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Posts Tagged ‘Homenajes’

En la feria del libro de Santurtzi de 2016 la creación local tuvo un especial protagonismo y aproveché la ocasión para dedicar una entrada a las escritoras locales. Dos años después les toca el turno a los escritores locales de origen o residencia (algunos con una relación lejana y circunstancial, pero me parece curioso reseñarlos). Son escritores que se dedican fundamentalmente a la creación literaria. También incluyo a los que han publicado obras en las que plasman sus investigaciones en diversos campos del saber, excepto a los cronistas e historiadores. A estos les dedicaré una entrada específica. Muchas de estas obras están incluidas en el catálogo de la Red de Bibliotecas de Santurtzi.

En cada una de las entradas publicaré una breve reseña biográfica y mencionaré solo alguna de las obras de cada uno de los autores. Se trata de un punto de partida para quien desee profundizar. Respecto al lugar de nacimiento (tan importante para mí por mi afición por la genealogía) me gustaría realizar una previa aclaración. La mayoría de los actuales santurtziarras hemos nacido en el hospital de Cruces, inaugurado a mediados de 1955. Otros, los menos, en el hospital de San Juan de Dios o en casa. Sin embargo, a efectos de Registro Civil los primeros somos nacidos en Barakaldo ya que la ley solo permite desde finales de 1989 realizar la inscripción en la localidad de residencia de los progenitores. Por eso, en algunos casos no tengo la absoluta certeza de haber consignado correctamente el lugar de nacimiento.

Estos son los protagonistas de esta entrada:

  • Hibai Aiestaran Torca

Nacido en Santurtzi en 1983. De 2001 a 2007 fue miembro de Abra Kadaver con los que editó una maqueta y dos discos. Miembro de Deiedra, grupo de música surgido en 2009 que combina música tradicional Irish/Scottish y Old Time American. El grupo ha editado 3 discos y varias demos y realizado más de 200 conciertos por toda Euskal Herria y fuera de ella. También ha editado dos discos en solitario como Legegabea. Sus escritores favoritos son Poe, Baudelaire, Lovecraft, Mirande, Legasse, George Orwell, Sarrionandia, etc.

Su primer libro, publicado en 2018, se titula Porrotaren zaporeaEl sabor de la derrota.

  • Luis Alcalde Linares

Nace en Portugalete en 1948, pero reside en Santurtzi. Cursó diferentes estudios en la universidad. A los 33 años, por diversas circunstancias, se trasladó a México, país en el que se instaló durante veinte años y en el que vivió experiencias tan importantes para su vida como trascendentes. A su regreso de México, hace unos 10 años, comienza a escribir y ya son ocho sus libros publicados.

  • Juan Ramón Aranzadi Martínez

Nace en Santurtzi en 1949. Licenciado en Filosofía y doctor en Antropología. Docente en la U.N.E.D. Tiene una amplia producción académica reseñada en el C.V. publicado en la web de la universidad y en la Auñamendi. Ha sido colaborador de las revistas Triunfo, El Viejo Topo y Tiempo de Historia, y, posteriormente, de El País y de Claves de Razón Práctica. En 1985 obtuvo el Premio Joaquín Costa de periodismo por sus colaboraciones con el diario El País y la revista Ideas.

  • Marco Antonio Calvo Ros

Nace en Portugalete en 1942, pero reside en Santurtzi. Licenciado en Medicina, actualmente jubilado. Durante varios años ha realizado un exhaustivo trabajo de recopilación de datos para escribir su primera novela, Invicto, tanto del principal protagonista, como de su época. Se trata de una persona apasionada por el mar, la historia y las novelas históricas.

  • Julián del Casal y de la Lastra

Nació en La Habana en 1863 y falleció en la misma ciudad en 1893. Hijo de Julián del Casal Ygareda, natural de Santurtzi. Fue poeta y escritor y uno de los máximos exponentes del modernismo en Latinoamérica. Falleció prematuramente a consecuencia de un aneurisma provocado por un ataque de risa.

  • Francisco Javier Casis Arín

Nace en Logroño en 1941, hijo de padre santurtziarra. En 1997 publicó su primera colección de relatos titulada El encuadernador nocturno. En ella presenta muchos de los personajes a los que se mantendrá fiel en sus siguientes libros. Más información en su entrada en Wikipedia.

  • Iñigo Cobo Martín

Nace en Santurtzi en 1992. Director y guionista, miembro fundador de las productoras Pogo the Clown Films, Blue Karramarro y Saregabe, y organizador del festival SanturZine. Premio Sardina de Plata 2016 y premio al mejor guion en la XV edición de Premios de Teatro Breve “Café Bar Bilbao” por su obra Oaxaca en dos. En 2017, aprovechando la beca Muevas Dramaturgias escribió otro guion teatral titulado Niños en llamas que todavía no ha sido estrenado.

  • Andolin Eguzkitza Bilbao

Nació en Santurtzi en 1953 y falleció en Bilbao en 2004. Se licenció en Filología Románica en Deusto en 1975 y, posteriormente, se desplazó a Salamanca a seguir los estudios junto a Koldo Mitxelena. Después pasó dos años en el Instituto de Lingüística de la Universidad de Colonia. En 1980 logró el Magisterio en Lingüística General en la Universidad de Iowa. Su siguiente objetivo fue conseguir el doctorado, que logró en 1986 en la Universidad de California (UCLA), en Los Ángeles. Su tesis se tituló Topics on the Syntax of Basque and Romance.

Tras pasar 12 años fuera, comenzó a trabajar de profesor en la Universidad de Deusto primero y después en la Universidad del País Vasco. En septiembre de 2003, logró la cátedra de Lingüística General y Tipología. Euskaltzaindia le nombró académico el 31 de marzo de 2001. El discurso de entrada lo realizó en Santurtzi el 23 de febrero de 2002, en torno al tema Xalotasunaren laudorioa (La alabanza de la sencillez). Eguzkitza fue miembro del Consejo Asesor del Euskera desde 1997 hasta su fallecimiento el 24 de marzo de 2004 en el hospital de Basurto a causa de un ataque al corazón.

Un parque de Santurtzi recibe su nombre en 2005, o quizás en 2006, cuando se instala un busto en bronce que lo representa, inaugurado el 14 de marzo de ese último año.

  • Eleder Escobar Tajada

Nace en Santurtzi en 1996. Lleva escribiendo toda su vida. El éxito de su primera publicación, Crónicas de Luxor: el despertar del mal, le ha llevado a publicar la segunda parte, Crónicas de Luxor: enemigo a las puertas. A mediados de abril de 2018 ha presentado en Santurtzi su última novela.

  • Jon Gotzon Etxebarria Martín

Nació en Santurtzi en 1934 y falleció en 1996. Estudió durante nueve años en los seminarios de Artea y Vitoria-Gasteiz. Aprendió euskera a los 17 años consiguiendo llegar a escribir correctamente tanto en prosa como en verso. En 1955 comienza a publicar sus primeros artículos y tres años más tarde los primeros poemas que firmaba con el seudónimo Dirauket. Sus conocimientos de latín y griego le permitirán más tarde trabajar en la traducción al euskera de los clásicos. Miembro correspondiente de la Academia de la Lengua Vasca desde 1966, participó activamente en las discusiones del momento sobre la unificación del euskera.

  • Oscar Fernández Carballedo

Nace en Santurtzi en 19**. Estudió en la Universidad del País Vasco. Accésit en el III Premio Ediciones Beta de Relato Corto (2009) por su relato titulado Ego. En 2012 publicó junto con  José María Casquero Vega la obra titulada Cuando el diablo no sabe qué hacer… Los relatos cortos Seiscientos kilómetros al Este y El otro lado de la puerta fueron incluidos en dos publicaciones colectivas de la editorial Rubeo en 2013 y 2014, respectivamente. En 2016 fue finalista del IV Concurso Internacional de Relato Bruma Negra (modalidad castellano) convocado por el Ayuntamiento de la Villa de Plentzia por su relato Mona Lisa. Y en 2017 de nuevo finalista del IV Certamen Walskium de Microrrelato de Terror y Fantástico con su obra Dieta mediterránea.

  • Antonio Fernández Casado

Nace en Santurtzi en 1950. Reconocido empresario hotelero, es uno de los promotores y directivos de la cadena High Tech Hoteles. En su vertiente como articulista y escritor ha colaborado con numerosos medios: Diario 16, El País, Agencia Efe y Radio Popular de Bilbao, entre otros. En el ámbito de la literatura taurina, es autor de Toreros de hierro. Diccionario de toreros vizcaínos, Castor Jaureguibeitia Ibarra, Cocherito de BilbaoDiccionario taurino guipuzcoano, etc. También ha publicado La guía histórica de fondas, posadas, hoteles, restaurantes, tabernas y txakolis de Bilbao.

  • Sendoa Gil Luque

Nace en Santurtzi en 1995. Estudiante de medicina. Lector y escritor compulsivo desde pequeño. En 2012 recuperó de un cajón una obra que, tras dos años de duro trabajo y perfeccionamiento, constituye la primera parte de una trilogía que ha ido sucesivamente editando: El Clan de los Inmortales, La Legión del Sol y Misión Cáucaso.

  • Xavier González Macizo

Nace en Santurtzi en 1995. Participante en numerosas ocasiones en el Certamen de cartas a Olentzero. En 2012 y 2014 fue tercero en la categoría D.

  • Francisco Javier González del Moral

Nace en Cruces (Barakaldo) en 1985, pero es vecino de Santurtzi. Estudió el grado superior de Sistemas de Telecomunicación y también Delineación, materias a las que se ha estado dedicando profesionalmente hasta hace dos años. Tras cortar de raíz con todo lo anterior, hoy por hoy, ejerce como coach emocional, cursa el grado de Psicología en la U.N.E.D., escribe cuentos infantiles que verán la luz en septiembre bajo el título de El ciclo mágico de la vida y está inmerso en un nuevo proyecto denominado Imagina Cambio. Su primera obra publicada es Vivir la vida.

  • Enrique Gutiérrez Ordorika

Nace en Santurtzi en 1959. Escritor, periodista y crítico literario. Ha recibido varios premios literarios en las modalidades de relato y poesía. En 2002 su obra Las torres de Shu tuvo el honor de ser la primera publicada en la colección Cuentometrajes que editaba el Ayuntamiento de Santurtzi para distribuir entre los usuarios de la Red de Bibliotecas con ocasión del Día del Libro. En su producción literaria destacan: Grünnland: un círculo en el invierno, El guardián de la tristeza y el cómic El dragón que se perdió en un lugar de un planeta con luna.

  • Luis Cirilo de Iza Aguirre

Nació en Bilbao en 1837 y falleció en Santurtzi en 1892, donde ejerció de maestro entre 1881 y 1892. Corresponsal en euskera del príncipe Bonaparte (1873), colaboró en el Cancionero de Manterola: Esne saltzalea (1877). Destacó como traductor al dialecto vizcaíno de diversas obras. En 1881 publicó Begoñako Ama Birjiña miraritsuari, kantia Bizkaiko izkuntzan. Publicó una curiosa Geografía para uso de los niños de Santurtzi con interesantes detalles locales de la que hasta el momento no he podido localizar ningún ejemplar.

  • Alain Martín Molina

Nace en Santurtzi en 1980, con raíces familiares en Zamora. Licenciado en Ciencias Políticas y Antropología por la Universidad del País Vasco. Obra destacada: La búsqueda de Yannick, Los trenes de la libertad, El pasado fue una guerra, Un camino hacia Santurtzi y La Guareña zamorana : los pueblos y sus gentes. Su obra Relatos para imaginar, que forma parte de la serie Cuentometrajes, fue el obsequio distribuido el Día del Libro 2009 por la Red de Bibliotecas. Su última novela, editada en 2018, se titula El sendero hacia el abismo.

  • Roberto Moso Gil

Nace en Santurtzi en 1960. Es un conocido periodista y músico (Zarama) que ha ejercido también de presentador, guionista y director de programas de televisión. Ha escrito varios libros, tanto en euskera como en castellano. Y escribe habitualmente en su interesante blog Zaramatimes.

  • César Narganes López

Nace en Santurtzi en 1976. Con 18 años se trasladó a Castellón a estudiar Diseño Industrial y se afincó allí. Lector de todo tipo de géneros literarios, escribe sobre todo fantasía y ciencia ficción. En 2015 publicó Todos los nombres de Maddi. En la actualidad tiene un par de novelas a la espera de ser publicadas.

  • Javier Navas Llorente

Nace en Santurtzi en 1968. Desde joven, compaginó sus dos aficiones favoritas: el deporte y la literatura. Actual entrenador de salto con pértiga de la R.F.E.A. en Madrid, su amplia y diversa producción literaria está recogida en su página web.

  • Carlos Ortiz de Zarate Denis

Nace en Santurtzi en 1944 y afincado desde hace años en Villaviciosa. Emigrante de “conciencia” desde principios de los años 60, se formó esencialmente en Francia. Regresó a España en los años 70. Doctor en Filología Románica (francés) por la Universidad de Barcelona, obtuvo la plaza de profesor titular de Civilización Francesa en la Universidad de Las Palmas. Optó por la jubilación anticipada en septiembre de 2006 para dedicarse a la escritura creativa. Más información en su blog. Pa’chulo yo es su última obra.

  • Javier Peñalba Hernández

Nace en Santurtzi en 1983. Se considera autodidacta. Dice ser una esponja, la vida le inspira. Finalista en el VIII Concurso anual de Cuento Breve y Poesía de La Librería Mediática (Venezuela) en la modalidad de poesía (2011). Mención de honor en el 1º Premio Internacional de Poesía Guadalquivir cautivo (2011).  Publica en 2011 su primer poemario individual, cuyo título es Diario de un adolescente. Antología poética V.1. Coautor, ese mismo año, del poemario De la Liga de los poetas. En 2012 publica su primera novela titulada Soledad…, mi fiel compañera, así como el segundo poemario Diario de un adolescente. Antología poética V.2.

  • José de la Revilla Gironza

Nació en Burgos en 1796 y falleció en Madrid en 1859. Hijo de Francisco de la Revilla, natural de Santurtzi. Crítico literario y escritor español, padre del también crítico Manuel de la Revilla. Más información en su entrada en la Wikipedia.

  • Manuel de la Revilla Moreno

Nació en Madrid en 1846 y falleció en El Escorial en 1881. Hijo del anterior y, por lo tanto, nieto de santurtziarra. Escritor, pensador y crítico literario. Más información en su entrada en la Wikipedia.

  • Javier de Ríos Briz

Nace en Santurtzi en 1973. Conocido por su blog, imprescindible para mantenerse informado de lo que sucede en el mundillo de los certámenes literarios. En él divulga las obras o autores que ofrecen sus trabajos para la libre distribución, es decir, ofrece información sobre libros digitales legales para orientar a los ávidos lectores. Obra destacada: Cuentos para gente impaciente.

  • Iñaki Urreiztieta Rekalde

Nació en Santurtzi en 1911 y falleció en Caracas en 1961. Hermano del más conocido activista político Lezo Urreiztieta, de cuyos antecedentes familiares he tratado en la entrada dedicada al naufragio del Retuerto. Se exilió en Francia durante la Guerra Civil y de ahí a la República Dominicana a donde llego en noviembre de 1939 a bordo del buque Flandre. Se afincó en Venezuela. Autor de Cuentos (Caracas, 1943), País Vasco, (Caracas, 1945), prólogo a Retablo vasco de Miguel Pelay Orozco, (La Plata, 1946), Jaque constante (Caracas, 1960) y La vieja narración, publicada en San Sebastián en 1964. Colaborador de Euzkadi y del Boletín Americano de Estudios Vascos.

  • Manuel Villena Villena

Nació en Torrox (Málaga) en 1970, pero reside en Santurtzi. Su primer poemario, publicado en 2017, se titula Crónicas de un psicópata corazón. Se trata de una colección de poemas en verso libre caracterizados por un ritmo muy cuidado y el recurso a figura retóricas y metáforas.

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Ricardo Iñurria Arzubide nació en Santurtzi el 3 de mayo de 1908 y falleció en Bilbao el 24 de febrero de 1995. Hijo del matrimonio formado en 1890 por Marcelino Iñurria Salaverri (bautizado en Begoña en 1864) y Dominga Arzubide Villa (bautizada en Santurtzi en 1871). Era el último de seis hermanos que, curiosamente, se inscriben en el Registro Civil con el apellido Iñurriaga los tres primeros (Ángel, María y Juan) e Iñurria los tres últimos (Paula Antonia, Valentín y Ricardo). En el Libro de Bautismos de la parroquia de San Jorge, sin embargo, aparecen con el apellido Iñurria o Yñurria.

Por cierto, algunas fuentes afirman que el sacerdote santurtziarra (bautizado en 1876) Nemesio Faustino Honraeta Aguirre era tío suyo. En realidad, Faustino era hijo del primer matrimonio (1876) de Esteban Honraeta con Victoria Aguirre Nieto. Después, en 1885, Esteban Honraeta contrajo matrimonio con Paula Cirila Villa Garay, madre de Dominga Arzubide y abuela de Ricardo Iñurria.

En el estudio de su obra pictórica realizado por Jose María Arenaza Urrutia, editado en 2011, se afirma (pag. 18) que el domicilio familiar de los Iñurria Arzubide se ubicaba en la calle Solocoeche de Santurtzi. Evidentemente, no ha existido nunca una calle con esa denominación en nuestro municipio. En el censo electoral de 1895, su padre Marcelino Iñurria aparece registrado en la plaza, sin más detalle (la actual plaza Juan José Mendizabal). Declara ejercer el oficio de tablajero (equivalente al actual carnicero). En el censo electoral de 1932 no hay rastro de la familia en Santurtzi. No he podido consultar los padrones de población de años intermedios por falta de tiempo.

En 1921 inicia su formación en el taller de José María Garrós y en el de los Basterra (Serafín Basterra y sus hijos Higinio y Manuel). Entre 1928 y 1932 estudia en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao. Y en 1933 recibe una beca para formarse en París, aunque su estancia es muy breve.

Durante la guerra civil, Ricardo Iñurria sirve como escolta y correo del lehendakari Agirre. En 1938 es detenido en La Peñilla y encarcelado en el penal de El Dueso (Santoña), después en El Puerto de Santa María (Cádiz) y finalmente en Alcalá de Henares (Madrid). En esta cárcel talla un Cristo en la cruz que se envía al papa de entonces y que ahora se conserva en los Museos Vaticanos.

En 1940 es liberado y regresa a Santurtzi. Comenza a trabajar, aunque al principio con ciertas limitaciones laborales. A diferencia de otros artistas, Ricardo Iñurria abandona la militancia activa tras su excarcelación. No así su afiliación al Partido Nacionalista Vasco en el que se mantiene hasta su muerte. Con mucha frecuencia se trasladaba a San Juan de Luz para reunirse con su amigo Lezo Urreiztieta Rekalde, personaje del que hemos hablado en este blog.

Su vida artística se extenderá hasta 1978 cuando deja definitivamente de esculpir, tallar y pintar. Como pintor realizó algunos paisajes, bodegones y retratos, como por ejemplo el de su madre, Dominga Arzubide.

Sin embargo, su principal actividad fue la escultura, en la que sobresalen sus trabajos en el campo de la imaginería policromada, donde han destacado varias esculturas muy veraces, a la altura de los grandes imagineros del barroco español. Como escultor, su figura ha quedado adscrita a la que puede denominarse como segunda generación de escultores vascos tras Francisco Durrio, Nemesio Mogrobejo o Moisés Huerta.

De su extensa obra destacan los pasos procesionales “Ecce Homo” (1944), “La flagelación del Señor” (1955), popularmente denominado “Los azotes”, y la imagen de San Antonio para la iglesia homónima de los franciscanos de Iralabarri. Fuera de Bilbao, destacan la imagen de la Virgen de las Mercedes, en la iglesia del barrio de Las Arenas en Getxo, el Cristo en la cruz en la iglesia de San Pedro de Mungia y la excelente Piedad de la iglesia de San Andrés de Ibarrangelua. En el Museo Diocesano de Arte Sacro se exponen dos obras: Crucifijo y El bautismo.

También sobresalen diferentes obras de escultura pública como el grupo Maternidad en la portada lateral de la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, la estatua de Minerva en bronce que corona el chaflán de la antigua sede del  extinto Banco Hispano-Americano en la Gran Vía, y los bustos en bronce de destacados personajes locales en numerosos municipios vizcaínos como Juan Telesforo Arteche (Bedia), Enrique de la Alberca (Bilbao), Félix de Vidauzarraga  (Derio), Alberto de Palacio (Getxo), Miguel Sáinz-Indo (Karrantza), etc.

No obstante, su obra más popular es el Monumento a la Virgen del Carmen, en el puerto de su pueblo natal, cuya construcción se inició en 1948, hace 70 años. El monumento, construido por partes dado su tamaño (6 metros el pedestal y otros tantos la estatua), está esculpido sobre piedra de Urduliz.

Además, los medallones conmemorativos adosados a su base también es obra suya.

No es la primera Virgen del Carmen que realiza. En 1947, un año antes, realiza una estatua para el conde del Cadagua que finalmente se ubica en Casas Blancas (Cidamón, La Rioja).

También realizó una pequeña escultura de uno de los dos iconos de Santurtzi junto a su Virgen del Carmen: la sardinera. Está realizada hacia 1963 y posiblemente sea un boceto para el monumento a la sardinera que finalmente ejecutó Lucarini.

Fruto de su afición al fútbol y a su devoción por el Athletic, realizó magníficos cuadros de futbolistas.

Y también diseñó medallas conmemorativas como, por ejemplo, la realizada en 1977 para el Memorial Félix Izaguirre Garate (pelotari).

En algunas publicaciones se dice que el Ayuntamiento de Santurtzi le nombra Hijo Ilustre o Predilecto (según las fuentes) en 1945 o 1946. No he podido refrendar esta información.

Lo cierto es que en abril de 2011, coincidiendo con la edición del completo estudio de su obra pictórica citado antes, se inauguró en Santurtzi una exposición-homenaje centrada en su faceta de pintor.

El conjunto de obras expuestas se agruparon temáticamente (paisajes, bodegones, retratos) para que el espectador pudiera comparar, disfrutar y analizar las pinturas por temas, evitando la frialdad de un recorrido cronológico de sus trabajos. Esta exposición tuvo el honor de ser la primera en la recién estrenada Sala de Exposiciones ubicada en la planta baja del palacio Casa Torre.

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Nuevo artículo, el 25.º de la serie, publicado en el número 127 de ensanturtzi.com en la sección Santurtzi Ezagutu: pequeños fragmentos de la historia de Santurtzi, correspondiente al mes de abril. Dedicado a un personaje, Evaristo Churruca, que debería tener su público recuerdo en nuestro municipio. De ahí mi propuesta, en 2016, para nombrar una de las calles a las que se les iba a cambiar la denominación.

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Nuevo artículo, el 24.º de la serie, publicado en el número 126 de ensanturtzi.com en la sección Santurtzi Ezagutu: pequeños fragmentos de la historia de Santurtzi, correspondiente al mes de marzo. Podéis encontrar información más detallada en la entrada redactada para conmemorar el Día Internacional de la Mujer.

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La quinta entrada dedicada a la mujer trabajadora en Santurtzi tiene como protagonista a las rederas. La figura de la redera se ha visto eclipsada, en general y particularmente en Santurtzi, por la de la sardinera. Ya es hora de reivindicar su papel, su trabajo y su contribución a la riqueza del municipio en épocas pasadas.

En una actividad económica como la pesca, tan decisiva para el municipio durante casi 100 años, entre 1880 y 1980 aproximadamente, el imprescindible papel de las rederas, confeccionando y reparando las redes no se puede obviar.

La pesca era una actividad que funcionaba en cadena y la participación de la mujer era fundamental. Trabajadoras incansables, en el hogar y en el puerto. En el caso de las rederas, la pesca de bajura suponía una labor casi diaria. Las redes de cerco, fabricadas con hilo de algodón, solían sufrir roturas en los paños debido a corrientes fuertes, a maniobras incorrectas al largar o virar el aparejo y a reventones provocados por la gran cantidad de pescado atrapado. No quedaba más remedio que remendar las redes rotas para poder salir a faenar al día siguiente.

Como el de arrantzal, el oficio de redera se adquiere desde temprana edad, a  los 13 o 14 años. Y también presenta una estratificación. Las más jóvenes acompañaban a sus madres, tías, etc. a ayudar y a aprender, sin cobrar hasta adquirir suficiente destreza. Se organizaban por grupos dirigidos por una redera experimentada, responsable de contratar el trabajo y apalabrar el precio con el patrón de la embarcación pesquera. Así mismo, se encargaba de reunir y coordinar a las demás rederas que formaban la cuadrilla de trabajo. Era un oficio duro, sin horarios fijos y con condiciones laborales inestables. El salario era bajo. Se solía cobrar por horas. No había forma de prever los posibles ingresos mensuales derivados de su trabajo.

La reparación de las redes se realizaba de forma manual. Sentadas sobre unas pequeñas banquetas colocadas encima de la red, en posturas incómodas. Estiraban la red, se la acercaban a las manos y pasando una pequeña aguja con hilo entre los dos extremos de la rotura cosían la red. Se ayudaban con los dedos de los pies para tensar las redes.

Hasta la construcción del puerto actual, las rederas reparaban esas redes en el pórtico de la iglesia de San Jorge o a la intemperie, en el primer relleno adyacente a la iglesia y la casa consistorial como podemos ver en la postal coloreada (quinta imagen, fechable en 1905 aproximadamente).

Después del relleno y construcción del puerto actual, el trabajo de las rederas se realiza en los nuevos muelles. Para poder realizar esas labores, la Cofradía de Pescadores tuvo que solicitar y obtener la pertinente licencia de la Junta de Obras del Puerto en 1918.

Más adelante, con la construcción de las bodegas, también conocidas como bolintxes, podían realizar el trabajo en su interior sin depender de las inclemencias meteorológicas. En las bodegas también se ubicaba la máquina que se empleaba para teñir las redes.

En los años 30 y 40 del pasado siglo XX se estima que entre 25 y 30 mujeres trabajaban habitualmente como rederas en nuestro puerto. Y su número fue decreciendo paulatinamente. Las rederas documentadas e identificadas, entre ellas mi amama paterna, están incluidas en la entrada dedicada a las mujeres trabajadoras con profesiones relacionadas con la actividad portuaria.

En la actualidad ya no existen rederas en Santurtzi. Desaparecieron a finales de la década de los 70, por diversas circunstancias. Entre otras, la presencia en nuestro puerto de pescadores andaluces, de Barbate (Cádiz), que sabían coser redes y echar paños, de manera que no necesitaban de los servicios de las rederas puesto que incluso reparaban las redes en el propio barco tan pronto como se producía su rotura.

La falta de relevo generacional, la fabricación de redes con materiales sintéticos y la reducción de la flota pesquera abocan a la desaparición en el resto de puertos vascos de este tradicional oficio realizado por mujeres. Y, sin embargo, es justo ahora cuando se esta trabajando más para dar visibilidad y reconocimiento al trabajo que desarrollan las mujeres dedicadas a la reparación artesanal de redes de pesca, fomentando la igualdad de oportunidades, el asociacionismo, la formación y sobre todo la diversificación y el emprendimiento.

Sobre el tema se han publicado dos lecturas muy recomendables. En 2006, la Diputación Foral de Bizkaia publicó un interesante estudio titulado Profesiones, oficios y tareas de las mujeres en Bizkaia. Imágenes de ayer y hoy.

Y en 2012, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente publicó otro estudio, dedicado específicamente a esta profesión, titulado Rederas: un oficio desconocido.

Para la realización de este último informe se realizaron encuestas a un total de 223 cofradías de pescadores y a 17 asociaciones de rederas gallegas, asturianas, cántabras y vascas.

El informe se divide en dos bloques diferenciados, analizándose en el primero de ellos, las características generales del oficio de rederas, la normativa que lo regula, los tipos de arte que trabajan y los métodos para reparar las redes. Los resultados constatan que a 30 de diciembre de 2011, había un total de 802 personas dedicadas a la reparación de redes, según el Instituto Social de la Marina: 701 mujeres y 81 hombres. De estas, 648, el 81%, trabajaban en Galicia. El oficio de montaje y reparación de redes no está presente en todas las Comunidades Autónomas. Es un oficio más extendido en el norte (Galicia, Euskadi, Cantabria y Asturias). En Andalucía  solo estaban registradas 8 personas y en Cataluña 3.

En la segunda parte del estudio se realiza una descripción pormenorizada, con un especial enfoque de género, de las características y condiciones del trabajo. Del análisis se desprende que el perfil sociológico de las personas que realizan esta actividad corresponde a mujeres con edades comprendidas entre los 40 y los 65 años. Casi todas con algún vínculo familiar que las une al mar. Por este motivo, muchas de ellas han elegido esta profesión, la cual han aprendido en la mayoría viendo como lo hacían sus familiares.

En cuanto al lugar donde las mujeres desarrollan su trabajo, depende del tipo de arte, de su tamaño y su peso. Pueden trabajar a la intemperie en el muelle, en recintos habilitados como las naves o las carpas, en su propio domicilio o bien alternando trabajo al aire libre y en espacios cubiertos.

Además, el estudio da cabida a las principales problemáticas y cuestiones de interés que más preocupan a las asociaciones del colectivo de rederos y rederas. Así, en relación con las demandas manifestadas por los propios trabajadores, los equipamientos necesarios para mejorar sus condiciones laborales son sillas ergonómicas, accesorios para tener a mano las herramientas, armarios para almacenaje o elevadores o maquinaria específica para trasladar aparejos y mercancías.

Para finalizar la entrada, los enlaces a las entradas precedentes dedicadas a la mujer trabajadora en Santurtzi para conmemorar el Día Internacional de la Mujer:

Otros artículos del blog también reivindican el papel de la mujer en todos los campos:

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El 6 de febrero de 1836 el brig (navío con dos mástiles de vela cuadrada, rápidos y maniobrables, usados como barcos de guerra y como mercantes) HMS Waterwitch detuvo al bergantín goleta Cazador Santurzano que se dedicaba al comercio de esclavos, a la trata de negros. El detallado informe de la intervención nos proporciona las coordenadas geográficas: 5° 35′ 0″ N (latitud), 4° 20′ 0″ E (longitud). Si tenéis curiosidad en este enlace podéis situar el lugar del apresamiento introduciendo las coordenadas.

El Cazador Santurzano, propiedad de Pedro Felipe del Campo (quizás el nacido en Gordexola en 1791) y al mando de Ángel de Elorriaga, fue conducido a Freetown (Sierra Leona) en donde se había establecido un tribunal, la Corte de Justicia Mixta británico-española, para juzgar este tipo de delitos. Apenas unos meses después, el 23 de agosto, a la vista de las evidencias, el capitán fue condenado. El barco fue confiscado y trasladado a Gibraltar, pero los 629 esclavos negros que iba a transportar quedaron prisioneros en la factoría africana de Ajuda.

Pero retrocedamos unos años ya que esta expedición negrera no fue la primera del Cazador Santurzano. Además, se realiza en un momento en el que el tráfico de esclavos estaba ya prohibido, aunque no la esclavitud. De ahí que convenga realizar unas aclaraciones previas.

A comienzos del siglo XIX, la abolición de la esclavitud fue tratada en las Cortes de Cádiz, pero no se vio plenamente reflejada en la Constitución de 1812 que, en cualquier caso, no estuvo en vigor mucho tiempo. Tras el Congreso de Viena, la presión de las potencias de la Restauración europea obligó a Fernando VII a firmar el 23 de septiembre de 1817 un tratado que preveía el fin efectivo del tráfico de esclavos para el día 30 de mayo de 1820, dando cinco meses más para los barcos que hubieran empezado su viaje con anterioridad a esa fecha. Sin embargo, se mantenía la esclavitud reproductiva y, de hecho, el tratado no impidió sino que fomentó un activo y lucrativo contrabando.

La abolición legal de la esclavitud en la España peninsular llegó en 1837. Se excluía a los territorios de ultramar, dada la presión ejercida por las oligarquías de Cuba y Puerto Rico que amenazaron con anexionarse a Estados Unidos. Tras la Guerra de Secesión o guerra civil estadounidense (1861-1865), aumentó la presión sobre España para que aboliera definitivamente la esclavitud en sus provincias ultramarinas. Como consecuencia, en 1870 se promulgó una ley llamada de “libertad de vientres” que concedía la libertad a los futuros hijos de las esclavas.

No era un tema baladí la abolición absoluta de la esclavitud ya que significaría la liberación de 31.000 esclavos puertorriqueños y casi 400.000 esclavos cubanos. De hecho, fue una de las causas de la oposición al rey Amadeo I y de su abdicación. Así, la ley por la que se abolía la esclavitud en Puerto Rico fue finalmente aprobada el 25 de marzo de 1873, un mes después de la renuncia del rey y de haberse proclamado la I República Española. Cuba debió esperar varios años más. La definitiva abolición no llegó hasta la promulgación de la ley del 13 de febrero de 1880, complementada por el real decreto de 1886, que liberó los 30 000 esclavos que quedaban, reinando ya Alfonso XII.

No está de más recordar, dada la reciente publicación de varias fotografías y vídeos que denuncian la existencia de personas (migrantes y refugiados) esclavizadas y subastadas en Libia, que las Naciones Unidas conmemoran con tres días internacionales la abolición de la trata de esclavos y de la esclavitud:

– el 25 de marzo: Día Internacional de Rememoración de las Víctimas de la Esclavitud y la Trata Transatlántica de Esclavos.

– el 23 de agosto: Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición.

– el 2 de diciembre: Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud.

Volviendo al asunto principal de la entrada, a comienzos del siglo XIX una epidemia había diezmado a los esclavos cubanos, disparando la demanda y su precio, justo cuando España firmó el tratado que ponía fin oficialmente a la trata de esclavos. Esta coyuntura propició la aparición de personajes con pocos escrúpulos morales dispuestos a embarcarse en un negocio tan execrable como este. Un grupo de empresarios vascos se unió para organizar diversas expediciones al Golfo de Guinea con el objetivo de capturar esclavos y trasladarlos a Cuba para venderlos a los no menos escrupulosos dueños de los ingenios azucareros cubanos.

Entre ellos, hay que citar a José Antonio Ybarra de los Santos, nacido en Muskiz en 1774 y fallecido en Bilbao en 1849. Contrajo matrimonio con la santanderina Jerónima Gutiérrez de Caviedes y de la Losa, que falleció en Santurtzi.

Tuvieron tres hijos varones, Juan María y Gabriel María, de quienes descienden los Ybarra de Bilbao; José María, de quien descienden los Ybarra de Sevilla, y una hija, llamada Jerónima como su madre. Jerónima Ybarra, nacida en 1817, contrajo matrimonio con José Joaquín Murrieta Mello, hermano de nuestro benefactor local, el 28 de marzo 1835 en Bilbao y enviudó en 1839.

José Antonio Ybarra aportó 5.500 pesos para una primera expedición negrera. Decidieron construir un bergantín goleta en los astilleros de Bayona, en un lugar en donde no levantar sospechas. Este tipo de embarcación a vela tenía, generalmente, dos mástiles. Aparejaba velas cuadras o redondas en el de proa (trinquete), velas áuricas (cangreja y escandalosa) en el de popa (mayor) y velas de cuchillo entre palos y entre el trinquete y el bauprés. El palo trinquete era de tres piezas (macho, mastelero y mastelerillo) y el mayor de dos (macho y mastelero).

La embarcación se botó en 1833 y se bautizó con el nombre de Cazador Santurzano. Era similar al que aparece en la siguiente imagen.

Para dirigir el barco y la expedición negrera necesitaban contratar a un capitán bregado en esas lides y lo encontraron en un vecino de Santurtzi, un tal Ángel Elorriaga, probablemente Ángel Ramón Elorriaga Oliaga, bautizado en San Jorge el 28 de febrero de 1806. Procedía de una familia de tradición marinera. Su padre Aparicio Elorriaga López consta como gente de mar y su abuelo Vicente Elorriaga Zuazo desempeñó el oficio de capitán para la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas, según recoge Goio Bañales en su documentada obra In insula Maris. A sus 28 años, Ángel Elorriaga ya había participado en el turbio mundo de la trata de esclavos y se encontraba al mando de un buque de 240 toneladas que abandonó para hacerse cargo del Cazador Santurzano.

A principios de mayo de 1834 el Cazador Santurzano, debidamente acondicionado para su misión, atracaba en el puerto de Cádiz desde donde su capitán informaba de las buenas condiciones marineras del mismo. Desde allí se dirigió al puerto africano de Ajuda, bajo soberanía portuguesa. A pesar de que Portugal había abolido la esclavitud en 1815, seguía siendo una importante factoría negrera.

 

Allí embarcó 681 bultos, que era como denominaban a las personas esclavizadas, y arribó tras una tranquila travesía al discreto puerto de Bahía Honda en Cuba. Justo antes de atracar el capitán procedió al alijo, es decir, arrojó la carga, los esclavos, por la borda. Estos tenían llegar nadando a tierra. De esta manera evitaban que los británicos descubrieran al barco cargado de esclavos. Desde Bahía Honda los esclavos serían conducidos, a través de los intermediarios Pedro Martínez y Compañía, a La Habana para proceder a su venta. Un lucrativo negocio que permitía triplicar el capital invertido y compensar los riesgos de estar fuera de la ley.

En marzo de 1835, Ybarra manifestaba a los Martínez su satisfacción por el resultado del negocio y su disposición a emprender una nueva expedición. Martínez y sus socios, a la vista del éxito, acordaron inmediatamente un segundo   viaje y José Antonio Ybarra aportó   de nuevo 5.500 pesos, mostrando sus anhelos por el éxito de la nueva expedición: “Quiera Dios que sea tan feliz como   la primera”. Pero no lo fue como ya he comentado al iniciar esta entrada.

En cualquier caso, como los esclavos quedaron prisioneros en Ajuda, los esclavistas fletaron un nuevo barco, un brig llamado Vengador al que cambiaron el nombre, pasando a ser el Diligente, con capitán y bandera portuguesa para evitar la vigilancia de la marina británica. Y en esta ocasión sí que tuvieron suerte. El capitán Souza arribó a Cuba el 8 de junio de 1837. Esta operación no resultó tan lucrativa y, dadas las circunstancias y los excesivos riesgos, Ybarra y sus socios abandonaron este execrable comercio, aunque continuó aun unos cuantos años más hasta su definitiva erradicación.

El Diligente era propiedad del comerciante Juan José Zangroniz Berreteaga, natural de Sondika y afincado en Burdeos, que tenía otros tres barcos dedicados a este tráfico. El Diligente fue capturado por el HMS Electra británico el 1 de diciembre de 1838 cuando llevaba a bordo unos trescientos esclavos. En este enlace podemos ver una maqueta a escala y la azarosa historia de este barco esclavista.

Bibliografía recomendada:

Además de los diferentes enlaces añadidos a lo largo de la entrada, es recomendable y se puede leer on-line (en parte, no hay vista previa de todas las páginas) el documentado libro de Pablo Díaz Morlán: Los Ybarra: una dinastia de empresarios (1801-2001).

Otra lectura igualmente interesante es la obra titulada Vascos en Cuba, que se puede leer y descargar íntegramente desde este enlace.

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El aurresku femenino que tuvo lugar en Santurtzi el 18 de septiembre de 1921 ya fue protagonista de una entrada en el blog en febrero de 2016. Entonces comentaba que se había publicado un interesante articulo en la web dantzan.eus, editada por Dantza Sustatu eta Hedatzeko Elkartea, fruto de la investigación realizada por Emilio Xabier Dueñas acerca del primer aurresku de honor bailado por mujeres del que se tiene noticia (en este caso santurtziarras de familias relevantes), celebrado en el parque de Santurtzi para homenajear a los épicos bogadores ganadores de la regata de 1921, a los que he dedicado dos entradas (primera segunda).

En septiembre de este mismo año, el acto más relevante del IV Sardinera Eguna ha sido precisamente la recreación de ese aurresku de honor para rendir tributo en este caso a los bogadores actuales del club de remo Itsasoko Ama que, gracias a su esfuerzo, ha ascendido a la primera división de la liga de traineras de la Asociación de Clubes de Traineras (ACT) y que además este año celebra su cincuentenario.

Hace unos días se ha publicado otro interesante y extenso artículo de 20 páginas en el número 62 de la revista Dantzaria correspondiente a este año 2017, firmado por el mismo autor y titulado Unas regatas que finalizaron en aurresku.

En este artículo Emilio Xavier Dueñas describe con mucho detalle diversos aspectos técnicos relacionados con la regata y con los festejos organizados para celebrar la victoria de la tripulación santurtziarra (la mayoría del barrio de Mamariga) en la que destacó ese aurresku tan singular.

Además, ha hecho el esfuerzo de intentar identificar con nombre y apellidos a quienes participaron en el aurresku consultando diferentes fuentes: el padrón Santurtzi de 1920, este blog, archivos privados y otros testimonios. En el caso de las mujeres el trabajo de identificación ha sido muy arduo y no del todo definitorio. Respecto a los bogadores, las fuentes son más claras y abundantes y, en consecuencia, el trabajo algo más fácil y el resultado más seguro.

Para los interesados en las danzas tradicionales vascas, en el artículo se analiza meticulosamente la grabación del aurresku santurtziarra para determinar la estructura, el desarrollo e incluso las melodías de los bailes ejecutados.

Para el que quiera recurrir a la fuente original, la revista está a la venta, pero no en librerías. Para adquirirla hay que solicitarla a través del correo electrónico (edb-koordinazio@hotmail.com) o del teléfono 690 812 514 de Euskal Dantzarien Biltzarra.

Nuevamente tengo que agradecer a Emilio Xavier Dueñas no solo que me cite entre las fuentes de su investigación sino que además me haya facilitado su artículo para difundirlo en el blog.

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