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Archive for the ‘Gastronomía’ Category

Hipólito García García, Polí, es un personaje santurtziarra que evoca gratos y suculentos recuerdos. Nació en la localidad burgalesa de Navas de Roa el 3 de febrero de 1890. A los diez años se trasladó a Portugalete. Se casó en Santurtzi con Victoriana Martínez Palomares en 1931 y falleció en Santurtzi el 3 de enero de 1970.

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Se le recuerda en nuestro pueblo porque durante cuarenta años regentó un céntrico merendero que llevaba su nombre, al lado del Restaurant El Puerto y Hotel del Abra.

Se hace cargo del local en 1918 por una apuesta, según el mismo confesaba en una entrevista publicada en El Diario Vasco el 20 de mayo de 1969.

Al parecer, durante una comida entre amigos en el merendero, cuyo nombre de entonces no recordaba, se enteraron de que el local se traspasaba. Sus amigos le ofrecieron pagarle el café si se hacía cargo del merendero. La dueña le pidió 5.000 pesetas por el traspaso. Y Poli aceptó.

Como era marino de profesión, al comienzo dejó a dos tías a cargo del local, una de ellas llamada Andrea. Se había criado con ellas y a su amparo había conseguido el título de maquinista naval.

Pero enseguida le pidieron que abandonara la marina mercante pues el trabajo en el merendero aumentaba y no daban abasto. Y así, el merendero Poli se hizo un nombre y no solo en el municipio. En su merendero comieron sardinas asadas el general Primo de Rivera en una de sus visitas a Santurtzi, futbolistas (Venancio, Panizo), toreros (Cocherito), etc. Durante las fiestas del Carmen estaba siempre completo.

Durante esos cuarenta años se calcula que llegó a asar unas 1.300 toneladas de sardinas,  un promedio de cuatro arrobas (una arroba equivale a 22 kg) diarias, según sus propias palabras. El secreto para un resultado óptimo: paciencia, mucha paciencia, y distribuirlas adecuadamente sobre la paila.

En el merendero de Poli se instaló uno de los primeros teléfonos públicos de Santurtzi.

telefóno público santurtzi

chapa esmaltada teléfono público

Cuarenta años después, Hipólito García, con casi 70 años y cansado de toda una vida asando sardinas decidió jubilarse. Traspasó el local a otro querido personaje de nuestra historia gastronómica, Daniel Obregón, Mandanga, que lo regentó hasta su clausura, impuesta por la venta del solar para construir un edificio de viviendas.

El antiguo Merendero de Poli fue derruido en mayo de 1969.

Además del merendero, Poli regentó desde antes de la guerra civil una fabrica de hielo ubicada en La Txitxarra, en Torquillas, hasta que se abrió (Aberasturi) la ubicada en el puerto pesquero en los años 60. Abastecía no solo a los pescadores y sardineras sino también al antiguo hospital asilo y a la clínica de San Juan de Dios.

También desarrollo una faceta de armador de un barco de pesca, el San Roque, pero este negocio no tuvo recorrido. Finalmente, durante un tiempo fue juez de paz de Santurtzi.

Como siempre, toda colaboración para corregir o ampliar la entrada será bien recibida.

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Hace cuatro años publiqué una entrada dedicada a una salsa denominada santurzana que se emplea en platos de pescado en Buenos Aires. La información me llegó navegando sin rumbo fijo por Internet.

Y hace unos días, también por casualidad, acaba de llegar a mis manos la segunda edición de una curiosa obra publicada por primera vez en 1986 por el FROM (Fondo de Regulación y Organización del Mercado de los productos de la Pesca y Cultivos Marinos), organismo dependiente del entonces Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Se trata del volumen 10 de la serie Cuadernos del FROM editada por el citado ministerio, publicada en tres tomos y titulada La cocina y la mar: 7.000 recetas elaboradas por 7.000 amas de casa españolas.

Las recetas tienen como principal ingrediente especies pesqueras que eran objeto de fomento y de atención por parte del FROM: anchoa, bacaladilla, bonito, boquerón, caballa, calamar, chicharro, jurel, mejillón, palometa, pulpo, salmón, sardina, trucha, etc. Son recetas enviadas por amas (y también algún amo) de casa de entonces, sencillas, baratas de hacer y beneficiosas para la salud. En la página web del actual Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente podemos encontrar los enlaces para descargar los tres tomos.

Entre las 7.000 recetas recopiladas hay 8 que fueron enviadas por vecinas de Santurtzi. Son las que voy a reproducir a continuación.

  • En la pág. 292 del primer tomo aparece la receta de pastel marino enviada por Purificación Elena.

  • En la pág. 31 del segundo tomo aparece la receta de bonito con poco aceite enviada por la sra. de Pérez.

  • En las pág. 31-32 del segundo tomo aparece la receta de bonito a la marinera enviada por M.ª Belén Anunciabay [supongo que es una errata y que el apellido correcto es Anuncibay].

  • En la pág. 51 del segundo tomo aparece la receta de bollo de bonito enviada por Isabel de Castro.

  • En la pág. 441 del segundo tomo aparece la receta de sardinas con salsa vinagreta enviada por la sra. de Pérez.

  • En la pág. 509 del segundo tomo aparece la receta de sardinas con tomate enviada por Ana Isabel Roreque Iglesias [supongo que hay una errata en el primer apellido].

  • En la pág. 18 del tercer tomo aparece la receta de atún con caldo de carne enviada por Emilia Bermejo.

  • En la pág. 276 del tercer tomo aparece la receta de jurel a la marinera enviada por Begoña Olivares.

Sería interesante poder identificar con más precisión a las autoras de las recetas.

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Por antigüedad, tradición y simbolismo (en su comedor se constituyeron los clubs locales de fútbol, en 1952, y remo, en 1967) el restaurante Kai-Alde es un gran referente y no solo en el panorama gastronómico de Santurtzi. Durante muchos años ha sido el local elegido para celebrar bautizos, bodas, comuniones y otros muchos eventos por muchísimas familias del municipio. Sin ir más lejos, mis padres agasajaron en el Kai-Alde a sus respectivas familias con motivo de su matrimonio el 8 de diciembre de 1967.

Aunque en 2013 se conmemoró el 70 aniversario de su inauguración creo que, a la vista de la documentación examinada para redactar esta entrada, fue una celebración prematura.

La primera referencia oficial que he encontrado sobre los orígenes del restaurante aparece en la página 304 del Libro de Actas del Ayuntamiento de Santurtzi correspondiente al periodo 1943-1948. En el acta de la sesión celebrada el viernes 1 de agosto de 1947, se certifica, en el punto séptimo, la concesión del permiso de apertura para dos locales que ha solicitado Antonio Uribe-Echevarria.

Estos dos locales, bar y restaurante, están ubicados en los bajos de la nueva casa que el solicitante ha construido en apenas un año, entre 1946 y 1947, en una finca de su propiedad en la entonces apenas urbanizada calle Capitán Mendizábal, hoy Itsasalde. El proyecto de este edificio de viviendas es del arquitecto José Ramón Basterra. En el mismo acta se detalla que en el citado bar se ubica la entrada al frontón. Este frontón, inaugurado dos años antes, el 14 de julio de 1945, también fue construido por Antonio Uribe Echevarria y estuvo en funcionamiento durante unos veinte años aproximadamente. El bar estuvo regentado durante muchos años por Valentín Mendizabal “Txoba” y su mujer Juanita Furundarena.

No sé cual puede ser el motivo de situar el origen del restaurante en 1943. Si el frontón se inauguró en 1945 no creo que el pabellón-bar inicial sobre el que se construye la casa doble de tres pisos que hoy conocemos existiese anteriormente. Antonio apenas estuvo a cargo del restaurante. Enseguida se hicieron cargo de la cocina los Montoliu, una familia catalana que no abría durante el invierno. Pero el destino quiso que fuera Presentación Uribe Echevarría (Sestao, 1904 – Barakaldo, 1997), hermana de Antonio, quien al enviudar en 1949, se pusiera el delantal y junto con sus hijos Miren, Fidel y Fernando Sesumaga, convirtiera el Kai Alde en el restaurante con más solera de Santurtzi.

Fidel y Fernando Sesumaga eran el alma del restaurante. Ambos jugaban a pelota mano en el frontón. Cuentan que una de las puertas de la antigua cocina conectaba directamente con el frontón con lo que los dos hermanos podían compaginar sus dos aficiones.

Pronto se hicieron famosos los platos tradicionales de Presen: las ijadas con patatas, la sopa de pescado, el zancarrón, los txipirones, los sesos, los riñones al jerez, los fritos y, por supuesto, las sardinas y el bacalao. Todo un personaje como podemos leer, con alguna dificultad, en esta reseña publicada en 1974.

En 1958 Fernando se centró en otro negocio con solera en Santurtzi, la pastelería Kai-Alde que el año que viene cumplirá 60 años. También Miren dejó el restaurante al reencontrarse con Moises Moragrega, niño de la guerra como ella, casarse y volar, nunca mejor dicho, a los Estados Unidos. Para entonces el restaurante ya se había ampliado al anexar una lonja del edificio contiguo.

Presen y su hijo Fidel (Leioa, 1929 – Barakaldo, 1983) siguieron en el restaurante que fue el escenario de la historia de amor de Begoña González Uribe-Etxebarria y Fidel Sesumaga. Se conocieron y celebraron su matrimonio en el Kai-Alde. Begoña González comenzó entonces a formar parte de la plantilla del local, trabajando junto a su suegra a la que cogió el testigo tras su jubilación en la década de los noventa.

Begoña González Uribe-Etxebarria (Bilbao, 1937) dirigió el Kai-Alde durante 20 años aproximadamente y tras aproximadamente 65 años regentado por la familia Sesumaga, a finales de 2009 tomó el testigo Joseba Ramos Arias, expresidente de Santurtzi Gastronomika y hoy actual concejal de Hacienda y Promoción Económica. El lunes 2 de noviembre, con unos pocos cambios en la decoración del local, y manteniendo su esencia, se reinauguraba este típico restaurante santurtziarra.

Cuando entró en el gobierno local, Joseba Ramos cedió el testigo a otro arrendatario, Oliver Zaitegui, el 1 de junio de 2015. Sin embargo, al cabo de año y medio este último ha optado por tirar la toalla debido a la grave situación económica que atravesaba el negocio y al problema de tener que afrontar un cierre y un ERE temporal de dos meses durante el tiempo que durase una inminente reforma ya programada. Así, el martes 31 de enero de 2017, cuatro meses antes de lo previsto, el Kai-Alde cerraba sus puertas aunque no definitivamente. Tras una gran reforma es probable que para finales de este mismo año vuelva a reinaugurarse totalmente renovado, pero sin perder un ápice de su esencia.

Son muchas las historias y los personajes que han pasado por el restaurante más antiguo de Santurtzi. Esta entrada, realizada con la colaboración de Marina Sesumaga González, solo pretende ser una breve reseña que sirva de homenaje. Como curiosidad, la auténtica cesta de sardinera que se conserva en el Museo Vasco procede precisamente de este restaurante.

Para no perderse, como me ha pasado a mí, en el intrincado árbol genealógico de la familia Sesumaga y enlazados (por ejemplo, José María González Barea “Currito”) a continuación añado un esquema abreviado. Abriendo la imagen en una pestaña nueva se lee sin problema.

 

 

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El 31 de octubre de 2016 el restaurante Currito, todo un referente en la historia gastronómica de nuestro municipio, apagaba sus fogones y pailas para siempre. Este establecimiento hostelero, que llevaba 31 años en su última ubicación, el chalet Villa Esperanza en la avenida Murrieta, ha sido el último de una larga trayectoria empresarial y gastronómica que se remonta a los años 50 del pasado siglo XX. En su lugar se va a edificar una urbanización de lujo con vistas al Abra, similar a la que ahora ocupa el solar en el que se ubicaba el chalet de Amesti.

Urbanización en chalet Amesti

El primer contacto con el mundo de la hostelería de esta saga familiar santurtziarra de cocineros arraigados a su tierra y tradiciones lo inició José María González Barea (Santurtzi, 1931 – Bilbao, 2004). Hijo de Emilio González Pérez, nacido en La Arboleda y prematuramente fallecido en 1937, y de Elvira Barea Pascual, que durante años tuvo una tienda en La Risquera, en el barrio de Mamariga, donde nació Currito y el resto de hermanos.

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Apodado y conocido como Currito por haberse cortado accidentalmente el dedo pulgar en una panadería cuando tenía cuatro años, José María González Barea, fue un auténtico emprendedor, comenzó muy joven y desde abajo, colaborando en la tienda de su madre y luego asando sardinas en el puerto. Al poco tiempo abrió una txosna en una calle todavía a medio urbanizar (la hasta hace poco calle Capitán Mendizabal que por aquel entonces comenzaba a llamarse popularmente calle del dolar). Este local, llamado precisamente La Chozna, era un establecimiento estacional, para la temporada estival, en el que se servían guisos, sardinas y bacalao. A sus pies la efímera playa del Higarillo o Miami. Sobre las txosnas y merenderos santurtziarras de los años 50, 60 y 70 habría que hacer un estudio…

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A La Chozna le siguieron el Ichasalde, la bodega Currito (más tarde la bodega Miguelchu), Pacurro y, finalmente, el restaurante Currito desde 1968 hasta su cierre en 1979, todos ellos en el mismo entorno, la actual calle Itsasalde.

Sin embargo, Currito renace en Santurtzi en julio de 1985, ahora en el chalet Villa Esperanza, con su hijo, Emilio González Soto, su esposa Aranzazu Goyarzu, y su hermana María José con su esposo Roberto Vázquez. Y muchos más: Isaac González Murua, Beatriz Pérez, etc.

Del edificio no hay mucho que contar. Se trata de una vivienda unifamiliar que viene siendo adscrita a un imaginario estilo nórdico en la escasa bibliografía que podemos consultar al respecto. Fue diseñado en 1947 por el arquitecto Juan de Amesti, como el chalet adyacente hasta hace un año, para Manuel Peciña. Sin embargo fue enseguida adquirido por Benedicto Martínez Angulo que lo denominó Villa Esperanza en honor a su esposa, Esperanza Rodríguez Cugnón, como el grupo de viviendas Esperanza en Kabiezes. Muy modificado con el tiempo, no destaca por su valor arquitectónico ni patrimonial. Antes de instalarse el restaurante albergó la guardería Pinocho durante unos años.

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José María Gonzalez Barea dio el salto a Madrid y abrió otro restaurante Currito en 1975 en el pabellón de Bizkaia de la Feria del Campo que se organizaba en la Casa de Campo, antiguo coto de caza y después espacio natural formado por docenas de hectáreas de pinares y praderas que flanquean la zona más septentrional de la capital.

Madrid no le resultaba extraño puesto que ya había acudido en ocho ocasiones a las ferias que se celebraban durante el mes de mayo junto con varias y reconocidas sardineras de Santurzi pero también bermeanas. Lo que comenzó siendo estacional con el tiempo se hizo permanente a lo largo de todo el año y, en 1975, estable y definitivo.

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En poco tiempo se convirtió en uno de los referentes gastronómicos de la villa y corte al que acudían reyes, presidentes, ministros, artistas, etc. El programa Estudio Abierto de RTVE (1970-1975) incluyó una entrevista al entonces popular Currito, realizada por su presentador José María Iñigo. Era un personaje famoso.

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Con el tiempo la gestión del restaurante madrileño la asumió su hija Marta González Soto y su yerno José Miguel Muñoz. En octubre de 2014, casi 40 años después, el Currito madrileño tuvo que cerrar sus puertas por un alquiler excesivamente alto y varias circunstancias que aislaron la Casa de Campo (obras de la carretera de circunvalación M-30 y reducción de la actividad ferial en la zona en favor de IFEMA) y que dieron al traste con el Paseo de la Gastronomía, desolado tras el cierre de otros cuatro emblemáticos restaurantes.

En 1989 abrió en su querida calle del dolar un establecimiento dedicado a la venta de productos exquisitos (vinos, licores, quesos, etc.) que se llamó La Bodega de Currito. Al frente estaba su hija María José González Soto. Este comercio tampoco existe ya.

A pesar del cierre de uno de los restaurantes más representativos de nuestro municipio, Currito y su legado estarán siempre presentes en Santurtzi. No en vano se le recuerda con un busto en bronce en el paseo lineal que bordea y señala la antigua línea de acantilados, mirando al restaurante, y en los murales cerámicos que ornan el zócalo del kiosco de música.

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No es para menos. Además de su buen hacer entre fogones y pailas, Currito fue el promotor del Día de la Sardina, que desde 1973 señala el comienzo de nuestras fiestas patronales, y de la Asociación de Amigos de la Boina fundada en Madrid en 1990 y en Bizkaia en 1995. Sus miembros se reunían el primer lunes de cada mes en el restaurante. En 2011 surgió la Asociación de Amigas de la Boina que se reunía ahí el primer martes de cada mes. Ambas asociaciones tendrán que cambiar de lugar de reunión así como la ceremonia de entrega de los premios Sardina de Plata y Sardinera de Oro que anualmente otorga la asociación Comercios Unidos de Santurtzi.

La icónica imagen de la sardinera siempre ha estado presente en Currito, desde siempre y allá donde estuviera. Sin ir más lejos en el propio logotipo del restaurante y en una bonita escultura realizada por Mauricio Aldamiz-Etxebarria que adornaba su entrada en Madrid y en Santurtzi.

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No puedo dejar de citar algunos de los muchos premios y reconocimientos recibidos por el alma mater de esta saga de cocineros y hosteleros. Considerado un icono de la gastronomía vasca, Currito recibió, entre otros galardones, la distinción Ilustre de Bizkaia que entrega anualmente la Diputación Foral, en 2002 y la Sardina de Oro de Candás (Carreño, Asturias) en 1977, supongo que con motivo del hermanamiento entre las dos localidades. En 1996 recibió la Sardina de Plata que, como he comentado antes, entrega anualmente la asociación de comerciantes de nuestro municipio. Y por parte del Ayuntamiento de Santurtzi su Insignia de Oro.

Con la marca de la casa se han publicado dos libros: El Bacalao: biología y gastronomía (1996) y Currito, desde Santurce a… Madrid. Una cocina al lado del mar (2003). En el primero, Emilio González Soto comenta una posible e interesante etimología del término bacalao, alternativa al origen neerlandés más conocido. En el segundo, del que padre e hijo son coautores, se nos narra una interesante y detallada biografía de Currito con numerosas fotografías que nos sirven para evocar el Santurtzi del tercer cuarto del siglo XX.

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De este segundo libro se hizo ese mismo año 2008 otra edición en tres volúmenes que se distribuyó con el periódico Deia.

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Tengo que agradecer la ayuda de una colaboradora de excepción, Marina Sesumaga González, para la realización de esta entrada.

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Degustación Arraun

La difusión de nuestro pasado a través de fotografías antiguas impresas en calendarios de bolsillo (especie en extinción) es una iniciativa muy loable que merece ser reconocida y agradecida. Fomenta el debate y aviva recuerdos entre quienes han conocido lugares y anécdotas a punto de perderse en la noche de los tiempos. Y permite, a quien le dedique unos momentos, conocer someramente el pueblo de sus antepasados, un pueblo tan diferente que, a veces, parece irreconocible.

Dos comercios de nuestro municipio, que yo sepa, mantienen desde hace bastantes años esta iniciativa: Antolín Joyeros y  Degustación Arraun. Hoy me voy a centrar en esta última. Ubicada desde junio de 1998 en la calle Arraunlariak – Bogadores de Mamariga, es famosa por sus fantásticas piparras y su delicioso pintxo de bakalao, que no conocen rival, a lo que hay que añadir la simpatía y el buen hacer de sus propietarios, Txema y Txaro.

Degustación Arraun

Desde el año 2002 la Degustación Arraun viene editando un calendario de bolsillo ilustrado con imágenes de nuestro pasado, muchas relacionadas con la mar. La imagen de 2015 reproduce una conocida fotografía de una típica casa de pescadores, la casa vieja de mi familia, que yo no llegué a conocer, en el mismísimo centro de Mamariga, el barrio más tradicional de Santurtzi.

Estos son los calendarios editados desde 2002:

  • 2002

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  • 2003

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  • 2004

Calendario 2004

  • 2005

Calendario 2005

  • 2006

Calendario 2006

  • 2007

Calendario 2007

  • 2008

Calendario 2008

  • 2009

Calendario 2009

  • 2010

Calendario 2010

  • 2011

Calendario 2011

  • 2012

Calendario 2012

  • 2013

Calendario 2013

  • 2014

Calendario 2014

  • 2015

Calendario 2015

  • 2016

Calendario 2016

  • 2017

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Una bonita colección de imágenes que evocan nuestro pasado y nuestras tradiciones… que se irá incrementando con el tiempo.

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50 aniversario

Con un poco de retraso y con el tiempo justo (acabo de volver de vacaciones) publico hoy esta entrada dedicada a otro comercio santurtziarra del ramo hostelero (el Café Bar Miramar) que celebra su cincuenta aniversario en La Txitxarra, concretamente en la calle Santa Eulalia, 4. Y como no quiero retrasarme mucho voy a resumir la información publicada el 1 de diciembre en el suplemento Hemendik de Deia, bajo el título Pasteleria Eva – Cinco dulces décadas en Santurtzi, añadiendo algún dato de cosecha propia.

La Pastelería Eva de Santurtzi ha celebrado el 8 de diciembre sus Bodas de Oro en la zona de la Txitxarra. Eva Alejandre Magán es la cuarta generación de laboriosas mujeres de su familia que se dedica a la venta de dulces y pasteles en la localidad. Sus padres, Abel Alejandre Oca (por cierto, yo también tengo el apellido Alejandre, aunque no entre los cuatro primeros, procede del valle de Ayala y Orduña) y Lucía Magán Barba, decidieron ponerle a la pastelería su nombre, ya que por aquel entonces era la única hija que tenían. Antes, Abel y Lucía habían trabajado en el restaurante Kai-Alde.

Antes probó suerte su bisabuela, Ubalda, con un puesto de caramelos frente al Cinema Santurce.

Ubalda

Cogió el revelo su abuela Primitiva Barba Larrazabal, conocida como Teodora “la magana” (1902-1994) y después, su madre Lucía Magán, que el 8 de diciembre del año 64 abrió el negocio en la Txitxarra, donde todavía permanece el olor a pastel recién horneado. Su ama fue una pionera apostando por un local en el que no solo se pudieran comprar pasteles, sino también comerlos acompañados de un café.

Primitiva Barba Larrazabal

La vida llevó a Eva a coger las riendas del negocio familiar, en el que cuentan con la confianza y el buen hacer de Kai Alde. Los bollos de mantequilla, pasteles de arroz, carolinas y milhojas son los pasteles que más veces envuelve al día. “Aunque antes era muy diferente. Los domingos se comía en casa con la familia, se llevaban pasteles para todo, las familias eran más grandes…”, apunta Eva.

Endulzar a los santurtziarras ha sido el único cometido de esta familia de pasteleros, que ha estado presente hasta en los peores momentos del municipio. “Recuerdo perfectamente el accidente del puerto, en el que estalló un depósito de butano y tuvieron que realojar a muchísimas familias en el cine. Mi ama llevó todas las galletas y comida que teníamos para que esas personas pudieran desayunar”, rememora Eva.

Se aproxima una temporada de mucho trabajo gracias a la Navidad. “Ya no hay colas como antes, pero se vende mucho roscón”. La pastelería respira un ambiente familiar envidiable. “Sin los clientes y mi familia, que siempre está ahí cuidando de mí, me sería imposible seguir”. Son tiempos duros, con una competencia muy fuerte en el sector de las pastelerías y las degustaciones. “Es muy duro, pero al menos aún me quedan unos diez años más trabajando”. La pastelería lleva su nombre “y conmigo va a morir”, se resigna ante la falta de relevo generacional. “Pero soy joven”, asegura, y “pienso seguir adelante”.

Eva Magán

 ¡Desde aquí mi enhorabuena por esos 50 dulces años y por los que seguirán!

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Cafe Bar Miramar

Me llama la atención que ningún suplemento de temática local de los diarios con mayor difusión en nuestro municipio se haya hecho eco de este aniversario. Uno de ellos incluso ha publicado hace un par de semanas un extenso artículo dedicado a diversos comercios de la Margen Izquierda de los que tienen solera, comercios familiares que llevan un montón de años al pie del cañón, y no se menciona, en el caso de Santurtzi, al Café Bar Miramar, que acaba de cumplir (hace un mes, yo también voy con retraso…) 50 años y ha celebrado este aniversario por todo lo alto durante las fiestas del Carmen.

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El Café Bar Miramar abrió sus puertas por primera vez un día muy señalado en el calendario santurtziarra, la víspera del 16 de julio de 1964, en el local situado en la Avenida Iparraguirre, 30, al comienzo de lo que popularmente se conoce como Paseo de la Sardinera, con Felipe Ferreras e Isabel Fernández al frente. Y ahí sigue, ahora de la mano de su hijo José Ferreras. Dos generaciones de la familia que han dedicado su buen saber a deleitarnos con un estupendo café y una impresionante barra de arte culinario en miniatura.

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Incluso ha distribuido entre sus clientes un pañuelo conmemorativo que no he podido conseguir…. Si alguno puede facilitarme una foto para incluirlo en las entradas dedicadas a los pañuelos de fiestas se lo agradecería, así como de otros pañuelos de años anteriores.

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Por último, el diseño de la figura femenina de la placa conmemorativa me resulta familiar. Me parece que está inspirado en el cuadro Muchacha en la ventana de Salvador Dalí,  pintado al óleo sobre cartón piedra y de estilo realista, ya que pertenece a su etapa formativa, cuando el artista tenía veinte años y el surrealismo no había influido todavía de manera apreciable en su pintura.

Muchacha en la ventana de Salvador DalíDesde este blog le deseamos al Café Bar Miramar que cumpla muchos años más… Ojalá pueda redactar una entrada dedicada a su 100 aniversario. ¡Quién sabe!

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