas por contrato. El presupuesto ascendió a la cantidad de 102.000 reales. El arquitecto percibió otros 8.000 reales en concepto de honorarios por su labor como director facultativo de la obra (proyecto, planos, etc.). Así pues, Cristóbal Murrieta invirtió 110.000 reales (27.500 pesetas) en la edificación de la sede de su escuela náutica. A esta inversión habría que añadir el coste del mobiliario y del instrumental, los mejores de su época.

En 1896 se publican unas memorias de un exalumno, Julián Salazar, en la que aparece la primera representación que se conoce del edificio.

Lógicamente, el edificio a lo largo de tan dilatada historia ha sufrido diversas reformas, fundamentalmente de los interiores. A comienzos del siglo XX, se llevan a cabo numerosas mejoras, tanto en el inmueble como en su equipamiento docente, financiadas por el entonces patrono de la fundación responsable de la institución, Mariano Murrieta del Campo (hijo de Cristóbal), y por Casilda de la Quintana Murrieta.Estas obras podrían ser las que incluyen algunos elementos calificados de racionalistas en la ficha dedicada al edificio en el Inventario del Patrimonio Arquitectónico. Tampoco podemos olvidar que, además de las aulas, el edificio incluía la casa-habitación del director de la escuela.

Con la Guerra Civil, la escuela cesa en su actividad y el edificio, de propiedad municipal, será transformado interiormente al ser destinado a albergar diferentes servicios municipales a lo largo de los años (juzgado, aulas preescolares e infantiles, escuela de música, etc.) hasta que en los últimos años, ya en el siglo XXI, se ubican las oficinas del área de servicios sociales que se han quedado obsoletas y necesitan reformarse.

De ahí el proyecto que ha dado origen a esta entrada y al que yo añadiría un detalle. No solo espero que no se pierdan las verjas marinas sino que, además, propongo que se recupere el rótulo que existía en la fachada y que se instale una placa que recuerde la historia del edificio y de la institución que acogió entre 1862 y 1936, similar a la placa que todavía en 1931 lucía en el zaguán, sobre la puerta de acceso de arranque de la escalera: una lápida de mármol negro en la que con grandes caracteres amarillos recordaba que la Escuela de Náutica de Santurce fue fundada en 1859 por Cristóbal Murrieta. ¿A dónde habrá ido a parar esta placa?

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Hoy hace exactamente 50 años que se publicaba en el Boletín Oficial del Estado la orden ministerial mediante la cual se creaban numerosas escuelas de enseñanza primaria entre las que estaba la entonces denominada Colegio Nacional Virgen del Mar en Mamariga.

La prensa de la época, ABC y La Gaceta del Norte, también se hacían eco de la creación del nuevo centro escolar.

Sin embargo, la gestación del centro escolar venía de mucho antes. En marzo de 1946 el Ayuntamiento compró la finca en la que se erigía la antigua residencia de Francisco Mac Lennan para destinarla a fines benéfico-docentes.

En 1956 el mismo Ayuntamiento la cedió al Instituto Nacional de la Vivienda junto con otros dos terrenos adyacentes para constituir una única parcela destinada a la construcción del equipamiento escolar.

En 1961 el arquitecto José Ramón Basterra Larrea presenta los planos del proyecto: un edificio en forma de L, dos alas de 4 y 3 plantas respectivamente, con un total de 3.520 m2 construidos.

A muchos les sorprenderá que se planteaban dos escalinatas de acceso, una para niños y otra para niñas ya que en aquella época todavía había segregación por sexos en el sistema escolar. Una alumna que inauguró el centro me ha comentado que se podían utilizar indistintamente las dos escalinatas.

También se puede ver a la derecha la vivienda destinada al conserje, Deogracias Miguel Ramón Fernández “Tolo” y su familia. El popular conserje se jubiló en 1985 y falleció en 1996.

Pero no adelantemos acontecimientos. Continuando con la evolución del solar y la construcción del edificio, en marzo de 1962 se procedía a la demolición del chalet Mac Lennan.

En enero de 1966 se hacía público el convenio entre el Estado y el Ayuntamiento de Santurtzi para la financiación de las obras de construcción.

Conseguido el dinero, comienzan las obras y finalmente se inaugura el lunes 9 de octubre de 1967. La primera directora fue Isabel de la Torre Bilbao, a la que vemos en la siguiente fotografía, acompañada de la maestra de educación física y unas alumnas.

Una de las primeras imágenes a color del edificio se incluye en una típica postal anterior a septiembre de 1972 (la plaza está aún sin urbanizar). Probablemente es de 1968. Se aprecia la escalinata de acceso que aún existe.

De la evolución posterior del colegio destacaría el momento en que se autoriza a impartir la Educación General Básica (E.G.B.), establecida por la  Ley General de Educación de 1970, aunque inicialmente de modo experimental. La Orden se publicó en el B.O.E. el 4 de febrero de 1972. Posteriormente el colegio nacional pasa a denominarse Colegio Público impartiendo los ocho cursos de la E.G.B. de forma ordinaria. Una década después, ya denominado Centro Escolar Itsasoko Ama, despedía en 1995 a la primera promoción que había realizado sus estudios en euskera.

Ya más cerca en el tiempo se edificó, en 1985, un segundo edificio de 4 plantas con un total de 1.450 m2 construidos, se regularizaron y urbanizaron los espacios colindantes con la calle Mamariga, se amplió y cubrió el patio de recreo, se dotó de comedor escolar, se instaló un ascensor, etc. En la actualidad la parcela del centro es de 2.460 m2 contando las construcciones y la zona deportiva y de juegos.

También cambió la legislación al implantarse la Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.). A partir de ese momento, curso 1994/1995, el centro escolar pasa a impartir educación infantil y primaria. En resumen, un montón de cambios que han hecho del colegio Itsasoko Ama uno de los mejores centros escolares de nuestro municipio.

No podía concluir una entrada sin incluir una fotografía de mi promoción, los que comenzamos en 1975 y finalizamos en 1983.

También quiero aprovechar para recordar los nombres de mis tutoras y otros maestros y maestras de aquellos años:

  • Mis tutoras:

1.º- María Adonina Gómez Feito

2.º- María Encarnación Sedano López

3.º- María Pilar Herrero Prieto

4.º- Rosa Carmen Berdote Mangas

5.º- Dolores García García

6.º- Keltze Eguzkitza Bilbao (lengua)

7.º- Keltze Eguzkitza Bilbao

8.º- Keltze Eguzkitza Bilbao

  • Otros maestros y maestras:

Isabel Arrese Uribarrena (sociales), entre 1978 y 1996.

Pedro Leza Gallego (matemáticas y ciencias)

Lutxi (inglés)

Jesús (gimnasia)

Marisol (gimnasia)

Filo (gimnasia)

Jasone Larrañaga (euskera)

Inés (matemáticas)

José Luis Ontoria (txistu)

Guillermina

Mariano Cascón

Abel Llanes Pariente

José María Rosón

Irene Mendieta

José Ramón (Joserra) Gregorio Guirles

Albina

Ulises

María José Canals

Como siempre, toda colaboración para ampliar o corregir la información de la entrada será bien recibida.

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El 8 de septiembre de 1972 tenían lugar en Santurtzi dos inauguraciones: la de la remodelada plaza de la Virgen del Mar en Mamariga y la de un nuevo equipamiento escolar. En esta entrada voy a centrarme en la segunda de esas inauguraciones.

A las antiguas escuelas ya les he dedicado dos entradas: una breve, la reseña del artículo publicado en ensanturtzi.com, y otra más extensa en la que el protagonista es Fermín Repáraz, maestro que desarrolló en ellas su labor docente durante 25 años. Las escuelas antiguas fueron construidas, según planos de Francisco de Berriozabal, en 1878 y con el paso del tiempo se habían quedado pequeñas y obsoletas. Así pues, a finales de los años 60 se hizo evidente la necesidad de edificar un nuevo equipamiento docente acorde con las nuevas necesidades y la recién aprobada Ley General de Educación de 1970 que estableció la Educación General Básica (E.G.B.).

En abril de 1970 se reformaba la estructura y organización escolar en nuestro municipio y concretamente se procede a ampliar la escuela graduada mixta en régimen de agrupación escolar denominada Fermín Repáraz. Contará a partir de entonces con trece unidades escolares y dirección sin curso (siete unidades escolares de niños, cinco de niñas y una unidad de párvulos). A tal efecto se integran en ella una unidad escolar de niños y cuatro de niñas que dependían del entonces denominado Colegio Nacional mixto Daniel Pereda. Con estas integraciones la agrupación escolar Fermín Repáraz tenía sus aulas repartidas en cuatro diferentes ubicaciones, tal como detalla la publicación Escuela Española según el callejero de la época:

Para hacer frente a todos estos cambios se construyó el edificio que ha llegado hasta la actualidad. El Ayuntamiento solicitó la correspondiente subvención al entonces Ministerio de Educación y Ciencia para afrontar una inversión cercana a los 6 millones de pesetas de la época. La nueva construcción albergaría ocho aulas con capacidad para 320 plazas, ¡40 alumnos por aula!

Se trata de una obra proyectada por tres destacados arquitectos: Juan Daniel Fullaondo Errazu (Bilbao, 1936 – Madrid, 1994),  Álvaro Libano Pérez-Ullibarri (Bilbao, 1921 – Donostia, 2010) y Fernando Olabarria Delclaux (Bilbao, 1939). Entre 1969 y 1972 Fullaondo, en colaboración con Olabarría y Líbano, construyó ocho grupos escolares en diferentes municipios vizcaínos (Bilbao, Durango, Markina, Santurtzi y Zaratamo) en los que se aprecia un carácter neorracionalista. Fullaondo consideraba que en los centros escolares, donde la cultura era protagonista, era conveniente insertar un factor cultural arquitectónico. A la vez, la economía y funcionalidad que requerían los edificios escolares eran adecuadas a la metodología racionalista. Del edificio destaca su expresionista volumen con la escalera como elemento protagonista y articulador.

La inicial Agrupación Escolar Mixta Fermín Reparaz sería la base del futuro colegio nacional del mismo nombre. En julio de 1972 el centro recibe el permiso para impartir E.G.B.; en septiembre de 1979 para impartir educación preescolar y en noviembre de 1987 para impartir educación especial. Los tiempos siguen cambiando y por Decreto 319/1997 de 30 de diciembre (B.O.P.V. de 20 de enero de 1998) se suprime el centro para entonces ya denominado Colegio de Educación Infantil y Primaria Fermín Repáraz. La documentación producida por el centro se trasladó al Archivo General de la Administración Pública de Euskadi en dos transferencias, la primera en 1997 y la segunda en 2002. Y, 20 años después, su rastro ha desaparecido de Santurtzi. No he encontrado apenas imágenes de los primeros años y muy poca información.

Con la clausura del colegio en 1997 se aprovechan sus instalaciones para reubicar el Euskaltegi Municipal en 2001, aulas de Educación Permanente de Adultos y, finalmente, la Escuela Oficial de Idiomas en 2009. También se aprovecha la planta baja para crear la sala Kresala.

Por todo esto se realizan diferentes modificaciones en el edificio, tanto en el exterior como en el interior (cambian los accesos, se cierran miradores, se añade la última planta, se instala el ascensor en el hueco de las escaleras, etc.).

En resumen, hoy conmemoramos el 45 aniversario de la inauguración del edificio y el 20 aniversario de la desaparición, para mí un tanto inexplicable, de un colegio público en nuestro municipio.

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Hace 190 años, el 1 de julio de 1827, el Ayuntamiento del Concejo de Santurce inauguraba y se reunía por primera vez en la primera casa consistorial de su historia. Hasta ese momento, las asambleas de regidores y vecinos, en el tradicional concejo abierto, se habían realizado en el cementerio anexo a la iglesia de San Jorge o bajo su pórtico. Hasta entonces, la iglesia parroquial había sido no solo el centro de la vida religiosa sino también de la civil del municipio y en su archivo se custodiaban no solo los libros de culto y clero, incluidos los de la cofradía de pescadores, sino también los libros de actas del concejo.

Por aquel entonces y hasta mediados del siglo XIX además de las asambleas concejiles existían otras reuniones de ámbito supramunicipal, como las de los Tres Concejos del Valle de Somorrostro (al que pertenecía el Concejo de Santurce), que se celebraban en San Bernabé de Urioste, y las asambleas correspondientes al conjunto de municipios de dicho valle de Somorrostro (Tres Concejos y Cuatro Concejos), que se reunían en torno al Pino del Casal. No había espacios propios dedicados exclusivamente a albergar las reuniones de síndicos y regidores. Se reunían bajo un árbol o, a lo sumo, en el interior de una ermita.

Pero hacia 1825 el Ayuntamiento del Concejo de Santurce vio la necesidad de dotar al municipio, entonces mucho más extenso, ya que incluía el actual término municipal de Ortuella y parte del de Portugalete y Sestao (Repélega y Rivas), de una sede administrativa, de una casa consistorial. El 5 de junio de 1825 se consideró la propuesta y el plano presentado por Juan (o José) Ignacio de Garmendia Ugarte, vecino de Santurtzi, para levantar un edificio destinado a casa ayuntamiento en el lugar denominado La Pólvora, porque allí se había guardado años antes la que se empleaba en las baterías de La Llana.

El nombre del maestro de obras no lo tengo claro. En su obra In Insula Maris, Goio Bañales lo denomina Juan Ignacio. En el blog Somorrostro lo denomina José Ignacio. En el Centro Vasco de Arquitectura también lo denominan José Ignacio. Y es que en esa época se afincan en Bizkaia dos hermanos, Juan Ignacio y José Ignacio, naturales de Beizama (Gipuzkoa), nacidos en 1779 y 1793 respectivamente,  y vecinos, en el momento de tramitar su permiso de residencia (para lo cual tenían que demostrar hidalguía) en 1831 en la villa de Portugalete. José Ignacio falleció en Santurtzi en 1843, en donde se había casado en 1822 con Nicolasa Eduvigis Arteaga Valle, y su hermano Juan Ignacio en Portugalete en 1846. Así pues, creo que lo más probable es que el maestro de obras en cuestión sea José Ignacio.

José Ignacio de Garmendia Ugarte presentó, en 1831, un fantástico y faraónico proyecto como ejercicio de examen a evaluar por el tribunal correspondiente para obtener el título de la reputada Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. El proyecto llevaba por título Casa consistorial para la villa de Santurce, en la provincia de Vizcaya.

Volviendo a la realidad, el Ayuntamiento de Santurce determinó ajustar con Garmendia las condiciones en que se realizaría la obra, comisionando para ello a los regidores Francisco de Salcedo y Manuel de Urioste. El 3 de julio de 1825 se decidió sacar a público remate, pero el asunto se fue demorando probablemente por falta de recursos económicos para sufragar la obra. El municipio carecía de liquidez ya que debía hacer frente a las deudas e intereses contraídos en los conflictivos años previos.

En el último tercio del año siguiente parece ser que el asunto volvió a retomarse y en los meses de septiembre y noviembre se apremió para que se iniciase cuanto antes la obra. Se encargó de las gestiones a Juan Tomás de Arrarte y se le autorizó a sacar nuevamente a remate la obra. Para junio de 1827 ya se había construido el edificio, pero aún quedaba que Juan Tomás de Arrarte tratase con los constructores la distribución de los espacios interiores.

El último ayuntamiento celebrado en el pórtico de la iglesia parroquial tuvo lugar el 24 de junio de 1827 y el primero que inauguró la nueva casa consistorial el 1 de julio del mismo año, bajo la presidencia del alcalde José Bonifacio de Arrarte, hermano de Juan Tomás.

Ese mismo año se decidió que, para mejorar las condiciones de la enseñanza en el municipio, se trasladase el maestro José García con todos sus alumnos al salón de plenos del edificio, donde se situaría la escuela durante los años sucesivos, hasta que se instaló a los locales que se habilitaron en el que había sido convento de la Merced (antecedente de las escuelas viejas o de Fermín Repáraz). El resto de salas que no fuese necesario utilizar habitualmente se pusieron a disposición de ser arrendadas para obtener algún beneficio para el municipio.

La primera casa consistorial estuvo en uso hasta comienzos del siglo XX, unos 75 años. Fue demolida para construir, entre 1903 y 1905, la actual que fue inaugurada el 23 de abril de 1905.

En la imagen que encabeza la entrada, datada hacia 1880, podemos ver la casa consistorial rodeada por un rectángulo rojo y, a la derecha, la capilla del colegio de las Hijas de la Cruz, delante del edificio del propio colegio. Bajo estas líneas una vista más amplia.

 

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A comienzos de año dediqué una entrada al 50 aniversario de la explosión del butano. En ella mencionaba que, para socorrer a los damnificados que se quedaron sin vivienda, el Ministerio competente construyó, en donde actualmente se ubica el parque de Mirabueno, una barriada de unos 200 barracones prefabricados que recibió el nombre de El Burgo. Hoy se cumplen 50 años de la entrega de las primeras viviendas y aprovecho para rescatar su historia.

La primera alusión a esta barriada aparece apenas unos días después del accidente. En el diario El Correo se publicaba el 20 de enero una reseña titulada “Santurce: se estudia la posible construcción de un Burgo como el habilitado en Santiago de Compostela prefabricado”. Unos días después, el 29 de enero, el diario ABC publicaba una noticia en la que se volvía a mencionar esa posibilidad.

El primero se refería expresamente al Burgo de las Naciones, una instalación hostelera provisional que se creó en Santiago de Compostela para acoger a los peregrinos en el Año Santo de 1965. El arquitecto Julio Cano Lasso fue el encargado de materializar un complejo compuesto por 47 pabellones prefabricados con característicos tejados de uralita que tenían que durar lo justo, pero que se convirtieron en un ejemplo de arquitectura efímera que, bien administrada, puede tener largo recorrido (los últimos pabellones sobrevivieron como alojamiento para estudiantes hasta bien entrados los años 90).

En Santurtzi para paliar la falta de viviendas, y dado el carácter de urgencia, se empleó un procedimiento similar. Se trataba de sistemas de prefabricación integral de la firma Uniseco y Secolin. El proyecto fue dirigido por José María Martínez Diego, Ramón Fradua y José Luis Ortega. Y no solo se emplearon técnicas similares a las de Santiago de Compostela sino que además se heredó el nombre, Burgo, que no tenía ningún antecedente en nuestro municipio.

De las características de las viviendas podemos encontrar referencias en el artículo publicado el 24 de febrero en La Vanguardia.

Dos fotografías de las obras de explanación del solar y cimentación de las viviendas prefabricadas.

El 21 de junio el diario ABC anuncia la inminente inauguración de la barriada y se menciona, por primera vez, la colocación de un monumento en honor a los bomberos que participaron en la extinción del incendio del butano.

El 1 de julio La Vanguardia daba cuenta de la inauguración de la barriada y proporcionaba información sobre las características de las viviendas y el coste total del proyecto: unos 50 millones de pesetas.

El jueves 10 de agosto se entregaban las últimas viviendas y se inauguró, al parecer, un monolito conmemorativo del que no he encontrado más referencias ni tampoco una imagen detallada.

Finalmente, el 28 de noviembre de 1967, ABC publicaba una noticia relacionada, en la que se daba cuenta del total recaudado en suscripción publica para los damnificados por la explosión del butano.

Tras la paulatina construcción de diversos grupos de viviendas (San Juan de Dios, etc.) a finales de los años 70 y comienzos de los 80, la barriada de El Burgo desapareció. En la noticia publicada en El Correo el día 13 de abril de 1984 (facilitada por Iñaki Cítores) se pronosticaba el final de El Burgo para 1986.

Ese año 1986 fue bastante conflictivo según se desprende de la lectura de estas dos noticias publicadas el 13 de junio y el 28 de septiembre, respectivamente.

Una de las últimas referencias que he encontrado ha sido el anuncio publicado en el B.O.P.V. el 20 de octubre de 1987.

Sin embargo, las obras no concluyeron totalmente hasta 1990.

En términos generales, su provisionalidad duró 23 años (1967-1990), casi tanto como su homónimo de Santiago de Compostela.

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La lucha de los estibadores portuarios en defensa de sus derechos laborales está a la orden del día y coincide, casualmente, con el sesenta aniversario de la inauguración de un grupo de viviendas ubicado en Las Viñas que es conocido precisamente como las casas de los portuarios.

Su construcción se enmarca en el proceso de urbanización acelerada de nuestro municipio, y de la margen izquierda en general, en los años 50 y 60 del pasado siglo para dotar de vivienda a una población en rápido crecimiento. Son muchas y variadas las soluciones urbanísticas que se ponen en marcha en Santurtzi en esa época (barrio San Juan, grupo Pescadores, grupo Aurora Vildósola, grupo Nafarroa, etc.) y este es otro más, con la particularidad de que se ubica en el centro de Santurtzi, en el ensanche que se planeó en los años 30 y que dio lugar al barrio de Las Viñas.

La historia de este grupo de viviendas comienza el 9 de noviembre de 1953 cuando se publicaba en el B.O.E. el anuncio de la subasta-concurso para la edificación de 56 viviendas protegidas y 5 lonjas en Santurtzi con un valor estimado en algo más de tres millones de pesetas de la época.

El proyecto de la edificación fue redactado por el arquitecto de la Obra Sindical del Hogar Luis Lorenzo Blanc (¿?, 1912 – Ronda, 1991), corresponsable de las viviendas del bilbaíno barrio de San Ignacio y de otros muchos edificios de viviendas o para usos industriales o terciarios en nuestro entorno (Barakaldo, Basauri, Erandio, Getxo, etc.).

La obra de Luis Lorenzo es un ejemplo de la corriente racional que se desarrolla al amparo de la Ley de Viviendas Protegidas de 1939: viviendas de pequeña superficie, pero probada eficacia, segura higiene y rigor funcional. Al menos, eso pensaban en su época.

Dos años después, el 7 de diciembre de 1955 se publicaba en el B.O.E. el anuncio de la expropiación forzosa del terreno en donde se construirían las viviendas en el que ya se especifica que irían destinadas a los obreros portuarios. La finca afectada se describe, retrotrayéndose a unas décadas antes, de la siguiente manera:

Tras aproximadamente un año de obras, las viviendas promovidas por los Servicios Portuarios del Ministerio de Trabajo en Bizkaia se inauguraron el 18 de junio de 1957, hace justo 60 años. El entonces ministro de Trabajo, el navarro Fermín Sanz Orrio, tuvo un día muy ajetreado. Comenzó inaugurando viviendas en Somorrostro, después en San Fuentes, luego en Sestao y, finalmente en Santurtzi, a donde llegó a las cinco de la tarde, precedido del obispo de la diócesis de Bilbao, el también navarro Pablo Gurpide.

Tras los consabidos discursos de rigor, el acto culminó con el descubrimiento de una placa en los porches soportales que homenajeaba a Francisco Ruiz Jarabo, antiguo subsecretario de Trabajo, quien al parecer impulsó la construcción de estas viviendas. La placa aún existe aunque está convenientemente anulada con pintura.

No parece que la denominación franquista oficial, grupo Francisco Ruiz Jarabo, tuviese mucha repercusión. Al contrario, el nombre popular, las casas de los portuarios, ha prevalecido hasta la actualidad aunque este apelativo se está perdiendo. Por otra parte, desde 1958 la calle se denomina Ramón y Cajal.

El grupo de viviendas, de cuatro alturas y sobrias fachadas con balcones en el eje de simetría, se organiza en torno a dos patios interiores gemelos a los que se accede desde el exterior por sendas arcadas porticadas (una de ellas modificada en la actualidad).

 

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