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Posts Tagged ‘Heráldica personal’

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Estas últimas semanas me han llegado dos consultas relacionadas con el título de marqués de Casa Torre y esta entrada pretende dar respuesta y aclarar las dudas y los errores motivados por la existencia de tres títulos de nobleza cuyas denominaciones inducen a la confusión.

En la actualidad persisten en vigor los títulos de marqués de Casa Torre, de Casa Torres y de Torre Casa, casualmente creados los tres por el rey Felipe V. El primero, el de marqués de Casa Torre será el protagonista de esta entrada. De los otros dos simplemente comentaré unas pinceladas para deshacer entuertos.

El título de marqués de Casa Torres fue creado por el rey Felipe V el 27 de febrero de 1709 a favor de don Laureano de Torres-Ayala y Quadros, natural de Sevilla, coronel de los Reales Ejércitos, capitán general y gobernador de San Agustín de la Florida y, dos veces, de la isla de Cuba, caballero de la Orden de Santiago. En la actualidad, y desde 1987, ostenta esta dignidad nobiliaria Gonzalo de Mora y Narvaez, sobrino de la difunta Fabiola de Mora y Aragón, reina consorte de Bélgica. A esta familia también pertenecía la mecenas del famoso modista Cristóbal Balenciaga.

Este título nobiliario no tiene ninguna relación con Santurtzi.

El título de marqués de Torre Casa fue creado también por el rey Felipe V el 29 de enero de 1722 a favor de Andrés Manuel de Urbina y Landaeta, marqués de Cañizares y Farfán de los Godos, regidor de Coro (Venezuela) y caballero de la Orden de Santiago. En la actualidad, y desde 1992, ostenta esta dignidad nobiliaria Alejandro Alfonzo-Larrain y Recao.

Este título nobiliario tampoco tiene ninguna relación con Santurtzi.

Finalmente llegamos al título nobiliario que nos interesa, el de marqués de Casa Torre, creado por el rey Felipe V el 18 de abril de 1731 a favor de Juan José Ovejas y Díez, Layasa y Pérez Caballero, alférez y capitán de caballería y después general de los Reales Ejércitos.

Una obra de consulta imprescindible sobre el primer marqués de Casa Torre es la publicada en 2007 por Ramón Maruri Villanueva titulada Repintar los blasones de la cual he extraído parte de la información aquí presentada.

Repintar los blasones

Juan José Ovejas Díez procedía de una familia de escasos recursos que había perdido su hidalguía al no poder costear los trámites y las pruebas para demostrarla en la Real Chancillería de Valladolid. Nacido en Igea en 1682, emigró muy joven a América e hizo carrera en el ejército. Con 22 años es alférez de infantería y más tarde capitán del presidio del Esteco.

En 1706 deja la milicia para pasar al comercio. Apoyándose en sus contactos militares, pasa a Arica, localidad importante por las minas de plata, la riqueza agropecuaria y el comercio interregional. Compra el puesto de corregidor de San Marcos de Arica a la Corona por 3.181 pesos y entabla operaciones mercantiles poco ortodoxas (contrabando) con los franceses. Ovejas era la máxima autoridad gubernativa y judicial en Arica y la fusión de los asuntos públicos y los negocios privados y la corrupción era habitual en las Indias. Se enriqueció.

Vuelve a España en 1723 y aprovechó la ocasión de ser recibido por el rey en el palacio de la Granja de San Ildefonso para regalarle una gallina y unos huevos de oro, obsequio que a la larga le benefició y mucho. Felipe V comentó después con mucha ironía que nunca había visto una oveja con tanta lana.

gallina huevos oro

Juan José Ovejas se instaló definitivamente en Igea, su pueblo natal, en 1724. Se dedica a la adquisición de fincas, en las que planta vid y olivo, y la concesión de préstamos. Y se empeñó en recobrar la perdida hidalguía de sus antecesores y una posición social acorde con las riquezas que había amasado en América. Construyó un soberbio palacio en Igea, terminado en 1729, espléndidamente equipado con muebles y vajillas, y con el privilegio eclesiástico de disponer de oratorio privado. Este es el auténtico y genuino palacio de Casa Torre.

palacio en igea

En 1731 alcanzó la cima al recibir el título de marqués de Casa Torre. Se trataba de un título de los denominados “de beneficio”. El rey concedía a monasterios y conventos necesitados de recursos económicos para rehabilitaciones, reformas, etc. un título nobiliario que estos podían ceder (beneficiar) a la persona que corriera con los gastos ocasionados por esas obras. Se podría decir que era una venta encubierta. En este caso, el monasterio beneficiado con cuatro títulos nobiliarios fue el Real Monasterio de San Victorián, en Aragón. Uno de esos títulos es adquirido por Juan José de Ovejas, que pagó 22.000 ducados. Demostrada su hidalguía (su padre la había obtenido finalmente en 1730), y alegados los preceptivos méritos, el Rey le expide el título de marqués de Casa Torre el 18 de abril de 1731. Pero el destino pareció burlarse de él pues el título que ansió toda su vida iba a disfrutarlo bien poco ya que moriría en mayo de 1732, apenas un año después.

Corona+de+marqués

Ascendencia y descendencia del primer marqués de Casa Torre

  • Juan Ovejas Martínez (Igea, 1560 – ¿?). Casado con Catalina Sáenz García (Igea, 1563 – ¿?). Padres de:
  • Juan Ovejas Sáenz (Igea, 1585 – 1642). Casado con Isabel Moreno Gómez-Emperador (Igea, 1685 – ¿?). Padres de:
  • Ildefonso Ovejas Moreno (Igea, 1638 – 1712). Casado en 1661 con Felipa Layasa León (Igea, 1639 – 1722). Padres de:
  • Juan Francisco Ovejas Layasa (Igea, 1661 – 1740). Casado con Josefa Diez Pérez-Caballero (Igea, 1673 – 1730). Padres de:
  • JUAN JOSÉ OVEJAS DIEZ (Igea, 1682 – 1732). Casado en Arica (Perú) con Isabel María de Loaisa Valdés y Morales, fallecida en su viaje a España en 1722. Primer marqués de Casa Torre (1731-1732). Le sucede su hijo:
  • Juan José Ovejas Loaisa (Arica, 1715 – Igea, 1786). Casado en primeras nupcias en Calahorra en 1739 con Manuela Blanco Alonso (fallecida en 1744) y en segundas nupcias en 1749 con Josefa Frías-Salazar Castejón, hija de los Condes de Agoncillo. Le sucede (en algunos fuentes no aparece como titular del marquesado) el hijo de su primera mujer:
  • Francisco Ovejas Blanco (1741 – 1793). Le sucede su hermanastro:
  • Juan José Ovejas Frías-Salazar (1749 – 1833). Casado en Los Arcos en 1777 con Josefa Chavarri Morrón Galdeano (Los Arcos, Navarra, 1757 – ¿?, 1812). Le sucede su hija:
  • Magdalena Ovejas Chavarri (Los Arcos, 1784 – Arnedo, 1851). Casada en Igea en 1797 con Francisco Marcelino Lizana Martínez de Artieda (Arnedo, 1774 – ¿?). Le sucede su hijo:
  • Lázaro Lizana Ovejas (Arnedo, 1805 – Bilbao 1886). Casado en Bilbao en 1841 con María Josefa de la Hormaza y de la Puente (Bilbao, 1818 – 1855), propietaria del palacio Hormaza de Santurtzi. Le sucede su hijo:
  • José María Lizana de la Hormaza (Bilbao, 1843 – Amberes, 1911) casado en Portugalete en 1889 con Dolores Chávarri Salazar (Portugalete, 1858 – Santurtzi, 1917). Lizana Y ChávarriSin descendencia. Le sucede su hermano:
  • Luis María Lizana de la Hormaza (Bilbao 1851 – Santurtzi, 1915). Sin descendencia. Le sucede su sobrino, hijo de Tiburcio Hualde Zozaya (Irurita, 1846 – ¿?, 1894) y Ramona Lizana Hormaza (Bilbao, 1850 – Madrid, 1921), casados en Irún en 1876:
  • Pedro María Hualde [o Uhalde] Lizana (Irurita, 1882 – Zaragoza, 1944) casado en Zaragoza en 1915 con Consuelo Goizueta Iñarra (Pamplona, 1891 – ¿?, 1977). Le sucede su hijo:
  • Angel María Hualde Goizueta (Madrid, 1921 – Irurita, 1998) casado en San Sebastián en 1952 con María Aranzazu Ruiz de Gamiz Zulueta (Abadiño, 1925), hija del marqués de Montesclaros. Le sucede su hijo:
  • José María Hualde Ruiz de Gamiz (¿?, 1967). Actual marqués de Casa Torre.

Respecto al palacio Hormaza de Santurtzi, a la muerte de Dolores Chávarri Salazar, este pasa a sus sobrinas Clotilde, Carmen y María de Salazar Chávarri. En 1942 fue enajenado a las Religiosas del Amor Misericordioso que instalaron un colegio para niñas con necesidades especiales. En enero de 1985 pasó, afortunadamente, a formar parte del patrimonio municipal.

En cuento a la heráldica relacionada con el título de marqués de Casa Torre, de la genealogía anteriormente expuesta observamos que han sido tres los linajes por los que ha pasado el título: Ovejas, Lizana y Hualde.

Sobre Ovejas, el linaje del primer marqués, es bastante fácil ilustrar su blasón porque lo podemos encontrar en varias edificaciones de su pueblo natal, Igea. Lógicamente uno de los lugares donde se exhibe con más profusión de elementos decorativos es su palacio, en el que incorpora un elemento bastante extraño, un aspa, a la que no he encontrado explicación en las diferentes fuentes que he consultado.

Palacio-1

Se trata de un escudo partido, es decir, dividido verticalmente en dos mitades denominadas cuarteles. En el primer cuartel de azur (azul) un castillo de oro aclarado de gules (rojo). En el segundo, en gules una banda de plata acompañada de dos luceros de oro, uno a cada lado. Bordura general de plata con ocho armiños de sable (negro).

Al blasón de los Lizana ya le he dedicado una entrada en este blog y a ella os remito.

Vidriera en palacio Hormaza

Finalmente, sobre el linaje del actual titular del marquesado, Hualde, la información que he encontrado es la siguiente. Se trata de un linaje que tiene su origen en el Baztán, el municipio más extenso de Navarra. Y en ese valle navarro todos sus vecinos, hidalgos en virtud de la hidalguía colectiva reconocida en 1440, pueden ostentar el blasón del propio valle (un escudo jaquelado de plata y sable), pudiendo usar, a su vez, las armas propias y privativas de cada linaje, si lo tuvieran.

hualde

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Chalet Amesti

El reciente derribo del denominado chalet de Amesti para la construcción de un exclusivo edificio de viviendas de lujo junto al palacio de Oriol (así se publicita esta promoción por la Inmobiliaria Txitxarra) me permite llamar la atención sobre un elemento patrimonial del que ya he hablado en otra entrada, la batería de costa de Campo Grande.

Urbanización en chalet Amesti

La Batería de Campo Grande (el Campo de Bilbao o el fuerte de Santa Bárbara) estaba situada en la zona de Peñota a la altura del núm. 23 de la avenida Cristóbal Murrieta, donde se levantaba hasta hace unas semanas el chalet de Amesti, cuyos cimientos se fundamentaban precisamente sobre una gran plataforma de sillería de forma pentagonal que recuerda la planta que originalmente dispuso el recinto. Aunque ahora conocemos esa zona, como digo, con el nombre de Peñota tradicionalmente se denominaba Campo Grande. Este topónimo lo podemos leer, completo y sin dificultad, en los pilares de la puerta de acceso a la Escuela de Música y, hasta hace unos días, en el acceso al chalet Amesti.

Campo Grande 23

La construcción de la batería de costa se ejecutó en torno a 1639-1641, en un “parage muy preheminente y de donde á poco riesgo se puede haçer gran daño al enemigo“. El recinto en 1684 presentaba “una muralla de cal y canto” de 46 metros de largo y una anchura entre 1,70 y 4,20 m, en la que se abrían un total de 4 o 6 troneras (según las fuentes). La Guerra de la Independencia supondrá su práctica total destrucción (“estan enteramente derrotados e inutilizados desde la entrada de los yngleses“), y tras años de abandono será restaurada en 1827-1828 adoptando una nueva planta tal y como aparece reflejada en un sencillo plano dibujado a principios de la I Guerra Carlista. Esta nueva batería presentaba una superficie mayor que la de su antecedente (26 m de ancho por 47 de largo), con una planta pentagonal y un total de 5 troneras para cañones y una pequeña tejavana en el punto más protegido de la misma. A pesar de esas reformas la batería será completamente abandonada una vez finalizado ese conflicto, para finalmente en 1861 ponerse en venta el “terreno y escombros de la casa ó fuerte derruido denominado el Campo Grande”.

Desde entonces, apenas hay noticias sobre las ruinas. Al parecer, la propiedad fue adquirida por el ingeniero José Manuel Oraá Aizquibel, padre del conocido sacerdote Jenaro Oraá Mendia que edificó su residencia familiar en la parte más alta de la finca. Aún perdura un mirador de piedra.

Finalmente, a mediados de los años cincuenta del siglo XX (la solicitud de licencia de obras tiene fecha de 19 de agosto de 1954), Juan de Amesti Izaguirre proyectó y edificó una vivienda unifamiliar como residencia propia sobre los restos de la citada batería de costa. Sería de desear que se haya pensado en realizar una intervención arqueológica de urgencia para documentar al menos los restos que pudieran conservarse de la batería de costa.

Contorno del fortín-2 - copia

Contorno del fortín-3 - copia

Y además si, como parece observarse de la infografía que muestra el resultado del área, una vez concluida la edificación, sobre la batería de costa se ubica un jardín, sería el lugar perfecto para ubicar a nuestro oxidado cañón, junto con un panel informativo que nos recuerde el patrimonio perdido.

infografía

Para concluir la entrada acerca del “difunto” chalet de Amesti, unos apuntes sobre sus características. El chalet viene siendo descrito repetidamente en la escasa bibliografía existente al respecto como una vivienda unifamiliar de estilo tradicional… aunque yo no sé a qué se refieren al emplear ese calificativo. Era más bien un chalet con tejado a dos aguas que no destacaba por sus valores arquitectónicos o estéticos, en mi opinión. Sin embargo, en este chalet despuntaba un elemento ornamental por el que siento mucho interés, el escudo heráldico, el último trabajo realizado por el padre del arquitecto, Anastasio Amesti Astorquia, primo de Miren Rojí Astorquia.

Escudo Amesti piedra

Anastasio  Amesti (Mañaria, 1884 – Santurtzi, 1957) fue un célebre maestro cantero, constructor de sepulturas y panteones en la mayoría de los cementerios de Encartaciones que, una vez jubilado, esculpió en estilo neoclásico el escudo de su linaje para ornar la vivienda. Con yelmo, plumajes y manto de lambrequines, el escudo reproduce las armas del linaje Amesti que, al parecer, tiene su origen en Busturialdea y que puede blasonarse de la siguiente manera: en azul (como refleja el rayado horizontal) una banda de oro (que se deduce del punteado), acompañada en lo alto de tres estrellas de ocho puntas de oro, colocadas dos y una, y un creciente tornado de plata y en lo bajo de dos llaves atadas con tres eslabones, todo de oro.

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Con cierta vergüenza por mi parte, tengo que dedicar la entrada de hoy a la entrada que el blog Dibujo Heráldico dedica al fantástico diseño de mis armas personales que Xavi García, el redactor del blog, realizó hace unas semanas.

Dibujo

Respecto al blog Dibujo Heráldico, solo puedo decir que se trata de uno de los mejores que podemos encontrar en la Web. Trata los temas de forma clara y concisa, con suma precisión y con un punto de ironía que engancha. Lo tiene todo. Entretiene a la vez que permite aprender todo lo concerniente a la Heráldica que, como bien dice Xavi, aparte de ser una ciencia, es un arte. Por tanto, se pueden interpretar los diseños con un estilo propio siempre que sean adecuados a las normas de la heráldica.

Xavi es un heraldista concienzudo, metódico y con mucho estilo. Aquí os muestro el diseño o dibujo heraldico de mis armas, que pueden ser blasonadas de la siguiente manera: De oro una encina de sinople con un jabalí de sable pasante al pie del tronco; jefe de púrpura con un áncora de oro.

JKFGI

Si alguna vez os planteais adoptar unas armas personales que pueden servir perfectamente como ex libris dirigirse a Xavi García es una muy buena opción.

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Xavi, ànim amb el teu blog!

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Esta entrada está dedicada al escudo de linaje Lizana, al que perteneció José María de Lizana y Hormaza (n. Durango, 1843 – f. Amberes 1911), VI marqués de Casa Torre.

Se trata de un escudo elaborado en vidrio policromado ubicado en el centro de la vidriera decorativa del techo de la escalera del palacio de los Hormaza (oficialmente palacio Casa Torre jauregia), realizada a finales del siglo XIX, que simula ser un tragaluz o lucernario aunque en realidad no lo es puesto que no existe ningún vano que permita la iluminación cenital. Además del escudo heráldico, protagonista indiscutible de la vidriera, podemos observar otros elementos ornamentales que también nos remiten al origen riojano del linaje de los marqueses de Casa Torre: las vides o parras. En los vértices se refuerza la significación de la vidriera con un emblema alusivo al título nobiliario: un monograma (iniciales entrelazadas) inscrito en un óvalo azul bajo una corona de marqués. La vidriera no está firmada pero el color de la cenefa era usado frecuentemente por la casa Delclaux por lo que se podría suponer que es obra de esta prestigiosa firma.

Centrándome en el escudo, durante bastante tiempo he estado investigando qué objeto se representa en la bordura y a los lados de la torre con el fin de proporcionar una descripción lo más ajustada posible del mismo. He solicitado ayuda a varios expertos en heráldica y al fin, entre unos y otros, he conseguido la información necesaria.

Vidriera en palacio Hormaza

Vidriera en palacio Hormaza

En primer lugar observamos que se trata de un escudo cuyo campo está cortado en dos partes o cuarteles por una línea horizontal. Además, presenta la característica de estar rodeado en todo su perímetro por una pieza denominada bordura, cuyo ancho debería ser un sexto de la anchura total del escudo.

A partir de aquí, la investigación se centra en determinar la correcta descripción (el blasonamiento) de los dos cuarteles del escudo, de las piezas y figuras representadas en cada uno de ellos y de la bordura. No hay que olvidar que la heráldica, además de ciencia es arte. El diseño heráldico tiene unos principios básicos, pocos y sencillos. Lo demás queda al buen gusto y capacidad artística de quien realiza el diseño heráldico y, aún más, a las modas de cada tiempo y lugar.

Es del todo posible, pues ejemplos hay muchos, que el maestro vidriero no reprodujera correctamente en la vidriera el boceto heráldico o que partiera de un boceto erróneo. Además, las vidrieras tradicionales están construidas básicamente con vidrio, perfiles de plomo soldados entre sí mediante  estaño,  pinturas  fundibles  en  el  vidrio, masilla, elementos metálicos sustentantes y mortero. Todo ello, además de la propia degradación o deterioro de la vidriera con el paso del tiempo, puede confundirnos, al alterar el diseño y los colores.

Es imprescindible recurrir a los repertorios heráldicos que contienen la descripción de los escudos de armas y, en algunos casos, su representación gráfica para contrastar.

Teniendo en cuenta que el linaje parece tener origen aragonés, recurrimos en primer lugar a la pagina web www.armoria.info (dedicada a los blasones de Cataluña, Aragón, Valencia, Baleares y Rosellón), que nos proporciona la siguiente información sobre los escudos de armas atribuidos a los distintos linajes que comparten el apellido Lizana:

  • Aragonés. “Un escudo de Aragón y una orla de plata con ocho arminios sables. Son de los ricos hombres de natura, Blancas, 329. ” (sic) [J. del Corral].
  • Aragonés. “De Aragón. Oro, 4 palos gules: bordura de plata con 8 armiños de sable.” (sic) [Pr. Mr. Rigalt, ms].
  • Aragonés. Linaje de infanzones de Aragón. De plata, ocho armiños de sable. También traen la orla sin los armiños. | Otros: De oro, ocho bastones de gules; bordura de plata con ocho armiños. | Otros: De gules, dos barras de plata, cargadas cada una de ellas con cuatro armiños de sable. [Armorial de Aragón, Conde de Doña Marina] [V. de Cadenas] [Bizén de O’Río].

En segundo lugar consultamos la obra Heráldica gentilicia aragonesa – Armorial gentilicio aragonés de Luis Valero de Bernabé, Zaragoza, 2002, que en la página 480 nos ofrece la siguiente información:

  • 2417. Lizana (Aragón) I: García Carraffa
  • 2418. Lizana (Aragón) II: Pleno de armiños. (Diccionario de heráldica aragonesa de Bizén d’o Rio Martínez, Zaragoza, 1998)
  • 2419. Lizana (Zaragoza): En campo de oro, cuatro palos de gules; bordura cosida de armiños. (Nobiliario de armas y apellidos de Aragón de Pedro de Vitales, Biblioteca Nacional (Madrid), Ms. 11.314)

La información proporcionada no esclarece las dudas que tenemos. Las descripciones no se corresponden con el diseño reproducido en la vidriera. En consecuencia, seguimos investigando y solicito ayuda a través de una web amiga, Blog de heráldica.

Por medio de ésta, Fernando del Arco García, Presidente de la Agrupación Ateneísta de Estudios Vexilológicos, Heráldicos y Genealógicos tiene a bien responderme: “Tengo por costumbre que cuando salen las armas de un título nobiliario que no son fáciles de traducir, irme al primer poseedor y su genealogía descendente para constatar los apellidos de los linajes herederos del título. Vistos los apellidos y las armerías de cada uno, el de Ovejas me coincide ligeramente con el vitral en el primer cuartel con el campo (de azur) y la torre (de oro), pero me desorientan mucho los “porqueriak” o pequeñas lanzas empleadas para la caza del jabalí, que acompañan a la torre (a veces castillo) y que cargan la bordura”.

Cuando ya estaba a punto de tirar la toalla, casi por casualidad (pues el probable origen geográfico del linaje Lizana no lo sugería) consulto la obra El solar vasco navarro de  A. y A. García Carraffa, que en el tomo IV, página 443 nos aclara el misterio: “Radicaron familias de este apellido [Lizana] en Santurce y Bilbao, originarias del linaje aragonés de Maza de Lizana. Armas: 1º, de azur, con un castillo de oro acostado de dos mazas de guerra del mismo metal, una a cada lado, y 2º, de oro con cuatro fajas de gules. Bordura general de violeta, con ocho mazas de plata. Así las describe Labayru, pero equivoca, sin duda, el color de la bordura, porque el violeta no es color heráldico”.

Si cambiamos el violeta por el rojo que aparece en la vidriera y que es un color frecuente en las borduras, el resultado es el siguiente:

Así pues, la diferencia más significativa entre el blasonamiento y su representación gráfica con respecto a la vidriera es el número de mazas que aparecen acostadas al castillo, una a cada lado en el primer caso, dos en el segundo.

Pido disculpas por los deficientes dibujos, pues no tengo la capacidad ni la tecnología para realizarlos con más precisión y estilo.

Para finalizar, no puedo dejar de incluir la imagen del esplendido escudo en piedra del siglo XVIII que ostenta en Arnedo (La Rioja) la casa-palacio natal de Francisco Javier Lizana y Beaumont, arzobispo de México y virrey de Nueva España entre 1809 y 1810. La información me la ha facilitado un lector del blog, de nombre Juan. Con excepción de las mazas acostadas al castillo, el escudo es casi idéntico, aunque parece los distintos elementos que lo componen se disponen en un único cuartel.

Este mismo lector me comenta que efectivamente el mueble incógnito es una maza, pues Lizana riojanos decían descender de los Maza de Lizana aragoneses. De todas maneras, anteriormente, los Lizana riojanos, señores de Robres del Castillo, debían usar sólo las fajas del cuartel inferior, tal como se ve en el escudo pintado en una iglesia de Robres, propio de un personaje del siglo XVII, José de Lizana y Zúñiga.

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Después de un mes largo sin añadir nada por falta de tiempo, retomo la actividad con una reseña biográfica de Juan Murrieta Cabieces, a la que le seguirá otra en la que intentaré demostrar su parentesco con “nuestro prócer local”, Cristobal Murrieta Mello.

Juan Murrieta Cabieces nació en Santurtzi el 1 de octubre de 1844 y falleció en Los Ángeles el 25 de agosto de 1936 a la avanzada edad de 92 años. Es un perfecto desconocido en nuestro municipio y, sin embargo, una próspera localidad del estado de California, en el condado de Riverside, con más de 100.000 habitantes, se denomina Murrieta en su honor, para perpetuar la memoria de este pionero emprendedor.

Por cierto, suele creerse erróneamente que el nombre de Murrieta se debe al forajido Joaquín Murrieta, el Zorro, del cual hablaré en otra entrada, algún día. Y los habitantes de Murrieta siguen explicando a todo el que pregunta que Murrieta no es Joaquín, el cuatrero que murió en la horca con una larga lista de asesinatos a sus espaldas, sino Juan, el paciente y educado cultivador de aguacates y criador de ovejas, llegado desde las remotas costas de Bizkaia.

Según las numerosas crónicas que se conservan sobre su andadura, Juan Murrieta Cabieces y sus hermanos eran hombres de esmerada educación que fueron a hacer las Américas a mediados del siglo XIX, como los Murrieta Mello, sus parientes no tan lejanos. Dos de los hermanos se afincaron en Perú y Brasil y Juan llegó en 1863 a California donde se convirtió en uno de los introductores del cultivo de aguacates a fines del s. XIX.

Juan Murrieta, lógicamente, no conocía los aguacates cuanto llegó a América. Su interés se despertó gracias a la amistad con un agente de la Wells Fargo en Atlixco, México, un tal Sr. Fuentes, con el que mantuvo abundante correspondencia. A raíz de esta amistad, Murrieta recibía regularmente cargamentos de esta fruta con los que después experimentó para crear nuevas variedades, como el Two Pound Green, el colorado o la variedad que lleva su nombre el Murrieta Green.

Juan Murrieta había participado con anterioridad en el negocio de la cría de ganado vacuno, en las localidades de  San Simeón, San Luis Obispo, San Joaquín y Merced. Al poco tiempo se dedicó a la cría de ganado ovino, porque la lana se convirtió en una materia prima muy valiosa tras la destrucción de los campos de algodón del sur de los EE.UU. durante la Guerra Civil, llegando a poseer más de 100.000 cabezas. Otro hermano, Ezequiel, lo precedió en la empresa. Los Murrieta se convirtieron en las primeras personas en introducir las ovejas en el Valle de Temecula, después del periodo de las misiones españolas. Durante esa época, una sequía les hizo desplazar los rebaños por Sierra Nevada en busca de agua y comida. Ellos fueron los primeros hombres blancos en alcanzar Long Valley, cerca del limite con el estado de Nevada, donde encontraron los primeros acuíferos que habrían de suministrar agua al acueducto de Los Ángeles. Allí entonces no había más habitantes que algunos indios amistosos.

Más tarde volvieron a Merced (a la altura de San Francisco, más o menos) y finalmente se desplazaron al sur (a la altura de Los Ángeles y San Diego)  donde, en 1873, los hermanos Murrieta, junto a otro socio, Domingo Pujol, compraron los ranchos de Temecula y Pauba en el exuberante Valle de Temecula (nombre que proviene de la palabra indígena “Temecunga” y significa “tierra del sol”). Estos comprendían 52.000 acres (21.043 hectáreas, 210,43 km², para hacernos una idea de su desmesura, el municipio de Santurtzi tiene una superficie de 6,77 km²), que pagaron a razón de un dólar por acre.

Con el tiempo, Ezequeil Murrieta vendió sus propiedades a la California Sourthen Railway y regresó a sus raíces en 1882. Juan Murrieta, nacionalizado estadounidense desde 1875, se convierte en residente permanente de Los Ángeles  en 1884, vendiendo casi todas las tierras que le pertenecían a la Temecula Land and Water Company, e invirtiendo lo ganado en el negocio inmobiliario en la ciudad de Los Ángeles. La compañía dividió el terreno en parcelas para crear el pueblo, Murrietaville, posteriormente Murrieta, municipio que formaba parte de lo que era conocido como el rural Condado de San Diego. Los lotes de terreno se vendieron entre 50 y 75 dólares cada uno. Para 1885, el pueblo ya contaba con un depósito para locomotoras, una escuela, un herrero, una caballeriza y un hotel que servían a la población en crecimiento. Un año mas tarde se añadieron dos almacenes, un mercado de carne, un periódico, un restaurante y una iglesia.  En 1893 se toma la decisión de reconocer la contribución de Juan Murrieta  al darle oficialmente su nombre al pueblo, curiosamente cuando hacia ya unos siete años que éste se había mudado definitivamente a Los Ángeles.

En lo que concierne al devenir posterior de Juan Murrieta, en 1887 presta juramento como primer ayudante de sheriff del condado de Los Ángeles, puesto que mantiene hasta su retirada en 1927. Cuarenta años, según dicen la crónicas, de eficiente servicio como tesorero. Una vez retirado, Juan Murrieta dedicó su tiempo al cultivo de plantas tropicales, de las que llegó a ser todo un experto.

Otro de los hechos por los que es recordado es que ayudó a desplazar a los indios a las reservas conocidas como Pachanga, un acto menos elogiable de lo que da a entender la necrológica publicada en  el Avocado Association Yearbook de 1936.

Juan Murrieta sigue presente, no sólo en el nombre de la ciudad,  y en el de una variedad de aguacate, sino también como la inspiración de la mascota de la Escuela Secundaria Murrieta Mesa: el carnero. Aunque las ovejas que Murrieta trajo estaban domesticadas, la junta escolar de Murrieta Valley decidió usar el carnero como homenaje al legado de Murrieta y a la historia de la localidad.

Juan Murrieta se casó en 1876 con Adela M. Golsh, nacida en Viena, Austria, en octubre de 1855. Su esposa falleció en Los Ángeles en agosto de 1921. Tuvieron tres hijos: Johnie (nacido en 1876), Henry Leslie (nacido en 1884) y Adela Francis (nacida en 1886).

Como he comentado al principio de esta entrada, Juan Murrieta falleció en Los Ángeles el 25 de agosto de 1936 a la avanzada edad de 92 años.

La próxima entrada estará dedicada a los ascendientes de Juan Murrieta en Santurtzi, Muskiz y Abanto hasta enlazar con el antepasado común a Juan Murrieta y su primo Cristobal Murrieta.

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En un día como hoy, primero de noviembre, me parecía apropiado redactar una entrada relativa a los escasos blasones que podemos encontrar en el cementerio municipal de Santurtzi. Se trata de dos únicos ejemplos que identifican y adornan uno de los panteones situados a la izquierda de la avenida que conduce desde la entrada principal a la capilla del cementerio. Corresponden a los linajes Amezaga y Balparda.

Sobre una cartela decorativa se representan las armas del linaje Amezaga: en campo de oro, dos lobos andantes  de sable puestos en palo;  bordura jaquelada de dos órdenes de gules y oro. Acolado con cruces de Malta y de Santiago y con una filacteria en la que el paso del tiempo ha borrado la leyenda.

Justifica la presencia de la cruz de la Orden de San Juan de Jerusalén (Malta) el ser Caballero de la misma un miembro de este linaje, Ricardo Mendizabal Amezaga, nacido en Santurtzi en 1909 y Caballero de Malta desde 1942.

 

El segundo escudo se presenta igualmente dentro de una cartela decorativa. Se trata de las armas correspondientes al linaje Balparda: escudo cuartelado, en el primer y cuarto campos, de gules cinco veneras de plata en sotuer (aspa); en el segundo y tercero, de azur, tres bandas de plata cargadas cada una de ellas de un armiño de sable. Acolado de cruz de Santiago, por ser Caballero del Hábito de Santiago un miembro de este linaje, Juan Balparda y Hormaza, nacido en Santurtzi en 1705 y Caballero de Santiago desde 1733.

Sobre estos linajes se puede escribir mucho, pero en la entrada de hoy lo más importante es decir que Amezaga tiene su casa solar en Gorliz y Balparda en Santurtzi, en el barrio de su nombre. La unión de ambos linajes se produjo en 1882 con ocasión del matrimonio celebrado en Santurtzi entre Rafael Amezaga Piñaga, natural de Getxo, y Adela Balparda Baladia, natural de Santurtzi. De este matrimonio, la hija más conocida es Leonor Amezaga Balparda, que tiene una calle dedicada a su nombre y memoria en nuestro municipio, que une Genaro Oraá, a la altura de la Plaza Señorío de Bizkaia, con Pedro Icaza Aguirre. De esta señora, su ascendencia y descendencia tratará una próxima entrada, pero puedo adelantar que también ella desciende por línea materna, la santurzana, del linaje Hormaza.

 

 

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Continuando la entrada dedicada al escudo de los Hormaza, y para reafirmar mi teoría de que el palacio del marqués de Casa Torre debería denominarse, aprovechando su reinauguración, Palacio de Hormaza, una vez concluya su restauración, propongo las siguientes imágenes:

En primer lugar, el palacio de los Hormaza en Santurtzi y su blasón (cuya finalidad era identificativa y de marca de propiedad):

En segundo lugar, el palacio de los Hormaza u Ormaza (de ámbas formas podemos verlo escrito) en Bakio y su blasón.

En tercer lugar, el escudo que se conserva en el Museo Vasco de Bilbao, procedente de una casa de la calle Tendería del Casco Viejo, propiedad en 1797 de Serapio Luis de la Hormaza. Este escudo tiene la particularidad de que en su cuarto cuartel no están representadas cinco barras, sino cinco bandas (piezas heraldicas similares, pero con distinta orientación).

En definitiva, tres ramas de un mismo linaje que se representa mediante sus armas heráldicas, prácticamente iguales. El escudo de armas es una proyección de la personalidad por lo que sirve para identificar y representar a su propietario. Los escudos tienen la peculiaridad de ser hereditarios, por lo que con el paso del tiempo y de las generaciones, los escudos personales pasan a convertirse en escudos de linajes.

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