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Posts Tagged ‘Monumentos’

Las Jornadas Europeas del Patrimonio se celebran desde 1991 por iniciativa del Consejo de Europa en colaboración con la Unión Europea. Tienen como objetivo fundamental establecer una conexión entre la ciudadanía y su patrimonio. Visitas guiadas, rutas e itinerarios, conferencias, exposiciones, conciertos y otras manifestaciones culturales pretenden que el visitante se identifique con el lugar visitado, se reconozca en él, lo valore y promueva su conservación.

Como cada año, las Jornadas Europeas del Patrimonio cuentan con un tema, un hilo conductor que trata de dar unidad a las numerosas actividades que municipios, museos, asociaciones, empresas e incluso particulares ofrecen en Bizkaia. En esta ocasión tienen como tema central la construcción de nuestros paisajes culturales, en cuya conformación a lo largo del tiempo han intervenido factores naturales y humanos, procesos de gran complejidad y cuya comprensión hace necesaria una perspectiva territorial.

Las actividades organizadas por el Ayuntamiento de Santurtzi son, como siempre, muy interesantes:

Las visitas guiadas a la desembocadura de la ría y el Abra tendrán lugar los sábados 7 y 21 de octubre y comenzarán a las 10 de la mañana. Para apuntarse se puede acudir a la Oficina de Turismo, en el puerto pesquero, enviar un correo electrónico a turismo@santurtzi.eus o llamar al tfno. 94 483 94 94.

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Decimoctavo artículo de la serie, publicado en el número 120 de ensanturtzi.com en la sección Santurtzi Ezagutu: pequeños fragmentos de la historia de Santurtzi, correspondiente al mes de septiembre. Podéis encontrar información más detallada en el propio blog, en este enlace. Respecto a su restauración, estamos valorando qué actividades se podrían organizar para recaudar los 2000 euros necesarios.

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Hace ya más de un año, con motivo de la inauguración en Bilbao de la fantástica exposición sobre exvotos marineros, en la que Santurtzi y especialmente Mamariga estuvieron muy bien representados, Itziar Murua y yo tuvimos la oportunidad de conversar con Juan Manuel González Cembellín, director técnico del Museo Diocesano de Arte Sacro, que nos sorprendió con la noticia de que un tímpano de madera que coronaba la portada sur de la iglesia de San Jorge se conservaba, muy deteriorado, en los depósitos del museo desde 1981. Este tímpano fue el que sufrió el incendio de 1932.

Inmediatamente le planteamos la posibilidad de verlo in situ y de fotografiarlo pues hasta ese momento desconocíamos su existencia. Juan Manuel G. Cembellín no puso ninguna objeción y, finalmente, el 21 de diciembre nos acercamos al museo para examinarlo. Se trata de un alto relieve tallado en diez tablas de madera cuyas dimensiones son 102 cm de altura, 194 cm de anchura y  aproximadamente 5-10 cm de grosor (excluyendo las partes sobresalientes del relieve).

Presenta la inconfundible escena de San Jorge a caballo lanceando al dragón. La batalla entre el caballero y el dragón simboliza la lucha entre el bien y el mal. Era un tema clásico en el arte occidental popularizado por la Leyenda dorada de Jacobo de la Vorágine. Un dragón hace un nido en la fuente que provee de agua a una ciudad. Como consecuencia, los ciudadanos debían apartar diariamente el dragón de la fuente para conseguir agua mediante la ofrenda de un sacrificio humano que se decidía al azar entre los habitantes. Un día resultó seleccionada la hija del rey. Cuando estaba a punto de ser devorada por el dragón aparece San Jorge que se enfrenta con el dragón, lo mata y salva a la princesa. Los agradecidos ciudadanos abandonan el paganismo y abrazan el cristianismo.

Sin embargo, la forma que presenta el dragón en este relieve no es la más habitual pues generalmente se representa, en la cultura occidental, como un gran reptil terrestre, con dos o cuatro patas, dos alas y con cola espinosa, como la de un cocodrilo o una serpiente, acabada en forma de punta de flecha.

En nuestro caso, se representa como un monstruo marino, un cetus (de aquí procede el término cetáceo), alado y con una cola semejante a la de una ballena.

Algo muy singular incluso en una disciplina como la heráldica en la que las figuras fantásticas suelen ser habituales.

Además, en un segundo plano, de fondo, se representa a la iglesia de San Jorge, su pórtico de columnas de hierro fundido, a sus pies el puerto antiguo en el que podemos ver dos típicas traineras y a su izquierda el palacio de los marqueses de Casa Torre, con su característico mirador.

Quizás se inspiró en una conocida postal de la época.

Evidentemente, con estas particularidades, el relieve se talló ex profeso para Santurtzi. De ahí su valor como parte de nuestro escaso patrimonio histórico artístico, de nuestra memoria histórica. Sin olvidar, por supuesto, la determinante impronta del santo en el topónimo del municipio.

El autor del relieve, cuya firma aparece en el extremo izquierdo, es Pedro Sorriguieta Larrea, nacido en Bilbao en 1865.

Los Sorriguieta bilbaínos procedían en última instancia, de Elduain (Gipuzkoa) en donde tienen su solar originario. De ahí pasaron a Orozko, en donde vivieron tres generaciones, hasta afincarse en Bilbao. Como curiosidad, el linaje Zorreguieta de Máxima Zorreguieta Cerruti, actual reina consorte de los Países Bajos, también tiene su origen en Elduain. Las genealogías que podemos encontrar en diversas publicaciones se remontan hasta finales del siglo XVI. La que he realizado de los antepasados del escultor, con alguna duda en las dos primeras generaciones pues me he limitado a consultar únicamente los registros indexados y no los libros originales, casi alcanza ese periodo, pero no he podido encontrar un ancestro común, aunque probablemente lo tengan.

Pedro Sorriguieta Larrea era un reconocido escultor de imaginería religiosa que también vendía ornamentación y muebles de lujo. Tenía su establecimiento en los números 3 y 5 de Calzadas de Mallona. Había estudiado en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao en donde, en el curso 1879-1880, obtuvo el primer premio de dibujo y pintura. Fue concejal en el Ayuntamiento de Begoña (cuando todavía era una anteiglesia independiente), donde ejerció una cierta influencia.

De la obra de Pedro Sorriguieta, presente en numerosas iglesias vizcaínas, destacaría la imagen del misionero dominico San Valentín de Berrio-Ochoa, realizada para la parroquia de la Purísima Concepción de Elorrio en 1906 y, por supuesto, el tímpano de San Jorge, realizado a comienzos del siglo XX.

El tímpano, a consecuencia del incendio, se encuentra en un pésimo estado de conservación. Prácticamente toda su superficie se encuentra carbonizada, agrietada y oscurecida por el humo. Ha perdido parte del relieve, significativamente el remate del yelmo, el brazo derecho y la lanza, y la policromía. Las tablas que la componen, exceptuando la superficie tallada, se encuentran en buen estado de resistencia y densidad.

Desde que lo vi una idea me rondó en la cabeza. Le pregunté a Juan Manuel G. Cembellín si sería posible restaurar el tímpano para poder mostrarlo en el museo, dado que en las condiciones actuales es imposible. Me comentó que se podría consolidar para evitar que continuara degradándose. Amablemente se ofreció a solicitar presupuestos a diferentes especialistas para conocer el coste de la intervención.

Pues bien, esta semana he recibido un correo electrónico muy esperado. Ya se han recibido los tres presupuestos pertinentes y uno de ellos no supera los 2.000 euros, una cantidad asequible. Por otra parte, Juan Manuel G. Cembellín tiene en mente, con la necesaria colaboración de otra institución, la digitalización del tímpano y su impresión en 3D a tamaño real. Si lo consigue se podría contar con una copia para instalar en Santurtzi. Esa copia podría estar restaurada al 100% (es decir, recreando las partes perdidas, como el penacho, el brazo y la lanza de San Jorge). Incluso se podría hacer otra versión más reducida intentando recrear la policromía perdida.

Pero, como digo, para todo esto es necesaria la previa intervención sobre la pieza que tiene un coste estimado de 2.000 euros. Hay que encontrar una fuente de financiación, una subvención de alguna institución y/o una cuestación popular para conseguir el dinero. ¡Algo habrá que hacer!

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Uno de los actos más emblemáticos de las fiestas patronales de nuestro municipio es la procesión de la Virgen del Carmen que en 2017 cumple 110 años de existencia desde que el papa Pío X la declarara patrona de Santurtzi. Y, sin duda, el elemento más significativo es la imagen procesional que simbólicamente la representa.

Para documentar su historia debemos recurrir a cuatro fuentes: el inédito trabajo de investigación realizado por el sacerdote y párroco de San Jorge, Luis Emiliano Pinedo Murga; la obra de Jesús Diez titulada Centenario del Patronazgo de la Virgen del Carmen en el pueblo de Santurce, editada en 2008; el trabajo de investigación que también permanece inédito de Francisco Cabo Carrasco titulado Ecos del centenario y la obra de Rafael de Nicolás Matute titulada Santurtzi, Sancti Georgii, Santurce, editada en 2011.

La imagen original tiene sus raíces en Sestao, en el convento carmelita denominado “Desierto de San José de la Isla” que existió entre 1719 y 1834 en el lugar conocido popularmente como La Punta o Campa del Carmen.

Un grupo de frailes carmelitas descalzos, mendicantes que vivían de las limosnas y de su propio trabajo, vino a parar a este paraje situado en el denominado alto de San Nicolás de Ugarte. Este nombre se origina por la existencia de una ermita dedicada a este santo, patrón de los mareantes, y porque en esa zona confluyen una serie de ríos como el Castaños y el Galindo que dieron lugar a una lengua de tierra de aluvial (de ahí el topónimo Ugarte, entre aguas) muy fértil que los carmelitas cultivaron durante más de un siglo. De la existencia del convento carmelita surgirá el topónimo Desierto (entendido como lugar de oración y recogimiento) que todos conocemos y que comparten Barakaldo y Erandio.

Entre 1719 y 1729 edifican el convento. Y la Virgen del Carmen es entronizada en la primitiva ermita de San Nicolás, que se mantenía junto al convento, postergando a su santo patrón. Hacia 1802 esta ermita amenazaba ruina y se reedifica. Se inauguró en julio de 1804, dedicada ya exclusivamente a la Virgen del Carmen. Se dotó de un nuevo retablo con su correspondiente imagen de la Virgen del Carmen, todo hecho para la ocasión. No se conoce al escultor o imaginero que la realizó.

La disputa dinástica a la muerte de Fernando VII entre los partidarios de su hija Isabel II y los partidarios de su hermano Carlos (los carlistas) provoca un conflicto bélico, la primera guerra carlista, que influye en el devenir del convento carmelita de Sestao. Con la promulgación en 1836-1837 de las leyes desamortizadoras de bienes pertenecientes a órdenes religiosas se procede a incautar, subastar y repartir los bienes expropiados que aún tenían valor. Es curioso que Sestao, en cuyo término municipal estaba ubicado el extinto convento carmelita, no tomase o conservase nada del mismo y, sin embargo, Bilbao, Portugalete y Santurtzi se vieran beneficiados y recibieran tapices, pinturas, retablos, imágenes, etc.

El 17 de diciembre de 1840, el cabildo de la parroquia de San Jorge, que necesitaba renovar su maltrecho retablo, dedicado evidentemente a San Jorge, solicita al corregidor político del Señorío (gobernador provincial) y este le concede unos días después, en calidad de depósito, el del convento carmelita de Sestao. Con este retablo llega a Santurtzi la imagen de la Virgen del Carmen que, poco a poco, va adquiriendo mayor relevancia en la iglesia de San Jorge.

Sin embargo, popularmente se ha difundido otra versión, una épica leyenda, que es la que ha acabado de suplantar a la más prosaica realidad. Según esta fábula, en 1834 se produjo un gran incendio en el convento que amenazaba con calcinarlo por completo. Al conocerse la noticia en Santurtzi, una trainera patroneada por Joaquín San Martín Garay (según cita Rafael de Nicolás) o Juan Simón San Pelayo (según Jesús Diez) subió por la ría hasta La Punta a tiempo de rescatar la imagen de la Virgen del Carmen que, de este modo, pasó a ser venerada en nuestro municipio. En cambio, del estudio de la documentación conservada en el archivo parroquial de San Jorge, ahora en el Archivo Histórico Eclesiástico de Bizkaia, se deduce que el traslado se efectuó, en febrero o marzo de 1841, en solemne procesión en un barco propiedad y pilotado por Juan Simón San Pelayo, capitán de la marina mercante y práctico del puerto de Bilbao. Así lo citaba, respectivamente, La Gaceta del Norte el 23 de julio y El Nervión el 23 de julio de 1907.

Como ya he comentado, la devoción por la Virgen del Carmen en Santurtzi es considerable desde entonces. De hecho, en 1897, hace 120 años, se instaura oficialmente una cofradía dedicada a la Santísima Virgen del Carmen. No cabe duda que este hecho es fundamental para la posterior solicitud e institución, diez años después, del patronazgo de la Virgen del Carmen sobre nuestro municipio. Y con el patronazgo comienza la tradición, que nace de forma un tanto espontánea, de embarcar a la virgen para realizar una procesión marinera. De esa primera procesión, que se celebró el 21 de julio de 1907, tenemos una buena fotografía en la que se aprecia con bastante calidad la imagen y características de la Virgen del Carmen. Es importante observar la disposición del Niño, de pie y con una cabeza de angelito a sus pies.

En enero de 1932 el provocado incendio en la iglesia de San Jorge a consecuencia de la inestabilidad política del momento redujo a cenizas, entre otros objetos y ornamentos litúrgicos, aquella venerada imagen de unos 130 años de antigüedad.

Cuatro años más tarde, en enero de 1936, es instalada y bendecida una nueva imagen, muy similar a la original, costeada por Carmen Vildósola de los Campos. Tiene, por tanto, algo más de 80 años. Es la que actualmente vemos en el retablo mayor.

Por el momento, desconocemos quién fue el autor de esta imagen aunque es probable que fuera José Larrea Echániz (Bilbao, 1890 – Pamplona, 1975), hijo del también escultor Vicente Larrea Aldama (1852 – Bilbao, 1922). José Larrea tuvo una esmerada formación en el taller paterno y en París, en la Escuela de Bellas Artes. Trabajó en el taller familiar durante más de cincuenta años, especializándose en estatuaria religiosa. Se trata, por tanto, de un auténtico imaginero del siglo XX y su obra es muy abundante.

Por último, la tercera imagen de la Virgen del Carmen que conocemos es la que se emplea actualmente en la procesión marítima. Durante los primeros dos años se utilizó la original, la de Sestao, pero el peso de la talla aconsejó encargar una imagen más ligera expresamente para procesionar. Fue costeada por Casilda de la Quintana Murrieta. En las fotografías correspondientes a la procesión de 1909, publicadas en la prensa de la época, se puede observar que ya se utiliza esta imagen, diferente de la original (se aprecia, sobre todo, en la disposición del Niño, sentado en lugar de estar de pie).

Esta imagen se salvó en el incendio y tiene, aproximadamente, 108 años de existencia. Tampoco conocemos al imaginero autor de la escultura. Podría ser el citado José Larrea o su padre, Vicente Larrea, o ninguno de los dos. Aunque, en principio, es una imagen más accesible no he tenido la oportunidad de examinarla para ver si aparece la firma del escultor.

Estilísticamente, se trata de tallas en madera policromadas y estofadas que buscan un realismo convincente. Las imágenes que se conservan presentan una buena factura, un notable estudio de los ropajes y una gran composición escultórica.

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Decimoséptimo artículo de la serie, publicado en el número 119 de ensanturtzi.com en la sección Santurtzi Ezagutu: pequeños fragmentos de la historia de Santurtzi, correspondiente al mes de julio. Podéis encontrar información más detallada en el propio blog, en este enlace.

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Hace 190 años, el 1 de julio de 1827, el Ayuntamiento del Concejo de Santurce inauguraba y se reunía por primera vez en la primera casa consistorial de su historia. Hasta ese momento, las asambleas de regidores y vecinos, en el tradicional concejo abierto, se habían realizado en el cementerio anexo a la iglesia de San Jorge o bajo su pórtico. Hasta entonces, la iglesia parroquial había sido no solo el centro de la vida religiosa sino también de la civil del municipio y en su archivo se custodiaban no solo los libros de culto y clero, incluidos los de la cofradía de pescadores, sino también los libros de actas del concejo.

Por aquel entonces y hasta mediados del siglo XIX además de las asambleas concejiles existían otras reuniones de ámbito supramunicipal, como las de los Tres Concejos del Valle de Somorrostro (al que pertenecía el Concejo de Santurce), que se celebraban en San Bernabé de Urioste, y las asambleas correspondientes al conjunto de municipios de dicho valle de Somorrostro (Tres Concejos y Cuatro Concejos), que se reunían en torno al Pino del Casal. No había espacios propios dedicados exclusivamente a albergar las reuniones de síndicos y regidores. Se reunían bajo un árbol o, a lo sumo, en el interior de una ermita.

Pero hacia 1825 el Ayuntamiento del Concejo de Santurce vio la necesidad de dotar al municipio, entonces mucho más extenso, ya que incluía el actual término municipal de Ortuella y parte del de Portugalete y Sestao (Repélega y Rivas), de una sede administrativa, de una casa consistorial. El 5 de junio de 1825 se consideró la propuesta y el plano presentado por Juan (o José) Ignacio de Garmendia Ugarte, vecino de Santurtzi, para levantar un edificio destinado a casa ayuntamiento en el lugar denominado La Pólvora, porque allí se había guardado años antes la que se empleaba en las baterías de La Llana.

El nombre del maestro de obras no lo tengo claro. En su obra In Insula Maris, Goio Bañales lo denomina Juan Ignacio. En el blog Somorrostro lo denomina José Ignacio. En el Centro Vasco de Arquitectura también lo denominan José Ignacio. Y es que en esa época se afincan en Bizkaia dos hermanos, Juan Ignacio y José Ignacio, naturales de Beizama (Gipuzkoa), nacidos en 1779 y 1793 respectivamente,  y vecinos, en el momento de tramitar su permiso de residencia (para lo cual tenían que demostrar hidalguía) en 1831 en la villa de Portugalete. José Ignacio falleció en Santurtzi en 1843, en donde se había casado en 1822 con Nicolasa Eduvigis Arteaga Valle, y su hermano Juan Ignacio en Portugalete en 1846. Así pues, creo que lo más probable es que el maestro de obras en cuestión sea José Ignacio.

José Ignacio de Garmendia Ugarte presentó, en 1831, un fantástico y faraónico proyecto como ejercicio de examen a evaluar por el tribunal correspondiente para obtener el título de la reputada Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. El proyecto llevaba por título Casa consistorial para la villa de Santurce, en la provincia de Vizcaya.

Volviendo a la realidad, el Ayuntamiento de Santurce determinó ajustar con Garmendia las condiciones en que se realizaría la obra, comisionando para ello a los regidores Francisco de Salcedo y Manuel de Urioste. El 3 de julio de 1825 se decidió sacar a público remate, pero el asunto se fue demorando probablemente por falta de recursos económicos para sufragar la obra. El municipio carecía de liquidez ya que debía hacer frente a las deudas e intereses contraídos en los conflictivos años previos.

En el último tercio del año siguiente parece ser que el asunto volvió a retomarse y en los meses de septiembre y noviembre se apremió para que se iniciase cuanto antes la obra. Se encargó de las gestiones a Juan Tomás de Arrarte y se le autorizó a sacar nuevamente a remate la obra. Para junio de 1827 ya se había construido el edificio, pero aún quedaba que Juan Tomás de Arrarte tratase con los constructores la distribución de los espacios interiores.

El último ayuntamiento celebrado en el pórtico de la iglesia parroquial tuvo lugar el 24 de junio de 1827 y el primero que inauguró la nueva casa consistorial el 1 de julio del mismo año, bajo la presidencia del alcalde José Bonifacio de Arrarte, hermano de Juan Tomás.

Ese mismo año se decidió que, para mejorar las condiciones de la enseñanza en el municipio, se trasladase el maestro José García con todos sus alumnos al salón de plenos del edificio, donde se situaría la escuela durante los años sucesivos, hasta que se instaló a los locales que se habilitaron en el que había sido convento de la Merced (antecedente de las escuelas viejas o de Fermín Repáraz). El resto de salas que no fuese necesario utilizar habitualmente se pusieron a disposición de ser arrendadas para obtener algún beneficio para el municipio.

La primera casa consistorial estuvo en uso hasta comienzos del siglo XX, unos 75 años. Fue demolida para construir, entre 1903 y 1905, la actual que fue inaugurada el 23 de abril de 1905.

En la imagen que encabeza la entrada, datada hacia 1880, podemos ver la casa consistorial rodeada por un rectángulo rojo y, a la derecha, la capilla del colegio de las Hijas de la Cruz, delante del edificio del propio colegio. Bajo estas líneas una vista más amplia.

 

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A comienzos de año dediqué una entrada al 50 aniversario de la explosión del butano. En ella mencionaba que, para socorrer a los damnificados que se quedaron sin vivienda, el Ministerio competente construyó, en donde actualmente se ubica el parque de Mirabueno, una barriada de unos 200 barracones prefabricados que recibió el nombre de El Burgo. Hoy se cumplen 50 años de la entrega de las primeras viviendas y aprovecho para rescatar su historia.

La primera alusión a esta barriada aparece apenas unos días después del accidente. En el diario El Correo se publicaba el 20 de enero una reseña titulada “Santurce: se estudia la posible construcción de un Burgo como el habilitado en Santiago de Compostela prefabricado”. Unos días después, el 29 de enero, el diario ABC publicaba una noticia en la que se volvía a mencionar esa posibilidad.

El primero se refería expresamente al Burgo de las Naciones, una instalación hostelera provisional que se creó en Santiago de Compostela para acoger a los peregrinos en el Año Santo de 1965. El arquitecto Julio Cano Lasso fue el encargado de materializar un complejo compuesto por 47 pabellones prefabricados con característicos tejados de uralita que tenían que durar lo justo, pero que se convirtieron en un ejemplo de arquitectura efímera que, bien administrada, puede tener largo recorrido (los últimos pabellones sobrevivieron como alojamiento para estudiantes hasta bien entrados los años 90).

En Santurtzi para paliar la falta de viviendas, y dado el carácter de urgencia, se empleó un procedimiento similar. Se trataba de sistemas de prefabricación integral de la firma Uniseco y Secolin. El proyecto fue dirigido por José María Martínez Diego, Ramón Fradua y José Luis Ortega. Y no solo se emplearon técnicas similares a las de Santiago de Compostela sino que además se heredó el nombre, Burgo, que no tenía ningún antecedente en nuestro municipio.

De las características de las viviendas podemos encontrar referencias en el artículo publicado el 24 de febrero en La Vanguardia.

Dos fotografías de las obras de explanación del solar y cimentación de las viviendas prefabricadas.

El 21 de junio el diario ABC anuncia la inminente inauguración de la barriada y se menciona, por primera vez, la colocación de un monumento en honor a los bomberos que participaron en la extinción del incendio del butano.

El 1 de julio La Vanguardia daba cuenta de la inauguración de la barriada y proporcionaba información sobre las características de las viviendas y el coste total del proyecto: unos 50 millones de pesetas.

El jueves 10 de agosto se entregaban las últimas viviendas y se inauguró, al parecer, un monolito conmemorativo del que no he encontrado más referencias ni tampoco una imagen detallada.

Finalmente, el 28 de noviembre de 1967, ABC publicaba una noticia relacionada, en la que se daba cuenta del total recaudado en suscripción publica para los damnificados por la explosión del butano.

Tras la paulatina construcción de diversos grupos de viviendas (San Juan de Dios, etc.) a finales de los años 70 y comienzos de los 80, la barriada de El Burgo desapareció. En la noticia publicada en El Correo el día 13 de abril de 1984 (facilitada por Iñaki Cítores) se pronosticaba el final de El Burgo para 1986.

Ese año 1986 fue bastante conflictivo según se desprende de la lectura de estas dos noticias publicadas el 13 de junio y el 28 de septiembre, respectivamente.

Una de las últimas referencias que he encontrado ha sido el anuncio publicado en el B.O.P.V. el 20 de octubre de 1987.

Sin embargo, las obras no concluyeron totalmente hasta 1990.

En términos generales, su provisionalidad duró 23 años (1967-1990), casi tanto como su homónimo de Santiago de Compostela.

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