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Posts Tagged ‘Toponimia’

El miércoles 13 de diciembre a las 18:30 se celebra una conferencia en el Mamariga Kulturgunea con el objetivo de fomentar el conocimiento y la difusión de nuestra memoria histórica. En esta ocasión la actividad propuesta se centra en el tradicional barrio pesquero de Mamariga, atalaya de Santurtzi.

Los ponentes hablarán de toponimia, historia, creencias marineras, etc., en torno a la antigua ermita de la Virgen del Mar en Mamariga, ubicada en una posición  estratégica, dominando el Abra. De ahí el título de la conferencia, que se complementará con una posterior visita guiada a la actual iglesia, sucesora de la antigua ermita.

En el blog ya se han publicado varias entradas relativas a la importancia de Mamariga como punto de referencia para la navegación, a la historia de su ermita marinera y a los exvotos que aún conserva, que fueron protagonistas de una interesante exposición celebrada el año pasado en Bilbao.

De toponimia local y de creencias marineras son verdaderos expertos Carlos Glaría y Xabier Armendariz. Además saben difundir sus conocimientos de forma sencilla y amena.

En resumen, esta propuesta es una buena oportunidad para aprender más sobre el pasado de nuestro barrio y de las costumbres y creencias de sus vecinos a lo largo de los últimos cuatro siglos.

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El 8 de septiembre de 1972 tenían lugar en Santurtzi dos inauguraciones: la de la remodelada plaza de la Virgen del Mar en Mamariga y la de un nuevo equipamiento escolar. En esta entrada voy a centrarme en la segunda de esas inauguraciones.

A las antiguas escuelas ya les he dedicado dos entradas: una breve, la reseña del artículo publicado en ensanturtzi.com, y otra más extensa en la que el protagonista es Fermín Repáraz, maestro que desarrolló en ellas su labor docente durante 25 años. Las escuelas antiguas fueron construidas, según planos de Francisco de Berriozabal, en 1878 y con el paso del tiempo se habían quedado pequeñas y obsoletas. Así pues, a finales de los años 60 se hizo evidente la necesidad de edificar un nuevo equipamiento docente acorde con las nuevas necesidades y la recién aprobada Ley General de Educación de 1970 que estableció la Educación General Básica (E.G.B.).

En abril de 1970 se reformaba la estructura y organización escolar en nuestro municipio y concretamente se procede a ampliar la escuela graduada mixta en régimen de agrupación escolar denominada Fermín Repáraz. Contará a partir de entonces con trece unidades escolares y dirección sin curso (siete unidades escolares de niños, cinco de niñas y una unidad de párvulos). A tal efecto se integran en ella una unidad escolar de niños y cuatro de niñas que dependían del entonces denominado Colegio Nacional mixto Daniel Pereda. Con estas integraciones la agrupación escolar Fermín Repáraz tenía sus aulas repartidas en cuatro diferentes ubicaciones, tal como detalla la publicación Escuela Española según el callejero de la época:

Para hacer frente a todos estos cambios se construyó el edificio que ha llegado hasta la actualidad. El Ayuntamiento solicitó la correspondiente subvención al entonces Ministerio de Educación y Ciencia para afrontar una inversión cercana a los 6 millones de pesetas de la época. La nueva construcción albergaría ocho aulas con capacidad para 320 plazas, ¡40 alumnos por aula!

Se trata de una obra proyectada por tres destacados arquitectos: Juan Daniel Fullaondo Errazu (Bilbao, 1936 – Madrid, 1994),  Álvaro Libano Pérez-Ullibarri (Bilbao, 1921 – Donostia, 2010) y Fernando Olabarria Delclaux (Bilbao, 1939). Entre 1969 y 1972 Fullaondo, en colaboración con Olabarría y Líbano, construyó ocho grupos escolares en diferentes municipios vizcaínos (Bilbao, Durango, Markina, Santurtzi y Zaratamo) en los que se aprecia un carácter neorracionalista. Fullaondo consideraba que en los centros escolares, donde la cultura era protagonista, era conveniente insertar un factor cultural arquitectónico. A la vez, la economía y funcionalidad que requerían los edificios escolares eran adecuadas a la metodología racionalista. Del edificio destaca su expresionista volumen con la escalera como elemento protagonista y articulador.

La inicial Agrupación Escolar Mixta Fermín Reparaz sería la base del futuro colegio nacional del mismo nombre. En julio de 1972 el centro recibe el permiso para impartir E.G.B.; en septiembre de 1979 para impartir educación preescolar y en noviembre de 1987 para impartir educación especial. Los tiempos siguen cambiando y por Decreto 319/1997 de 30 de diciembre (B.O.P.V. de 20 de enero de 1998) se suprime el centro para entonces ya denominado Colegio de Educación Infantil y Primaria Fermín Repáraz. La documentación producida por el centro se trasladó al Archivo General de la Administración Pública de Euskadi en dos transferencias, la primera en 1997 y la segunda en 2002. Y, 20 años después, su rastro ha desaparecido de Santurtzi. No he encontrado apenas imágenes de los primeros años y muy poca información.

Con la clausura del colegio en 1997 se aprovechan sus instalaciones para reubicar el Euskaltegi Municipal en 2001, aulas de Educación Permanente de Adultos y, finalmente, la Escuela Oficial de Idiomas en 2009. También se aprovecha la planta baja para crear la sala Kresala.

Por todo esto se realizan diferentes modificaciones en el edificio, tanto en el exterior como en el interior (cambian los accesos, se cierran miradores, se añade la última planta, se instala el ascensor en el hueco de las escaleras, etc.).

En resumen, hoy conmemoramos el 45 aniversario de la inauguración del edificio y el 20 aniversario de la desaparición, para mí un tanto inexplicable, de un colegio público en nuestro municipio.

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He modificado la entrada dedicada a la presencia del topónimo Mamariga en antiguos mapas y cartas marinas añadiendo otra referencia más a la recopilación gracias a Begoña Senar que la ha localizado entre los fondos digitalizados de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

El mapa en cuestión, al que se puede acceder en este enlace, fue editado en Londres en 1772 y lleva por título The Kingdoms of Spain and Portugal, divided into their great provinces.

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La lucha de los estibadores portuarios en defensa de sus derechos laborales está a la orden del día y coincide, casualmente, con el sesenta aniversario de la inauguración de un grupo de viviendas ubicado en Las Viñas que es conocido precisamente como las casas de los portuarios.

Su construcción se enmarca en el proceso de urbanización acelerada de nuestro municipio, y de la margen izquierda en general, en los años 50 y 60 del pasado siglo para dotar de vivienda a una población en rápido crecimiento. Son muchas y variadas las soluciones urbanísticas que se ponen en marcha en Santurtzi en esa época (barrio San Juan, grupo Pescadores, grupo Aurora Vildósola, grupo Nafarroa, etc.) y este es otro más, con la particularidad de que se ubica en el centro de Santurtzi, en el ensanche que se planeó en los años 30 y que dio lugar al barrio de Las Viñas.

La historia de este grupo de viviendas comienza el 9 de noviembre de 1953 cuando se publicaba en el B.O.E. el anuncio de la subasta-concurso para la edificación de 56 viviendas protegidas y 5 lonjas en Santurtzi con un valor estimado en algo más de tres millones de pesetas de la época.

El proyecto de la edificación fue redactado por el arquitecto de la Obra Sindical del Hogar Luis Lorenzo Blanc (¿?, 1912 – Ronda, 1991), corresponsable de las viviendas del bilbaíno barrio de San Ignacio y de otros muchos edificios de viviendas o para usos industriales o terciarios en nuestro entorno (Barakaldo, Basauri, Erandio, Getxo, etc.).

La obra de Luis Lorenzo es un ejemplo de la corriente racional que se desarrolla al amparo de la Ley de Viviendas Protegidas de 1939: viviendas de pequeña superficie, pero probada eficacia, segura higiene y rigor funcional. Al menos, eso pensaban en su época.

Dos años después, el 7 de diciembre de 1955 se publicaba en el B.O.E. el anuncio de la expropiación forzosa del terreno en donde se construirían las viviendas en el que ya se especifica que irían destinadas a los obreros portuarios. La finca afectada se describe, retrotrayéndose a unas décadas antes, de la siguiente manera:

Tras aproximadamente un año de obras, las viviendas promovidas por los Servicios Portuarios del Ministerio de Trabajo en Bizkaia se inauguraron el 18 de junio de 1957, hace justo 60 años. El entonces ministro de Trabajo, el navarro Fermín Sanz Orrio, tuvo un día muy ajetreado. Comenzó inaugurando viviendas en Somorrostro, después en San Fuentes, luego en Sestao y, finalmente en Santurtzi, a donde llegó a las cinco de la tarde, precedido del obispo de la diócesis de Bilbao, el también navarro Pablo Gurpide.

Tras los consabidos discursos de rigor, el acto culminó con el descubrimiento de una placa en los porches soportales que homenajeaba a Francisco Ruiz Jarabo, antiguo subsecretario de Trabajo, quien al parecer impulsó la construcción de estas viviendas. La placa aún existe aunque está convenientemente anulada con pintura.

No parece que la denominación franquista oficial, grupo Francisco Ruiz Jarabo, tuviese mucha repercusión. Al contrario, el nombre popular, las casas de los portuarios, ha prevalecido hasta la actualidad aunque este apelativo se está perdiendo. Por otra parte, desde 1958 la calle se denomina Ramón y Cajal.

El grupo de viviendas, de cuatro alturas y sobrias fachadas con balcones en el eje de simetría, se organiza en torno a dos patios interiores gemelos a los que se accede desde el exterior por sendas arcadas porticadas (una de ellas modificada en la actualidad).

 

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El miércoles 26 de abril tuvo lugar la presentación en Mamariga Kulturgunea del excelente trabajo de investigación realizado por Joseba Trancho sobre el molino harinero que se levantó en el paraje de Cercamar a finales del siglo XVII y del que aún quedan ruinas de su fábrica, pero de cuya existencia prácticamente nadie tenía recuerdo.

El próximo sábado, 10 de junio, tendremos la oportunidad de conocerlo in situ gracias a la visita guiada que se ha organizado al efecto. Además, se visitará uno de los escasos lavaderos que se conservan en el municipio, construido en 1919, en el que se escenificará cómo hacían la colada nuestras amamas hace 100 años.

Los que pudimos asistir a la exposición de Joseba Trancho tuvimos la oportunidad de conocer, a modo de introducción, diversos aspectos relativos a los molinos, las diferentes tipologías que han existido y su evolución a lo largo de la historia. Después trató específicamente de los molinos hidráulicos y su estructura (elementos que forman la instalación hidráulica y la moledora). La tercera parte de la exposición la dedicó a explicar el proceso de molienda. Estos tres primeros apartados nos ayudaron a comprender la importancia social y económica de estos ingenios que resultaron ser fundamentales en una sociedad eminentemente agrícola como era la anterior a la Revolución Industrial.

Finalmente, Joseba Trancho se centró en el trabajo realizado sobre el molino harinero que hubo en Cercamar, el molino más antiguo de los tres o cuatro de los que se tiene constancia en Santurtzi. Según su investigación, el de Cercamar no llegó a los cien años de vida. Sin embargo, es innegable su valor histórico como parte importante del patrimonio, presente o desaparecido, de Santurtzi.

Otros molinos, como el de Villar, no han dejado rastro físico pero sí en la toponimia histórica, dando lugar a la denominación río del molino o río del molino del Mello que hace referencia a un molino perteneciente en algún momento a un propietario apellidado Etxeandia. De este molino tenemos una clara referencia en una noticia publicada en el periódico La España el 19 de diciembre de 1860. Somo es un lugar del Serantes, toda la cuesta entre Villar y Las Pozas.

Otro molino se ubicaba casi en la desembocadura del arroyo de Las Viñas o de Los Pobres de Oyancas, en las inmediaciones de la actual casa consistorial, y fue propiedad de la familia Murrieta. No hay mucha más información al respecto.

Sobre el molino de Cercamar, del que tuvo conocimiento gracias a un comentario casual de un vecino de Mamariga, Agapito Bilbao Luis que en su juventud vivió en un caserío próximo, Joseba Trancho ha realizado un completo trabajo de investigación con el objetivo de rescatarlo del olvido. De ese trabajo he extraído la mayor parte de la información que presento a continuación.

Los restos del molino y de la casa del molinero se encuentran ubicados en la falda norte del Serantes, en una parcela propiedad de Repsol Butano, cruzada por el antiguo camino carretil (en amarillo) que comunicaba el núcleo de Santurtzi con Zierbena a través de Mamariga, Regales, Higareda, Ontanillas, Cercamar y El Calero. Hay que tener en mente que la actual carretera (en rojo) no existía y ni tan siquiera se imaginaba hasta finales del siglo XIX. Sus ruinas (señaladas con la flecha naranja), recubiertas de zarzas y vegetación diversa hasta hace unas semanas, han pasado desapercibidas a los ojos de las pocas personas que transitaban por ese paraje. El siguiente mapa de comienzos del siglo XX nos puede ayudar a ubicarnos.

Vista desde el mar de la vaguada por donde discurre el arroyo.

Y este es el croquis que Joseba Trancho ha realizado de toda el paraje en donde ha señalado el camino carretil que salvaba el arroyo mediante un puente, probablemente de piedra, del que no hay vestigios, la balsa de agua, la presa y, junto a ella, el molino. Unos metros aguas abajo la casa del molinero. Tanto desde el molino como desde la casa del molinero partían sendos caminillos que enlazaban con el principal.

Su valor arquitectónico es muy escaso pues, además de su estado ruinoso, se trataba de un molino muy sencillo, de planta cuadrada, construido en mampostería y similar a otros de la época: dos plantas, la estolda (término con el que en Encartaciones se denomina el cárcavo o cárcamo) donde se encontraba el mecanismo que permitía la rotación de la muela y, sobre ella, la sala de molienda.

Se conserva parte de la presa que recogía el agua en una balsa de unos 300 my parte de las paredes de la estolda. Todo el piso de molienda ha desaparecido. Cerca están los restos de la casa que se supone que era del molinero.

Tras seis meses de trabajo, el investigador ha podido constatar que la vivienda data del siglo XVI. Según la documentación conservada en diferentes archivos, Ochoa de Salazar, biznieto del banderizo y cronista Lope García de Salazar, heredó la casería (vivienda principal y diversas dependencias anejas) de Cercamar hacia 1535 y esta no incluía un molino. Alguno de los sucesores ordenaría su construcción pero no se ha encontrado documentación de la época que lo corrobore. Hay un largo lapso de tiempo durante el cual se desconoce cómo se transmite la propiedad de la casería de Cercamar hasta llegar a 1759 cuando los descendientes o herederos de Ochoa de Salazar, que residían en Villarcayo, vendieron el molino ya en estado ruinoso.

La construcción se habría hecho necesaria debido a la existencia de abundantes campos de cereal en toda esa ladera del Serantes que la toponimia histórica nos confirma. La Primera Mies, la Segunda Mies y la Tercera Mies son términos que nos indican terrenos se dedicaban al cultivo de cereal (pan sembrar). La calidad de la tierra para cultivar viene determinada por la geomorfología de la ladera del Serantes y las sucesivas fases de glaciación y deshielo. La existencia en ese amplio paraje de un arroyo aprovechable para emplear su caudal como fuerza motriz determinó dónde ubicar el molino para moler la cosecha.

La explicación de su corta vida en funcionamiento se centra en la introducción del maíz en nuestro entorno a comienzos del siglo XVII ya que el molino estaba destinado a moler exclusivamente trigo. El maíz, como el mijo al que en buena parte reemplazó, era un cereal de primavera. Se plantaba en esa estación y se recogía por septiembre, frente a los cereales como el trigo, plantados en invierno y segados en junio, julio o agosto. El maíz, por tanto, desde que se sembraba hasta que se cosechaba sólo pasaba en tierra unos seis meses, de ahí que se le denomine cereal de ciclo corto. Por este motivo la tierra podía descansar aproximadamente medio año, tiempo suficiente para reponer espontáneamente su capacidad nutricional y, junto al añadido de excrementos animales y sobre todo de rozo cortado (maleza, helechos, etc), permitir un cultivo intensivo, desplazando al sistema de año y vez.

Las limitaciones estructurales del molino tampoco facilitaron su adaptación a los cambios en los cultivos. Los molinos grandes tienen dos rodetes: una para trigo y otra para maíz. Pero el molino de Cercamar era pequeño y si quería moler maíz, debía cambiar las piedras. Joseba Trancho proporcionó durante la presentación del trabajo unas interesantes estimaciones de la producción media de cereal por hectárea cultivada (entre 30.000 y 40.000 kg al año) y la capacidad de procesado del grano del molino (unos 30 kg a la hora), funcionando entre 4 y 6 meses al año (en función del régimen de precipitaciones y disponibilidad de agua). Teniendo en cuenta todos estos factores y los cambios introducidos en los cultivos, al final, dejó de ser rentable al cultivarse menos trigo y más maíz y acabó siendo abandonado y sepultado por la vegetación circundante. A partir de entonces, el cereal cultivado en el Santurtzi costero, una vez separado el grano de la paja, se tenía que transportar en sacos a lomos de caballería (más burros que caballos) hasta otros molinos más alejados.

El arroyo, por su parte, también ha sufrido ulteriores transformaciones, fundamentalmente a finales del siglo XIX, cuando se aprovechó su caudal para el abastecimiento de aguas a la población del municipio. Mas recientemente, en pleno siglo XX, se construyó un abrevadero para el ganado.

En el Serantes, además de las ruinas del molino podemos encontrar otros elementos de importancia histórica y etnográfica como son los caleros (uno en la ladera sur y otro en la norte que ha dado lugar al topónimo El Calero) y los lavaderos. De los catorce censados se conservan dos: uno en Sorías, totalmente cubierto por la vegetación, y otro en Ontanillas, recientemente restaurado, que también es objeto de esta visita. Las dos siguientes fotografías ilustran el antes y el después.

Se aprovechará para escenificar una estampa costumbrista, la limpieza cotidiana de la ropa por parte de nuestras amamas. No debemos olvidar que la inexistencia de agua corriente en las casas del siglo XIX y buena parte del XX hizo que las mujeres de aquella época tuvieran que servirse de las fuentes públicas y los lavaderos comunitarios, a los que acudían con los baldes de ropa sobre sus cabezas, para abastecerse de agua y mantener limpia la ropa de sus hogares. Una labor dura y exigente que muchas veces se hacía en lavaderos al aire libre o apenas techados en los que el viento y el frío castigaban la piel y los huesos de estas esforzadas amas de casa a las que la llegada al hogar con el balde de la ropa aún les esperaban numerosas tareas y responsabilidades.

Las siguientes imágenes pueden darnos una idea de como era la actividad que se desarrollaba en un lavadero. La primera corresponde a Muskiz, la segunda al lavadero de La Txitxarra y está fechada en 1943.

A los lavaderos les dedicaré una entrada específica más adelante para incluir los edificados en el núcleo urbano del municipio. Y para ubicar mejor todos los topónimos que he ido mencionando nada mejor que consultar la excelente obra de Carlos Glaría titulada Santurtzi, entidad histórica, lengua y toponimia.

Para hacerse una idea de un molino del periodo preindustrial os recomiendo una visita a la ferrería del Pobal, en el vecino municipio de Muskiz.

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Un día tan señalado como el de hoy, pero hace 130 años, el 23 de abril de 1887, se fundó la actual comuna de Santurce. Para situarnos en el mapa de la extensa (casi 2.800.000 km2) República Argentina, Santurce se encuentra en el departamento de San Cristóbal en la provincia de Santa Fe.

La provincia de Santa Fe es netamente agrícola-ganadera: el maíz, el lino, la alfalfa, el trigo y la producción lechera sobresalen por encima de los demás productos. Los nombres de Acebal, Alcorta, Aldao, Amenabar, Arocena, Arteaga, Avellaneda, Baigorria, Elortondo, Garay, Irigoyen, Iriondo, Landeta, Mugueta, Narrechea, Portugalete, Santurce, Uransa, y Zavalla, denominaciones de distintas localidades de la provincia, nos recuerdan la presencia vasca a lo largo de su historia.

Para hablar de la génesis de Santurce es imprescindible tratar de la historia del departamento de San Cristóbal y de su capital, también denominada San Cristóbal, pues sus raíces son compartidas. San Cristóbal es la cabecera del departamento homónimo y la más importante localidad. Ocupa un lugar estratégico y constituye un importante nudo de comunicaciones no solo a nivel provincial sino también nacional.

La parte de su historia más interesante para nosotros comienza en 1881 cuando las tierras de la entonces colonia San Cristóbal formaban parte del lote de 64,3 leguas cuadradas equivalentes a 160.760 ha o 1607,5 km(para hacernos una idea Bizkaia tiene una superficie de 2.217 km2) entregados por el Gobierno de la Provincia de Santa Fe, junto con otros seis lotes de la misma extensión a la banca “Cristóbal Murrieta y Cía.” en garantía y pago de un empréstito contraído por aquella. Sobre el empréstito Murrieta y la conquista y colonización de extensos territorios en la región del Chaco en el último cuarto del siglo XIX hay publicado un interesante trabajo (aunque con algunos datos confusos sobre Cristóbal Murrieta Mello) al que se puede acceder en este enlace.

Tras hacerse con la propiedad de las tierras, la banca “Cristóbal Murrieta y Cía.” intentó rentabilizar la inversión mediante la organización de una compañía colonizadora propia y su venta en parcelas a inmigrantes europeos y en agosto de 1884 se constituye la compañía denominada “Santa Fe Land Company Limited” (Compañía de Tierras de Santa Fe Limitada), a quien la banca Cristóbal de Murrieta y Cía. transfiere sus propiedades en la provincia para su división en lotes y su ulterior colonización y explotación económica. Aunque la colonia de Santurce surge en 1887, la compañía establece como sede principal San Cristóbal, que crece entre 1884 y 1889 y se constituye en comuna el 21 de enero de 1894.

Otra colonia, Portugalete, se traza el 18 de septiembre de 1890. Inicialmente se habían establecido dos colonias, Portugalete y Algorta, y un sólo pueblo Algorta, en cuyos terrenos se localizaban los lotes destinados a los edificios públicos. Actualmente, Portugalete y Algorta forman una única comuna que recibe el primer nombre. En total, fueron cinco las colonias establecidas en aquel periodo: Algorta (16.619 ha), Ñanducita (6.395 ha), Portugalete (17.264), San Cristóbal (2.626) y Santurce (10.799 ha).

En origen, Santurce, en el Lote 14, se trazó con la idea de que fuera el centro principal del territorio administrado por la Compañía de Tierras de Santa Fe. T. W. Dodds y José Raschee presentaron el plano trazado por el agrimensor Franco Wiggin que fue aprobado por el gobierno santafesino el 23 de abril de 1887, fundándose así la colonia denominada Pueblo Santurce como homenaje a la tierra natal de Cristóbal de Murrieta Mello. De nuestro prócer local hay abundante información en el blog (genealogíamonumentoobra socialampliación territorial, etc.).

Sin embargo, ese propósito inicial de convertir Santurce en núcleo y eje de la organización del territorio no se hizo realidad por cuanto casi en las mismas fechas, San Cristóbal se constituyó en punto de arranque del ferrocarril a Tucumán y, al mismo tiempo, punto terminal del ferrocarril a Santa Fe, lo que motivó que desplazara a Santurce como capital o cabeza del territorio.

Fueron ingleses los primitivos compradores de lotes en la colonia Santurce y suizos en Portugalete. Tras la quiebra en 1890 de la casa Murrieta, efecto indirecto de la crisis de la banca Baring Brothers, que removió el establishment financiero de la city londinense, la Compañía de Tierras de Santa Fe pasaría a denominarse Compañía Forestal de Santa Fe, denotando así su reconversión empresarial.

De este modo, las cinco colonias ya fundadas, San Cristóbal, Portugalete, Santurce, Algorta y Ñanducita, quedarían aisladas en medio de los inmensos latifundios, alejados de las principales aglomeraciones poblacionales surgidas del impulso colonizador. La población prosperaría muy lentamente y los cambios organizativos fueron también lentos. Portugalete no  se constituiría como comuna hasta el 16 de febrero de 1921, integrándose en ella también el distrito de Algorta.

En el segundo censo general de la República Argentina, levantado el 10 de mayo de 1895, aparece por primera vez Santurce, eso sí, con una curiosa grafía: San Turce.

La verdad es que el Santurce argentino no llegó a despegar, eclipsado por su proximidad a San Cristóbal (aproximadamente 15.000 habitantes en 652 km2). En la actualidad, Santurce es una comuna de 99,67 km2 de superficie con escasa población, 110 habitantes en 2010. Y con Portugalete sucede otro tanto: en torno a 400 habitantes (en 1980) para 426,5 km2.

En cuanto a la emblemática (heráldica y vexilología) de estas tres localidades, Portugalete, San Cristóbal y, especialmente, Santurce, hay escasa información disponible en Internet. La única bandera que he encontrado corresponde a la ciudad y municipio de San Cristóbal, oficializada mediante la Ordenanza N.º 2891 del 28 de noviembre de 2005.

En la franja superior, se encuentran ubicadas doce estrellas plateadas que representan cada uno de los barrios que componen la ciudad (plateadas porque representan la templanza, verdad e integridad de todos y cada uno de los habitantes de cada barrio) sobre un fondo color verde que representa no sólo la riqueza productiva que posee sino la esperanza de su gente. Se encuentran agrupadas como símbolo de que la unión hace la fuerza.

La franja inferior de color rojo representa la fortaleza de los sancristobalenses para afrontar los obstáculos en su camino al progreso. Como centro partiendo desde el ángulo inferior izquierdo surgen las vías del ferrocarril de manera estilizada, representando sus raíces como pueblo netamente ferroviario y evolucionando en un camino que los proyecta a un futuro de progreso y engrandecimiento. Los bordes de plata y el verde representan que ese camino a recorrer será cimentado en la templanza, verdad e integridad de los sancristobalenses, alentados con el verde esperanza.

Respecto a los escudos de estas entidades locales, nada he encontrado sobre Portugalete. San Cristóbal utiliza un escudo aprobado el 18 de julio de 1969 que, en líneas generales, es bastante acorde con las reglas heráldicas. Se blasona de la siguiente manera: de oro, campaña ondada de azur cargada de dos fajas ondadas de plata, brochante un báculo de sinople, del que cuelga una calabaza de anaranjado, puesto en palo, acompañado de dos testuces o reencuentros de toro de sable, astados y y argollados de plata.

Como timbre una corona mural con cuatro torres de oro mazonada de sable y como cimera una estrella de plata de cinco puntas. Rodeando el escudo unas vías férreas de plata, en orla, con una cinta entrelazada con la leyenda: “Puerta del Norte Santafesino”. Y como divisa: “San Cristóbal”.

La comuna de Santurce, sin embargo, no tiene un emblema que podamos denominar blasón o escudo pues emplea imágenes naturales, paisajísticas y realistas. Los escudos de armas no deben reproducir escenas ni paisajes; si no se puede blasonar no es un escudo de armas.

En cualquier caso, se han decidido por un emblema que muestra en forma paisajística las principales riquezas agropecuarias de la localidad, representadas por el ganado vacuno y la planta de girasol. En una web dedicada a la emblemática argentina lo describen de la siguiente manera: “Trae en el primer cuartel sobre tapiz de azur aclarado de plata sobre la línea del horizonte dos vacunos de su color paciendo orientados a la siniestra. Trae en el segundo cuartel tapiz de sinople. Moviente del cantón diestro de la punta e invadiendo el primer cuartel una plata de girasol de oro, con el centro de gules y foliada de sinople por siete  de distinta orientación y tamaño”.

Por este motivo solicité al experto heraldista Xavi García, redactor del blog Dibujo Heráldico, que me diseñara, inspirándose en el emblema anterior, unas propuestas de blasón para el Santurce argentino plenamente acordes con las reglas heráldicas. Este es el resultado: cuatro opciones, que pueden gustar o no, pero que son auténticos escudos heráldicos.

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Seguimos con los aniversarios que nos permiten recuperar parte de nuestra olvidada memoria histórica. En esta ocasión, el de las antiguas escuelas públicas de Las Viñas de cuya inauguración hace hoy 85 años.

Durante siglos pasados, antes de la brutal transformación urbanística de nuestro municipio, Las Viñas era un valle de suaves laderas por el que discurría y discurre aún pero canalizado subterráneamente un regato que nacía en el Bullón. Los habitantes de Mamariga, Oyancas y Fontuso tenían en ese valle sus heredades o piezas de labrantío, cercadas todas con un cierre común. De ahí que, en tiempos pasados, se denominase El Común. El principal cultivo era el viñedo del que se obtenía una buen chacolí y que dio nombre a la denominación actual de la zona, Las Viñas.

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Valle de Las Viñas

Las Viñas no se convierte en un barrio definido y urbanizado de Santurtzi hasta la segunda mitad de la década de los años 20 del pasado siglo como consecuencia del aumento de la población del municipio. Más precisamente, del barrio de Mamariga, dentro del cual se incluía la mayor parte del espacio que ahora ocupa el de Las Viñas. En 1926 Santurtzi tiene más de 7.000 habitantes y el mismo numero de escuelas que cuando tenía 3.000. La masificación de las aulas obligaba a construir con urgencia nuevos equipamientos escolares.

En 1922, el Ayuntamiento juzga razonable que el ensanche del núcleo urbano de Santurtzi se proyecte en la zona de Las Viñas y en 1923 se encarga un estudio para el planeamiento de las calles de ese ensanche. En 1924 solicita una subvención a la Diputación para acometer las obras de apertura de una calle paralela y tres transversales y construir una escuela en Mamariga. En 1927, el Ayuntamiento ofrece al Estado, de quien dependen las competencias en esta materia, un amplio solar en la zona denominada Las Matas, incluido en el barrio de Mamariga en ese momento. De ahí la confusión y la discusión que suele surgir respecto a si las futuras escuelas se califican como “las de Mamariga” o “las de Las Viñas”.

Las Matas - Las Viñas

Se suele contar la anécdota de que el 14 de agosto de 1927,  durante la segunda visita de Miguel Primo de Rivera a Santurtzi (la primera fue con motivo de la inauguración de la ampliación de la línea férrea Bilbao-Portugalete hasta Santurtzi y el puerto exterior), el alcalde Mariano Torrontegui recordó en su discurso que una de las principales carencias del municipio era la falta de escuelas. Primo de Rivera, con su peculiar gracejo andaluz, le contestó: “el arcarde de Santurce, arrimando el ascua a su sardina, me pide escuelas para su pueblo y las tendrá en breve plazo”.

El Ayuntamiento inició los trámites correspondientes ante el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Uno de los informes que se adjuntan es el de los propios maestros en aquellos años (Francisco Calles Casado y Jorge Alias Capitán) que corroboran la necesidad del nuevo equipamiento.

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El nuevo grupo escolar se iba a denominar Primo de Rivera en su honor y probablemente tendría en mente acudir a su inauguración pero los acontecimientos políticos que desembocaron en la proclamación de la II República provocaron, por una parte, el retraso en la construcción y, por otra, el cambio de denominación de las nuevas escuelas.

En septiembre de 1931 las escuelas están casi concluidas. El Ayuntamiento propone al Ministerio de Instrucción Pública la denominación de Grupo Escolar de Joaquín Costa para homenajear al “gran sociólogo y jurista, republicano ejemplar y patriota insigne, cuya memoria debe ser honrada por todos los españoles”. Aunque hubo otra propuesta, la del pedagogo y librepensador Francisco Ferrer Guardia, la primera prevaleció.

Joaquín Costa

Unos meses después, la tarde del domingo 7 de febrero de 1932, tuvo lugar la solemne inauguración del nuevo edificio destinado a escuela pública. Las reseñas en prensa, unas más amplias que otras nos dan cuenta de la ceremonia, en la que no podía faltar la participación de la banda municipal de música.

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De la ceremonia de inauguración tenemos dos fantásticas fotografías. Una del pasacalles inmediatamente anterior y otra ya finalizado el acto en la que desgraciadamente no identificamos al portador de la bandera o pendón.

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Se trataba de un edificio moderno para la época que acogía unas escuelas graduadas (es decir,  que organizaban a los alumnos por edad y nivel). Distribuido en amplias y ventiladas salas con cuatro aulas para niños y otras cuatro para niñas.

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En la siguiente noticia de El Liberal dan buena cuenta del autor del proyecto (el arquitecto Jorge Gallegos Trelanzi, especializado en el diseño de centros escolares), presupuesto de la obra (266.173 ptas.), características de la edificación, etc.

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Otras edificaciones proyectadas por Jorge Gallegos con la misma finalidad guardan un gran parecido con la de Santurtzi. Es paradigmático el antiguo Grupo Escolar San Sebastián en Vinaròs que todavía existe, aunque podemos encontrar más ejemplos en otras localidades levantinas.

vinaros

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El edificio fue empleado para la celebración de mítines. Por ejemplo el que se celebró en agosto de 1932 precisamente para protestar por un intento de golpe contra el gobierno legítimo de la II República, la Sanjurjada.

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La liquidación final de las obras se verifica por Orden de 21 de abril de 1933. En la siguiente imagen lo podemos ver a la derecha, con un pequeño tramo de la actual calle Dr. Fleming apenas urbanizado. ¡Comparad con la imagen coloreada incluida más arriba!

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Y apenas cinco años después, en 1937, tras la ocupación de Santurtzi por las fuerzas franquistas todo lo que recordara a la República se borró de un plumazo. Calles y edificios públicos recibieron denominaciones acordes con los nuevos tiempos. Las escuelas fueron bautizadas con el nombre de Escuelas Nacionales General Primo de Rivera. Se realizaron purgas políticas y muchos empleados públicos fueron expulsados de sus plazas y sometidos a juicio de depuración acusados de haber inculcado en la sociedad y en las mentes jóvenes el virus republicano. A las escuelas fueron destinados nuevos maestros y maestras.

De esta larga etapa tenemos algunas fotografías de calidad, fechadas en los años 40.

niñas viñas

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A comienzos de los años 70, la moderna escuela de 1932 se había quedado anticuada y, sobre todo, pequeña debido al incremento de la población provocado tanto por el crecimiento vegetativo como, sobre todo, por los movimientos migratorios que hacen que Santurtzi supere los 45.000 habitantes.

Se decide hacer un nuevo edificio en el mismo solar así que la piqueta reduce a escombros las antiguas escuelas 45 años después. Los alumnos que cursaban sus estudios ahí tendrán que asistir a clase de forma provisional en otros locales, públicos y privados, acondicionados para acoger provisionalmente las aulas. Entre ellos, los locales que se encuentran frente a las propias escuelas, en la calle Dr. Fleming, y en las escuelas de Mamariga, inauguradas unos años antes, en 1967, hace 50 años.

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Del nuevo equipamiento escolar, el actual Colegio de Educación Infantil y Primaria Las Viñas (CEIP Las Viñas), hablaremos en otra entrada.

Tengo que agradecer a Francisco Javier Pérez Cano el trabajo publicado en el grupo de Facebook Santurtzi y sus gentes que me ha servido de guion para redactar esta entrada. Y a Tomás Fernández y Sestao en el Recuerdo por la información e imágenes facilitadas.

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