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Posts Tagged ‘Palacios’

Febrero es un mes significativo para el elegante chalet Sanginés, tristemente desaparecido. En febrero de 1878 (hace ahora 140 años) aparece la primera referencia a su construcción y en febrero de 1973 (hace ahora 45 años) se procedió a su demolición. Durante su casi un siglo de vida fue, en mi opinión, la mansión familiar más sobresaliente del patrimonio arquitectónico de nuestro municipio. Y ya es hora de dedicarle una entrada.

Todo comienza, hasta donde he podido investigar, a finales de febrero de 1878. Ángel Balparda, entonces vecino de Portugalete, solicita al Ayuntamiento del Concejo de Santurce licencia para quitar temporalmente unos árboles recién plantados en el paseo de la avenida Murrieta. Estos árboles impedían el acceso a una finca en donde se iba a comenzar a edificar una vivienda unifamiliar para su yerno José Sanginés Umaran. Se trata de una de las primeras residencias, villas o chalets construidos sobre la costa santurtziarra entre el antiguo puerto pesquero y Peñota, en el límite con Portugalete, durante la Belle Époque.

Para valorar en su justa medida el chalet Sanginés es imprescindible leer con detenimiento un documentado artículo de Maite Paliza Monduate titulado La importancia de la arquitectura inglesa del siglo XIX y su influencia en Vizcaya.

La arquitectura inglesa de la época victoriana (1837-1901) ejerció gran influencia en la de otros muchos países, sobre todo en la arquitectura residencial. La casa en sus numerosas versiones fue la gran protagonista de la arquitectura inglesa de la época. Es un fenómeno que se denomina Domestic Revival. Estuvo dominado por dos corrientes: por un lado, el Historicismo o Eclecticismo con una gran variedad de estilos (Neogótico, Old English, Reina Ana) y, por otro lado, el Pintoresquismo (con rasgos de Orientalismo y Romanticismo). En multitud de edificios podemos apreciar, mezcladas, influencias de los diferentes estilos.

En el caso del chalet Sanginés, el estilo arquitectónico empleado es el Reina Ana victoriano (no hay que confundirlo con el Reina Ana del s. XVIII) con algunos rasgos del Neogótico y Old English. El estilo Reina Ana nace en los años 70 del siglo XIX. Emplea, como el Old English, el ladrillo visto. Tiene una concepción asimétrica del edificio. Las ventanas se colocan con libertad y el tipo preferido es el de guillotina, de madera pintada de blanco y múltiples paneles de cristal. También se emplean los miradores oriel-window y bay-window. En las fachadas pueden aparecer motivos decorativos como pilastras de ladrillo, hornacinas con algún motivo escultórico y jarrones enlazados por guirnaldas y girasoles. Los hastiales tenían formas variadas, aunque eran típicos los que acababan en esquemas avolutados. Los tejados, como los el Old English, eran muy complicados y tenían ventanas que correspondían a habitaciones abuhardilladas.

Las fotografías nos permiten hacernos una idea más clara del estilo arquitectónico empleado en el chalet Sanginés.

Otros ejemplos de casa con torre-faro, cada una en su estilo y muy reformadas, se conservan todavía en diferentes localidades de nuestro entorno: Villa Clotilde en Bakio [su historia en este enlace] y Kurutz Alde en Lekeitio, sin ir más lejos.

Como he comentado, la construcción del chalet es una iniciativa del galdamés José Sanginés Umaran que cinco años antes, en 1873, se había casado en la iglesia de San Jorge con María Encarnación Balparda Baladia, nacida en Santurtzi en 1853 y fallecida en 1902. M.ª Encarnación era hija de Ángel Balparda Gorrondona, alcalde del Concejo de Santurce entre 1868 y 1872, y de su segunda esposa, María Encarnación Baladia Quintana.

José Sanginés, nacido en el barrio de Montellano de Galdames en 1829, era el típico propietario benefactor de la época, el equivalente a nuestro Cristóbal Murrieta. Era el cuarto hijo de José Sanginés y Ramona Umaran. En el siguiente cuadro, obtenido del Archivo Histórico Eclesiástico de Bizkaia, podemos observar las diferentes grafías de los apellidos.

Su familia había poseído dos ferrerías y un molino. En 1863 edificaron una gran casona, actualmente en ruinas, en el solar en el que había arraigado el linaje en Galdames. Imágen facilitada por Nagore Orella Ruiz, del grupo de Facebook Montellano-Galdames.

También contribuyó a la financiación del retablo del altar mayor de la iglesia de Santa María de Montellano, instalado en 1869. Y sostenia a sus expensas una escuela de instruccion primaria. Así nos lo presentaban en la prensa de la época. 

José Sanginés y Encarnación Balparda tuvieron varios hijos. Los cinco primeros están bautizados en Bilbao, lo que probablemente indica que residían allí. El sexto está bautizado en Portugalete en 1881 y los dos últimos en Santurtzi en 1882. Además, sin cumplir un año de edad, también fallecen en Santurtzi. Todo parece indicar que el chalet Sanginés ya estaba acabado y habitable. En el siguiente cuadro, obtenido igualmente del AHEB, podemos observar la variabilidad que existe en la grafía de los apellidos.

Desgraciadamente, el promotor del chalet falleció inesperadamente el 30 de diciembre de 1884. Apenas pudo disfrutar de su preciosa casa de recreo veraniego.

Algunas fotografías antiguas nos muestran la situación del chalet y las magnificas vistas que tenía del Abra.

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El matrimonio de José Sanginés y Encarnación Balparda unía varios linajes encartados que, a lo largo del último cuarto de siglo XIX, dejaron su impronta en el patrimonio arquitectónico de nuestro municipio.

Una cuñada de José Sanginés, Adela Balparda Baladia, casó con Rafael Amezaga Piñaga. De sus hijos la más conocida fue Leonor Amezaga Balparda. Fueron los propietarios de otra residencia unifamiliar, el palacete Bellamar en Campo Grande, con excelentes vistas sobre el Abra. En la imagen, es el de la izquierda. El de la derecha es el palacete Arana-Vidósola (antes de la reforma).

Uno de los primeros hijos de José Sanginés y Encarnación Balparda, Pedro Sanginés Balparda, nacido en Bilbao en 1877, fue un deportista que destacó en esgrima y aeronáutica (fue piloto de aviación). Su trayectoria se recoge en el libro, editado por Euskal Museoa, Galería de celebridades vizcaínas. En el Torneo Nacional de Esgrima de 1900, en la modalidad de sable, participaron los hermanos José y Pedro Sanginés Balparda, discípulos del maestro de esgrima Pedro Duccouso. Pedro Sanginés Balparda contrajo matrimonio con María Teresa Aznar González, nacida en 1890 y fallecida en Getxo el 22 de enero de 1968. Ya viuda, sucedió en el título de marqués de Bérriz en 1959. Pedro murió asesinado en Madrid a comienzos de la Guerra Civil, el 7 de noviembre de 1936.

Otra hija, Elena Sanginés Balparda, contrajo matrimonio con Francisco Taramona Díaz de Entresotos. Y una cuñada de Elena, Dolores Taramona y Díaz de Entresotos, marquesa de Astorga y duquesa de Sessa por su matrimonio con Francisco Osorio de Moscoso y Jordán de Urríes, tenía también una mansión familiar muy próximo al chalet Sanginés, el palacete Taramona.

Otro personaje entroncado con esta familia fue José Villalba Avilés, fallecido el 14 de abril de 1932. Había contraído matrimonio con Amparo Sanginés y Balparda. Una hija de este matrimonio, Carolina Villalba Sanginés, se casó con el marqués de Perales. Este matrimonio también tenía una mansión familiar en las cercanías, junto al hospital San Juan de Dios.

Siguiendo con la historia del protagonista de la entrada, en 1959, las Hermanas Carmelitas Teresas de San José deciden fundar un colegio en Santurtzi y para tal fin la congregación adquirió el chalet Sanginés, rodeado todavía de un parquecito con tilos. En un extremo del parque aún se mantenía un edificio exento destinado al servicio y otros fines, algo común en este tipo de mansiones. Este conjunto era propiedad del sacerdote Jesús González López de Lacalle, que había dirigido en él una importante obra social: el Solacium Alma Mater.

El 29 de septiembre de 1959 quedaba constituida la primera Comunidad de Hermanas Carmelitas Teresas de San José. Estas hermanas llevaron a cabo los preparativos para acoger a las primeras alumnas con las dificultades propias de todos los comienzos y el 15 de noviembre de 1959 abría las puertas el Colegio San José-Hermanas Carmelitas.

Año tras año, el número de alumnos fue creciendo. Este progresivo aumento de las matrículas hizo urgente la ampliación del edificio, por ello, en el año 1963 se construyó, al lado del chalet, un edificio de siete plantas, de las que inmediatamente se habilitaron cinco. A comienzos de los años setenta se vio la necesidad no solo de ampliar el número de aulas sino de hacerlas más espaciosas.

En consecuencia, en febrero de 1973 se derribó el primitivo chalet y en su lugar se construyó un pabellón de cuatro plantas que completaba la edificación anterior. El 19 de mayo de 1974 tenía lugar la inauguración solemne de los nuevos locales con instalaciones más modernas y funcionales: aulas, gimnasio, comedores, cocina, patio cubierto, etc. Y el antiguo chalet Sanginés fue cayendo en el olvido…

Tengo que agradecer la colaboración de mi buena amiga donostiarra Marisol Etxeberria, siempre pendiente de lo que se publica relativo a la historia y patrimonio de su ciudad, por haberme conseguido dos interesantes publicaciones tituladas Villas de San Sebastián y Villas de San Sebastián II. Dos obras consecutivas, editadas en 2016 y 2017, realizadas por Lola Horcajo Calixto y Juan José Fernández Beobide, que reúnen y analizan, como dice el subtítulo, las villas donostiarras de la Belle Époque con historia.

En el segundo volumen, sin identificación ni referencia alguna, aparece la mejor fotografía que existe del chalet Sanginés.

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La tercera entrada dedicada a los Mac Lennan se centra en la residencia familiar que Francisco Mac Lennan White ordenó construir en Mamariga en 1899, el denominado chalet Mac Lennan. Sobre este señorial edificio, uno de tantos elementos destacables de nuestro patrimonio arquitectónico que desapareció en la segunda mitad del pasado siglo, se celebró una conferencia en Mamariga Kulturgunea el pasado mes de mayo.

El objetivo era doble: por un lado, dar a conocer una edificación del barrio de Mamariga de la que apenas conservamos testimonios gráficos y, por otro, presentar una maqueta del edificio construida, con mucho mimo, por Pedro Martín a partir de esos escasos testimonios más la colaboración de los vecinos que conocieron y habitaron el chalet hasta su desaparición. El resultado se puede ver en la entrada del Mamariga Kulturgunea, donde se expone permanentemente, y en YouTube.

Comentaba en la primera entrada sobre los Mac Lennan que Francisco y su familia ya son vecinos de Santurtzi en 1892, año en el que nace su última hija, María Blanca. Su madre, como era habitual, dio a luz en su domicilio, pero en el certificado de nacimiento no se especifica el nombre de la calle o de la residencia. Así pues, entre 1892 y 1900 desconozco dónde vivía la familia Mac Lennan.

Lo que sí está claro es que en 1899 Francisco Mac Lennan decide ordenar la construcción de una residencia unifamiliar acorde a su status para alojar a su numerosa familia en Santurtzi, como otras destacadas familias pudientes durante la Belle Époque. Y se decide por un paraje en Mamariga, junto a la ermita de la Virgen del Mar, que tenía unas vistas incomparables sobre el Abra. No en vano ese punto era una auténtica atalaya desde la que se abarcaba una amplísima panorámica del entorno, difícil de imaginar ahora…

En el solar en el que se edificó el chalet Mac Lennan existía una casa, en donde residía Gabriel Peña Cuesta, marino de profesión, y su familia, denominada precisamente con el nombre del barrio, casa Mamariga. En 1898 o 1899, la casa y su heredad fueron adquiridas por Francisco Mac Lennan y, en su lugar, edificó su residencia, aprovechando los cimientos de la casa preexistente. Además cercó toda la finca con una pared de mampostería.

Se trata de un edificio de planta cuadrada con dos cuerpos poligonales que sobresalen, uno al Este (que da lugar a una amplia terraza en la primera planta) y otro al Sur (con escaleras que comunican la primera planta con el jardín), con un total de 228 metros cuadrados aproximadamente. Consta de planta baja, dos pisos y buhardilla.

No sé quién fue el autor del proyecto. El panteón de los Mac Lennan en el cementerio de Vista Alegre en Derio lo diseñó el arquitecto Enrique Epalza Chanfreau, autor también, entre otras obras, del edificio de la antigua Bolsa de Bilbao. Podría ser el responsable del proyecto del chalet de Mamariga, pero es una mera suposición ya que no dejó archivo profesional y el chalet tampoco presentaba un diseño singular, “de autor”, que permita una atribución más fundada.

Fuera quién fuese el arquitecto, eligió un estilo elegante y de raíces francesas en las fachadas del edificio: paramentos lisos revocados que contrastan con las sencillas molduras de los huecos, impostas, cornisa y esquinales. Se busca un efecto de bicromía en las fachadas con la alternancia de materiales. La balaustrada que remata el edificio oculta el tejado y aporta elegancia al edificio similar, por otra parte, a muchas villas, palacetes y casonas de indianos en Galicia, Asturias, Cantabria y Bizkaia.

Sin ir muy lejos, en Peñota, conservamos un edificio de características similares (solo le falta la balaustrada), el denominado chalet del médico o de Alegría, al que dedicaré una entrada en su momento. También el desaparecido palacio de los marqueses de Santurce, en la calle Mayor (ahora Sabino Arana), compartía ese estilo clasicista francés.

La familia Mac Lennan vive en su chalet hasta aproximadamente comienzos de la Guerra Civil, aunque Francisco había fallecido en 1928 y su esposa, Matilde, en 1932. Varios hijos, ya casados, habían pasado a residir en Cantabria, Madrid, Palencia, Sevilla, etc., y antes también residieron algún tiempo en la urbanización de chalets de Peñota junto con otros vecinos (ingenieros, etc.) de origen británico.

Concluida la Guerra Civil el chalet estaba abandonado. Durante escasos años lo ocuparon las Religiosas del Amor Misericordioso para albergar un colegio para niñas con necesidades especiales. Sin embargo, en 1942 lo dejaron para reubicarse en el palacio del marqués de Casa Torre y, de nuevo, el chalet Mac Lennan quedó vacío y sin uso.

En 1946 los herederos de Francisco Mac Lennan y Matilde Marmolejo decidieron enajenarlo y fue adquirido por el Ayuntamiento de Santurtzi que, según noticias publicadas en la prensa de la época lo iba a destinar a alojar a familias humildes. Gracias a estas informaciones disponemos de una imagen del chalet.

Las obras de alineación y ensanche de la calle Mamariga también tuvieron relación con este asunto. Para tal obra era necesario demoler la casa-estanco de Sandalia Gutiérrez Ostria. Para reubicar el estanco, Sandalia y su esposo Domingo Gonzalo adquieren una casa, el número 16 de la misma calle en donde viven cinco familias numerosas a las que hay que realojar. El Ayuntamiento había proyectado la construcción de una casa con cinco viviendas sobre el antiguo depósito de aguas de Vallejo. Pero antes de iniciar las obras, la familia Mac Lennan ofreció vender el chalet.

El Ayuntamiento acepta la propuesta. El precio de venta del chalet Mac Lennan fue de 130.000 pesetas. El Ayuntamiento pudo afrontar esta compra gracias a dos donaciones, una de 30.000 pesetas de Lucas Oriol Urquijo y otra de 50.000 pesetas de Carmen Vildosola de los Campos. Destinarlo a realojar a familias sin vivienda era una medida temporal pues en el momento de la compra ya se expresaba que el destino final del solar era ubicar un colegio de religiosos dedicados a la enseñanza que contribuya a elevar el nivel moral y cultural de los niños de familias humildes, obreros y pescadores, que habitan aquella populosa barriada de Mamariga. Las obras de adaptación del chalet Mac Lennan para alojar a esas cinco familias se encargan al contratista Juan Lasala.

A mediados de los años 50 del pasado siglo el Ayuntamiento decide iniciar el procedimiento para destinar el solar que ocupa el chalet y su heredad a la edificación de un nuevo equipamiento escolar, el actual colegio Itsasoko Ama, que este año ha cumplido 50 años. En 1956 el Ayuntamiento cedió el solar al Instituto Nacional de la Vivienda junto con otros dos terrenos adyacentes para constituir una única parcela destinada a la construcción del colegio, aunque el proyecto se demoró casi una década. Finalmente, en marzo de 1962 se procedía a la demolición del chalet Mac Lennan.

Como he comentado al comienzo, no disponemos de imágenes de calidad del chalet Mac Lennan. Y una de las escasas fotografías antiguas que se conservan pertenece a mi archivo familiar. Datada en 1950, cuando ya se habían realizado las obras de acondicionamiento, aparecen varios miembros de mi familia, entre ellos mi madre y mi tía.

También disponemos de una foto del dormitorio de Francisco Mac Lennan, incluida en su biografía ya citada.

No puedo concluir sin agradecer a la Biblioteca de Muskiz y a su director, Fernando Juárez, su colaboración para consultar el archivo fotográfico de los Mac Lennan de donde proceden las dos únicas imágenes, muy similares, que nos permiten observar con detalle diversos aspectos arquitectónicos del chalet.

Como siempre, toda colaboración para corregir o completar la información sobre el chalet Mac Lennan será bien recibida.

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León (izquierda) en Casa Torre Jauregia

En el número 104 de ensanturtzi.com también mencionan este blog en un curioso artículo que tiene como protagonistas a los leones que adornan la escalera de acceso a la entrada del palacio Casa Torre, a los que ya me he referido en una entrada publicada en 2013.

Los leones del palacio Hormaza

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Con la última campanada de las 11 comenzaba esta mañana la visita guiada al palacio Casa Torre organizada gratuitamente por la Oficina de Turismo. A los pies de la escalinata la guía inicia la visita recordándonos que, aunque al edificio se le conoce con diferentes nombres, no debemos olvidar que no es una casa torre sino un palacio que recibe su nombre del título nobiliario ostentado por los últimos propietarios que lo habitaron: José María de Lizana Hormaza, marqués de Casa Torre, y su esposa que, además, fueron los responsables de una gran reforma del edificio en el último tercio del siglo XIX de la que la traza actual es heredera.

1 Casa Torre 1904

Tras un breve comentario sobre los límites de la finca originaria (incluía el actual parque Gernika y más), rodeada perimetralmente por muros y verjas, ascendemos la escalera custodiada por dos maltratados leones que conduce al pequeño jardín que realza la fachada principal del palacio.

Palacio Hormaza

Tras los comentarios de rigor sobre la distribución del edificio (planta baja, planta noble, planta del servicio y mirador) la atención se centra en la escultura femenina que adorna el jardín y en el fantástico escudo heráldico del linaje Hormaza al que le he dedicado dos entradas (primera y segunda).

Ya en el interior las explicaciones se desarrollan en torno a la maqueta de edificio que podemos admirar a la izquierda del ingreso.

Ascendemos por la escalera central, realizada en madera a finales del siglo XIX, hasta la planta noble. Aquí los comentarios se centran en los cuatro murales, obra de Víctor Goikoetxea, y la artística vidriera que adornan el hueco de la escalera y en el artesonado de los techos de los salones. De los murales se comenta que el caserío representado estaba en Santurtzi pero a mí no me suena de nada…

Ascendemos un piso más por una escalera lateral. Donde ahora hay oficinas municipales antes se ubicaban las habitaciones del servicio. Solo destacan dos muebles antiguos de madera tallada que, al parecer, proceden de otro edificio, también de propiedad municipal.

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Finalmente llegamos a la planta “bajo cubierta”, antiguamente usada probablemente como desván y que ahora acoge el Espacio de Interpretación Histórica de Santurtzi.

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Una serie de pantallas nos permiten visualizar numerosos vídeos que nos informan de la historia de nuestro municipio desde la Prehistoria a la actualidad. La visita se ha centrado en el tercero, correspondiente a la Edad Media (en donde podemos ver una hipotética imagen de la iglesia románica de San Jorge, origen del nombre de nuestro municipio, aunque el entorno infográfico no se corresponda con la realidad) y en el último, el siglo XX, la época de radical transformación de Santurtzi. ¡Muy interesante!

san jorge original

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Finalmente ascendemos al mirador, algo que muchos de los visitantes estaban deseando hacer pues conocían el edificio incluso antes de formar parte del patrimonio municipal pero nunca habían estado en esa habitación. Las vistas del Abra a finales del siglo XIX debían de ser espectaculares…

La visita ha concluido con un café durante el cual los asistentes, todos de Santurtzi, hemos intercambiado opiniones y comentado proyectos para fomentar la recuperación de la memoria histórica de nuestro municipio.

Visita Grupo

Desde aquí os animo a participar en estas interesantes actividades de difusión cultural. ¡Merecen la pena!

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Las Jornadas Europeas del Patrimonio 2015 han tenido este año como protagonista al hierro, indisolublemente unido a la historia de Bizkaia. Las visitas guiadas organizadas en Santurtzi (y en otros municipios) durante el pasado mes de octubre en el marco de estas jornadas de patrimonio se han volcado en los protagonistas, en los personajes que forjaron la historia de Santurtzi y de Bizkaia en la época de la industrialización: magnates y oligarcas, propietarios de minas, empresarios y banqueros, frecuentemente emparentados entre sí.

Sin embargo, una de las visitas guiadas a las que he acudido se ha centrado en los elementos materiales, en los objetos de hierro de épocas pasadas que han llegado a nuestros días. Se trata de la propuesta organizada por la Oficina de Turismo de Orduña titulada “Hierro, arte y ciudad”. Además del interés que ha tenido la visita en sí misma, dirigida brillantemente por dos expertas en patrimonio industrial, tan olvidado en la actualidad, esta actividad también me ha hecho observar con otros ojos algunos interesantes elementos que podemos encontrar en nuestro municipio y que, a priori, pasan desapercibidos.

De hierro está fabricado el cañón, oxidado testigo de la historia, abandonado en el jardín de la Escuela Municipal de Música. De hierro es la fuente que aún sobrevive en Balparda, único ejemplo que se conserva de las que se instalaron en nuestro municipio a finales del siglo XIX. Y de hierro es la grúa que subsiste en el puerto pesquero, a la que tengo que dedicar una futura entrada. Me han comentado que puede que no sea la instalada en 1918-1920 (que, al parecer, tenía la pluma de madera) sino una posterior, aunque una cronología más reciente no le resta un ápice de valor en cuanto testimonio material de otra época y otros modos de vida.

Fuente, cañón y grua

Pero la visita guiada a Orduña me ha hecho reparar en otros elementos: las verjas y rejas de hierro que aún resisten en Santurtzi al oxido y al olvido. Se trata de objetos que combinan utilidad práctica y valor estético. No son grandes obras de arte pero, sin embargo, son el producto de varios siglos de historia de las minas de hierro y de las ferrerías que, como la de El Pobal, lo forjaron desde la Edad Media. Las más modernas (ya de fundición) son el resultado de una industria siderúrgica que alcanzó en el siglo XX un desarrollo asombroso.

Las obras de forja (aldabas, barrotes, rejas y verjas, etc.) eran elementos casi siempre presentes en residencias palaciegas y en conventos e iglesias de cierta entidad. En este último caso, la mayoría ha llegado a nuestros días, tanto las ubicadas en el interior como en el exterior de los templos. Y en el de los municipios que han conservado su patrimonio arquitectónico también se conservan bastantes pertenecientes a edificios civiles. En Santurtzi, por desgracia, apenas se conserva casi nada.

En lo que concierne a las verjas, este elemento arquitectónico usado como cerramiento enrejado para separar diferentes espacios suele tener una doble, y muchas veces mixta, función: se emplea como protección y como adorno. La verja de forja o de fundición en parques y jardines, recintos ferroviarios, cementerios, residencias señoriales, etc. ha sido un recurso artístico para el cerramiento de espacios bastante generalizado, empleado entre el siglo XVIII y el comienzo del XX.

Las residencias señoriales y algunos edificios de viviendas cerraban jardines y antuzanos (espacio aterrazado delante del acceso principal de las viviendas) con cancelas y verjas de forja o fundición más o menos elegantes, según los gustos del propietario y la pericia técnica del maestro herrero. Además, ventanas y balcones se cerraban con rejas, barrotes y barandillas que podían igualmente adoptar formas sencillas o más ornamentales.

En la visita guiada a Orduña las guías comentaron que estos cerramientos adoptaban la forma de verjas y rejas para no obstaculizar la visión. Se trataba de separar espacios, de marcar límites entre lo público y lo privado, pero no para ocultar sino, al contrario, para permitir expresamente el acceso visual a los interiores, para poder presumir, hacer ostentación del poder y la riqueza de propietarios e instituciones. Y se planificaban desde el primer momento, como un elemento más del proyecto de construcción. Con el tiempo, la privacidad tomará mayor importancia y esas verjas se complementarán con setos y arbolado.

En Santurtzi podemos citar los siguientes ejemplos, muchos de ellos tristemente desaparecidos:

Edificios y recintos públicos:

  • Casa Consistorial. Se trata de rejas muy sobrias, sin grandes concesiones estéticas. Al edificio ya le he dedicado una entrada específica.

Ayunta antes de reforma 4

Ayuntamiento 1

Ayuntamiento 2

  • Pórtico de la iglesia de San Jorge. La parte pórtico de la iglesia que aún se conserva se apoya en una decena de columnas de hierro instaladas, al parecer, a comienzos del siglo XX. Tengo que investigar más.

Columna metálica del pórtico

  • Cementerio municipal. Podemos observar las cancelas del acceso neogótico del cementerio pero también cerramientos de hierro en algunos panteones, la mayoría en pésimo estado de conservación. Como muestra, el cerramiento de la sepultura de Cristóbal Murrieta y familia.

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  • Colegio Hijas de la Cruz. En el acceso por la plazoleta tradicionalmente denominada de los cagonillos podemos ver unas históricas verjas y cancela de hierro culminada por una cruz y un monograma por identificar. Una de las pilastras aún conserva un jarrón de hierro. En el acceso por la calle Las Viñas el edificio inaugurado en 1930 tuvo también una sencilla verja. y una entrada con su correspondiente cancela. Al colegio también le he dedicado una entrada por su 150 aniversario.

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Inauguración colegio

  • Cofradía de pescadores. Las rejas no tienen en este edificio mucho valor estético, tienen un carácter eminentemente práctico. Sin embargo en la fachada destaca un elemento metálico: la campana.  No tengo una imagen de calidad ni datos técnicos de su fabricación.

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Campana de la cofradia

  • Escuela náutica. La Escuela Especial de Náutica de Santurce ofrece dos elementos de hierro: la verja de cierre del antuzano y las rejas de los vanos semicirculares de la planta baja, en las que destacan las anclas. En la actualidad, el acceso al antuzano esta marcado por una cancela con el símbolo del marqués de Casa Torre que, en mi opinión, no debería estar ahí, y que podéis ver en su ubicación original en el epígrafe dedicado al palacio Hormaza, unas líneas más abajo.

Escuela de Náutica de Santurce en 1896

  • Estación de ferrocarril. De la verja de la antigua estación de ferrocarril apenas se han conservado dos escasos metros lineales.

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  • Hospital San Juan de Dios.  Conserva la verja que marca los límites del recinto hospitalario en la avenida Murrieta. Se trata de un elemento que podemos datar con bastante precisión. Corresponde a la segunda década del siglo XX, aunque la factura es clásica, conservadora.

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  • Iglesia de San Jorge. La cancela que podemos ver en el acceso a la iglesia a través de la puerta de la torre es de factura muy moderna pero de estilo clásico. También es destacable que se conserven las hojas antiguas y, con ellas, los herrajes y visagras, aunque no sé cuál es su cronología exacta, de esta puerta y de la puerta de acceso habitual.

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puerta lateral

  • Patronato Santa Eulalia. No he encontrado hasta el momento imágenes de los primeros años del Patronato en las que se aprecie con claridad la verja original que limitaba el recinto educativo. Tan solo una fotografía de los años 70 del pasado siglo en la que se ve una sencilla verja que ha sido sustituida por otra, la actual, de diseño moderno pero elegante.

Dibujo

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  • Plazoleta de Vallejo. Es una de las últimas verjas metálicas instaladas en nuestro municipio. Y estéticamente es más elegante que la anterior de cemento a la que sustituye desde hace unos 13 años.

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Casonas y palacetes señoriales:

  • Palacio de los marqueses de Santurce. No he encontrado hasta el momento mucha información sobre este edificio que, como todos los de su categoría, marcaba sus límites con una imponente verja, cada tramo sujeto por pilastras coronadas por esferas de piedra. Antes y después de este palacio existían más edificios con antuzanos cerrados por verjas (casa Aldamiz, casona Murrieta-Blanco).

21 Casa Aldamiz

8 Palacio Marqueses de Santurce-2

9 Casona Murrieta-Blanco

  • Palacio Hormaza (actual palacio Casa Torre jauregia). La necesaria reforma de este palacio de comienzos del siglo XVIII reformado, a su vez, a finales del XIX ha tenido como consecuencia la pérdida del característico antuzano ajardinado y vallado propio de estas edificaciones palaciegas. La rejería de este palacio es la única de nuestro municipio tratada en una publicación especializada, Forja artística en las Encartaciones de Bizkaia realizada por Juan de Amesti Mendizabal y publicada por  las Juntas Generales de Bizkaia en 2009.

Cubierta Forja Artística Encartaciones

Ficha Santurtzi Forja Artistica Encartaciones

1 Casa Torre 1904

2 Foto de 1961

3 Escuela de Náutica (vista lateral)4 Casa Torre (antigua)

  • Palacio de Lucas Urquijo (actual Hotel Palacio de Oriol). La hermosa verja de acceso a la propiedad y a los jardines ha desaparecido. Se conservan, sin embargo, las rejas de la antigua capilla, de gran valor estético, con motivos vegetales de estilo art nouveau y unos simpáticos y, a la vez, amenazantes dragoncillos.

Palacio Oriol 1

Palacio Oriol 2

Palacio Oriol (reja)-3

  • Actual Escuela de Música. Los dos tramos de verja que aun conserva son un elemento a conservar sin duda alguna. Se trata del único tramo que subsiste en Campo Grande, desde el chalet de Sanginés al palacio de Lucas Urquijo y los chalets de Peñota. Fabricada a principios del siglo XX, tiene, además, cierto valor estético, por la decoración neorrenacentista que presenta.

Chalet San Ginés

Avda Murrieta

Chalets de Peñota

7 Casa del Gato

Escuela de Música

Escuela de música (reja) 2

Escuela de música (reja) 3

  • Casa Oraá. Ubicada en Mamariga, hasta finales de los años 70 se conservó, en estado de ruina, la casa perteneciente a la familia Oraá, precisamente en la que falleció Jenaro Oraá en 1937. Constituye otra buen ejemplo de palacete con antuzano ajardinado en la parte frontal separado de la vía pública por una verja.

Casa Oraá Mamariga

Casa Oraá Mamariga 2

  • Casa Monasterio y Casa Barbona. Ubicadas en Mamariga, la primera junto a la iglesia de la Virgen del Mar, la segunda en la actual plazoleta de Vallejo, constituyen dos ejemplos de edificios rodeados por una verja y cancela de hierro.

Casa de Monasterio

Casa Barbona

Edificios de viviendas:

  • Cristóbal Murrieta, 30. Característico edificio de viviendas del último tercio del siglo XIX. Combina miradores de madera y balcones de forjados. Y además conserva el pequeño antuzano vallado.

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  • Juan José Mendizabal, 8. Rejería en balcones y miradores en uno de los edificios de viviendas más antiguos y más bonitos de Santurtzi.

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  • Juan José Mendizabal, 3. Otro edificio de viviendas modélicamente restaurado, construido en 1898, que combina miradores de madera y balcones con barandilla de hierro.

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  • Sabino Arana, 17. Otro fantástico superviviente que combina miradores de madera con balcones y ventanas con enrejados.

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  • Santa Eulalia, 1. Edificio de viviendas del que no tengo mucha información. Supongo que es de finales del siglo XIX o principios del XX. Presenta balcones enrejados con un clásico diseño.

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Otros elementos:

  • Pasarela sobre las vías del ferrocarril. Durante la visita a Orduña pudimos observar este mismo modelo de barandilla metálica, a la que nunca le había dado valor. Resulta que es un modelo característico de los años 20 y 30 del siglo pasado. Sin embargo, el modelo puede ser mucho más antiguo como muestran fotografías del puerto viejo a comienzos del siglo XX.

Detalle puerto 7-2

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forja-artística

Seguro que se me ha olvidado algún elemento que complete aún más este panorama del hierro en nuestro municipio. Como siempre, toda colaboración para perfeccionar la entrada será bien recibida. Y, por supuesto, espero que sirva para valorar en su justa medida la verja de la Escuela de Música y se mantenga in situ. Eso sí, en mejores condiciones que en la actualidad.

Para finalizar, esta entrada complementa y se complementa con otras ya publicadas en este blog: un paseo por el Santurtzi de finales del siglo XIX y la dedicada a las jornadas de patrimonio de 2014, que tenía por tema la vivienda.

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Estas últimas semanas me han llegado dos consultas relacionadas con el título de marqués de Casa Torre y esta entrada pretende dar respuesta y aclarar las dudas y los errores motivados por la existencia de tres títulos de nobleza cuyas denominaciones inducen a la confusión.

En la actualidad persisten en vigor los títulos de marqués de Casa Torre, de Casa Torres y de Torre Casa, casualmente creados los tres por el rey Felipe V. El primero, el de marqués de Casa Torre será el protagonista de esta entrada. De los otros dos simplemente comentaré unas pinceladas para deshacer entuertos.

El título de marqués de Casa Torres fue creado por el rey Felipe V el 27 de febrero de 1709 a favor de don Laureano de Torres-Ayala y Quadros, natural de Sevilla, coronel de los Reales Ejércitos, capitán general y gobernador de San Agustín de la Florida y, dos veces, de la isla de Cuba, caballero de la Orden de Santiago. En la actualidad, y desde 1987, ostenta esta dignidad nobiliaria Gonzalo de Mora y Narvaez, sobrino de la difunta Fabiola de Mora y Aragón, reina consorte de Bélgica. A esta familia también pertenecía la mecenas del famoso modista Cristóbal Balenciaga.

Este título nobiliario no tiene ninguna relación con Santurtzi.

El título de marqués de Torre Casa fue creado también por el rey Felipe V el 29 de enero de 1722 a favor de Andrés Manuel de Urbina y Landaeta, marqués de Cañizares y Farfán de los Godos, regidor de Coro (Venezuela) y caballero de la Orden de Santiago. En la actualidad, y desde 1992, ostenta esta dignidad nobiliaria Alejandro Alfonzo-Larrain y Recao.

Este título nobiliario tampoco tiene ninguna relación con Santurtzi.

Finalmente llegamos al título nobiliario que nos interesa, el de marqués de Casa Torre, creado por el rey Felipe V el 18 de abril de 1731 a favor de Juan José Ovejas y Díez, Layasa y Pérez Caballero, alférez y capitán de caballería y después general de los Reales Ejércitos.

Una obra de consulta imprescindible sobre el primer marqués de Casa Torre es la publicada en 2007 por Ramón Maruri Villanueva titulada Repintar los blasones de la cual he extraído parte de la información aquí presentada.

Repintar los blasones

Juan José Ovejas Díez procedía de una familia de escasos recursos que había perdido su hidalguía al no poder costear los trámites y las pruebas para demostrarla en la Real Chancillería de Valladolid. Nacido en Igea en 1682, emigró muy joven a América e hizo carrera en el ejército. Con 22 años es alférez de infantería y más tarde capitán del presidio del Esteco.

En 1706 deja la milicia para pasar al comercio. Apoyándose en sus contactos militares, pasa a Arica, localidad importante por las minas de plata, la riqueza agropecuaria y el comercio interregional. Compra el puesto de corregidor de San Marcos de Arica a la Corona por 3.181 pesos y entabla operaciones mercantiles poco ortodoxas (contrabando) con los franceses. Ovejas era la máxima autoridad gubernativa y judicial en Arica y la fusión de los asuntos públicos y los negocios privados y la corrupción era habitual en las Indias. Se enriqueció.

Vuelve a España en 1723 y aprovechó la ocasión de ser recibido por el rey en el palacio de la Granja de San Ildefonso para regalarle una gallina y unos huevos de oro, obsequio que a la larga le benefició y mucho. Felipe V comentó después con mucha ironía que nunca había visto una oveja con tanta lana.

gallina huevos oro

Juan José Ovejas se instaló definitivamente en Igea, su pueblo natal, en 1724. Se dedica a la adquisición de fincas, en las que planta vid y olivo, y la concesión de préstamos. Y se empeñó en recobrar la perdida hidalguía de sus antecesores y una posición social acorde con las riquezas que había amasado en América. Construyó un soberbio palacio en Igea, terminado en 1729, espléndidamente equipado con muebles y vajillas, y con el privilegio eclesiástico de disponer de oratorio privado. Este es el auténtico y genuino palacio de Casa Torre.

palacio en igea

En 1731 alcanzó la cima al recibir el título de marqués de Casa Torre. Se trataba de un título de los denominados “de beneficio”. El rey concedía a monasterios y conventos necesitados de recursos económicos para rehabilitaciones, reformas, etc. un título nobiliario que estos podían ceder (beneficiar) a la persona que corriera con los gastos ocasionados por esas obras. Se podría decir que era una venta encubierta. En este caso, el monasterio beneficiado con cuatro títulos nobiliarios fue el Real Monasterio de San Victorián, en Aragón. Uno de esos títulos es adquirido por Juan José de Ovejas, que pagó 22.000 ducados. Demostrada su hidalguía (su padre la había obtenido finalmente en 1730), y alegados los preceptivos méritos, el Rey le expide el título de marqués de Casa Torre el 18 de abril de 1731. Pero el destino pareció burlarse de él pues el título que ansió toda su vida iba a disfrutarlo bien poco ya que moriría en mayo de 1732, apenas un año después.

Corona+de+marqués

Ascendencia y descendencia del primer marqués de Casa Torre

  • Juan Ovejas Martínez (Igea, 1560 – ¿?). Casado con Catalina Sáenz García (Igea, 1563 – ¿?). Padres de:
  • Juan Ovejas Sáenz (Igea, 1585 – 1642). Casado con Isabel Moreno Gómez-Emperador (Igea, 1685 – ¿?). Padres de:
  • Ildefonso Ovejas Moreno (Igea, 1638 – 1712). Casado en 1661 con Felipa Layasa León (Igea, 1639 – 1722). Padres de:
  • Juan Francisco Ovejas Layasa (Igea, 1661 – 1740). Casado con Josefa Diez Pérez-Caballero (Igea, 1673 – 1730). Padres de:
  • JUAN JOSÉ OVEJAS DIEZ (Igea, 1682 – 1732). Casado en Arica (Perú) con Isabel María de Loaisa Valdés y Morales, fallecida en su viaje a España en 1722. Primer marqués de Casa Torre (1731-1732). Le sucede su hijo:
  • Juan José Ovejas Loaisa (Arica, 1715 – Igea, 1786). Casado en primeras nupcias en Calahorra en 1739 con Manuela Blanco Alonso (fallecida en 1744) y en segundas nupcias en 1749 con Josefa Frías-Salazar Castejón, hija de los Condes de Agoncillo. Le sucede (en algunos fuentes no aparece como titular del marquesado) el hijo de su primera mujer:
  • Francisco Ovejas Blanco (1741 – 1793). Le sucede su hermanastro:
  • Juan José Ovejas Frías-Salazar (1749 – 1833). Casado en Los Arcos en 1777 con Josefa Chavarri Morrón Galdeano (Los Arcos, Navarra, 1757 – ¿?, 1812). Le sucede su hija:
  • Magdalena Ovejas Chavarri (Los Arcos, 1784 – Arnedo, 1851). Casada en Igea en 1797 con Francisco Marcelino Lizana Martínez de Artieda (Arnedo, 1774 – ¿?). Le sucede su hijo:
  • Lázaro Lizana Ovejas (Arnedo, 1805 – Bilbao 1886). Casado en Bilbao en 1841 con María Josefa de la Hormaza y de la Puente (Bilbao, 1818 – 1855), propietaria del palacio Hormaza de Santurtzi. Le sucede su hijo:
  • José María Lizana de la Hormaza (Bilbao, 1843 – Amberes, 1911) casado en Portugalete en 1889 con Dolores Chávarri Salazar (Portugalete, 1858 – Santurtzi, 1917). Lizana Y ChávarriSin descendencia. Le sucede su hermano:
  • Luis María Lizana de la Hormaza (Bilbao 1851 – Santurtzi, 1915). Sin descendencia. Le sucede su sobrino, hijo de Tiburcio Hualde Zozaya (Irurita, 1846 – ¿?, 1894) y Ramona Lizana Hormaza (Bilbao, 1850 – Madrid, 1921), casados en Irún en 1876:
  • Pedro María Hualde [o Uhalde] Lizana (Irurita, 1882 – Zaragoza, 1944) casado en Zaragoza en 1915 con Consuelo Goizueta Iñarra (Pamplona, 1891 – ¿?, 1977). Le sucede su hijo:
  • Angel María Hualde Goizueta (Madrid, 1921 – Irurita, 1998) casado en San Sebastián en 1952 con María Aranzazu Ruiz de Gamiz Zulueta (Abadiño, 1925), hija del marqués de Montesclaros. Le sucede su hijo:
  • José María Hualde Ruiz de Gamiz (¿?, 1967). Actual marqués de Casa Torre.

Respecto al palacio Hormaza de Santurtzi, a la muerte de Dolores Chávarri Salazar, este pasa a sus sobrinas Clotilde, Carmen y María de Salazar Chávarri. En 1942 fue enajenado a las Religiosas del Amor Misericordioso que instalaron un colegio para niñas con necesidades especiales. En enero de 1985 pasó, afortunadamente, a formar parte del patrimonio municipal.

En cuento a la heráldica relacionada con el título de marqués de Casa Torre, de la genealogía anteriormente expuesta observamos que han sido tres los linajes por los que ha pasado el título: Ovejas, Lizana y Hualde.

Sobre Ovejas, el linaje del primer marqués, es bastante fácil ilustrar su blasón porque lo podemos encontrar en varias edificaciones de su pueblo natal, Igea. Lógicamente uno de los lugares donde se exhibe con más profusión de elementos decorativos es su palacio, en el que incorpora un elemento bastante extraño, un aspa, a la que no he encontrado explicación en las diferentes fuentes que he consultado.

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Se trata de un escudo partido, es decir, dividido verticalmente en dos mitades denominadas cuarteles. En el primer cuartel de azur (azul) un castillo de oro aclarado de gules (rojo). En el segundo, en gules una banda de plata acompañada de dos luceros de oro, uno a cada lado. Bordura general de plata con ocho armiños de sable (negro).

Al blasón de los Lizana ya le he dedicado una entrada en este blog y a ella os remito.

Vidriera en palacio Hormaza

Finalmente, sobre el linaje del actual titular del marquesado, Hualde, la información que he encontrado es la siguiente. Se trata de un linaje que tiene su origen en el Baztán, el municipio más extenso de Navarra. Y en ese valle navarro todos sus vecinos, hidalgos en virtud de la hidalguía colectiva reconocida en 1440, pueden ostentar el blasón del propio valle (un escudo jaquelado de plata y sable), pudiendo usar, a su vez, las armas propias y privativas de cada linaje, si lo tuvieran.

hualde

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Con motivo de la inauguración de la exposición de pintura de Alberto Artaza en el hotel Palacio de Oriol el miércoles 29 de julio, un día señalado en la historia de Santurtzi, la periodista Laura González me entrevistó el día anterior y cubrió el acto al día siguiente. Este es el resultado, dos páginas a todo color publicadas hoy domingo en el suplemento local de la Margen Izquierda de El Correo.

El modesto Montecarlo

Un viaje por el Abra

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