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Posts Tagged ‘Monumentos’

Comentaba en la entrada precedente que, en la actualidad, los cementerios se han convertido en un recurso turístico-cultural. Numerosos municipios ofrecen visitas guiadas a sus monumentales cementerios que contienen sepulturas realizadas por arquitectos y escultores de renombre y que constituyen verdaderas obras de arte al aire libre. Sin ir más lejos, el cementerio de Vista Alegre en Derio (el cementerio municipal de Bilbao), inaugurado en 1902, es uno de ellos. Es muy recomendable la lectura del trabajo de Xabier Sáenz de Gorbea sobre la escultura funeraria presente en el mismo, entre las que hay una Piedad del santurtziarra Ricardo Iñurria. también es recomendable la visita a los cementerios de Portugalete, Getxo y Castro Urdiales.

El cementerio municipal de Santurtzi es mucho más modesto, pero si se mira bien se pueden encontrar algunos ejemplos destacables. Incluso se puede intuir, por su estilo, qué sepulturas se trasladaron del cementerio viejo al actual.

En YouTube podemos encontrar un video que nos permite realizar un paseo virtual por el cementerio en el que podemos detenernos en aquellos elementos funerarios que tienen relevancia desde el punto de vista patrimonial y artístico.

La estética del panteón Amézaga-Balparda es neogótica y dispone de una vidriera, probablemente realizada por la casa Delclaux y Cía, como las de la casa consistorial.

Los capiteles que sostienen el arco apuntado de entrada al panteón presentan una iconografía curiosa pero a la vez clásica en este tipo de estructuras.

puerta panteón amézaga

capitel con búhos

A los testimonios heráldicos presentes en él ya les he dedicado une entrada titulada Heráldica en el cementerio de Santurtzi.

Amezaga2 - copia

Balparda2 - copia

Vergonzoso es, sin embargo, el estado en que se encuentra el panteón de los Murrieta en el que está inhumado el mecenas local, Cristóbal Murrieta Mello. A la falta de mantenimiento se ha sumado el vandalismo, se han llevado las cadenas de hierro que circundaban la parcela.

Otras sepulturas han recibido últimamente un necesario lavado de cara. Es el caso del panteón de los Oraá Sanz,  sobre el que se alza un fabuloso, y ahora reluciente, trabajo sobre mármol blanco del escultor Higinio Basterra Berastegui (1876-1957), una crucifixión realizada en 1933.

A su lado, y avanzando hacia la capilla, podemos ver otros buenos ejemplos de estatuaria funeraria: un Sagrado Corazón (obra firmada por Ricardo Iñurria) y San José, con su inseparable ramo de azucenas.

También es reseñable este otro panteón que destaca por la limpieza de la estatua de Cristo crucificado. No muy lejos podemos ver un panteón similar que necesita urgentemente una limpieza.

Otros ejemplos de estatuaria funeraria que podemos ver en el cementerio y que también necesitan una limpieza son los siguientes:

Hace tiempo dediqué una entrada al monumento a la memoria de los hermanos Gómez-Marañón. Con el tiempo ha pasado de ser en origen un monumento funerario erigido en un cementerio a ser en la actualidad un monumento conmemorativo ubicado en un parque público.

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Como comentaba en la entrada precedente, dedicada al cementerio viejo, la primera propuesta para trasladar el camposanto de ubicación data del 30 de abril de 1910. Es evidente que el casi centenario cementerio es insuficiente para un municipio cuya población casi se había triplicado en los últimos años. Además, está enclavado en el centro el pueblo, junto al hospital asilo y las escuelas municipales y en un plano superior por lo que se producen filtraciones de líquidos de putrefacción en la capa freática con el consiguiente peligro para la salud de los santurtziarras.

A finales de 1923 el Ayuntamiento decide emplazar el nuevo cementerio en el barrio de Kabiezes, entonces poco poblado. La Comisión de Fomento expone que las campas de Bizio en Cotillo cumplen con los requisitos exigidos para construirlo y se encarga al arquitecto municipal Emiliano Pagazaurtundua el proyecto. Del mismo destaco dos planos: el primero  que nos indica a quienes correspondía la propiedad de los terrenos y el segundo en que vemos la organización interna del cementerio, así como el diseño de la capilla, portada de acceso y tumbas. La flecha roja señala el cementerio civil, separado y con acceso propio.

En marzo de 1928 se adjudican las obras al contratista Juan Dimas Garmendia, vecino de Portugalete, por la cantidad de 92.100 pesetas, y dos años después, el 20 de mayo de 1930, se procedió a la clausura del viejo cementerio y a la inauguración del nuevo cementerio. La prensa de la época reseñaba la noticia con detalle.

Durante la II República los cementerios se secularizan y pasan a depender exclusivamente de las autoridades municipales a partir del 9 de julio de 1931. A partir del 8 de enero de 1932 se permite la cremación. Todas estas transformaciones se recogen en la ley de cementerios municipales y su posterior reglamento. La ley, de 30 de enero de 1932, da inicio con “Ios cementerios españoles serán comunes a todos los ciudadanos, sin diferencias fundadas en motivos confesionales”, para proseguir con artículos que contemplan la colocación de la inscripción Cementerio Municipal en las portadas, la práctica de ritos funerarios únicamente en la sepultura, y la desaparición física de las tapias separado ras de los cementerios católico y civil. Toda guarda, administración, régimen y gestión corresponderán a los Ayuntamientos.

Quizás en ese momento se sustituye la inscripción Requiescant in pace que aparece en el proyecto por la que actualmente vemos en el acceso al cementerio.

Durante los primeros años de actividad del nuevo cementerio se procede adjudicar nuevas parcelas de terreno a aquellos vecinos que lo solicitan, muchos de ellos a cambio, en permuta, de las que ya tenían en el cementerio clausurado. Anastasio Amesti, el maestro cantero, edificará casi todos esos nuevos panteones.

El triunfo de los sublevados contra la legalidad republicana significará una vuelta atrás en lo que se refiere a legislación y práctica de enterramientos. Con anterioridad al fin de la guerra civil ya se establecen varias disposiciones en ese sentido. La Ley de Cementerios de 1938 desprende el máximo espíritu confesional: las autoridades municipales restablecerán en el plazo de dos meses, a contar desde la vigencia de esta ley, las antiguas tapias, que siempre separaron los cementerios civiles de los católicos.

Se reconocen y devuelven a la Iglesia y a las parroquias los cementerios incautados, quedando bajo la total jurisdicción eclesiástica los cementerios católicos, y bajo la civil los cementerios civiles, debiendo desaparecer de estos últimos todas las inscripciones y símbolos de sectas masónicas y cualesquiera otros que de algún modo sean hostiles u ofensivos a la Religión Católica o a la moral cristiana.

En lo que concierne a Santurtzi, el primer Ayuntamiento franquista encarga a Anastasio Amesti la construcción en lugar preferente de un panteón colectivo para las personas asesinadas en el asalto al barco prisión Cabo Quilates que habían sido enterradas individualmente en el cementerio. Este monumento funerario conmemorativo fue inaugurado el domingo 2 de octubre de 1938.

En los últimos 40 años han cambiado muchas cosas. A finales de los años 60, la transformación de la sociedad, el aumento del número de habitantes que viven en áreas urbanas y la limitación de espacio libre condiciona la morfología de los cementerios: comienzan a imponerse los bloques de nichos.

La ley 49/1978, de 3 de noviembre, de Enterramientos en Cementerios Municipales deroga la ley franquista de 10 de diciembre de 1938. Establece que los Ayuntamientos están obligados a que los enterramientos que se efectúen en sus cementerios se realicen sin discriminación alguna por razones de religión ni por cualesquiera otras y, en consecuencia, se elimina la separación física entre cementerios católicos y civiles.

La Ley 7/1985, de 2 de abril, Reguladora de las Bases del Régimen Local establece que los municipios tienen competencia en materia de cementerios y servicios funerarios. Esta competencia supone, además, una obligación por lo que deberá prestarse en todos los municipios, con independencia de su número de habitantes. Los vecinos pueden exigir la prestación de este servicio público que, en el caso de Santurtzi, se regula mediante un Reglamento de Régimen Interior del Cementerio municipal aprobado en el pleno celebrado el 27 de febrero de 2015.

Respecto a los ritos fúnebres y oficios mortuorios, las prácticas seguidas durante siglos comienzan a abandonarse en una sociedad cada vez más secularizada y van quedando en el olvido. La sociedad cambia y resulta inevitable que también lo hagan sus costumbres. Las prácticas mortuorias siguen siendo manifestaciones de tristeza, pero con rituales y manifestaciones de dolor acordes a los tiempos que nos ha tocado vivir. Son rarísimos los funerales de cuerpo presente. Cada vez son más numerosas las ceremonias civiles en tanatorios y la cremación posterior. Es cada vez más habitual prescindir de los cementerios y depositar las cenizas en lugares por los que los familiares fallecidos sentían especial aprecio.

Sin embargo, hasta no hace muchos años, cuando fallecía un familiar se amortajaba y velaba al difunto en su domicilio durante un día (alrededor de veinticuatro horas). El siguiente paso era la conducción del cadáver a la parroquia. El cadáver se deposita en una caja de madera, el ataúd. La salida del féretro del domicilio, se producía siempre con los pies por delante, costumbre que ha derivado en la aparición de la conocida expresión popular. Para el traslado hacia la iglesia, se organizaba una comitiva con un orden determinado. Lo normal era que la caja mortuoria fuese llevada en andas, apoyada sobre los hombros de cuatro individuos, familiares o amigos del finado. Finalizado el oficio funeral se trasladaba el cadáver al cementerio en donde recibía sepultura.

Para ilustrar parte de estas costumbres podemos recurrir a las imágenes del funeral de Manuel Martín Doradel, presidente de la Cofradía de Pescadores y concejal en el Ayuntamiento. Manuel Martín, Maneko, falleció en agosto de 1961.

Otra de las costumbres que en este caso aún pervive es la visita anual al cementerio el primero de noviembre, cuando la Iglesia Católica celebra la festividad de Todos los Santos. Cientos de santurtziarras se acercan al cementerio municipal para honrar a sus familiares difuntos. El Ayuntamiento pone a punto las instalaciones y los santurtziarras limpian y engalanan las sepulturas con adornos florales. Aunque para no faltar a la verdad, cada vez son menos.

Otra costumbre ya desaparecida con los nuevos tiempos era la de aprovechar esa festividad para estrenar nueva ropa de invierno: el abrigo o la gabardina. La visita al cementerio era un acto social al que había que ir con las mejores galas.

Todos estos cambios pueden en un futuro complicar las investigaciones genealógicas para las que los libros de enterramiento, las esquelas y los recordatorios son fuentes de información muy útiles.

En la actualidad, los cementerios se han convertido en un recurso turístico-cultural. Se ofrecen visitas guiadas a los principales cementerios que contienen sepulturas realizadas por arquitectos y escultores y que constituyen verdaderas obras de arte al aire libre.

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Como decíamos en la entrada precedente, el 3 de abril de 1787 se emite la Real Cédula en la que el rey Carlos III decreta la obligación de construir recintos dedicados a cementerios alejados de los núcleos de población para velar por la salud pública.

Esta Real Cédula se complementa con la circular firmada por Carlos IV el 28 de junio de 1804 en la que se especifica algunas características morfológicas que deben cumplir esos nuevos  cementerios. Deben construirse en sitios elevados, bien ventilados, aprovechando, si es posible, ermitas preexistentes que puedan reutilizarse como capillas. Deben elegirse terrenos cuyas características faciliten la degradación de la materia, sin posibilidad de efectuar contacto con las capas freáticas. El área destinada a los enterramientos deberá estar descubierta, al aire libre, y disponer de espacios específicos para párvulos, clérigos, etc. en su interior. Se permite la erección de sepulturas de distinción (capillas y panteones). El recinto deberá cercarse con un muro o una valla de dos metros de alto para impedir el paso de animales o personas que pudieran profanarlos. El acceso a los cementerios se hará a través de puertas de hierro con candado.

Respecto al tamaño, la superficie del cementerio deberá ser tal que sus medidas permitan asumir las necesidades de inhumación de cadáveres de un año, calculados según el recuento estadístico de los cinco últimos años como media, con dos cadáveres por sepultura y un período de tres años para la consunción de los restos orgánicos.

Respecto a la distancia que separa el nuevo cementerio del núcleo de población, esta se relaciona con el número de habitantes. Si la localidad sobrepasa los 20.000 habitantes el cementerio se ubicará a más de dos kilómetros, si tiene más de 5.000 habitantes se ubicara a más de un kilómetro y para poblaciones más pequeñas serán suficientes 500 metros. Habría ciertas excepciones en el caso de núcleos dispersos dentro de un mismo municipio.

Sin embargo, la circular de Carlos IV no determina la jurisdicción municipal o eclesiástica de las nuevas construcciones. Surge así una jurisdicción mixta eclesiástico-civil del cementerio. La legislación desarrollada a  lo largo del siglo XIX establece que compete a los ayuntamientos la creación, conservación y custodia de los cementerios. Así lo establece la ley 8 de enero de 1845 y la de 21 de octubre de 1868. El expediente del cementerio deberá ser instruido por el Ayuntamiento, contando con la asesoría de la Junta Municipal de Sanidad y el cura párroco. El plano será autorizado por un arquitecto, ingeniero o maestro de obras.

Como he comentado en la entrada precedente, no he encontrado hasta el momento ningún documento relativo a la construcción del nuevo cementerio que sí que parece cumplir los requisitos contenidos en la circular de Carlos IV. Afortunadamente sí que he encontrado un interesante documento fechado el 29 de febrero de 1844: un informe de la comisión nombrada por el Ayuntamiento de Santurce para reconocer e inspeccionar el cementerio o camposanto del concejo. La comisión está constituida por Juan Francisco de Arrarte, Leonardo de Zuazo y Manuel de Llantada, el cura párroco, Nicolás de la Pedraja en aquel entonces, y el cirujano Justo de Cosca.

De este informe se deduce información muy interesante. La comisión advierte que son necesarias algunas reformas en el muro perimetral, puerta de acceso y en el propio interior del cementerio. Deduzco que el cementerio lleva unos cuantos años en uso y se ha ido deteriorando por falta de mantenimiento.

Esta reforma se acomete en algún momento después, aunque no tengo datos precisos. Es interesante una referencia que aparece en los libros de cuentas de la parroquia de san Jorge en 1857. Se anota un ingreso de 532 reales procedentes de la venta al Ayuntamiento del terreno de la ermita del beaterio de la Merced para ampliación del cementerio.

Parece ser que el encargado de redactar el proyecto es el arquitecto Antonio de Goycoechea Ercoreca, el mismo que realiza la antigua Escuela de Náutica, según se desprende de la correspondencia intercambiada entre Cristóbal de Murrieta y Juan María Ybarra. Y se erigirá una capilla particular propiedad de los Murrieta. En este camposanto recibirá sepultura el cadáver del prócer local a finales de agosto de 1869.

Quien puede recibir sepultura en el cementerio quedaba en manos de las autoridades eclesiásticas. Esto constituirá un crónico tema de fricción entre las autoridades eclesiásticas y municipales. Dado que el espacio del cementerio se circunscribe al mundo católico, quedan fuera de él todos los que no se integran en la comunión de fieles con derecho a sepultura en tierra consagrada: apóstatas, excomulgados, suicidas y pecadores públicos.

Avanzado el siglo XIX, se incorpora la libertad de cultos al ordenamiento jurídico (constitución de 1869, constitución de 1876) y se amplían los cementerios con espacios para los no católicos, adyacentes a los cementerios católicos pero claramente separados. Los terrenos contiguos deberán estar rodeados de un muro similar al del camposanto católico. El acceso se hará por una puerta principal independiente por el que entrarán los cadáveres para ser inhumados y las personas que los acompañen.

Así, en octubre de 1880, el Ayuntamiento de Santurce procede a sacar en pública subasta las obras de construcción de un cementerio para los no católicos y niños sin bautizar (para disidentes en el documento original). Se adjudica el remate de las obras a Manuel Calvo por un importe de 1.967 pesetas. El proyecto de esta ampliación es redactado por el maestro de obras Francisco de Berriozábal.

La puerta de acceso, según se presenta en el proyecto, no puede ser más tétrica.

Casi al mismo tiempo se acomete la ampliación del viejo cementerio y la construcción de un segundo cementerio entre los barrios de Nocedal y Ortuella por ser insuficiente el primero, debido al notable incremento de población experimentado en la zona minera del entonces Concejo de Santurce. La Diputación de Bizkaia aprobó su construcción el 29 de julio de 1882 y se inauguró el 20 de noviembre de 1883. El proyecto fue obra del arquitecto Casto de Zavala Ellacuriaga (Elorrio, 1844 – 192?).

Respecto a la ampliación del cementerio ubicado en el “casco”, se conservan planos firmados por el maestro de obras Francisco de Berriozábal. Parte de los terrenos que se añaden al cementerio eran propiedad de Casilda de la Quintana Murrieta. La ampliación fue realizada por el contratista Juan Urrutia y con ella prácticamente se dobla la superficie del camposanto.

En 1898 el arquitecto Emiliano Pagazaurtundua levanta un nuevo plano que no difiere demasiado del anterior. En 1904 el mismo arquitecto estipula las condiciones con arreglo a las cuales se construirá una caseta con destino a depósito de cadáveres y sala de autopsias.

En aquellos primeros años del siglo XX la cesión de una parcela de 12 metros cuadrados costaba entre 675 y 900 pesetas. Las familias más pudientes solicitaron parcelas de entre 4,5 y 12 metros cuadrados para emplazar sus panteones familiares (Alzaga, Amezaga, Aramburuzabala, Balparda, Basaldua, Basarte, Castaño, Goyarzu, Mendizabal, Murrieta, Pagazaurtundua, Quintana, Ulacia, etc.).

El 30 de abril de 1910 documentamos la primera propuesta para trasladar el camposanto de ubicación. El concejal Pablo Larrabide presenta una moción para clausurar el cementerio y trasladarlo a otro lugar con mejores condiciones higiénicas. El Ayuntamiento comisiona a José Loidi, Juan José Mendizábal, al arquitecto Emiliano Pagazaurtundua, al médico titular Guillermo Gorostiza y al proponente para que informen al respecto. En mayo se acuerda ejecutar trabajos de calicatas en un terreno de Bizio, en el barrio de Kabiezes, para conocer las condiciones edafológicas del mismo. Para finales de 1911 ya se ha decidido que ese emplazamiento es idóneo y se autoriza a la comisión para que se entienda con los propietarios de los terrenos. La construcción del nuevo cementerio se demora por las dificultades económicas que tiene el Ayuntamiento para afrontar la tarea a pesar de que es evidente que el viejo cementerio es insuficiente y está enclavado en el centro el pueblo, junto al hospital asilo y las escuelas municipales y en un plano superior por lo que se producen filtraciones de líquidos de putrefacción.

En la imagen siguiente, fechada en 1925, se señala con una flecha roja el cementerio católico y con una flecha amarilla el cementerio para disidentes.

Imágenes con más detalle del viejo cementerio apenas existen. Se conserva una, de cuando ya había sido clausurado, en el que se aprecia el arco neogótico de acceso.

A finales de 1923, la Comisión de Fomento informa que las campas de Vicío en Cotillo cumplen con los requisitos exigidos para construir el nuevo cementerio y, en consecuencia, el Ayuntamiento acuerda aceptar dicho emplazamiento y encargar al arquitecto Emiliano Pagazaurtundua el proyecto. En junio de 1925 se aprueba el proyecto. Se procede a la expropiación de los terrenos afectados y se adjudican las obras en marzo de 1928 al contratista Juan Dimas Garmendia, vecino de Portugalete, por la cantidad de 92.100 pesetas. Pero esto ya forma parte de la historia del cementerio actual…

El 20 de mayo de 1930 se procedió a la clausura del viejo cementerio y a la inauguración del nuevo cementerio, ubicado en el paraje Bizio, en el barrio de Kabiezes. Nuevamente se alejaba del centro de la población. La prensa de la época reseñaba la noticia con detalle.

En julio de 1931 se acuerda instalar un cierre de madera en las puertas del cementerio católico y civil recién clausurados para evitar que se vea el interior de éstos. Y una de las últimas menciones al cementerio viejo la encontramos en 1947. Una vez clausurado el cementerio el solar permanece sin uso durante quince años. Pasado ese tiempo, el Ayuntamiento acuerda con Anastasio Amesti su limpieza de escombros y piedra para poder disponer del terreno en el futuro. Así mismo, el Ayuntamiento había encargado con anterioridad al maestro cantero el traslado al nuevo cementerio de las tumbas de los hermanos Gómez Marañon y del médico Lino A. Rúa.

No puedo acabar la entrada sin recordar que hasta 1933 los barrios de Galindo, La Sierra, Rivas y Repélega pertenecían al municipio de Santurtzi y, en consecuencia, sus vecinos al fallecer eran enterrados en el cementerio viejo. Los cortejos fúnebres cruzaban todo Portugalete hasta llegar a su destino final y provocaban, a menudo, quejas de los vecinos y regidores de la villa jarrillera por el itinerario elegido.

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La interesante historia de los cementerios santurtziarras, que he resumido en el artículo publicado en noviembre en ensanturtzi.com, puede dividirse en tres periodos:

  • hasta aproximadamente 1815, cuando los enterramientos se hacen en torno a la iglesia y en su interior,
  • entre 1815 y 1932, cuando se realizan en el cementerio viejo,
  • y desde 1932, cuando se realizan en el cementerio actual.

En primer lugar, hay que aclarar que enterrar a los difuntos en el entorno de los templos data de antiguo y es previa a los efectuados en el interior. En Bizkaia existen numerosos ejemplos de cementerios de la Alta Edad Media situados en torno, alrededor, o junto a un templo. A partir del siglo XII comenzaron a realizarse enterramientos en el interior de las iglesias, sobre todo en las pertenecientes a órdenes religiosas. Esta costumbre se consolida por razones religiosas y económicas. Se pensaba que los enterramientos en el interior del templo hacían más efectivos los sufragios por el alma de los difuntos, al facilitar el recuerdo de los muertos y favorecer la intercesión de los santos. Y la Iglesia no lo desmentía porque, a la vez que conformaba a los creyentes, constituía una muy buena fuente de financiación de las arcas eclesiásticas. Para el siglo XVI ya era general la costumbre de enterrar dentro de las iglesias, que perdurará hasta el siglo XIX.

Los enterramientos en el interior de los templos generalmente ocupan bien los tramos delanteros o los traseros de la nave central. Las tumbas pueden ser simples fosas abiertas en la tierra sobre las cuales se disponen cubiertas de madera o sepulturas más elaboradas construidas con piedras y ladrillos y cubiertas por dos o tres losas de piedra. Esto en lo que concierne a sepulturas de personas comunes ya que las familias más distinguidas económica y socialmente tenían sus propios enterramientos, más o menos elaborados artísticamente, dentro de los templos. Tanto el clero parroquial como las distintas comunidades religiosas tenían instalado su propio osario en lugar privilegiado, cerca del presbiterio o en torno al altar mayor.

Según constatan sus respectivos libros de fábrica, una mayoría de templos vizcaínos renuevan a lo largo del siglo XVIII, fundamentalmente a mediados de siglo, sus necrópolis interiores, reestructurando el espacio sepulcral. En el territorio perteneciente al Obispado de Calahorra-La Calzada, en el que se incluía Santurtzi, una norma de 1700 establece que no puede utilizarse una sepultura hasta que no haya transcurrido un año desde el último enterramiento, y cuando se haga, se vacíe la tumba y se llene de tierra. Por lo tanto, lo más habitual era el vaciado de la sepultura antes de proceder a una nueva inhumación y el traslado de los huesos al osario. Los osarios se construyen, reconstruyen y trasladan tantas veces como sea necesario. La presencia de osarios localizados en el interior del templo o adosados a alguno de sus muros exteriores o incluso un poco alejados de la iglesia es una práctica generalizada.

En lo que concierne a San Jorge de Santurtzi, en 1605, el visitador general del arzobispado de Burgos, el licenciado Antonio de Valderrábano, mandó que las sepulturas que estaban de media iglesia hacia adelante se llenaran de tierra y se allanase el suelo, para que el nivel llegase hasta la primera grada que llevaba a la capilla mayor. Seguidamente, indicaba que, en el crucero de la iglesia, las gradas del altar mayor se iniciaban sobre la sepultura de Lope de Bañales (señor de la casa-torre de Bañales en Santurtzi, fallecido en 1563), y ordenaba a su sucesor, Martín de Bañales, que la quitase y sacase de la iglesia, dejándola desembarazada, sin bulto ni tumba, y que una vez quitada la tumba pudiese poner en su lugar una piedra y lápida sobre dicha sepultura, la cual podría elevarse media cuarta de vara.

Respecto al cementerio anexo, en un testimonio notarial otorgado por Antonio de Laya y Murga en 1668 se levanta acta de la colocación de veintidós cureñas en el cementerio de la iglesia de San Jorge de Santurce, y sus alrededores, por orden de don Pedro de Amabiscar, Síndico Procurador General de las Encartaciones.

Este testimonio viene confirmado en la imagen, correspondiente a 1684, incluida en informe que el capitán portugalujo Juan de Taborga realizó sobre las baterías de costa que protegían el Abra. En el dibujo se aprecian las baterías y otros edificios significativos en el puerto. En el centro se encuentra representada la iglesia de San Jorge con todo el recinto que le circunda destinado a cementerio.

Entre febrero y abril de 1990 se realizaron obras de pavimentación del suelo de la iglesia y se aprovechó para realizar un limitado estudio arqueológico de los restos descubiertos durante las obras. Se pudo observar que el nivel del suelo había sido elevado un metro aproximadamente con relleno de tierra traída de fuera, tierra oscura y suelta que presentaba abundantes restos óseos humanos del siglo XVIII sin conexión anatómica alguna y procedentes de ese cementerio anexo al templo, ubicado a su alrededor.

Apareció además un elemento relevante, la tapa de sarcófago con base plana y a dos aguas, con acanaladuras longitudinales remarcando las aristas y bordes de la pieza, que cronológicamente habría que datar o situar en la Baja Edad Media. Hoy permanece olvidada en una esquina de la iglesia.

Y lo más importante, aparecieron restos pétreos prerrománicos cuyo origen sería la primitiva ermita que se dataría en los siglos VIII o IX, pero este es otro tema…

Mediado el siglo XVIII el reformismo ilustrado desarrolló una intensa campaña de tipo higienista contra los enterramientos en el interior de los templos y en los atrios de las iglesias parroquiales situadas dentro de los núcleos urbanos, ya que el incremento demográfico empezaba a originar graves problemas de salubridad.

Con motivo de una virulenta epidemia sufrida en Pasaia (Gipuzkoa) en 1781, el hedor que se percibía en la iglesia parroquial era insoportable, además de insalubre. El 3 de agosto de 1784 una Real Orden de Carlos III disponía que a partir de entonces los cadáveres no fueran inhumados en las iglesias. Tres años más tarde, esta medida fue ratificada por una Real Cedula firmada el 3 de abril de 1787. Carlos III ordena que los enterramientos se realicen en cementerios y que éstos se construyan alejados de las poblaciones.

Sin embargo, la aplicación de esta orden se dilató al menos hasta la primera década del siglo XIX, tanto por las limitaciones presupuestarias de las administraciones parroquiales como por las resistencias de los feligreses apegados a sus creencias y tradiciones y la oposición de la Iglesia, que la consideraba una injerencia inaceptable del Estado en sus prerrogativas en el ámbito funerario. Además, la medida le causaría un importante perjuicio económico por la pérdida de ingresos por derechos de sepultura.

Según la Real Cédula, la construcción de los nuevos cementerios requiere el acuerdo entre autoridades civiles y eclesiásticas,  la ejecución de las obras se hará con el menor coste posible y se costearán con fondos parroquiales y públicos, más o menos al 50%. En caso de discrepancia se impondrá la resolución de la autoridad civil.

La construcción de cementerios alejados de los núcleos de población no fue inmediata, al contrario se demoró y mucho. Prácticamente antes del comienzo del siglo XIX no se había llevado a cabo ninguna edificación mortuoria de este tipo de forma generalizada. En consecuencia, Carlos IV en una circular de 28 de junio de 1804 reitera las órdenes, por entonces incumplidas, de la Cédula de su antecesor. Se recordaba, una vez más, la idoneidad de construir los cementerios fuera de las poblaciones, de acuerdo a una serie de recomendaciones: situarlos en lugares altos, alejados del vecindario y sin filtración de aguas. José Bonaparte, en un decreto de 4 de marzo de 1809, establece que para el día 1.º de noviembre de ese año se arrestase a los miembros de la Clerecía y las Municipalidades que no hubieran cumplido con su obligación en cuanto a la construcción de cementerios. A partir del 31 de octubre de 1814, la Diputación dispuso que no se enterrara cadáver alguno en las iglesias.

Por tanto, la llegada del siglo XIX viene a marcar el abandono del interior de los templos con fines sepulcrales, transfiriéndose dichas funciones a los camposantos externos, que están ya construidos en el primer cuarto del siglo XIX. Y así debe suceder en Santurtzi aunque no he encontrado, hasta el momento, datos concretos de la construcción del primer cementerio de nuestro municipio. Cierto es que hacia 1815 se procede a entarimar el suelo para hacerlo más firme y sólido. Es en ese momento cuando se nivela el subsuelo y se rellena hasta conseguir una superficie totalmente plana sobre la que instalar la tarima de madera. Y así se abandona definitivamente la costumbre de enterrar a los difuntos en el interior de la iglesia.

La construcción de este nuevo cementerio, hasta cierto punto alejado de la iglesia de san Jorge tiene, relación con la necesidad de edificar una casa consistorial que hasta entonces no había hecho falta ya que los cementerios adosados a los muros exteriores de iglesias parroquiales tenían otra función, que ahora puede parecernos asombrosa o extraña. Eran los lugares en donde se reunían los habitantes de un concejo en asamblea. La costumbre de reunirse en los cementerios para celebrar ayuntamientos se reforzó cuando la mayor parte de estos cementerios adosados se cubrieron con pórticos. De hecho en la documentación de los siglos XVI al XIX se utilizan indistintamente los términos cementerio, atrio y pórtico para hacer alusión a una misma realidad. De aquí procede la denominación de anteiglesia que emplean muchos municipios de Bizkaia.

Así, el 1 de julio de 1827 el Ayuntamiento del Concejo de Santurce inauguraba y se reunía por primera vez en la primera casa consistorial de su historia. Hasta ese momento, las asambleas de regidores y vecinos, en el tradicional concejo abierto, se habían realizado en el cementerio anexo a la iglesia de San Jorge, bajo su pórtico. Hasta entonces, la iglesia parroquial había sido no solo el centro de la vida religiosa sino también de la civil del municipio y en su archivo se custodiaban no solo los libros de culto y clero, incluidos los de la cofradía de pescadores, sino también los libros de actas del concejo. Nuevos aires llegaban, poco a poco, a Santurtzi.

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Las Jornadas Europeas del Patrimonio se celebran desde 1991 por iniciativa del Consejo de Europa en colaboración con la Unión Europea. Tienen como objetivo fundamental establecer una conexión entre la ciudadanía y su patrimonio. Visitas guiadas, rutas e itinerarios, conferencias, exposiciones, conciertos y otras manifestaciones culturales pretenden que el visitante se identifique con el lugar visitado, se reconozca en él, lo valore y promueva su conservación.

Como cada año, las Jornadas Europeas del Patrimonio cuentan con un tema, un hilo conductor que trata de dar unidad a las numerosas actividades que municipios, museos, asociaciones, empresas e incluso particulares ofrecen en Bizkaia. En esta ocasión tienen como tema central mostrar el papel de la mujer en la construcción de nuestro patrimonio. Se trata de interpretar el patrimonio desde una perspectiva de género para ver la indudable aportación de las mujeres en la conformación, transmisión y preservación de los bienes muebles e inmuebles, materiales e inmateriales, que conforman el patrimonio cultural de Bizkaia.

Cinco profesiones femeninas relacionadas con el Abra y la ría serán las protagonistas de las Jornadas Europeas de Patrimonio en Santurtzi: las portuarias, las rederas, las sardineras, las sirgueras y las trabajadoras de las fábricas de salazones y conservas. Pero no nos olvidaremos de su papel en las actividades agrícolas y mineras cuando el Concejo de Santurce englobaba parte de los montes de Triano. Y tampoco de las abnegadas trabajadoras del matadero municipal.

Las actividades organizadas por el Ayuntamiento de Santurtzi son, como siempre, muy interesantes:

Las visitas guiadas por el Abra en la lancha en la que se procesiona a la Virgen del Carmen tendrán lugar los sábados 6 y 13 de octubre y comenzarán a las 10 de la mañana. Para apuntarse se puede acudir a la Oficina de Turismo, en el puerto pesquero, enviar un correo electrónico a turismo@santurtzi.eus o llamar al tfno. 94 483 94 94.

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La Virgen del Carmen fue proclamada patrona canónica de nuestro municipio por el papa Pío X el 29 de mayo de 1907. Dos meses después se celebró la primera procesión marítima que, debido al escaso tiempo para planificar los actos, se realizó el domingo 21 de julio.

Unas décadas después surgió la propuesta de elevar un monumento conmemorativo en el puerto pesquero. La obra se encomendó al escultor santurtziarra Ricardo Iñurria, sobrino del sacerdote Faustino Onraeta, coadjutor de la parroquia de san Jorge durante más de 40 años.

El monumento fue sufragado por suscripción popular. La primera piedra se colocó hace justo setenta años, el 16 de julio de 1948. El monumento ya concluido se inauguró solemnemente el domingo 27 de agosto de 1950. Ese año se celebraron dos procesiones marítimas, la tradicional el 16 de julio y la del 27 de agosto, de carácter excepcional, desde el Carmelo de Bilbao por la ría.

En 2005 el monumento se restauró para devolverle el brillo ante el inminente centenario del patronazgo de la Virgen del Carmen sobre Santurtzi. Los trabajos concluyeron en octubre de 2005. Y, de nuevo, una suscripción popular financia la construcción de la nueva lancha sobre la que se ubica la imagen de la virgen durante la tradicional procesión marítima.

Pero retrocedamos en el tiempo para conocer la génesis del monumento.

Parece ser que la idea, que subyacía latente desde años antes,  tomo cuerpo entre el 7 y el 14 de marzo de 1948 durante las santas misiones, unas actividades organizadas anualmente para reevangelizar que celebraban especialmente en cuaresma como preparación a la Semana Santa. Apenas una semana después, el 20 de marzo se constituía la Junta Pro Monumento a la Santísima Virgen del Carmen presidida por el sacerdote Bonifacio Alcalde.

Inmediatamente se solicita autorización para abrir la suscripción pública que permita reunir el dinero necesario para la construcción del monumento que se presupuesta inicialmente en unas 80.000 pesetas. Se autoriza el 20 de mayo siguiente y se inicia la cuestación el 4 de junio.

El Ayuntamiento de Santurtzi compromete 10.000 pesetas, la Diputación de Bizkaia otras 10.000, Jenaro Riestra (el entonces gobernador civil) otras 10.000, el Ayuntamiento de Bilbao 5.000, Carmen Vildósola (la hermana de Aurora) 5.000, un donante anónimo otras 5.000. Son casi 600 las personas y entidades que colaboran. Guillermo Azcoitia Muesca no solo contribuye con un generoso donativo sino que también consigue la donación de 800 kg de bronce para fundir la estatua.

La ceremonia de bendición y colocación de la primera piedra tuvo lugar a las seis de la tarde del viernes 16 de julio de 1948. Reunió a numerosas autoridades civiles, militares y eclesiásticas así como a un numerosísimo público congregado en el puerto pesquero y alrededores.

 

Más información sobre esta efemérides en la principal fuente publicada sobre el patronazgo de la Virgen del Carmen, sobre la historia de la parroquia de San Jorge y, en general, sobre la historia religiosa de Santurtzi, el Centenario del Patronazgo…  de Jesús Díez. Su consulta es imprescindible a la hora de tratar estos temas.

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El Ayuntamiento de Santurtzi, a través de la Oficina de Turismo, ha instalado junto a la entrada de la iglesia de San Jorge un cartel con codigo QR que permite realizar un tour virtual de este singular edificio. Se accede a una vista en 360 grados del interior del templo y permite además conocer el origen y la historia del templo y, por ende, de nuestro municipio.

Esta es la dirección a la que reenvía la lectura del código QR: https://my.matterport.com/show/?m=eUb9csYg7i3

Pulsando en los diferentes iconos de la aplicación se accede a un vídeo de la tradicional procesión marinera que se celebra desde 1907, diferentes explicaciones sobre la figura de san Jorge y la Virgen del Carmen, las caracteristicas arquitectónicas y artísticas del edificio, sus imágenes de culto y sus vidrieras, el órgano recién restaurado, avatares y sucesos significativos como el incendio de 1932, etc. y la importancia que tuvo en la vida diaria de los vecinos de Santurtzi y de los arrantzales en particular.

Además, para promocionar aún más el conocimiento de la historia y el simbolismo de la iglesia de San Jorge, origen de nuestro municipio, entre vecinos y visitantes, la Oficina de Turismo ha programado por primera vez una serie de visitas guiadas in situ que se celebrarán los sábados de julio, agosto y septiembre a las 17:30 horas. La primera hoy 14 de julio. Más información en la propia Oficina de Turismo de Santurtzi.

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Sexta entrada de la serie dedicada a recopilar las fechas más significativas de la historia de Santurtzi: fiestas tradicionales, hitos históricos, acontecimientos señalados, nacimientos y/o defunciones de personajes destacados, fechas de creación de entidades (colegios, clubes deportivos, grupos de danzas, etc.), inauguración de infraestructuras, etc.

Esta es una de esas entradas en permanente construcción pues seguro que con el tiempo iremos añadiendo, entre todos, nuevos eventos al listado. Aquellos a los que ya haya dedicado una entrada en el blog irán adecuadamente enlazados. Los que no, seguro que son candidatos.

Este es el resultado provisional para el mes de junio:

  • 1 de junio de 1985: inauguración del Frontón de Larrea, aunque en la prensa de la época se denominaba Ikuste-Alai. Supongo que, como el grupo de viviendas en el que se ubica, ahora se denomina frontón Serantes.

  • 1 de junio de 2008: se publica la primera entrada en el blog El Mareómetro. Aunque su objeto de estudio es Portugalete, mucha de la información que publica tiene relación con nuestro municipio.

  • 1 de junio de 2016: fallece la sardinera Primitiva Santos Diez, “Primi”.

  • 13 de junio de 1922: el Ayuntamiento nombra Hijo Adoptivo de Santurtzi al párroco Jenaro Oraá Mendia. Tiene, además, un relieve conmemorativo en la base del monumento a la Virgen del Carmen y una calle con su nombre.

  • 3 de junio de 1967: nace el diseñador Carlos Díez Díez, premio Santurtzi 2011.

  • 4 de junio de 1851: bautismo en Markina de Antonio Alzaga Arrieta, el primer alcalde del actual municipio de Santurtzi. En la actualidad una vía y una plaza en Kabiezes nos recuerdan al personaje. Antes, el espacio entre la casa consistorial y la iglesia de san Jorge llevó su nombre.

  • 4 de junio de 1995: se celebra el primer Ibilaldia en Santurtzi.

  • 5 de junio de 1972: se firma el decreto de erección de la parroquia María Madre de la Iglesia.

  • 5 de junio de 1975: fallece Gabriel Aresti Segurola. Una calle de nuestro municipio lleva su nombre desde el 19 de junio de 1980.

  • 5 de junio de 2009: creación de la Escuela Oficial de Idiomas de Santurtzi, que comparte edificio con el euskaltegi municipal.

escuela de idiomas santurtzi

  • 6 de junio de 1937: en esta nueva expedición a Francia, el Habana evacuó a más de 4.250 refugiados, muchos de ellos enfermos, de los cuales alrededor de 2.350 eran niños y casi una cuarta parte de los pasajeros abonaron su billete (los denominados pasajeros de pago).

  • 7 de junio de 1928: bando del alcalde Torrontegui prohibiendo la blasfemia.

  • 8 de junio de 1930: accidente del vapor pesquero Esperanza Nuestra.

  • 8 de junio de 1990:  inauguración del primer aparcamiento subterráneo en Santurtzi, bajo el patio del Instituto Kantauri.

 

  • 9 de junio de 1965: nace el pintor Víctor Goikoetxea Agirre, autor de los murales que decoran la escalera del palacio de Casa Torre.

  • 10 de junio de 1881: nace el músico Estanislao Gorrotxategi Sagastume, director de la banda de música entre 1910 y 1922.

Foto DNI Estanislao Gorrotxategi.jpg

  • 10 de junio de 1900: fallece Clara Murrieta Bellido, nieta de Cristóbal Murrieta e hija del primer marqués de Santurce.

  • 11 de junio: festividad de san Bernabé apóstol, patrón del Grupo Serantes (hasta marzo de 2016 grupo José María Larrea).

  • 11 de junio de 1937: evacuación de parte de los 270 niños afectados por tuberculosis ósea y hospitalizados en el Sanatorio de Gorliz. El resto de los niños fueron evacuados el día 13. En ambas ocasiones en el yate Goizeko Izarra (Warrior).

  • 13 de junio de 1892: fallece el maestro Luis Cirilo de Iza Aguirre, escritor en lengua vasca que nació en Bilbao en 1837 y murió en Santurtzi, en donde ejerció de maestro entre 1881 y 1892.

  • 13 de junio de 1937: se realiza una de las evacuaciones más conocida, a tan sólo seis días de la caída de Bilbao. Nuevamente el Habana salió de Santurtzi hacia Burdeos con 4.500 niños de los que 1.494, acompañados por 72 profesores, educadores y auxiliares y dos médicos, tenían como destino final la Unión Soviética. Eran los niños de Rusia. Ese mismo día, a la tarde, saldrían otros 300 niños a bordo del vapor Ploubazlanec, un barco fletado por el Socorro Rojo Internacional.

  • 14 de junio de 1905: nace el escultor Joaquín Lucarini Macazaga, prolífico escultor conocido, sobre todo, por la estatua de la sardinera.

  • 14 de junio de 1937: el mercante Seven Seas Spray sale del puerto de Bilbao con refugiados para Francia.

  • 14 de junio de 1985: inauguración de la primera edición de la feria del libro en Santurtzi.

  • 15 de junio de 1897: naufragio en las costas de Bretaña del vapor mercante Catón, propiedad de los señores Durañona de Santurtzi.

  • 15 de junio de 1904: nace la sardinera Tomasa de Pablos Bayón, “Pitxina”.

  • 15 de junio de 1929: autorización para construir una pasarela sobre las vías del ferrocarril.

  • 15 de junio de 1937: los destructores republicanos Císcar y José Luis Díez salen de madrugada de Santurtzi llevando a bordo 288 evacuados, a continuación salen el Warrior, el Thorpehall y el Alice Marie (en algunas fuentes su partida se data el día 17).

  • 15 de junio de 1968: fallece el sacerdote Elías Bravo Olano. Una plaza en Mamariga nos recuerda desde finales de 1994 a este entrañable personaje.

  • 16 de junio de 1887: muere Mariana García Lemoine, madre del primer marqués de Murrieta.

  • 16 de junio de 1912: fallece en Uruguay José Cosme de Arechavaleta Balparda, nacido en Urioste cuando este barrio pertenecía al Concejo de Santurce.

  • 16 de junio de 1929: nace el txistulari Eduardo Arnaiz Lanzagorta, miembro de la banda de txistularis de Portugalete.

  • 16 de junio de 1937: continúa la salida de pesqueros y mercantes hacia Santander. Entran allí con evacuados los mercantes Cabo CoronaZurriolaGaleaLolaMarqués de UrquijoMari ElviraAntonietaItxas-Zuri.

  • 17 de junio de 1920: explosión del vapor Víctor Rita. Fallecen los hermanos Celedonio, Marcos y Ulpiano Sebastián Durañona. Curiosamente su defunción se registra como ocurrida el día 16 de junio.

  • 17 de junio de 1923: inauguración del monumento conmemorativo de Cristóbal de Murrieta Mello y, secundariamente, de su socio Luciano de Murrieta Ortiz.

  • 17 de junio de 2018: fallece la sardinera Pilar Burgaña Echevarria, “la motriquesa”

  • 19 de junio de 1984: constitución del Centro Cultural de la Mujer de Mamariga.

Logo Centro Mujeres Mamariga

  • 21 de junio de 1974: se decide la instalación de la fuente de los monos.

  • 21 de junio de 2008: primera edición de la regala de veleros Regata Pirata organizada por Higarillo Belaontzi Elkartea.

  • 23 de junio de 1937: cuatro días después de la toma de Bilbao, las tropas franquistas ocupan Santurtzi. Ese mismo día el gobierno franquista derogaba el concierto económico para Bizkaia y Gipuzkoa.

 

  • 23 de junio de 1976: constitución de la Asociación de Vecinos Itsasoko Ama de Mamariga.

 

  • 24 de junio de 1894: la luz eléctrica llega a Santurtzi.

  • 25 de junio de 1937: fallece Estepan Urkiaga Basaraz “Lauaxeta”, fusilado a los 32 años de edad por las tropas franquistas. En nuestro municipio una calle perpetúa su memoria desde el 19 de junio de 1980.

  • 25 de junio de 1961: inauguración de la plaza de toros desmontable instalada en la playa del Higarillo.

  • 26 de junio de 1962: el Ayuntamiento compra en subasta pública el torreón del Serantes.

  • 26 de junio de 2017: el torreón y el fuerte del Serantes son declarados Bien de Interés Cultural.

  • 28 de junio de 2009: se crea el grupo de Facebook Santurtzi-Barrio San Juan del Rompeolas.

  • 28 de junio de 2014: entra en funcionamiento la estación de metro de Kabiezes.

  • 29 de junio: festividad de san Pedro, patrón del barrio de Kabiezes, titular de su antigua ermita y de la actual iglesia.

  •  29 de junio de 1888: el gobierno aprueba el proyecto presentado por Evaristo Churruca para la construcción del puerto exterior.

Evaristo Churruca

  • 29 de junio de 1961: constitución del grupo de danzas Mendi Alde.

  • 30 de junio de 1967: inauguración de la barriada de casas prefabricadas denominada El Burgo.

  • 30 de junio de 1971: inauguración del espigón nº 1 del Puerto Exterior.

 

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Como es tradicional, cada 23 de abril, fecha en que se venera de manera especial a San Jorge, copatrón de nuestro municipio, y “Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor”, la Red de Bibliotecas Municipales viene obsequiando a sus usuarios con un detalle. Se trata de una sencilla publicación que edita el Ayuntamiento desde  el año 2002, que no suele superar las 50 páginas, dedicada a promocionar el gusto por la lectura a través de obras de autores y/o temas locales, que ha dado lugar a la serie Cuentometrajes.

En 2014 se celebró el 40 aniversario de la creación de la primera biblioteca de la Red y por eso la efemérides mereció algo más significativo: una lámina que plasma una idílica vista del “casco” a comienzos del siglo XX (hacia 1907, con una licencia para incluir el monumento dedicado a Cristóbal y Luciano Murrieta, que es de 1923), realizada por el dibujante e investigador de temas locales Goio Bañales.

En 2015, aprovechando la citada lámina, se publicó un nuevo número de la serie Cuentometrajes, titulado Santurtzi 1900, en el que se ofrece unas pinceladas de los edificios, lugares y personajes más significativos que aparecen en ella como, por ejemplo, la iglesia dedicada al santo que dio nombre a nuestro municipio y de la cual este año se cumplen 940 años de la primera referencia escrita conservada.

En 2016, con motivo del Día Internacional del Libro, la Red de Bibliotecas de Santurtzi obsequió una lámina que reproduce una litografía a dos tintas realizada a mediados del siglo XIX por el pintor José Pérez de Castro (1823-1902). Se trata, precisamente, de una vista de parte de los arrecifes de Los Palos, situados entre La Peñota (gran peñasco que se encontraba próxima al acantilado y sobresalía en pleamar, que ha dado su nombre a la zona limítrofe con Portugalete) y la rada de Santurtzi (al antiguo puerto se le denominaba El Pedregal).

En 2017 no hubo regalo en todas las sucursales de la red (únicamente en la central), pero se compensa con el de este año. Un álbum desplegable con ocho tarjetas postales que reproducen vistas y estampas costumbristas de ese pintoresco Santurtzi de comienzos del siglo XX. Un buen modo de celebrar el día del libro y de fomentar la memoria histórica de nuestro municipio. En esta iniciativa hemos participado, además de la Red de Bibliotecas, Pedro Martín (que ha iluminado una de las postales), Iñaki Cítores y yo mismo (que hemos cedido postales de nuestras colecciones particulares).

El álbum se puede conseguir, hasta agotar existencias, en las sucursales de la Red de Bibliotecas de Santurtzi.

 

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Una vez repasada la historia del parque voy a centrarme en su elemento más singular, el kiosco de música. En primer lugar, es necesario tener en cuenta algunas consideraciones generales acerca de este tipo de edificación. Os remito a la lectura del artículo Una arquitectura para la música, el kiosco del arquitecto e historiador Iñaki Uriarte del que he extraído algunas ideas.

El kiosco o gazebo es un templete techado de planta simétrica (circular o poligonal) empleado como exótico mirador y elemento ornamental en los jardines palaciegos desde la segunda mitad del siglo XVII. En la siguiente imagen podemos ver a la vez dos ejemplos, uno de estilo clásico y otro de estilo oriental, en los Jardines del Príncipe en Aranjuez.

En el siglo XIX se suceden significativas transformaciones políticas, sociales y urbanísticas. Las nuevas políticas de ordenación urbana de las ciudades y el desarrollo de nuevos hábitos populares (la música deja de ser patrimonio de las elites) hacen que el kiosco de música se convierta en un elemento arquitectónico destacado en plazas, parques y bulevares.

Deviene una construcción elegante, diseñada para acomodar a las bandas de música tan de moda en la época. Sigue siendo una construcción muy abierta, simétrica con relación al eje central y de planta circular o poligonal, pero de mayor tamaño que su antecedente. Consta de un sólido basamento o zócalo de piedra o ladrillo sobre el que se sitúa la escena. La cubierta sostenida por columnas debe cumplir con ciertos requisitos acústicos y, a la vez, proporcionar abrigo básico ante las inclemencias meteorológicas. Para proporcionar mayor protección la cubierta sobresale a modo de alero.

Inicialmente eran modestas estructuras de madera, incluso sin techumbre. Con el tiempo se construyen en metal. El hierro fue empleado desde el último tercio del siglo XIX por su robustez, ligereza y posibilidades de moldeado. Existían catálogos con diferentes modelos de kiosco fabricados por diversas empresas de fundición. En numerosas localidades fueron proyectados ex novo por sus arquitectos municipales, pero también era muy habitual emplear como referencia piezas y elementos de esos catálogos, adaptándolos a las circunstancias concretas de cada lugar. La adecuada combinación de materiales, proporciones y ornamentos en una construcción tan simple, era fundamental para lograr una obra bella y correctamente integrada, ofreciendo la sensación de solidez en su base y ligereza en el resto.

Actualmente, debido a su escaso uso y falta de mantenimiento en algunos casos, porque se les considera simples peanas multiusos, padecen una preocupante desfiguración. Casi ningún municipio los destaca como una construcción de valor arquitectónico. Apenas están protegidos culturalmente, excepto si se insertan en un centro histórico o conjunto monumental. Y, sin embargo, aún en la soledad de su silencio emiten emoción y armonizan un lugar. En Santurtzi tenemos la suerte de haber sabido mantener nuestro kiosco de música en muy buen estado. Y además, el Ayuntamiento ha invertido en su conservación, sobre todo en la última década.

Respecto a la historia y evolución de los kioscos de música, Santurtzi constituye un buen ejemplo. Tenemos que remontarnos a los últimos años del siglo XIX para constatar la presencia de un kiosco de música de madera, desmontable y sin cubierta. Esto último era un inconveniente ya que en caso de lluvia la actuación de la banda de música y el baile se suspendían o se trasladaban al lugar techado más próximo, al pórtico de la iglesia de San Jorge. Este apaño finalizó a comienzos de 1919 cuando se prohibió utilizar el pórtico para estas lúdicas actividades, a petición del párroco Jenaro Oraá.

De este tipo de kiosco documentamos gráficamente dos modelos. Uno cuadrangular, que parece el más antiguo. Es apenas un tablao elevado con una estrecha escalera de cuatro peldaños y sencilla barandilla perimetral de largos travesaños horizontales. Se ubicaba en la entonces plaza del pueblo, la plaza del solar denominada con el tiempo plaza Juan José Mendizábal.

El segundo, documentado en la primera década del siglo XX es más elaborado. Sigue siendo de madera, pero es más amplio y más elegante. Tiene forma octogonal y tupida balaustrada de travesaños verticales torneados. En las fotos no se aprecia bien, pero podría tener unos altos y delgados soportes para sostener un toldo.

Finalmente, en 1917, aprovechando la transformación de parte de la explanada generada por el relleno en parque y jardines se edifica en el centro el actual kiosco de música. Ya en 1913 se había previsto la necesidad de edificar un kiosco estable. El primer proyecto fue el del arquitecto municipal Mario Camiña Beraza. Era el proyecto que se adjuntaba a la petición de cesión en arriendo de los terrenos para destinarlos a parque y jardines.

El kiosco diseñado por Mario Camiña constaba de dos cuerpos: el inferior de piedra y el superior formado por una estructura metálica. El primero tenía planta octogonal que se transformaba en cruciforme gracias a los cuatro pórticos sostenidos por pequeñas columnas. En el centro se planeaba un pequeño bar. El cuerpo superior, más estilizado, repetía la planta del inferior. Sobre el octógono central se elevaban ocho finas columnas metálicas que sostenían una desarrollada y decorativa cubierta con amplio alero.

Se desconocen las razones por las que este proyecto no se llevó a cabo. Quizás fuese la cuantía de la obra, la falta de tiempo para ejecutarlo o simplemente que Mario Camiña ya no era el arquitecto municipal.

El segundo y definitivo proyecto fue realizado por Ramiro Leza Agost. El tiempo apremiaba. En noviembre de 1916 el Ayuntamiento acuerda dirigirse a Ramiro Leza, excelente dibujante nacido en Madrid y formado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. En aquel entonces era delineante del Ayuntamiento de Getxo y tenía experiencia y reputación. Además, se aprovechó para abrir una suscripción popular para la financiación de las obras.

Para principios de diciembre Ramiro Leza ya tenía el proyecto, los planos y el presupuesto. A finales de ese mes el proyecto recibía el informe favorable de la Comisión municipal de Fomento, que además estimaba oportuno separar las obras: por una parte el parque, por otra el kiosco. Ramiro Leza redactaría los pliegos de condiciones para la realización de las obras y asumiría también la dirección facultativa. Como he comentado en la entrada precedente, a comienzos de enero de 1917 se sacaba a subasta las obras del parque, que se adjudicaban a finales de ese mismo mes a Pantaleón Rementería. Las obras para acondicionar la explanada como parque público se dieron por terminadas en junio de 1917.

Respecto al kiosco, el proyecto de Ramiro Leza se aprobó en febrero. Tras una primera subasta que quedó desierta, a finales del mes de mayo se adjudicaba al portugalujo Víctor Aroma por 7.900 pesetas. La obra finalizó en octubre. El 29 de diciembre de 1917 se aprueba la liquidación de las obras por la cantidad de 8.560’63 pesetas. Sin embargo, el director de las obras del parque, Ramiro Leza, encuentra deficiencias en el tejado del kiosco y propone el 20 de enero de 1918 tomar medidas para su subsanación porque en algunos aspectos no se ejecutaron conforme a las prescripciones técnicas.

Finalmente, la ceremonia de inauguración y bendición del parque y del kiosco tuvo lugar el domingo 31 de marzo de 1918 a las 12 horas. Las deficiencias se subsanaron en abril y con la instalación de las luces ese mismo mes concluyó la obra.

El kiosco que diseñó Ramiro Leza es un digno y elegante ejemplo de la arquitectura ecléctica de la época. Sobre una plataforma de planta circular se sitúa el escenario sobre el que se alzan nueve columnas de piedra unidas por arcos de medio punto que sostienen una original cubierta: una cúpula con visera en todo su perímetro recubierta con tejas planas lagrimadas.

Disponía también de un sótano dedicado a almacén al que se accede por una pequeña puerta situada a la izquierda de la escalera de acceso a la escena.

Así valoraban la originalidad del kiosco en la prensa de la época.

Según el proyecto, el kiosco tendría las siguientes características, según nos cuenta el historiador Víctor Arroyo en su segundo volumen dedicado a la Historia de Santurtzi, pág. 26 y 27:

En los años veinte se añade la balaustrada de estilo clásico que ha permanecido, aunque en deficiente estado, hasta la última reforma de 2009 durante la cual se ha sustituido por otra más ligera de acero y cristal más acorde con el proyecto original.

Entre mayo y julio de 1992 se sustituyó el jardín perimetral por un mosaico de cerámica refractaria de alta resistencia compuesto por 256 placas trapezoidales y 56 rectangulares. El mosaico, obra de Iñaki Martínez Coco (Barakaldo, 1962), reproducía vistas de la ría y de los pueblos de las márgenes. No he conseguido, de momento, imágenes de detalle.

En 1994 la Diputación de Bizkaia editó una interesante obra titulada Bizkaiko musika kioskoak = Kioscos de música de Bizkaia. Se trata de un inventario de estas edificaciones en el cual destaca por sus singulares características el kiosco de Santurtzi,  protagonista de la cubierta del libro.

Al parecer, es nuevamente restaurado en 2002 (desconozco la trascendencia) y finalmente en 2009. En esta última intervención se suprime el mosaico colocado en 1992 y las palomillas que sujetaban unos clásicos faroles.

Presenta, sin embargo, una especie de gárgolas por donde desagua el agua de lluvia acumulada en la cubierta que a mí no me gustan nada.

El kiosco, además de su valor patrimonial, tiene relevancia por otro motivo también relacionado con la memoria histórica. En el perímetro del zócalo y en el interior de la cúpula se han ido colocando anualmente unos relieves cerámicos conmemorativos realizados por Paco Presa Merodio. Les he dedicado dos entradas:

En la siguiente imagen, composición de Alfredo Bilbao, se pueden ver todos los relieves del zócalo:

Nueve personajes que destacan por su compromiso con el municipio en muy diversas facetas sociales:

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